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Comunicación

Estrategias de Salida y Cierre de una Startup: Guía para Emprendedores

by Admin on 24/05/2026

Al iniciar un proyecto, debes concretar cómo será el final. Nadie empieza un negocio pensando en cuándo acabará, pero es necesario. Tu empresa debe tener una estrategia de salida de startup. Esto no quiere decir “ponerse en lo peor”; significa tener claro cómo vas a recuperar la inversión y cómo harás ganar dinero a los inversores de la startup.

¿Qué es una Estrategia de Exit de una Startup?

El exit es la salida de la empresa, y elaborar una estrategia quiere decir tener previsto, desde el inicio de actividad, cómo será dicha salida, el final de la empresa. Tipos de exit de la empresa hay muchos, desde la venta de la empresa a la fusión, pasando por la salida a bolsa o el cierre definitivo. A través del 'exit' de una startup, los emprendedores pueden lanzar su negocio al mercado bursátil, venderlo o fusionarlo con otra empresa o bien cerrarlo de manera definitiva, en caso de que no se pueda continuar con la actividad comercial.

Para alcanzarlo, es recomendable que previamente se defina una estrategia que se adecúe a los objetivos de la compañía. El 'exit' de una startup es un punto clave en el ciclo de vida de cualquier proyecto emprendedor, ya que definirá su futuro. Pero para llegar a esta parada del camino emprendedor es necesario contar con financiación en las etapas anteriores para que la empresa haya crecido lo suficiente. Esta etapa se lleva a cabo cuando el negocio ya se ha consolidado dentro del mercado y en ella se produce una desinversión, principalmente con el objetivo de obtener beneficios.

¿Por qué es importante tener una estrategia de exit?

Es importante tener previstos diferentes escenarios por dos motivos:

  • Para seguir la estrategia adecuada: Cuando se crea una startup, como fundador debes saber qué quieres conseguir. Puede que tu objetivo sea crear una empresa con alto potencial y que sea comprada o se fusione con uno de los líderes del mercado. O bien estás pensando en consolidarte tú como uno de esos líderes. Depende de tu plan a largo plazo, tu estrategia de exit será diferente: si quieres ganar dinero vendiendo la compañía, enfocarás tus esfuerzos en una venta final o en una fusión. Si quieres consolidar la startup en el mercado el exit será una salida a bolsa y la consolidación a largo plazo.
  • Para atraer más inversores: A la hora de buscar inversores, éstos invierten… para desinvertir. Es decir: invierten dinero en tu empresa con el objetivo a medio plazo de que ese dinero les retorne con beneficios. Uno de los aspectos que determinan la rentabilidad de tu startup es tu estrategia de salida. Puedes plantear la inversión con el objetivo de que la compañía sea vendida o se fusione y ahí los inversores recojan beneficios, por ejemplo.

Aunque no quieras pensar en el tema, una estrategia de exit también debe incluir el cierre forzoso de la empresa. Porque cuando las cosas se tuercen, no hay tiempo para planificar, pero si desde un inicio decides qué responsabilidad tiene cada socio, hasta qué punto se aguantarán pérdidas, etc., podrás emprender con cierto colchón. Además, antes de iniciar un proceso de 'exit', los emprendedores deben elaborar el 'due diligence', una auditoría de los registros financieros de la startup que sirve para corroborar que no hay errores o incidencias en las cuentas.

Tipos de Estrategia de Exit en una Startup

Hemos comentado por encima algunas de las opciones que tienes para una estrategia de salida de tu empresa. Entrando en detalle, estas son las principales opciones:

  1. Venta/Adquisición de la startup: Es una de las situaciones más óptimas, ya que suele reportar beneficios a los fundadores y a los inversores que haya tenido la startup. Suele ser una compañía del sector, una de las líderes, las que se hace con las acciones de la startup. Aquí hay que destacar la posibilidad de una venta parcial, cuando, por ejemplo, la startup vende una patente o toda una línea de producción. Es una de las situaciones más beneficiosas, dado que permite que el fundador y los inversores de la compañía obtengan rédito económico. En este caso, lo habitual es que una compañía de mayor tamaño del sector donde opera la startup adquiera la totalidad o una parte de sus acciones y acapare una mayor cuota del mercado.
  2. Fusión de empresas: Es otra de las opciones que los emprendedores se plantean al iniciar un proyecto y que suele reportar beneficios a sus fundadores e inversores. La startup se fusiona con una de las empresas maduras del sector para aprovecharse de su tecnología, su marca y el mercado que haya conquistado.
  3. Salida a Bolsa (Oferta Pública de Venta - OPV): A largo plazo y en una fase de consolidación y maduración de la empresa, ésta puede optar por una Oferta Pública de Venta (OPV), saliendo a Bolsa. Aquí, la valoración que haga el mercado de la empresa marca los beneficios obtenidos por fundadores e inversores. Es una opción que toman los emprendedores que quieren que su marca sea una de las líderes del mercado y rechazan la venta. En este caso, los fundadores e inversores obtienen beneficios a través de la venta de las acciones de la startup en el mercado bursátil.
  4. Recompra de participaciones: También pensada para fundadores que quieren continuar con la startup pero, a la vez, ofrecen la opción de salida a los inversores que entraron a cambio de una rentabilidad en un periodo de tiempo determinado. Llegado el momento de retirada de los inversores, los fundadores pueden o bien vender la empresa o recomprar las participaciones.
  5. Cierre de la startup: Es la peor de las opciones ya que significa el cese de actividad y, por tanto, la imposibilidad de recuperar la inversión. Debe crearse un plan de cierre para que la startup esté preparada para el peor de los escenarios, aunque cualquier emprendedor e inversor trata de evitar llegar a tal situación.

Ejemplos de Exits Recientes

En 2022, se calcula que cerca de 10.000 startups en todo el mundo llevaron a cabo un 'exit' mediante una compra o salida a bolsa, según datos de Crunchbase. Algunas startups españolas que han cerrado 'exits' en 2022 son la empresa de compraventa de vehículos Clicars, adquirida por 100 millones de euros, o las plataformas de 'e-learning' Educaedu y Emagister, ambas compradas por la firma de inversión Miura Partners. Hannun, empresa especializada en decoración sostenible, también alcanzó el 'exit' en 2022, aunque en este caso para salir al BME Growth, el mercado bursátil para empresas de reducida capitalización en expansión.

Cuando las Cosas no Salen Bien: El Cierre de una Startup

¿Has invertido horas, ilusión y hasta tus ahorros en una idea que parecía imparable, pero el mercado no responde? A veces, parar a tiempo es lo más inteligente que un emprendedor puede hacer. Pero la mayoría se resiste a hacerlo y trata de huir hacía adelante. Desgraciadamente, muchos emprendedores se plantean esta pregunta cuando ven que su startup no funciona bien. Coincidiremos la mayoría que el primer año de vida es absolutamente crítico y, en cierta forma, caótico. De acuerdo con datos estadísticos, las startups que alcanzan los cinco años de vida representan menos del 20%, y el 90% de las startups fracasan en sus primeros cinco años, según CB Insights.

Señales de que una Startup Podría Necesitar Cerrar

Existen varias señales que indican que una startup podría necesitar cerrar. Entre ellas se encuentran la falta de crecimiento en el mercado, la incapacidad para atraer inversores o mantener clientes, problemas continuos de flujo de caja, y un equipo que no logra alinearse con la visión de la empresa. Los motivos de la muerte de una startup pueden ser muy variopintos, y no son muy ajenos a los de cualquier pyme, pero los más comunes incluyen:

  • El equipo no mantiene las mismas inquietudes a la respuesta de su propósito en el proyecto.
  • Se trabaja en o para mercados que muchas veces no están preparados o requieren de una velocidad y crecimiento que el equipo no está capacitado o dispuesto a afrontar.
  • La idea inicial, que su solución sirve para todo tipo de industrias, países y sectores, se va concretando al percatarse que deben focalizar, y mucho.
  • La no necesidad actual en el mercado del producto o servicio que la empresa está ofreciendo, o de la forma en que lo está ofreciendo.
  • Falta de liquidez para poder continuar.
  • Discusiones entre los propios socios fundadores, en la forma de desarrollar el negocio, desconfianza en el mismo, o entre los mismos.
  • La propia “angustia” que puede generar no saber si se va a poder cobrar dentro de x meses, genera sin lugar a dudas, una gran incertidumbre con gran complejidad en su gestión.

Nadie dijo que fuera fácil. El riesgo es inherente en cualquier empresa y las de este tipo no son una excepción, de hecho, dejaría de serlo, si no existiera.

El Proceso de Cierre: Liquidación y Concurso de Acreedores

Cerrar una startup de manera ordenada implica varios pasos clave. Primero, comunicar la decisión a todos los involucrados, incluyendo empleados, clientes e inversores. Luego, liquidar activos y saldar deudas pendientes. Para saber cuál es la opción más conveniente para mi startup, deberemos pensar en la LIQUIDACIÓN. Como sabes, la liquidación es el conjunto de operaciones encaminadas a pagar las deudas y cualquier otro pasivo, vender el activo y, si sobra algo, repartirlo.

Esto mismo es lo que nos tenemos que plantear si queremos cerrar: ¿tenemos activo (bienes, créditos) suficiente para satisfacer nuestro pasivo? En este supuesto, son los socios quienes deciden disolver la compañía, abriéndose a continuación el período de liquidación. Estos liquidadores serán los encargados de cobrar y pagar lo que está pendiente y, una vez hecho lo anterior, si sobra algo se repartiría entre los socios.

Cierre sin Deudas

El procedimiento para cerrar un negocio es sencillo cuando no hay deudas acumuladas. Lo único que tienen que hacer los autónomos es liquidar la compañía. Es decir, terminar de realizar los pagos que hay pendientes y proceder a darse de baja en la Seguridad Social o, en el caso de ser una sociedad, realizar una disolución mercantil. Por ejemplo, si un negocio tiene 5.200 euros en caja y tiene que hacer frente a 4.200 euros en pagos a proveedores, sueldos, alquileres, etc., como tiene presupuesto, cumple con las obligaciones que tiene pendientes y disuelve la compañía.

Cierre con Deudas: El Concurso de Acreedores

El procedimiento para llevar a cabo el cierre de un negocio depende, sobre todo, de si éste tiene o no deudas. Los pagos pendientes son una de las mayores trabas que tienen que sortear los autónomos a la hora de finalizar su actividad. En el momento en el que existen deudas, sólo hay un procedimiento que el autónomo pueda hacer de manera legal para cerrar bien su negocio y es abrir un concurso de acreedores.

El concurso de acreedores es una solución ante la acumulación de deudas por la startup, y un recurso legal a nuestro alcance para renegociar las deudas y poder sacar a flote nuestras startups. Cerrar la startup cuanto antes nos puede suponer limitar las pérdidas, y es muy importante controlar todos los pasos del concurso de acreedores si queremos llegar a la fase de concurso o liquidación con las mejores perspectivas. Lo primero y principal es discernir si mi empresa está o no en estado de insolvencia. Hay dos tipos de insolvencia, la insolvencia actual y la inminente. En la primera, ya arrastraríamos varios meses sin pagar las nóminas o a la Seguridad Social. En ambas situaciones, es igualmente deseable que solicitemos cuanto antes ayuda de abogados expertos en concursos de acreedores. De hecho, debemos hacerlo dentro de un plazo de dos meses tras reconocerse el estado de insolvencia.

Muchos empresarios no quieren pasar por un procedimiento concursal debido a su alto coste. Sin embargo, y a pesar de la complejidad que presentan los concursos para muchos profesionales por cuenta propia, éstos les permiten llegar a un acuerdo con sus acreedores, lo que posibilita en muchos casos una reducción de la deuda. El problema que tiene la celebración de concursos de acreedores en España es que normalmente suelen abrirse demasiado tarde y cuando las deudas son ya muy altas. La tardanza en presentar el concurso para su negocio hace que muchos autónomos societarios pierdan la principal ventaja de haber creado una sociedad, que es la responsabilidad limitada, ya que al final del concurso de acreedores se puede imponer que el administrador de una compañía tenga que hacer frente de la deuda.

A favor de los concursos de acreedores, muchos negocios están consiguiendo condonar sus deudas con las administraciones públicas. Los autónomos pueden, a veces, librarse de las deudas públicas a través de un concurso. Con este procedimiento, se pueden obtener quitas con la Administración, y se puede llegar a un acuerdo para la exoneración del pasivo insatisfecho con los acreedores. Es entonces, cuando se puede salvar un negocio y se puede evitar el cierre. La fase de liquidación sobreviene como consecuencia de la falta de acuerdo con los acreedores en la fase de convenio, o cuando los recursos no bastan para asegurar la viabilidad del concursado.

La Asociación Española de Startups aconseja a estos pequeños empresarios que, toda vez que se detecte que las dificultades de la startup son irreversibles, lo mejor es cerrar y terminar con una actividad que, a lo mejor, ya sólo nos puede suponer problemas. Cerrar una startup que ha contraído deudas es un proceso que exige de contar con expertos en Derecho Concursal si queremos lograr el mejor final posible para esa actividad que no ha salido bien, por las razones que sean. El mejor consejo a la hora de cerrar una startup es contar con expertos en liquidaciones de empresas.

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El Valor de la Propiedad Industrial e Intelectual ante el Cierre

Si desde el inicio, a pesar del ritmo vertiginoso del mercado y la velocidad con que se actúa, se ha considerado como elemental una gestión inteligente de la Propiedad Industrial e Intelectual, veremos recompensado en parte, o mayor medida el esfuerzo y la dedicación realizada. Tengamos en cuenta estos detalles:

  • La marca con la que hemos trabajado, y por la que hemos luchado y defendido, tendrá una vigencia de 10 años desde su solicitud.
  • Si hemos generado una patente que recoge la esencia de nuestro proyecto, siempre que se abonen las anualidades respectivas, podría estar vigente hasta un máximo de 20 años.
  • Si se tratase de un Modelo de Utilidad, sería de 10 años máximo.
  • El nombre de dominio dependerá de la vigencia por la que se ha contratado, pudiendo ser entre un año y un máximo de 10 años. Deberíamos contrastarlo y tenerlo del todo claro.

Realmente, ¿vamos a dejar de lado la marca, el nombre de dominio o la patente que hemos ido comunicando con tanta ilusión nuestro proyecto? ¿No nos importará que un tercero pueda llegar a utilizar algo que fue nuestro y a lo que dedicamos tanto esfuerzo y pasión? Somos conscientes de que, por ejemplo, atendiendo a la dilatada vigencia de la marca o patente, en un momento dado, ese nombre o tecnología puede ser pretendido por un tercero a quien realmente le interese poner en el comercio en nuestro territorio.

Si hemos optado por mantener nuestra diferenciación protegida mediante la figura de Secretos Empresariales, deberíamos decidir si la mantenemos de esta forma, o bien, quién va a poder hacer uso de los mismos y bajo qué criterios o condiciones. Sería muy relevante haber logrado generar conciencia al equipo de la sensibilidad que revisten estos temas para el desarrollo correcto de la startup, que queden perfectamente identificados sus responsables, que se identifiquen claramente los proyectos o partes de los proyectos que lo son de los otros y que se revise periódicamente esta calificación.

Si hemos gestionado de forma inteligente la confidencialidad de nuestros proyectos, en aquella parte que realmente lo merezca y pudiera ser calificada como tal, debe ser una herramienta clave de gestión de la competitividad empresarial, de transferencia de conocimiento público-privada, y de la innovación en cualquier proyecto de investigación. Debemos demostrar que han sido implementadas las medidas de seguridad adecuadas para construir y, en su caso, reforzar nuestros secretos empresariales. Para ello, demostraremos que hemos establecido las medidas organizativas, jurídicas y técnicas para tener garantizada la confidencialidad y el conocimiento sensible debidamente protegido. Si tenemos clasificada la información, tenemos establecido un protocolo de acceso y uso de la misma, en función del puesto de cada empleado o por áreas determinadas: estamos en disposición de gestionar la misma.

Los intangibles debemos recopilarlos y clasificarlos, pues pueden ser de muy diferentes tipos: de comercialización (marcas, modelos de negocio, marketing), de producción (invenciones, secretos industriales), intrínsecos de la empresa (reputación corporativa), etc. De ese modo, nuestro proyecto habrá tenido potencia y potencial de desarrollo, por lo que en base a ello:

  • Podemos negociar acuerdos de licencia o de transferencia con conocimiento del valor de lo que se licencia o se transfiere.
  • Podemos intentar obtener financiación basada en los mismos.
  • Permite decidir la estrategia de la empresa basándose en los elementos diferenciadores de la competencia.

Podemos y debemos gestionar quién va a estar en disposición de poder seguir utilizando estos activos. Si permitimos que alguno de los integrantes pueda llegar a hacer uso, el mismo debería regularizarse, pues los conocimientos allí descritos han sido fruto del equipo integrante en ese momento y se pueden menoscabar de no regularizarlo correctamente. Si hemos firmado un convenio de colaboración con otras empresas o entidades públicas, deberíamos plantearnos el cierre del mismo, informando en todo momento de la situación de una forma correcta y lo más transparente posible, reflejando la realidad.

Si hemos llegado a disfrutar de ayudas o subvenciones directas para la financiación de nuestro proyecto, ya sean privadas o públicas, debemos gestionar correctamente las mismas, analizando con detalle lo firmado, lo comprometido y las responsabilidades derivadas de su incumplimiento o finalización previa sin haber agotado los plazos iniciales. Se desprenden una serie de responsabilidades entre los socios, administradores, en cuanto a los compromisos adquiridos en su momento que deben ser gestionadas correcta e inteligentemente. Tengamos presente que puede cerrarse un proyecto por múltiples circunstancias, pero tras el mismo, existen personas, perfectamente identificadas e identificables, que deberán asumir sus responsabilidades.

De igual forma, no será una excepción que, de forma individualizada, los socios fundadores pudieran emprender una actividad similar en otra sociedad o estructura mercantil, de forma independiente o como trabajador por cuenta ajena, por lo que deben tener muy claro que una previa experiencia empresarial fallida no puede afectarles en su posterior proyecto. Estos detalles, no menores, podrían recogerse en el pacto de socios, o mejor como anexo al mismo a posteriori, pero siempre sin esperar a que la situación o el ambiente pudiera empeorar.

Aún sin llegar a ser del todo conscientes de ello por la cantidad de problemas, frentes abiertos y circunstancias que se pueden generar en la puesta en marcha de una empresa, lo generado hasta la fecha, sin duda, tiene un valor. ¿Y si lo paquetizamos e intentamos monetizarlo? ¿Puede lo generado interesar a alguien? Los socios fundadores deberían llegar a un momento en el que distanciarse o separarse emocionalmente del proyecto sea lo oportuno para centrarse en hacer valer sus aportaciones y en monetizar su proyecto y así dar valor a todo lo alcanzado. En consecuencia, es más que recomendable asesorarse por un experto en Protección Intelectual e Industrial, pues debe reflejar todos los intangibles disponibles, su estado de vigencia, los riesgos e inconvenientes que se pueden generar y las posibilidades de poder seguir siendo titulares por parte de uno o varios de los integrantes que deseen seguir con el proyecto.

Lecciones Aprendidas y la Oportunidad de Reiniciar

Cerrar una startup puede ser emocionalmente desafiante, pero es crucial manejar las emociones de manera saludable. Hablar con mentores o colegas que hayan pasado por la misma experiencia puede ser útil. Antes de cerrar una startup, vale la pena explorar alternativas como pivotar el modelo de negocio, buscar fusiones o adquisiciones, o incluso reestructurar la empresa para reducir costos.

Cerrar una startup ofrece valiosas lecciones, como la importancia de una buena gestión financiera, la necesidad de adaptarse rápidamente a los cambios del mercado, y el valor de construir un equipo fuerte y cohesionado. Lo mejor a la hora de cerrar un proyecto que no ha funcionado, por las razones que sean, es que no se transforme en un lastre para futuros proyectos u otros negocios que tengamos en paralelo.

Si apreciamos que llega el momento en el que debemos replantearnos la existencia de nuestra startup, debemos intentar que sea lo menos dramático posible: pensemos que siempre debe ser recordada esta etapa de una forma positiva en el horizonte temporal pues, sin duda, hemos aprendido y nos va a marcar nuestro futuro. No temas empezar de nuevo, no comenzarás de cero… Esta vez, comenzarás desde la experiencia.

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