El impacto de la pandemia en las PYMES: desafíos y estrategias de adaptación
La pandemia ha ocasionado profundos cambios en la sociedad y, en particular, en las empresas. De acuerdo con los autores García y Esteban (2020), el sector empresarial ha tenido que implementar nuevas rutinas para perdurar, provocando un impulso considerable en la digitalización. Según Williams et al. (2017), entre muchos, las crisis están provocadas por turbulencias en el mercado debido a cambios en las rutinas y estructuras.
Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) son las responsables de la generación de numerosas fuentes de empleo y son un elemento central para la economía. De acuerdo con el Consejo Internacional para la pequeña empresa, las PYMES representan el 90% del total de las empresas mundiales y generan entre el 60-70% del empleo mundial y el 50% del Producto Interior Bruto global, datos que corroboran su importancia en la economía.
La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró el 27 de junio como Día de las Microempresas y las Pequeñas y Medianas Empresas; una jornada perfecta para reconocer su sostén de la economía y su contribución al desarrollo sostenible. Las pymes son el motor de la economía y juegan un papel clave en el tejido laboral al impulsar la creación de empleo y el crecimiento económico, además de garantizar la estabilidad social.
Impacto de la pandemia en las PYMES
Esta pandemia ha mostrado lo expuestas que pueden estar las economías ante los distintos shocks que se presentan. Por sus características, las PYMES tienden a emplear a una gran proporción de trabajadores pertenecientes a los sectores más vulnerables de la sociedad, como jóvenes y mujeres, lo que las convierte en algunas zonas rurales en una fuente fundamental del empleo. Por otro lado, destacan por su buena capacidad de adaptación, pero también son más vulnerables y están más expuestas a acontecimientos no predecibles como los sufridos por la pandemia del COVID-19.
Situación en España
En España, según el Directorio Central de Empresas (DIRCE), las empresas de menos de 250 trabajadores representan más del 99% de las empresas, un porcentaje muy parecido -aunque ligeramente inferior- al europeo; y de éstas, el 56% son empresas sin asalariados, y el 39,6% tienen entre 1 y 9 asalariados. La distribución sectorial muestra que el 81,5% de las empresas españolas ejercen su actividad en el sector servicios y, dentro de éste, un 22% corresponde al comercio. Además, se observa una fuerte concentración nacional puesto que más del 60% de las pymes nacionales se concentran en 4 comunidades autónomas: Cataluña (18,4%), Comunidad de Madrid (16,1%), Andalucía (15,4%) y Comunidad Valenciana (10,8%). Aragón, con 90.683 pymes, representa el 2,7% del total nacional.
Según datos de la organización empresarial SME United, que representa a pymes y autónomos europeos, el 95% de estas pequeñas y medianas empresas en España se han visto afectadas con una fuerte reducción de ingresos y una bajada de la facturación con el consiguiente efecto sobre el empleo. Solamente durante el primer cuatrimestre de este año, el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) contabilizó una pérdida de afiliación de 61.501 cotizantes en nuestro país, lo que supone un descenso del 1,9%. Por comunidades autónomas, las mayores pérdidas de autónomos se han registrado en la Comunidad de Madrid (10.510 cotizantes) seguida de Aragón (2.607 autónomos menos), siendo Zaragoza la provincia española que porcentualmente más autónomos ha perdido en lo que va de año.
Por sectores de actividad, salvo la agricultura, el resto de sectores se han visto afectados negativamente por la COVID-19 con un descenso del número de cotizantes autónomos, disminución especialmente acusada en comercio y hostelería donde se concentra casi una de cada dos bajas de autónomos.
Los resultados del estudio “Impacto económico de la Covid-19 sobre la pyme en España”, publicado por la Cámara de Comercio en junio, destacan la capacidad de las empresas españolas para mantener el trabajo en época de crisis. El 62,5% de las compañías cuestionadas mantuvieron el empleo de sus trabajos con respecto a 2019, al tiempo que un 25,2% lo redujo y un 12,3% logró aumentarlo. Hablamos de las microempresas y pequeñas empresas, las cuales se han saldado con una evolución negativa del 17,2% y del 14,8%, respectivamente.
En términos económicos, el 64,3% de las pymes se han visto afectadas negativamente durante la pandemia por la Covid-19 en su nivel de facturación y su rentabilidad ha sido negativa en el 62,2% de los casos. Son éstas las que en mayor parte han solicitado financiación para poder paliar la crisis a la que se han enfrentado, en concreto, un 62% de ellas. Esto ha derivado en una importante caída de los ingresos en las ventas del 52,6% de ellas. Solo un 26,1% las logró mantener y un 21,3% consiguió aumentarlas. Las más perjudicadas fueron las que se acogieron a un ERTE o un ERE; un 71,6% de ellas vieron mermar sus ventas el pasado año.
Para poder hacer frente a la crisis económica y laboral derivada de la pandemia de la Covid-19, el Gobierno aprobó la implantación de los ERTEs como medida preventiva a la que se acogieron el gran grueso de las empresas. El motivo deriva de que precisamente las empresas acogidas a un ERTE/ERE son las que han desarrollado una evolución más desfavorable. En concreto, el 33,3% de ellas redujo su empleo en 2020.
Desafíos y evolución de los costes
Según las cifras del último Indicador Cepyme sobre la situación de las pymes al cierre de 2024, la evolución del tejido empresarial sí estaría reflejando ganancias de tamaño de las sociedades, ya que a finales de 2024 las grandes compañías (con más de 250 trabajadores) habrían aumentado un 19,5% respecto a antes de la pandemia. Si bien esta buena noticia se ve contrarrestada con el hecho de que la mejora se estaría produciendo, en parte, a costa de la destrucción de las microempresas (aquellas con menos de 10 asalariados), cuya desaparición se cifra en 11.300, lo que supuso un recorte del 1%.
El servicio de estudios de la principal patronal de las pymes (Cepyme), atribuye esta circunstancia al aumento de los costes totales empresariales que acumulan un alza del 24,5% desde 2019, justo antes del estallido de la crisis sanitaria. En especial, los técnicos patronales se quejan del incremento de los costes laborales, que estiman del 25,1% en el caso de las microempresas y empresas pequeñas y del 19% en las medianas. “Esta fuerte subida de los costes laborales ahonda la vulnerabilidad de las firmas de mayor tamaño, por lo que crean menos empleo que las de mayores dimensiones, mientras ven minados sus recursos para invertir y ganar tamaño”.
De hecho, el incremento del empleo fue del 0,8% interanual en las microempresas, alejado de las subidas del 3,2% en las medianas y pequeñas y del alza del 6,5% en las grandes empresas. Según esto, de los 640.600 empleos asalariados creados por el sector privado en 2024, un 66,4% se generaron por parte de las grandes empresas (425.400 empleos); mientras que del tercio restante que aportó el conjunto de pymes (215.200); y el más de un millón de microempresas con al menos un asalariado aportaron 27.500 empleos (el 4% del total).
Así, los autores aseguran que estas cifras evidencian un crecimiento del empleo más débil cuanto menor es el tamaño medio de la empresa, “lo que justifica las preocupación (de las pymes) por las mayores cargas laborales, fiscales o burocráticas que se suman al engrosamiento de los costes operativos”. Esta patronal se queja de que el alza de costes se ha producido a la vez que los costes totales y los de los insumos y servicios que utilizan habitualmente han registrado aumentos de dos dígitos. Y todo en un escenario de altos tipos de interés que, pese a suavizarse, marcan aún “un entorno de financiación costosa”.
En concreto, los insumos cuestan un 35% más que al cierre de 2019, impulsados por un aumento acumulado del 78% de la energía en estos cinco años; un alza del 29,4% de los bienes de consumo; el 27% de los bienes intermedios y un alza del 14,5% de los bienes de equipo. Igualmente, el coste de los servicios que contratan habitualmente las empresas también se ha anotado un crecimiento de casi el 7% frente a antes de la pandemia. Destacan en este punto el coste de los envíos por correo (han subido un 18,6%); el transporte (un 16%); y la seguridad (un 13,5% más). En estos cinco años solo uno de estos servicios ha disminuido sus costes: la publicidad, cuyos precios se han hundido un 7,5%.
Estas cuestiones formaron parte de la lista de quejas que el presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, formuló en público al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la ceremonia de entrega de los Premios Cepyme 2025. Desde esta patronal exigen ahora al Ejecutivo que “se suavicen las medidas que se traducen en alzas de costes laborales y cotizaciones o, en su caso, se modulen para las empresas más vulnerables”. Con ello se refieren, concretamente, a las subidas acumulativas del salario mínimo interprofesional o a una futura reducción de la jornada laboral máxima legal, sin variación salarial.
En el terreno de la financiación, aunque la relajación de la política monetaria del BCE ha situado el tipo medio de interés en el cuarto trimestre del pasado año en el 4,26%, siendo el más reducido desde marzo de 2023, este nivel sigue siendo más elevado que el que había al cierre de 2022.
Esta evolución de los costes y la financiación contrastan con unos aumentos de las ventas de las pymes mucho más modestos. El informe de Cepyme precisa que el volumen de facturaciones a finales del pasado año era un 6,2% mayor que en el último trimestre de 2019.
Situación en América Latina
En el caso de América Latina, existe una tendencia a la especialización de las empresas de menor tamaño en actividades de baja productividad. De esta manera, la región posee una estructura productiva heterogénea, donde un número reducido de empresas concentran gran parte del PIB regional, en sectores con una productividad muy elevada, mientras el resto se encuentra en actividades cuyo desempeño es bastante pobre. La pandemia del COVID-19 está produciendo un impacto muy profundo sobre la economía y la sociedad de América Latina y el Caribe. La CEPAL estima que antes de finales de 2020 podrían cerrar 2,7 millones de empresas, equivalentes al 19% de todas las firmas de la región.
El fuerte impacto registrado por las microempresas se debe, en primer lugar, a su pronunciada especialización en el sector del comercio. En 2016, aproximadamente el 42% de las microempresas de América Latina y Caribe operaban en este rubro que ha sido uno de los más perjudicado por la pandemia. Un segundo factor que contribuye a explicar este resultado se relaciona con la baja productividad laboral de las microempresas de América Latina y el Caribe que, en promedio, alcanza tan solo el 6% de la productividad laboral de las grandes empresas de la región.
Estrategias de supervivencia y digitalización
Los resultados de nuestro análisis nos demuestran cómo la pandemia ha acelerado la digitalización en las PYMES para hacer frente a la crisis post-COVID. Ha sido un factor clave para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas. Esto ha supuesto transformar sus negocios adaptándolos a las necesidades actuales para hacer frente al mercado competitivo que se encuentra en una economía digital.
En el caso de España, en 2022 ha incrementado su nivel de digitalización, pasando de la posición 9 a la 7 en el ranking del índice digital de la UE (DESI, 2022), y un 24,27% del total de PYMES acudió a Internet para vender productos o servicios online, una cifra que supone un incremento de casi seis puntos porcentuales con respecto a 2019. El 80% de las pequeñas y medianas empresas ha reducido el impacto de la crisis gracias a la digitalización. Para mejorar su productividad, sinónimo de ser más eficientes y competitivos, han incorporado herramientas de marketing digital. Las redes sociales y el comercio electrónico les permiten tener nuevos canales para relacionarse con los clientes. La aplicación de estas herramientas constituye un beneficio a largo plazo que permite a las pequeñas y medianas empresas ser más eficientes y competitivas, además les permite tener una mayor presencia en un mercado globalizado.
En este contexto, el apoyo de las instituciones a las microempresas y a las pequeñas y medianas empresas para salir de la crisis y adaptarse a la llamada “nueva normalidad” a través del impulso a la digitalización o la movilización de recursos para dotarlas de financiación, por citar algunos ejemplos, son aspectos clave para la economía en su conjunto dado su papel de sostén económico y de estabilidad social. Simultáneamente, de las Facultades de Empresa de toda España saldrá en breve una nueva generación de graduados en Administración y Dirección de Empresas (ADE), una nueva generación de empresarios y empresarias que se enfrentan a un futuro profesional incierto, pero para el que están bien formados y preparados. Ellos también han demostrado su gran capacidad de adaptación a las nuevas circunstancias.
En el corto plazo los gobiernos deben diseñar y aplicar un conjunto de medidas de estímulo fiscal y monetario que apoye a las Pymes en sus actividades productivas y que no reduzcan de forma drástica sus niveles de empleo. Sin embargo, en el largo plazo la apuesta debe ser alcanzar mayor complejidad económica y mayor productividad, de esta forma las empresas pueden reducir su vulnerabilidad a fenómenos como el COVID-19 y otras crisis de índole económico o financiero.
En tal sentido, desde el año 2017, la Secretaría Permanente del Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA), en colaboración con la CAF-banco de desarrollo de América Latina, ha planteado una agenda de trabajo cuyo objetivo esencial es promover la articulación productiva de las Pymes de la región, apuntando a la premisa de largo plazo. Este programa fue desarrollado a través de actividades de capacitación dirigidos a orientar a los países participantes en la aplicación de la metodología propuesta por el SELA para la identificación de nichos productivos. Este primer seminario virtual, dedicado al sector productivo, forma parte de un ciclo de webinars organizados por la Secretaría Permanente del SELA orientados especialmente a ofrecer herramientas para la recuperación económica de la región.
Impacto en el turismo y la necesidad de financiación
La pandemia de Covid-19 ha representado un desafío multidimensional para la industria turística a nivel mundial. Existe falta de información sobre los impactos de la pandemia en diferentes destinos y empresas turísticas. Esta investigación examinó los impactos en las pequeñas y medianas empresas turísticas (PYMES) locales y sus estrategias de supervivencia en la región de Capadocia, un destino de turismo patrimonial reconocido a nivel mundial en Turquía. Se recopilaron datos primarios a través de entrevistas estructuradas realizadas a 97 participantes de dos grupos, que incluyen entrevistados de pequeñas y medianas instalaciones de alojamiento y empresas turísticas, incluidos servicios turísticos auxiliares. Descubrimos que los destinos turísticos patrimoniales y las SMTEs ubicadas en estos destinos parecen ser mucho más vulnerables a los impactos de la Covid-19 debido a las características del destino.
Se resaltan los obstáculos a los que se enfrentan estos negocios a la hora de adaptarse a la nueva situación, destacando entre ellos la necesidad de financiación. Para animar a las pequeñas y medianas empresas a apostar por la transición hacia modelos más sostenibles, el documento analiza las oportunidades que puede encontrar la pyme en cada uno de los ODS dentro de este contexto de cambio. Entre ellas se nombra, por ejemplo, el fomento de las energías renovables y la eficiencia energética, la apuesta por productos de proximidad o la realización de alianzas con otros actores.
EL Data Analytics al rescate del sector turístico tras la pandemia
Pongamos este 27 de junio más que nunca en valor el esfuerzo de muchas personas valientes que con tesón han apostado por sacar su pequeño negocio adelante. Desde la Facultad de Empresa y Gestión Pública de Huesca, desde los campus de la Universidad de Zaragoza, seguiremos trabajando, sintiéndonos parte de ese entramado clave para la economía, para que la formación y la innovación contribuyan a afrontar con éxito estos nuevos tiempos que afrontamos.
