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Comunicación

Las 7 Etapas del Cambio Empresarial y la Gestión de la Frustración

by Admin on 24/05/2026

El cambio organizacional es un proceso inevitable en cualquier empresa que busca adaptarse, crecer y prosperar en un entorno en constante evolución. Ya sea por la implementación de nuevas tecnologías, reestructuraciones internas o transformaciones culturales, el cambio puede ser desafiante. No es solo un desafío logístico: es, ante todo, un proceso emocional.

Cuando hablamos de proceso de cambio nos referimos a las acciones y transformaciones que sufre una organización, una entidad o una persona, modificando su estado actual y avanzando hacia una nueva situación deseada. La mayoría de las veces, las acciones y decisiones que se requieren para facilitar un proceso de cambio organizacional, si lo pensamos bien, son cosas de sentido común. Sin embargo, en la práctica, no siempre son tan fáciles de manejar. Una de las competencias o habilidades más buscadas hoy día entre los directivos es precisamente la de saber manejar cambios y hacer que las cosas ocurran como deben ocurrir y den los frutos esperados.

La Curva del Cambio: Un Modelo para Entender las Emociones

La curva del cambio es un concepto que ha crecido muchísimo en los últimos años, especialmente para las empresas con un gran número de colaboradores. Es un modelo para gestionar la transformación en las empresas, centrado en los equipos de trabajo. El modelo fue desarrollado originalmente por la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross en 1969 para describir las etapas del duelo ante la pérdida. Su libro On Death and Dying identificó cinco etapas emocionales: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. En contextos de IT y de operaciones, esto se vuelve especialmente relevante. El modelo original identifica cinco etapas. Muchas organizaciones lo amplían a siete, sumando exploración y compromiso, que describen lo que ocurre una vez que la persona supera la resistencia inicial. El principal beneficio del modelo es que traduce algo que parece irracional (la resistencia al cambio) en algo comprensible y predecible. Saber en qué etapa está el equipo permite adaptar el mensaje. No es lo mismo comunicarle a alguien que está en shock que a alguien que está en exploración. La curva del cambio es un proceso tanto personal como organizacional. Por eso, combina lo más íntimo de las personas con lo estructural y metódico de las empresas.

Las 7 Etapas Emocionales del Cambio

Cualquier cambio pasa, desde su origen hasta que se consuma, por 7 fases consecutivas con características diferenciadas. Describiremos brevemente resaltando el estado de ánimo o emoción predominante en cada una de ellas:

  1. Fase 1: El Presentimiento / Negación y Shock

    Emoción predominante: la preocupación / incredulidad.

    Esta primera fase puede ser corta o ni siquiera existir, porque muchos cambios comienzan, de hecho, en la siguiente fase: en el shock, en el cambio mismo. En esta fase inicial aún no se ha hablado públicamente de lo que va a cambiar pero hay quien comienza a otearlo en el horizonte. Existen rumores, señales anunciadoras y cierta intranquilidad en el ambiente. La gente empieza a preocuparse por lo que se imagina que va a ocurrir y por lo que pueda ocurrirles a ellos. La primera reacción ante un cambio significativo suele ser incredulidad. Los empleados pueden manifestar que "esto no va a pasar", ignorar comunicaciones o seguir operando como si el cambio no estuviera ocurriendo.

    Cómo responder: Comunicar el cambio con claridad, sin ambigüedad sobre qué va a pasar y cuándo. Indicar qué cambia, qué no cambia, cuándo y por qué.

  2. Fase 2: El Shock / Ira

    Emoción predominante: el miedo / enfado, irritación.

    Cuando alguien anuncia el cambio y da a conocer sus detalles principales despeja la preocupación pero aparece una emoción nueva: el miedo. Tras el shock inicial comienza a manifestarse la conocida resistencia al cambio. La irritación crece pero la energía también, aunque no en la dirección deseada. Cuando la realidad del cambio se asienta, aparece la resistencia emocional. Los empleados pueden sentir frustración hacia la organización, los líderes o el propio cambio.

    Cómo responder: Habilitar canales formales de feedback. Escuchar sin ponerse a la defensiva. Reconocer las emociones sin minimizarlas. Crear espacios formales donde el equipo pueda expresar sus preocupaciones, no para revertir el cambio, sino para ser escuchado.

  3. Fase 3: La Resistencia / Negociación

    Emoción predominante: el enfado, la irritación.

    Los afectados intentan ganar seguridad frente a la nueva situación anclándose en el estado de cosas anterior. Crece así la energía empleada en hacer cosas tal como se venían haciendo, como demostración de que no todo iba tan mal antes y que el cambio no es tan necesario. En esta etapa, los empleados aceptan que el cambio va a ocurrir pero buscan modificar sus condiciones. Proponen compromisos, sugieren alternativas, preguntan si ciertas partes del proceso anterior pueden mantenerse.

    Cómo responder: Involucrar al equipo en decisiones de implementación donde sea posible. Fomentar el diálogo y, donde sea posible, incorporar el input del equipo en la implementación.

  4. Fase 4: La Aceptación Racional / Depresión

    Emoción predominante: la frustración.

    Gracias a la superación paulatina de los brotes de resistencia característicos de la fase anterior, comienza a predominar la convicción de que el cambio es necesario. En esta fase se hace necesario un enfoque individual. Se precisa ajustar el cambio a las necesidades de cada uno de los afectados (¿qué tengo que cambiar yo?, ¿qué he de hacer de distinta manera?). En esta fase hay que resolver dudas de carácter práctico. El predominio de la duda, de la desorientación típicas de esta fase, hace aparecer sentimientos de frustración y deseos de volver atrás. La etapa de depresión se manifiesta cuando los empleados asimilan plenamente la pérdida de lo que les era familiar: sus procesos, sus rutinas, sus formas de trabajo.

    Cómo responder: Ofrecer apoyo emocional genuino. Reconocer los desafíos en lugar de minimizarlos. Evitar mensajes del tipo "es para mejor" sin validar primero lo que el equipo está sintiendo. Reducir la carga cognitiva. Simplificar los pasos iniciales.

  5. Fase 5: La Aceptación Emocional / Aceptación

    Emoción predominante: la nostalgia.

    Cuando todo el mundo parece convencido de que el cambio es inevitable y de que no hay vuelta atrás posible, es que se ha llegado al punto crítico emocional en el proceso de cambio. Es el momento de más bajo estado de ánimo pero el comienzo de la subida de moral de las fases posteriores. En esta fase ya se ha hablado suficientemente de lo que cambia en el conjunto y en cada uno de los afectados. La frustración predominante en la fase anterior se convierte paulatinamente en nostalgia de cómo eran las cosas antes del cambio (¡cuidado con el boicot de los nostálgicos!), que se va trocando paulatinamente en confianza en la nueva situación. La gente empieza a mirar hacia delante en vez de hacia atrás. La aceptación no implica entusiasmo: implica reconocimiento de la nueva realidad. Los empleados empiezan a operar dentro del nuevo sistema, aunque sea de forma básica.

    Cómo responder: Celebrar los avances, por pequeños que sean. Compartir historias de éxito dentro del equipo. Consolidar los nuevos hábitos. Sistematizar lo que funciona.

  6. Fase 6: La Apertura / Exploración

    Emoción predominante: curiosidad, entusiasmo.

    Superada la fase anterior, comienza a olvidarse el pasado y la gente empieza a mirar con curiosidad y optimismo “lo nuevo”. En esta fase se ven los objetivos del cambio de una manera realista y se comienza a percibir con claridad lo que dista la situación actual de la deseada. En este momento es más fácil canalizar la energía y la productividad de acuerdo a los nuevos modos. Una vez aceptado el cambio, algunos miembros del equipo empiezan a ir más allá: buscan entender el nuevo sistema en profundidad, proponen mejoras, experimentan con nuevos flujos de trabajo.

    Cómo responder: Proveer formación específica, documentación accesible y autonomía para explorar. Reconocer y recompensar públicamente a quienes llegaron a esta etapa. Convertirlos en referentes del cambio.

  7. Fase 7: La Integración / Compromiso

    Emoción predominante: la confianza.

    Tras las experiencias de éxito y los errores superados, se crea una experiencia de superación de las dificultades y de progresiva confianza en las nuevas maneras de hacer y en la bondad del cambio. El compromiso es la etapa final: el cambio ya no es algo externo que fue impuesto, sino parte de la identidad profesional del empleado. En la última fase de la curva del cambio nos encontramos con la aceptación de la nueva situación en toda la empresa. La tranquilidad vuelve a reinar en las oficinas, las personas ponen en práctica sus nuevas competencias y se adoptan totalmente las nuevas dinámicas. La curva del cambio se completa cuando la empresa en su totalidad se transforma. Convertimos el problema causante del cambio inicial en una oportunidad.

    Cómo responder: Reconocer y recompensar públicamente a quienes llegaron a esta etapa. Convertirlos en referentes del cambio.

No todos los empleados avanzan al mismo ritmo ni en el mismo orden. Algunos saltan etapas, otros vuelven atrás. Un equipo de soporte que migra a un nuevo sistema de Gestión de Servicios puede estar, al mismo tiempo, aprendiendo la nueva interfaz y procesando la pérdida de flujos de trabajo que dominaba a la perfección.

Cómo liderar la transformación digital y el cambio organizacional

Gestionando las Emociones en el Proceso de Cambio

El propósito de conocer estas fases es resaltar un aspecto a menudo olvidado en los procesos de cambio, pero que resulta de vital importancia: las emociones, definidas como los estados de ánimo, la moral o como queramos llamar a esa parte menos racional del ser humano y que tan decisivo papel juega en su comportamiento. Tenerlos en cuenta, saberlos percibir y saber usarlos inteligentemente en nuestro bando, o, por lo menos, para que no actúen en contra de los fines que el proceso de cambio persigue, es básico para el buen gestor.

Podemos hacer dos constataciones a partir de la descripción de las 7 fases:

  1. Los resultados esperados del cambio son fruto de las fases avanzadas, y es necesario “quemar etapas” antes de poderlos hacer evidentes. El proceso entero puede acelerarse si se manejan con cuidado e inteligentemente los factores de los que depende el paso de una fase a otra, pero solo hasta un cierto punto. Esto depende de factores como la complejidad del cambio en sí, del número de personas implicadas, de la conflictividad latente, del liderazgo intermedio con el que se cuenta, etc.
  2. Las diferentes fases del cambio se distinguen en función del diferente uso de la energía disponible: la energía empleada en la productividad del sistema versus la que se emplea en la elaboración correcta de las emociones predominantes. El facilitador del cambio contribuye a que se gaste la mínima de energía necesaria en esta segunda labor, de manera que haya siempre la máxima posible dedicada a la primera. A esta labor del facilitador del cambio hay quien la llama el Management Emocional del Cambio (MEC).

La resistencia es un buen indicador del cambio porque nos indica el grado de bloqueo de la energía productiva y la necesidad de canalización que existe. El responsable de manejar o facilitar un determinado proceso de cambio es, ante todo, responsable del manejo de la energía disponible en el grupo que ha de cambiar. Su labor fundamental consiste en:

  • Mantenerse al tanto del estado emocional predominante en cada uno de los grupos afectados por el cambio. Esto implica la habilidad de percibir las señales correspondientes a los diferentes estado emocionales típicos.
  • Aplicar las medidas de apoyo oportunas en el momento oportuno.
  • Facilitar que se den las condiciones en el entorno que facilitan el progreso de una fase a otra.

Estrategias para Facilitar el Cambio en Cada Etapa

Conocer las fases de un proceso de cambio enseña, entre otras cosas, a no precipitar acontecimientos. Como responsables de un determinado cambio hemos de saber que las cosas suceden a su debido tiempo, y que unas preceden necesariamente a otras. En el terreno del comportamiento humano ocurre lo mismo.

Aquí hay algunas estrategias clave para cada etapa:

Etapa del Cambio Emoción Predominante Estrategias Clave del Facilitador
Presentimiento / Negación y Shock Preocupación / Miedo Abrir espacios de comunicación, comunicar con claridad y sin ambigüedad, pintar escenarios posibles, sensibilizar sobre la necesidad del cambio. Mantener visible el objetivo final.
Resistencia / Ira Enfado / Irritación Habilitar canales formales de feedback, escuchar sin ponerse a la defensiva, comunicar experiencias de otros grupos para ver cómo otros superan problemas.
Negociación Duda / Desorientación Involucrar al equipo en decisiones de implementación donde sea posible.
Aceptación Racional / Depresión Frustración Tratar problemas y dificultades a nivel individual (entrevistas, reflexiones), ofrecer apoyo emocional genuino, simplificar pasos iniciales.
Aceptación Emocional / Aceptación Nostalgia / Reconocimiento Iniciar "rituales de separación" (escribir compromisos, celebrar progresos, bautizar cosas con nuevos nombres), celebrar avances.
Apertura / Exploración Curiosidad / Entusiasmo Reforzar la fase con recursos avanzados, proveer formación específica, documentación accesible y autonomía para explorar.
Integración / Compromiso Confianza Reconocer y recompensar públicamente a quienes llegaron a esta etapa, convertirlos en referentes del cambio.

El manejo de la preocupación y la inseguridad típicas de la fase de presentimiento es quizá la más importante de las contribuciones del facilitador del cambio. La existencia de una cierta preocupación o una cierta inquietud por el futuro es el mejor impulsor del cambio. Si no se da dicho sentimiento es difícil iniciar ningún cambio. La mejor contribución del facilitador del cambio en esta fase podría ser -llegado el caso- crear esta inquietud e intranquilidad. El primer objetivo de cualquier proceso de cambio es concienciar a la gente de la necesidad del cambio mismo.

Es esencial que cualquier proceso de cambio comience abriendo espacios de comunicación formal o informal pero viva, bidireccional (preguntas y respuestas), en sesiones en las que se trate de manera clara, directa y transparente los motivos del cambio, sus ganancias, lo que se va a perder y las dificultades que se prevén. Cuanto mejor se trabaje esta fase y cuanto mejor se identifiquen los motivos de preocupación, cuanto mejor se explicite la necesidad del cambio y cuanto antes se elabore una visión conjunta del futuro que se desea, tanto mejor se podrán trabajar y conseguir la aceptación de los cambios concretos y los planes de acción necesarios que vendrán posteriormente.

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