Teorías Clásicas del Liderazgo: Un Resumen Detallado
En el pasado, se creía que el liderazgo era una cualidad innata. Sin embargo, con el paso de los años, se ha observado que, en realidad, es una habilidad adquirida. Analizamos las teorías detrás de ello.
El liderazgo es un proceso que integra las habilidades, las actitudes y los comportamientos de una persona para influir sobre otros y sacar lo mejor de ellos con el objetivo de alcanzar una meta. Implica esa capacidad de orientar, motivar, animar e inspirar.
Los líderes son personas que muestran muchas cualidades para dirigir y potenciar. Suelen tener mucha fuerza de voluntad, sabiduría operativa, inteligencia emocional, resiliencia, lealtad y autoconciencia.
Las teorías de liderazgo buscan explicar cómo y por qué ciertas personas se convierten en líderes. Suelen centrarse en sus características, pero algunas intentan identificar los comportamientos que las personas pueden adoptar para mejorar sus propias habilidades en diferentes situaciones.
Los primeros debates sobre la psicología del liderazgo sugerían, por lo general, que tales habilidades eran simplemente cualidades con las que las personas nacían. Algunos enfoques más recientes proponen que tener ciertos rasgos puede ayudar a los sujetos a convertirse en líderes, pero que la experiencia y las variables situacionales también juegan un papel fundamental.
No existe una combinación mágica de características que haga que un líder tenga éxito. Sin embargo, esto no significa que no haya algunas que hagan más probable este triunfo y que no podamos aprender a ser líderes más efectivos. Como paso previo para este objetivo, necesitamos comprender los diversos enfoques detrás de ello, de modo que podamos usar el adecuado para una situación concreta. Una forma de hacerlo es conocer las principales teorías de liderazgo.
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Principales Teorías del Liderazgo
A continuación, destacamos las teorías más importantes del liderazgo:
1. Teorías del Gran Hombre
Este punto de vista, inspirado en Thomas Carlyle, sostiene que los grandes líderes nacen con las características internas necesarias, como el carisma, la confianza, la inteligencia y las habilidades sociales.
Estas teorías suponen que la capacidad de liderazgo es inherente, es decir, que los grandes líderes nacen, no se hacen. Suelen describir a estos sujetos como heroicos, míticos y destinados a ocupar una posición relevante dentro de un grupo.
Se utilizó el término «gran hombre» porque, en el momento de su aparición, el liderazgo se consideraba una cualidad masculina. Además, se asociaba al entorno militar, un contexto donde solo los hombres mostraban su valor y sus rasgos de dirigir grupos.
2. Teorías de los Rasgos
Las teorías de los rasgos son similares en algunos aspectos a las teorías del gran hombre. En esta se supone que las personas heredan ciertas cualidades que las hacen más adecuados para el liderazgo.
En ella se observan los rasgos de personalidad y los comportamientos que contribuyen al liderazgo. El enfoque principal está en la forma de ser que comparten los grandes líderes. Según Stogdill, algunos asociados a los líderes son la inteligencia, el dominio propio, la adaptabilidad, la iniciativa, la persistencia, la responsabilidad y el control emocional.
Sin embargo, el problema es que las personas con cualidades similares pueden terminar siendo líderes muy diferentes. En algunos casos, uno puede convertirse en uno de ellos, mientras que el otro continúa como un seguidor.
3. Teorías de Contingencia
Las teorías de contingencias enfatizan los estilos de liderazgo de acuerdo con la situación en la que la persona se encuentre. Se centran en variables relacionadas con el entorno que pueden determinar qué estilo particular de liderazgo es el más adecuado para la situación.
Ningún estilo de liderazgo es mejor para todas las ocasiones. En función del modelo de contingencia de Fred Fiedle, en el efectivo no intervienen solo las cualidades del sujeto, sino también la situación en la que él está. Busca un equilibrio entre las conductas, las necesidades y el contexto.
En este sentido, son capaces de evaluar las necesidades de sus seguidores, hacer un balance de la situación y luego ajustar sus comportamientos. El éxito depende de una serie de variables, incluido el estilo de liderazgo, las cualidades de los seguidores y los aspectos de la situación.
4. Teorías Situacionales
Este enfoque, propuesto por Hersey, Blanchard y Johnson, plantea que los líderes deben adaptarse a la situación en la que se encuentran y a las habilidades, cualidades y necesidades de las personas que dirigen. El líder cambia su estilo de acuerdo con las personas y el contexto.
El liderazgo situacional incluye el ajuste en la motivación del líder, así como las capacidades de los individuos que son seguidores. Este puede cambiar su opinión sobre ellos, su situación y su estado mental y emocional. Todos estos factores contribuyen a las decisiones que toma.
Además, las teorías situacionales proponen que estos elijan el mejor curso de acción basado en variables contextuales. Diferentes estilos pueden ser más apropiados para ciertos tipos de toma de decisiones.
5. Teorías del Comportamiento
Con las teorías del comportamiento, la creencia es que los líderes se crean, con independencia de que nazcan con unas características u otras. El liderazgo se aprendería a través de la observación y la enseñanza. Al igual que con otros comportamientos, se piensa que también se puede aprender y desarrollar.
En lugar de enfocarse en las cualidades inherentes del líder, como hace la teoría de rasgos, la perspectiva centrada en la conducta analiza las acciones que exhiben este tipo de dirigentes. Sostienen que, al ser un proceso conductual, puede moldearse, potenciarse y transmitirse.
6. Teorías Participativas
Postulan que el liderazgo verdadero es aquel que tiene en cuenta el papel que pueden jugar los demás. La inclusión de otros en el proceso de toma de decisiones del líder es vital. Estos han de buscar de manera activa la contribución de los demás.
Este proceso involucra a las personas bajo su responsabilidad. Así, el líder efectivo es aquel que es capaz de lograr que su equipo se sienta valorado. Esta sensación de formar parte real de algo significativo hace que los individuos estén más comprometidos con el proceso.
7. Teorías de Gestión
También conocidas como teorías transaccionales, se centran en el papel de la supervisión, la organización y el rendimiento grupal. Basan el liderazgo en un sistema de recompensas y castigos, es decir, de gestión del desempeño en los que se premia el éxito y se castigan los fallos.
Esta es la forma más común de liderazgo. El rol del líder pasa por manejar las expectativas de los seguidores y adaptarlas a los objetivos del grupo. Básicamente, este sería un gestor, tanto de personas como de recursos.
8. Teorías de Relaciones o Transformacionales
Las teorías de las relaciones se centran en las conexiones formadas entre líderes y seguidores. Este enfoque no solo se centra en el rendimiento del grupo, sino también en lo que le interesa a cada uno de los miembros y en aquello que sea útil para desarrollar todo su potencial.
Los líderes transformacionales motivan e inspiran a las personas mientras alinean dos intereses: el grupal y el individual. Además, para ellos es tan importante la definición del objetivo como los medios y la inversión necesaria para lograrlos.
El líder motiva e inspira para que los seguidores asuman el mejor papel, sin olvidar que su rol y su manera de desempeñarlo es importante para el resultado. La relación y la conexión entre este y su seguidor es el enfoque principal, sin dejar de lado el respeto a la ética y el cuidado de cada subordinado de manera individual.
9. Teoría del Intercambio Líder-Miembro
La teoría del intercambio líder-miembro está enfocada en las interacciones que mantiene el líder con sus seguidores. Sugiere que los miembros del grupo mantienen una relación muy buena y estrecha con el líder, mientras que las personas que no pertenecen al equipo tienen una interacción formal y transaccional con él.
Los vínculos líder-miembro tienen efectos positivos muy significativos. Pueden producir en los miembros un mayor sentido de pertenencia, una mayor satisfacción con el trabajo, un elevado nivel de compromiso y mejores resultados. Además, la cohesión del grupo mejora y la satisfacción del líder con su equipo de trabajo se incrementa.
10. Teoría de Liderazgo Acción-Centrado
Esta teoría, desarrollada por John Adair, plantea que el liderazgo es la intersección de tres grandes funciones centradas en la tarea, el grupo y el individuo. En otras palabras, lo que un líder debe hacer es realizar la tarea que se le asignó, construir un buen equipo y desarrollar el potencial de cada individuo.
Con respecto a la tarea, el líder tiene la obligación de apoyar, orientar, establecer metas, designar roles, funciones y responsabilidades. Dentro del equipo, genera un ambiente cooperativo e inspira al grupo a hacer grandes cosas.
Importancia de las Teorías del Liderazgo
Estas teorías son importantes porque permiten comprender cómo se define el liderazgo desde diferentes perspectivas y cómo se puede desarrollar. Al tener estos saberes disponibles, es posible diseñar intervenciones grupales que permitan sacar lo mejor de un equipo.
También son relevantes porque ayudan al líder a tomar decisiones y guiar a los demás. Ofrecen un soporte teórico y pragmático que orienta el trabajo del dirigente y le da un fundamento para tomar decisiones alineadas con el objetivo que desea alcanzar.
Además, son útiles para saber cómo se puede influir en los grupos con el objetivo de fomentar un alto rendimiento. Gracias a ellas, los líderes saben donde centrar sus esfuerzos para mejorar su trabajo y el de sus seguidores.
Por medio de estos enfoques teóricos, pueden reconocer qué cosas deben mejorar en sí mismos y en sus organizaciones. Les permiten saber en qué áreas o competencias deben invertir mayores recursos para obtener resultados efectivos y eficientes.
Cómo Aplicar las Teorías del Liderazgo
Los equipos y las empresas necesitan de uno o varios líderes que sean capaces de dirigir, delegar y sacar lo mejor de las personas y los grupos. He aquí algunos ejemplos para trasladar la teoría a la práctica.
- Conocer la teoría: Lo primero que debes hacer es estudiar el enfoque desde el cual deseas dirigir. Cada teoría te brinda un marco de referencia para que sepas orientar tus acciones. Por consiguiente, investiga y analiza cuál de estos enfoques encaja mejor con tu personalidad y con la dinámica de tu grupo.
- Aplicar lo que sabes: Una vez sepas desde dónde ejercerás tu liderazgo, es esencial que apliques lo que has aprendido. Si tenías una forma de gestión con tu equipo y deseas emplear una nueva, es necesario que hagas una transición progresiva para que este se adapte al cambio.
- Revisa el progreso: Observa y analiza cómo han respondido las personas a la aplicación de dicha teoría. ¿Cómo la estás aplicando? ¿Qué ajustes puedes hacer? ¿Qué reacciones has notado en los demás? Estudia tu rendimiento y progreso a la hora de aplicar la teoría y la actitud que observas en quienes hacen parte de tu grupo de trabajo.
- Evalúa los resultados finales: ¿Los resultados han mejorado o empeorado? ¿El rendimiento de todos ha crecido? Si los resultados no son buenos, revisa cómo aplicas la teoría. Si consideras que ha sido adecuada, pero los resultados han sido malos, es probable que tu equipo no esté cómodo con dicha teoría.
Las principales teorías sobre el liderazgo son un recurso muy útil para explorar opciones que te permitan gestionar un equipo de manera más efectiva. Dentro de esta variedad conceptual, puedes hallar un estilo que se ajuste a tu manera de ser y a las necesidades y metas del equipo que orientas.
Es imprescindible que al basarte en una de ellas tengas en cuenta las reacciones y cambios que produce en los demás. Un buen líder es también alguien que sabe escuchar y que se adapta las dinámicas internas de su grupo de trabajo.
La búsqueda de liderazgo empresarial es uno de los objetivos para muchas empresas en la actualidad. Esta habilidad social, siendo una de las habilidades más valoradas en las empresas, no es fácil de encontrar. Debido a ello, las teorías de liderazgo buscan dar respuesta al éxito de los líderes o a cómo realizar la búsqueda de estos roles.
Las teorías de liderazgo buscan explicar el cómo y por qué ciertas personas se convierten en grandes líderes.
Aplicado a las empresas, algunas teorías de liderazgo proponen que poseer ciertos rasgos en el carácter y personalidad de los trabajadores ayudan a que estos se conviertan en líderes por naturaleza. Por lo que las empresas deben identificar estas características para potenciar el talento.
Como indican otras teorías, no todos los líderes nacen, algunos “se hacen”. La experiencia de los empleados y algunas variables pueden jugar también un papel fundamental.
Conoce las principales teorías de liderazgo
Vamos a exponer algunas de las teorías de liderazgo principales que más se siguen hoy en día. Lo que podrá ayudarte a identificar cuál llevar a cabo en tu empresa a la hora de identificar y adquirir talento.
Teoría del Gran Hombre y teoría de los rasgos
Esta teoría considera que el liderazgo es un rasgo basado en la personalidad, por lo tanto, los líderes nacen con las características de forma innata. Algunas de estas características son el carisma, las habilidades la confianza y la inteligencia para saber liderar equipos.
El término Gran Hombre refleja esta como una de las primeras teorías del liderazgo, cuando se consideraba una cualidad masculina y se aplicaba en términos militares. Por lo tanto, está muy alejada de la actualidad, pero sigue siendo una de las teorías bases.
Al ser una teoría que refleja que los roles del líder no se pueden aprender, las empresas deben buscar la identificación de estas cualidades entre sus equipos. Conocer bien a la plantilla y fomentar las actividades en equipo y la comunicación interna ayudará a saber si contamos con trabajadores que cumplan estas características.
En la línea de esta teoría existe la teoría de los rasgos que declara la existencia de rasgos de personalidad que contribuyen al liderazgo. Esta teoría hace especial hincapié en los rasgos de comportamiento que comparten los líderes y que lo diferencian de convertirse en un líder a ser un seguidor (aun poseyendo la misma personalidad).
Teoría de contingencia y teorías situacionales
Ambas teorías, más actuales, se apoyan en la idea de ver a los líderes como figuras que se adaptan a la situación en la que se encuentran. Por un lado, la teoría de la contingencia se apoya en la idea de que ningún estilo de liderazgo es mejor, sino que todo depende de la situación y sus distintas variables.
Por otro lado, las teorías situacionales consideran que un líder cambia su estilo de liderazgo según va cambiando la situación. Tienen en consideración además los cambios que puede experimentar la motivación del líder, afectando directamente a sus decisiones.
Para ambas teorías es fundamental que el líder de equipo sea una figura de confianza para el resto de los trabajadores. De esta forma, los empleados seguirán contando con este líder, aunque se experimentan cambios en la forma o estilo de liderazgo que aplique,
Teorías transaccionales
Estas teorías tienen una visión del liderazgo como un sistema de gestión del desempeño de los trabajadores. El liderazgo, según la teoría, se basa en premiar el éxito y castigar los fallos aplicado a los empleados.
Aunque pueda sonarnos a una teoría de premio-castigo que podríamos aplicar con una mascota, debemos saber que esta es la forma más común de liderazgo. El líder se encarga de gestionar, motivar e inspirar al resto de empleados (seguidores), adaptando los objetivos al grupo y lidiando con los problemas que vayan surgiendo.
Las teorías de liderazgo están estrechamente relacionadas con los tipos de liderazgo que pueden existir en una empresa. Un líder se caracteriza por conceptos clave como la influencia, la inspiración, la guía y la motivación de un grupo hacia una meta común. Un líder eficaz no solo dirige, sino que también fortalece, escucha con atención y promueve el desarrollo profesional de su equipo. Además, un buen líder encarna valores como la honestidad, la responsabilidad y la toma de decisiones con ética.
El liderazgo genuino no es fácil de encontrar. Las personas no nacen con las cualidades que les convertirán en líderes, no son habilidades que permanezcan latentes en el interior de cada uno de nosotros. El potencial de desarrollar esas habilidades sí. Para convertirse en un buen líder, es necesario desbloquear ese potencial. La mejor forma de hacerlo es siguiendo estas reglas de oro inspiradas en los grandes autores clásicos.
Toma nota:
- Conócete a ti mismo - Tales de Mileto: Esta es la tarea más difícil, pero la más importante. Conocerse a uno mismo significa saber cuáles son nuestras motivaciones más ocultas, y tomar la decisión de comprometernos con aquello que queremos conseguir.
- Descubre a las personas - Pitágoras: Delegando poder en las personas descubrirás sus cualidades innatas. Al otorgar poder puedes comprobar si esa persona tiene o no la disposición para ser un líder. Descubrir los líderes ocultos es una estrategia para conducir tu liderazgo al éxito.
- Haz equipo - Platón: De Platón extraemos la segunda regla de oro: fomenta la cultura de equipo, por encima del individuo. Un buen líder tratará siempre de conseguir que su gente se implique en un mismo proyecto, fomentando una cultura de colaboración para lograr una meta común. Según Platón, son mayores los beneficios de trabajar juntos que el “mal de la discordia”.
- Protege tus valores - Aristóteles: Aristóteles escribió sobre el hombre “magnánimo”, aquél que vive siempre de acuerdo a un código de honor más riguroso que el que tiene el promedio de la gente. Un líder también debe de proteger y vivir de acuerdo a sus valores, y aplicarlos a la visión de su proyecto o empresa, de forma que vivir de acuerdo a ellos sea su máxima prioridad. Toma tus decisiones en base a tus principios.
- Competitividad + Creatividad - Hesíodo: La competitividad fruto del egoísmo (quizá debamos hablar más bien de “envidia”) es una cualidad destructiva, pero aquella competitividad que fomenta la creatividad y el ingenio no sólo es constructiva sino que favorecerá el desarrollo y la excelencia del liderazgo.
- Busca siempre la verdad - Antístenes: Antístenes decía que sólo nuestros enemigos o los amigos que nos quieren mucho, serán capaces de decirnos la verdad. La base para un liderazgo eficaz es la honestidad, pero no todo el mundo está dispuesto a “cantar las verdades”. Por ello, los líderes deben estar dispuestos a rodearse de gente que sea capaz de ofrecerles una evaluación honesta sobre ellos mismos. También lo decía Séneca: “prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.
- No malgastes energías en cosas que no puedes cambiar - Aristófanes: En su obra “Paz”, Aristófanes escribió: “nunca lograrás que el cangrejo camine en línea recta”. En efecto, hay cosas que no podemos cambiar, el liderazgo exitoso (y productivo) asumirá una postura flexible y no perderá el tiempo en cosas que no se pueden cambiar.
- Define tus metas - Séneca: El filósofo Séneca decía que “nunca hay viento favorable para el que no sabe a dónde va”. De esta cita, y de las muchas otras que Séneca ofrece en el curso-videojuego Triskelon sobre gestión del tiempo y productividad personal, podemos extraer una gran lección: define tus objetivos para saber siempre qué rumbo tomar y alcanzar el éxito.
- No subestimes el poder de la integridad personal - Sófocles: En la obra Filoctetes de Sófocles, uno de los personajes centrales sostiene que el fin “justifica los medios”, y otro de ellos, Neoptólemo, desmonta la teoría al asegurar que prefiere “fallar con honor que ganar haciendo trampas”. Un buen líder nunca podrá racionalizar un comportamiento equivocado.
- El carácter marca el destino - Heráclito: El carácter de las personas determina el curso de nuestras vidas. Por eso, como decía Heráclito, es tan importante conocernos a nosotros mismos y, aunque no podamos controlar todo lo que nos rodea, sí somos responsables en último término de nuestras propias desgracias o fortunas. El liderazgo debe trabajar con persistencia en aquello que se quiere conseguir.
