Mentalidad Emprendedora: Claves para Afrontar Miedos y Transformar Desafíos
Cada vez somos más los que nos lanzamos a la gran aventura de emprender, por necesidad del momento cambiante o por algo mucho más pasional. Sabemos que tenemos algo que aportar a este mundo y nos ponemos a ello. Y como quien da a luz un hijo: sin libro de instrucciones emocionales, que son un cóctel por cierto.
Por una parte, tenemos una gran ilusión, coraje, ganas e incluso ciertos temores, emociones que nos ayudan en nuestro proyecto. Por otra parte, surgen muchos sentimientos encontrados, a veces nuevos, a veces destapados de repente, escondidos desde la infancia: sensación de inseguridad, miedo a fracasar, enfado, frustración, soledad, estrés negativo, ansiedad, desánimo… Todos estos ingredientes emocionales, metidos en una olla a presión que si no se sabe gestionar puede explotar en el peor momento. Un dato importante: ¡el recurso más importante está en ti mismo/a!, no es ni el dinero, ni el tiempo, ni el político de turno.
Emprender un proyecto, un cambio de vida, sea o no autogestionado, genera dudas y miedos que pueden paralizarnos. Afrontar los miedos puede ser muy retador. Sin embargo, mirarlos de cerca puede abrirnos las puertas al desarrollo personal y profesional. No obstante, no debemos olvidar, que algunos miedos pueden ser muy beneficiosos, ya que nos están protegiendo frente a una amenaza. Son aquellos miedos, irreales, no adaptativos los que nos limitan a la hora de vivir, los que debemos revisar para poder superarlos y dar un paso para vivir con más libertad.
Entendiendo y Desbloqueando las Emociones Emprendedoras
Si conocemos primero cómo funciona nuestro organismo, en general, y las emociones podremos pasar a hacer una gestión más sana y constructiva pudiendo avanzar en nuestro proyecto de la forma más eficaz e ilusionante. Lo más importante, es saber que, absolutamente todas las emociones son nuestras, las fabricamos nosotros, nos guste o no asumirlo, y en nuestras manos está aprender de ellas y cambiarlas.
Bloques Emocionales Comunes en Emprendedores
La mayoría de las emociones bloqueantes están asociadas al miedo que hay de base:
- Inseguridades, incertidumbres, miedo a exponerse, a fracasar, vértigo.
- Preocupación excesiva que se convierte en angustia y ansiedad.
- Aversión al riesgo, salir de la zona de confort.
Otras tienen su origen más en la tristeza:
- Soledad, desánimo, decepción.
Muy comunes son las emociones derivadas del enfado:
- Enfado consigo mismo o con los demás cuando las cosas no van como uno desea.
- Frustración, ira, culpa.
Por último, la famosa saturación del exceso de actividades, de información o de falta de experiencia.
El Poder de Nuestros Pensamientos
Nuestros pensamientos preceden y construyen nuestras emociones. Generalmente, tenemos pensamientos automáticos y negativos (recuerda que durante miles de años pensar solo en riesgos nos ha salvado la vida protegiéndonos de amenazas externas, y eso lo llevamos en los genes). Así que si dedicamos tiempo a averiguar qué tipo de pensamientos tenemos y transformarlos en algunos que nos ayuden más (que sí se puede), ¡nuestras emociones irán en ese sentido también!
¿Cómo hacerlo? Poniendo el foco, la atención más en la oportunidad que en el problema, más en lo que ganamos que en lo que perdemos cada vez que haya cambios, más en nuestras virtudes y logros que en nuestros fracasos, más en racionalizar el riesgo REAL y diferenciarlo del miedo psicológico imaginario (dato curioso es que el ser humano es el único ser en la tierra que sigue temiendo aún cuando no está el peligro delante). Donde ponemos nuestro foco ponemos nuestra energía, y si nos obligamos al principio a pensar en esa dirección al final se hará de forma más inconsciente.
Cada emoción, construida por nosotros, la aceptamos, observamos y analizamos qué nos quiere decir, tiene un significado y un mensaje. Conocerlos nos ayudará a ver su origen para poderlo gestionar mejor.
Cómo superar el miedo al cambio y la incertidumbre
El Autoconocimiento: Tu Brújula Emocional
Conocerte en estos aspectos es crucial para saber cuáles son nuestros sistemas de creencias y cómo vas a reaccionar ante los cambios imprevistos, ante las adversidades, los fracasos… Que siempre están y estarán ahí para que no nos durmamos y sigamos creciendo y avanzando.
Preguntas Clave para el Autoconocimiento
- ¿Cómo soy? ¿Tiendo a la impaciencia, impulsividad, quiero resultados ¡¡YA!! o tiendo más hacia la serenidad, calma…?
- ¿Soy más bien flexible, o de ideas fijas?
- ¿Necesito tener el control de todo? ¿Soy perfeccionista?
- ¿Me cuesta mucho tomar decisiones?
- ¿Confío en los demás, en la vida, en mí?
- ¿Tiendo a darle vueltas a todo en la cabeza o sé desconectar fácilmente?
- ¿Qué factores de estrés me afectan más a mí?
- ¿Qué creo que me está frenando ahora? ¿Y en otras ocasiones, se repite el patrón?
Los Miedos del Emprendedor: Identificación y Estrategias
El miedo es algo inherente a las personas. Se dispara frente a lo desconocido, ante ese proyecto empresarial que quieres poner en marcha. Tu sueño. Todos los miedos nos avisan de que “algo en el futuro nos va a hacer daño” y nos deja el mensaje de “prepárate”. Así que nuestro cuerpo se prepara, o para enfrentarse, o se paraliza, o para salir corriendo, liberando a tope de cortisol y adrenalina, bombeando el corazón…
Tipos de Miedos Comunes en el Emprendimiento y Cómo Vencerlos
| Miedo | Descripción | Cómo Vencerlo |
|---|---|---|
| Miedo al fracaso | A que no salga adelante el proyecto, a equivocarse en el rumbo, a sentirse "un fracasado", a que los demás sean espectadores del fracaso. | Crea un plan de empresa completo con escenarios y planes de contingencia. Asimila que el error es una variable necesaria de la que se aprende. |
| Miedo a la incertidumbre | A no saber qué pasará, especialmente con los ingresos y el futuro del negocio. El cerebro cataloga lo desconocido como amenazante. | Enfócate en tu propósito y pasión. Permite que emerjan habilidades como la creatividad y la flexibilidad. Analiza la amenaza real y no el miedo psicológico. |
| Miedo a no valer para autogestionarse | A no poder con las mayores responsabilidades que conlleva ser autónomo o empresario. | Desarrolla tu seguridad, autoestima, autoconfianza y resiliencia. Aprende a sistematizar, delegar y supervisar. |
| Miedo a comprobar que estaba equivocado | A darse cuenta de que el proyecto no es lo que realmente se deseaba o que otra alternativa podría haber sido mejor. | Mantén la ilusión y el esfuerzo. Apóyate en el autoconocimiento y la reflexión sobre tu propósito personal. |
| Miedo a no saber separar la vida personal de la vida profesional | A que el trabajo ocupe demasiado espacio en el tiempo personal, llevando a la autoexplotación. | Encuentra un equilibrio, agenda tiempos de desconexión. Trabaja en la coherencia entre emociones, pensamientos y acciones. |
| Miedo a que sea demasiado tarde para emprender | A creer que uno es "demasiado mayor" para reinventarse o iniciar un nuevo proyecto. | Casi nunca es tarde. La pasión y la confianza en una idea potente pueden más que los miedos. Los hijos pueden ser una motivación extra. |
| Miedo a fallarle a la gente que ha confiado en ti | Sensación de culpa ante la posibilidad de poner en peligro la seguridad o ahorros de inversores, clientes o empleados. | Tener un cofundador ayuda a gestionar la montaña rusa emocional. Desahógate con otros emprendedores. Tus empleados son adultos que eligieron arriesgarse. |
| Miedo a delegar | A creer que nadie entiende el proyecto como uno mismo, impidiendo el crecimiento al no delegar en terceros. | Incorpora personas involucradas personalmente en el proyecto, con alta motivación, experiencia y formación. |
| Miedo a arriesgar el patrimonio personal | El temor a arruinarse se convierte en pánico cuando afecta las finanzas personales. | Aplica la filosofía del método lean. Racionaliza el miedo. Si trabajas duro y vives austeramente, nadie te censurará. |
| Miedo a lo desconocido | Inseguridad ante lo que se va a encontrar al iniciar una aventura empresarial, los problemas burocráticos, financieros, etc. | Trabaja cada día más y busca asesoramiento de expertos o socios con experiencia en el sector. |
| Miedo a no poder afrontar los pagos | Preocupación por la liquidez y la capacidad de cumplir con las obligaciones financieras. | Aumenta ingresos y/o reduce gastos. Diversifica, alarga plazos en préstamos. El miedo puede ser un buen remedio para mantener el control. |
| Miedo a no conseguir clientes | En mercados disruptivos o inexistentes, el miedo a la sequía de ventas inicial. | Lanza campañas a tu alrededor, haciendo trabajos pequeños pero bien hechos para que el boca a boca funcione. |
| Miedo a perder la creatividad | Temor a quedarse "seco mentalmente" cuando la creación, innovación y diseño son el motor del proyecto. | Busca inspiración, fomenta la colaboración y el intercambio de ideas. Mantén tu propósito claro. |
| Miedo a hablar en público | A la exposición y presentación del proyecto ante inversores, clientes, proveedores, socios. | La comunicación es una habilidad que se trabaja y practica. Los miedos solo se pasan superándolos. |
| Miedo a no poder motivar | Dificultad para liderar y mantener al equipo motivado. | La gestión de equipos es un arte que se entrena y se forma. Sé humilde, reconoce tus carencias y déjate asesorar. |
| Miedo a no conseguir estabilidad | A no poder garantizar la protección y el bienestar de la familia, buscando la continuidad y el desarrollo de la empresa. | Construye un proyecto que pueda tener vida más allá de la propia situación personal. Deja huella. |
| Miedo a estropear la relación con tus socios | Especialmente si son familia, la preocupación por los conflictos personales y profesionales. | Establece normas claras de separación entre lo personal y lo profesional. Mantén el mismo respeto que a un socio externo. |
| Miedo a las trabas burocráticas | La complejidad administrativa y regulatoria del sector. | Conoce muy bien las peculiaridades de tu sector y anticípate a cualquier reticencia u obstáculo administrativo. |
| Miedo a que se acaben las ayudas económicas | Dependencia de subvenciones y financiación externa. | Busca alternativas de financiación. La cooperación con freelancers puede ser una buena opción. |
| Miedo a crecer demasiado rápido y no estar preparado | A que el éxito sobrepase la capacidad de gestión, o a tener un equipo muy grande a cargo. | Aprende a delegar y sistematizar. Busca apoyo y asesoramiento para gestionar el crecimiento. |
| Miedo a no saber crecer | Preocupación por la maduración de la empresa y la necesidad de adaptarse continuamente. | Apóyate en socios, trabaja en la confianza mutua y en el proyecto. Asume que el crecimiento es un proceso natural. |
| Miedo a equivocarte en la expansión | Al abrir nuevas sedes, expandirse a otros mercados, etc., y no saber cómo gestionar las diferencias. | Sé comprometida, escucha más, ten más mano izquierda y elige mejor las batallas. Conviértete en una forma de vida. |
| Miedo a no saber diferenciarse de la competencia | En mercados saturados, la dificultad para encontrar una ventaja competitiva única. | Conoce tu producto/servicio a fondo, destaca sus diferencias y apoya el boca a boca y campañas estratégicas. |
| Miedo a no saber afrontar la sucesión | Preocupación por la continuidad del negocio al pasar a la siguiente generación o cambiar de liderazgo. | Déjate asesorar y rodéate de gente con más talento. La humildad es fundamental. |
| Miedo a equivocarte con el modelo de negocio | El temor de que el modelo elegido no funcione o no sea el más adecuado para el mercado. | Revisa constantemente tu modelo de negocio, sé flexible y dispuesto a pivotar. El apego a lo conocido es un freno. |
| Miedo a no saber vender o negociar | La falta de habilidades para comercializar el producto/servicio o para cerrar acuerdos. | La venta y la negociación son habilidades que se aprenden y se practican. Busca formación y experiencia. |
| Miedo a no saber introducir/explicar tu producto/modelo | Dificultad para comunicar eficazmente la propuesta de valor. | Practica tu discurso, sé claro, conciso y enfocado en el valor que aportas al cliente. |
| Miedo a perder al gran cliente | La dependencia de un cliente importante y el riesgo de su partida. | Diversifica tu cartera de clientes y construye relaciones sólidas con varios de ellos. |
| Miedo a equivocarse | Similar al miedo al fracaso, pero más enfocado en la toma de decisiones individuales. | Acepta el error como parte del aprendizaje. Revisa tus valores y normas, y perdónate si es necesario. |
| Miedo a no saber gestionar el stock y la estacionalidad | Especialmente en negocios con productos físicos, la complejidad de la gestión de inventarios y la variabilidad de la demanda. | Implementa sistemas de gestión eficientes y pronostica la demanda basándote en datos históricos. |
Afrontando el Estrés y la Ansiedad
El estrés y la ansiedad merecen un gran capítulo aparte, cada vez se ven más, desgraciadamente, y son motivo de consulta de urgencia porque el miedo literalmente se nos ha metido en el cuerpo. El llamado secuestro de la amígdala va más allá de nuestro control y nos hace pasar malas jugadas, crea un sistema de alerta que distorsiona la realidad y nos hace enfocarnos en lo amenazante y lo negativo. Nos hace creer que controlando todo nos protegemos, cuando es lo contrario, no podemos cambiar lo que no está en nuestro control, con lo que al desviar la atención de nuestra confianza interior nos debilita aún más.
¿Qué hacer?
La clave es analizar cuán real es la amenaza, y sobre todo encontrar la congruencia entre nuestras emociones, pensamientos y acciones y palabras. Es el principio de coherencia, que vayan todos en la misma línea. Para ello es importante conectar con las sensaciones del cuerpo, y sentir que es un lugar seguro donde acudir siempre que lo necesitemos.
Gestionando las Emociones de Tristeza y Enfado
Emociones Relacionadas con la Tristeza en el Emprendedor
La tristeza es una emoción de alta frecuencia que nos indica la pérdida de algo o alguien. Se ha de analizar cuál ha sido esa pérdida y no solo me refiero a lo material o lo de fuera. En ocasiones, la tristeza puede tener de base una creencia limitante instalada desde la infancia, como la de no ser capaz de solucionar los problemas.
El desánimo y la decepción con uno mismo se asocian con un cansancio vital que nos impide tomar decisiones y nos paraliza. Se amortigua promoviendo la fortaleza interior. Por eso, es tan importante, el conocernos a nosotros mismos, poder sobreponernos a las trabas que vamos encontrando en el camino y valorar nuestras habilidades. Felicitarnos por los logros que vamos teniendo, por pequeños que sean, porque somos muy buenos en sacarnos fallos a nosotros mismos y solo ver lo bueno de los demás.
Rodearse de gente positiva, cultivar las buenas relaciones, compartir nuestros sentimientos, elegir compañeros en los que confiar y alejarse de la gente negativa que como decía Einstein “siempre encuentran un problema para cada solución”. Establecer relaciones de apoyo dentro y fuera de la familia, aceptar que el cambio es parte de la vida y que los fallos no son fracasos sino oportunidades de mejora.
Para evitar situaciones de desánimo y tristeza, pregúntate constructivamente siempre que hayas hecho algo:
- ¿Qué ha salido bien?
- ¿Qué se puede mejorar?
- ¿Qué he aprendido de ello?
Realiza ejercicios de propiocepción para invocar a nuestra parte guerrera que es la adecuada para tomar mejores decisiones en lugar de estar en modo víctima o avestruz: está demostrado científicamente que poniendo postura de poder durante tres minutos con mirada alta, pecho firme, sonrisa forzada… el cuerpo segrega testosterona y disminuye cortisol, y si visualizas situaciones de éxito, volverás a sentirte poderoso de nuevo para quitar esa sensación de desánimo.
La Soledad del Emprendedor
La soledad, tan temida, también se ve mucho en los emprendedores, puede que fruto de haber estado inmersos en nuestros proyectos, dejando muchas veces amigos y familiares fuera de nuestro contexto porque no entendían del tema o peor, no lo apoyaban ni confiaban. Implica sentirnos desconectados con los demás, así que la manera de dejar de sentirla es haciendo lo posible por reconectarnos, apuntarnos a grupos de personas que están en nuestra misma situación.
Es importante, encontrar un equilibrio entre la vida personal y la profesional, agendando tiempos de desconexión con el trabajo dedicándoselo a amigos y familiares. Colabora con otros emprendedores, crea tu red de colaboradores habituales asistiendo a eventos de tu sector, comparte con generosidad y contribuye, no hay mayor placer que el compartir de manera desinteresada tus experiencias y poder ayudar a otras personas, la gratitud es inmensa por las dos partes.
Emociones Relacionadas con el Enfado
La emoción del enfado sale cuando nos sentimos agredidos, cuando se ha incumplido una norma nuestra o se percibe una injusticia. Analizar qué es lo que se ha incumplido, si tenemos que revisar nuestras propias normas porque igual están desmesuradas o no son realistas es clave para poder hacer una buena gestión del enfado.
La frustración aparece cuando el enfado es mantenido en el tiempo, nos bloquea y nos resta energía, porque sabemos que podemos hacerlo mejor y tomar nuevas decisiones. De nuevo el conocerse a sí mismo para que en situaciones de riesgo no lleguemos a este estado, analizar la situación y ponerla en contexto.
Cuando se incumple una norma o valor propio puede dar lugar a la culpa, porque buscar culpables, como uno mismo, es la manera más sencilla de eliminar la frustración. Es importante, para ello, trabajar la aceptación y, en muchos casos, el perdón a uno mismo, revisando nuestros valores y nuestras normas para conseguirlos.
La Saturación y Cómo Delegar
El “No puedo más”, “Estoy desbordado-a”, “Todo me supera”, “Me sobrepasa”. Se da cuando hay exceso de actividades a hacer, de información que leer, de decisiones que tomar… de nuevo el cuerpo nos habla y si no le hacemos caso podemos enfermar al subir el cortisol, bajar las defensas…
Aquí sería interesante aprender a delegar, creemos a veces que quién mejor que yo puede hacerlo mejor. Hazte también una plantilla donde pongas por bloques lo realmente urgente, lo realmente importante, lo que son los dos, o ni uno ni otro, y asigna los tiempos a cada bloque.
Desarrollando una Mentalidad Emprendedora
Desarrollar una mentalidad emprendedora y superar el miedo al fracaso son dos aspectos fundamentales para aquellos que desean embarcarse en el mundo del emprendimiento. Una mentalidad emprendedora implica adoptar una serie de características y creencias que fomentan el espíritu empresarial y la capacidad de asumir riesgos calculados. En lugar de temer al fracaso, considéralo como una oportunidad de aprendizaje y crecimiento.
Claves para una Mentalidad Emprendedora
- Define metas claras y realistas para tu negocio o proyecto emprendedor.
- Investiga y estudia a emprendedores exitosos que hayan superado obstáculos similares.
- Adquiere habilidades y conocimientos que sean relevantes para tu campo emprendedor. Esto puede incluir habilidades de liderazgo, gestión financiera, marketing, entre otros.
- No tengas miedo de dar el primer paso y tomar acción. La acción es fundamental para el progreso.
- Busca una red de apoyo de otros emprendedores o personas que compartan tu visión.
- Cuando enfrentes un fracaso o contratiempo, tómalo como una oportunidad para reflexionar, aprender y ajustar tu enfoque.
Beneficios de una Mentalidad Emprendedora
Desarrollar una mentalidad emprendedora conlleva numerosos beneficios, tanto a nivel personal como profesional:
- Fomenta la generación de ideas innovadoras y creativas.
- Los emprendedores exitosos son capaces de tomar decisiones rápidas y efectivas.
- Ser emprendedor implica tener autonomía y flexibilidad en tu trabajo. Puedes establecer tus propias metas, horarios y estrategias.
- Te impulsa a buscar constantemente nuevas habilidades y conocimientos.
- Implica enfrentar desafíos y superar obstáculos. Aprendes a ser más resiliente y a manejar el fracaso de manera constructiva.
- Te brinda la oportunidad de alcanzar un mayor potencial de crecimiento y éxito en tu vida profesional.
En “Tener el coraje de poder cambiar lo que realmente depende de nosotros, la serenidad de aceptar lo que no, y la sabiduría para poder distinguirlos”.
Por último, nunca dejaré de aconsejar los momentos de encontrarse consigo mismo, a través de meditación sencilla, paseos por la naturaleza, ejercicio físico y alimentación sana. Claro que hay que hacer un esfuerzo y agendar esto porque sentimos que no tenemos tiempo para lo MÁS IMPORTANTE… ¡NUESTRA SALUD!
