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Comunicación

El impacto de la COVID-19 en las PYMES: Desafíos, resiliencia y la urgencia de la digitalización

by Admin on 22/05/2026

La crisis de la COVID-19 ha golpeado duramente a todo el sector empresarial a nivel global. La incapacidad de muchos negocios para ejercer su actividad durante el confinamiento o bajo las restricciones posteriores tuvo un gran impacto negativo en los beneficios, incrementó la deuda empresarial y acercó a muchas empresas al borde de la quiebra.

Las PYMES en el epicentro de la crisis

Las pequeñas y medianas empresas (PYMES), dominantes en el tejido empresarial español, han sido las más afectadas. La razón es doble: por una parte, disponen de menor colchón de liquidez; por otra, y quizás sobre todo, son (aún más) predominantes en el sector más golpeado por la pandemia: el de la hostelería, la restauración y el ocio. Las PYMES conforman el 99,8% del tejido industrial español. La mayoría, micropymes y pequeñas empresas de menos de diez empleados, han tenido que afrontar la crisis derivada de la pandemia por la COVID-19 de la forma en la que han podido.

Según un informe de reciente publicación por el Banco de España, el porcentaje de empresas vulnerables, definidas como aquellas donde las deudas suponen más de un 75% del activo neto, ha pasado de un 14% sobre el total en 2019 a más de un 20% en 2020. En este contexto, el porcentaje de empresas que el Banco de España estima como insolventes aumentaría 4 puntos porcentuales bajo el supuesto de que la crisis de la COVID-19 no tenga un impacto estructural dentro de nuestra economía; en caso contrario, la estimación sube 8 puntos porcentuales hasta representar a cerca del 18% del total de empresas.

El Banco de España subraya que el porcentaje de empresas con un nivel de deuda preocupante, calificada como empresas con presión financiera elevada (aquellas que tendrán problemas para devolver su deuda teniendo en cuenta su estimación de beneficios), se incrementará en casi 27 puntos porcentuales entre 2019 y 2020, hasta situarse en el 40%. El desglose por tamaños revela que los ascensos serían de mayor magnitud en el caso de las PYMES y, sobre todo, en los sectores más afectados por la crisis, como el de hostelería, restauración y ocio.

Esta situación ha motivado a los gobiernos a emprender políticas fiscales expansivas en forma de mayor gasto público y menores impuestos con el fin de recapitalizar al sector empresarial y sostener el consumo de las familias que han perdido renta durante la pandemia. España es uno de los países europeos más afectados por la pandemia COVID-19. La rápida expansión de este virus ha obligado a España, como al resto del mundo, a tomar medidas drásticas para reducir la propagación del virus y evitar un colapso del sistema sanitario.

Un caso de estudio: La situación de las microempresarias peruanas

Este es el caso de las microempresarias peruanas en condición de pobreza o en riesgo de caer en ella, quienes aún enfrentan brechas en inclusión financiera y acceso a herramientas necesarias para impulsar sus negocios. Para tener una idea más concreta del impacto, Financiera Confianza, entidad de la Fundación Microfinanzas BBVA en Perú, realizó una encuesta a sus clientas del producto Palabra de Mujer.

En ella se mostraba que solo 6 de cada 10 microempresarias pudieron tener sus negocios funcionando en octubre de 2020, aunque el país para la fecha ya se encontraba en la fase 4 de reactivación económica. Además, durante el periodo de cuarentena las restricciones de movilidad tuvieron un impacto significativo, viéndose más reflejado en entornos rurales.

Frente a este panorama y para mantener los ingresos, el 72% de las microempresarias decidió diversificar el negocio (48% cambió y el 24% agregó un negocio), ya que viven del día a día y cualquier pequeña alteración puede cambiar la estrategia de sobrevivencia. También se observa cierta volatilidad, ya que un 10% de ellas, al no ver otra salida, decidió volver a ser dependiente. Por otro lado, la investigación resalta que en caso de necesitar capital, hay una preferencia de optar por préstamos a familiares y no de una entidad financiera, lo que demuestra la brecha de inclusión financiera que se mencionaba anteriormente.

Respuesta gubernamental y sus limitaciones

En el caso de España, buena parte de ese incremento del gasto ha venido a través de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs) para las empresas y las ayudas por cese de actividad para los autónomos. Para poder hacer frente a la crisis económica y laboral derivada de la pandemia de la COVID-19, el Gobierno aprobó la implantación de los ERTEs como medida preventiva a la que se acogieron el gran grueso de las empresas.

Hasta febrero de 2021, España ha mostrado un esfuerzo fiscal extra por debajo de países de su entorno (4% del PIB, vs. 7% en Francia o 11% en Alemania). España es una de las economías avanzadas con una menor reacción por parte de su sector público, que apenas ha destinado un 4% del PIB a su paquete de estímulos. Frente al 4% de España, países con caídas menores del PIB como Francia y Alemania han gastado un 11% y un 7,7% del PIB respectivamente, triplicando y duplicando la inversión española. De este 4%, aproximadamente una décima parte (0,4 % del PIB) es gasto sanitario, esencialmente compras de material sanitario al exterior, un porcentaje similar al del resto de países.

La debilidad del paquete de estímulo del gobierno español se explica esencialmente por la carencia de ayudas directas a las empresas más allá de los ERTEs. En Alemania, por ejemplo, las empresas con una caída en la facturación de más del 70% respecto a 2019 se han beneficiado de cuantiosas ayudas directas que llegaban al 70% de los costes fijos de la compañía. En parte para corregir esta trayectoria, el gobierno de España ha decidido finalmente aprobar un paquete de 11.000 millones de euros para ayudar a los sectores más golpeados por la pandemia, de los cuales 7.000 serán ayudas directas para cubrir los costes fijos de PYMES y autónomos, 1.000 para ayudas a empresas de tamaño mediano y los 3.000 restantes para reestructurar créditos ICO concedidos durante el año pasado por el estado. En realidad, este paquete de ayudas apenas cambia el gráfico anterior, puesto que los 8.000 millones de ayudas directas a las empresas ascienden apenas a un 0,6% del PIB de 2019.

Esta falta de ambición en la política fiscal, tanto por el lado del gasto como por el de los impuestos, no es la misma cuando hablamos de ayudas indirectas, esencialmente avales y préstamos bancarios otorgados por el estado. Aunque el plan del gobierno es concentrar las ayudas en determinados sectores, para PYMES y empresas viables (definidas por el ejecutivo como aquellas que declararon tener beneficios durante el ejercicio de 2019), hay que preguntarse en qué medida esto podría retrasar la ejecución de las ayudas. Y es que, como hemos visto, un periodo de apenas unos meses puede suponer la diferencia entre la supervivencia y la quiebra para muchas empresas.

Además, otros requisitos que establece el gobierno y que deberán ser igualmente verificados, como que la empresa no tenga deudas con las administraciones públicas, añadirán aún más complejidad al proceso y desincentivará a las empresas para solicitar las ayudas. De hecho, otra de las exigencias del ejecutivo es que las empresas beneficiarias no repartan dividendos durante los próximos dos años, lo que podría dificultar a esas empresas captar capital privado.

Pérdida de empresas y disparidad sectorial

A pesar de las ayudas, tanto directas como indirectas, que concedió el sector público durante 2020, muchas de las empresas activas al comienzo del año han desaparecido y, por tanto, ya no podrán recibir este nuevo paquete de ayudas directas. Un 20% de las empresas activas el 1 de enero de 2020 ya no existían un año después, aunque este dato es enormemente heterogéneo entre sectores.

Mientras que solo un 70% de las empresas dedicadas a los servicios de comidas y bebidas activas a comienzo de 2020 seguían activas en 2021, este porcentaje sube drásticamente a casi un 90% en el caso de las empresas dedicadas a la industria alimenticia. Adoptando este enfoque de sectores, el nuevo plan del gobierno ha restringido la concesión de ayudas a 95 sectores de tamaño pequeño, que están considerados como especialmente afectados.

La gran mayoría de las empresas se perdieron entre el 1 de enero y el 1 de abril de 2020, esencialmente el periodo que abarca las primeras semanas de confinamiento. Desde ese momento, las tasas de destrucción de empresas se han moderado hasta llegar a un par de puntos por trimestre. Un nivel de heterogeneidad similar se observa en las tasas de supervivencia empresarial según el número de trabajadores de la empresa. Una de cada 4 empresas con menos de 5 trabajadores ha desaparecido frente a un 9% de las empresas que cuentan con entre 6 y 9 empleados.

Impacto en la facturación y el empleo

En términos económicos, el 64,3% de las PYMES se han visto afectadas negativamente durante la pandemia por la COVID-19 en su nivel de facturación y su rentabilidad ha sido negativa en el 62,2% de los casos. Son estas las que en mayor parte han solicitado financiación para poder paliar la crisis a la que se han enfrentado. En concreto, un 62% de ellas. Sea como fuere, esto ha derivado en una importante caída de los ingresos en las ventas del 52,6% de ellas. Solo un 26,1% las logró mantener y un 21,3% consiguió aumentarlas. Las empresas acogidas a un ERTE o un ERE también sufrieron, ya que un 71,6% de ellas vieron mermar sus ventas el pasado año.

El cierre de año deja una fotografía escalofriante del impacto heterogéneo que está teniendo la pandemia sobre el tejido productivo de nuestro país. Y una cosa parece clara según los datos de empresas registradas en la Seguridad Social en el final del año: las pequeñas compañías de nuestro país son las grandes pagadoras de la crisis económica. De hecho, buena parte de la destrucción de estas compañías con menos de 50 empleados corresponden a estos sectores de actividad.

Así, los datos de empleo del mes de noviembre dejaron luces y sombras acerca de los datos de aumento tanto del paro como de afiliación, pero constataron una tendencia preocupante para el trabajo autónomo. Aunque el conjunto del mes arroja un aumento de 2.504 afiliados al Reta en el undécimo mes del año, lo que situó el total de cotizantes por cuenta propia en 3.267.873, hasta un 13% del total del colectivo se encuentra con serios problemas para mantener sus negocios abiertos. En este sentido, advierten desde UPTA, que el sector de la hostelería perdió en noviembre otros 3.152 afiliados autónomos a la Seguridad Social, con lo que desde agosto han cerrado ya casi 12.000 pequeños establecimientos en el sector por la pandemia y las medidas restrictivas adoptadas para frenar los contagios.

Precisamente, el registro de la Seguridad Social es un reflejo de estas tendencias sobre las que alertan las asociaciones de autónomos. A principios de año, el Sistema tenía inscritas un total de 1.468.620 empresas, mientras que el registro de octubre recoge una pérdida de 68.228, situándose el volumen total en 1.400.332 compañías.

Disminución del impacto por tamaño de empresa

Sin embargo, llama la atención la disminución del impacto de la pandemia en las empresas a medida que se aumenta el tamaño de las mismas. De este modo, si en enero de este año había registradas en la Seguridad Social un total de 543.907 empresas con un solo trabajador, a finales del mes de octubre se contabilizaron 496.119, es decir, casi 48.000 empresas de un solo trabajador, representadas por empleados por cuenta propia, han desaparecido durante los meses de la pandemia. Del mismo modo, había en nuestro país 560.007 empresas activas en enero de 2020 con una plantilla de entre dos y cinco trabajadores. Sin embargo, estas han retrocedido en 11.593 a lo largo del año, situándose el volumen total en 548.468, un 2,1% menos. Mientras que las sociedades que cuentan en su plantilla con entre 6 y 50 trabajadores la caída de empresas a lo largo del año es de casi el 3%, tras pasar de 326.515 a 317.820 en el registro de la Seguridad Social.

Impacto de la COVID-19 en la supervivencia empresarial por tamaño (España, 2020)
Tamaño de la empresa Empresas activas (Enero 2020) Empresas activas (Octubre 2020) Pérdida de empresas % de reducción
1 trabajador 543.907 496.119 47.788 8.78%
2-5 trabajadores 560.007 548.468 11.539 2.06%
6-50 trabajadores 326.515 317.820 8.695 2.66%

La resiliencia y adaptación empresarial

Este estudio destaca la capacidad de las empresas españolas para mantener el trabajo en época de crisis. Y es que, tal y como señala el informe, el 62,5% de las compañías cuestionadas mantuvieron el empleo de sus trabajos con respecto a 2019, al tiempo que un 25,2% lo redujo y un 12,3% logró aumentarlo. Las microempresas y pequeñas empresas se han saldado con una evolución negativa del 17,2% y del 14,8%, respectivamente.

En Perú, existe una necesidad de contribuir directamente a la reactivación económica y a la reducción de la inequidad y no se puede lograr sin las PYMES y sin las mujeres emprendedoras. Es importante el papel que las microfinancieras pueden desempeñar en estos segmentos. Por ejemplo, Financiera Confianza hace poco firmó un acuerdo con Centrum PUCP para que 600 mujeres microemprendedoras cuenten con una formación gratuita y virtual que les ayude a reactivar sus negocios.

La digitalización como motor de supervivencia y crecimiento

Por último, en cuanto a la digitalización, se observa que si bien se conoce, se le da poco uso. Financiera Confianza se ha trazado un objetivo en este ámbito y está brindando capacitaciones digitales para ayudar a que la actual 'digitalización' sea utilizada para fines del emprendimiento.

La pandemia ha ocasionado profundos cambios en la sociedad, y en las empresas en particular. De acuerdo con los autores García y Esteban (2020), el sector empresarial ha tenido que implementar nuevas rutinas para perdurar, provocando un impulso considerable en la digitalización. Según Williams et al. (2017), entre muchos, las crisis están provocadas por turbulencias en el mercado debido a cambios en las rutinas y estructuras. Los resultados nos demuestran cómo la pandemia ha acelerado la digitalización en las PYMES para hacer frente a la crisis post-COVID. Ha sido un factor clave para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas.

En el caso de España, en 2022 ha incrementado su nivel de digitalización, pasando de la posición 9 a la 7 en el ranking del índice digital de la UE (DESI, 2022), y un 24,27% del total de PYMES acudió a Internet para vender productos o servicios online, una cifra que supone un incremento de casi seis puntos porcentuales con respecto a 2019. El 80% de las pequeñas y medianas empresas ha reducido el impacto de la crisis gracias a la digitalización. Esto ha supuesto transformar sus negocios adaptándolos a las necesidades actuales para hacer frente al mercado competitivo que se encuentra en una economía digital. Para mejorar su productividad, sinónimo de ser más eficientes y competitivos, han incorporado herramientas de marketing digital. Las redes sociales y el comercio electrónico les permiten tener nuevos canales para relacionarse con los clientes.

Resiliencia empresarial ante la COVID-19

Historias de emprendedores: Más allá de las estadísticas

Hace cinco años, cientos de miles de pequeños empresarios comenzaban a ver cómo sus sueños eran infectados por la COVID. Los contagios en España se multiplicaban y las comunidades autónomas se encontraban ante un panorama que resultó ser mucho más grave de lo previsto por las autoridades. Se anunciaba el cierre de los primeros centros educativos y se instaba a las empresas a potenciar el «teletrabajo», una palabra que no solía escucharse. Ya se contabilizaban las primeras muertes por coronavirus en el país. Y aún no había cerrado ningún negocio.

El 14 de marzo de 2020, se decretaba el estado de alarma. Mucho antes, desde enero, Lourdes Robles ya preveía las consecuencias de la enfermedad. Para Lourdes Robles, ex propietaria de la empresa Tarantela, la pandemia fue lo que fue, y nadie es culpable de que eso fuera. Pero si se hubiera gestionado de otra forma, no me cabe duda de que las consecuencias económicas habrían sido muy diferentes.

Después de 13 años de trabajo, a Lourdes Robles solo le quedaron 35 euros en la cuenta y la tranquilidad de no deberle nada a nadie. Les pagó a los proveedores, saldó sus deudas y cerró Tarantela, la empresa madrileña de fabricación de ropa para niñas y chicas, de entre 4 y 16 años, que cofundó ilusionada en 2007 y vio desaparecer en el fatídico 2020. «Tenía una pena que no te puedes imaginar. Yo lloraba día y noche», confiesa a Crónica.

En 2020, España fue el sexto país del mundo con más muertes por COVID según su población. En aquella época era palpable la tragedia. Hospitales y morgues que no daban abasto, mascarillas y tests insuficientes. En ese contexto, Lourdes, oficialmente desempleada, hizo su aporte a la sociedad para aliviar la situación. Con ellas, puso en marcha la fabricación de mascarillas (un millón de ellas, asegura) y batas mediante los proveedores de telas que conocía por Tarantela. Organizaron también un crowdfunding con el que consiguieron dinero para comprar tests del coronavirus. «Fue una época horriblemente dura y triste, de mucho desasosiego y angustia, pero a la vez era bonito», dice sobre su labor y la del resto de personas con las que trabajó en equipo.

Ejemplos de reinvención y cierre

En Burgos, José Luis Cosío también vivió un año complicado para su empresa, que entonces era Formación Evolución. El proyecto lo creó en 2011. En 2020, Formación Evolución era un negocio exitoso que contaba con más de 25 formadores. José Luis invirtió «mucho dinero». Asegura que todavía tiene deudas. José Luis Cosío, fundador de Formación Evolución (que cerró por el COVID) y la agencia Tú repueblas, que arrancó el año pasado, señala que en este país te caes y te acribillan, cierras y te penalizan. No lo dice una institución pública ni el gobierno, sino en general. Si tienes un caso de éxito, hay envidia, y si cierras es un "te lo dije".

Hacia el sur, Helvia Martínez y su marido Emilio también sufrieron las consecuencias del COVID en Comic Planet, «el primer restaurante americano que no fuera franquicia en Córdoba». Abrió sus puertas el 4 de julio de 2011 y las cerró definitivamente en mayo de 2022. Cuando se decretó el confinamiento, se encontraban con los preparativos para abrir una sede en Madrid. Algo que se les hizo cuesta arriba. «Otro cambio que también sufrimos con la pandemia fue la diferencia de legislación respecto a la autonomía», cuenta la cordobesa. «La normativa de la Junta de Andalucía discrepaba muchísimo de la que adoptaba la Comunidad de Madrid... Nos volvíamos locos... En Andalucía fueron muchísimo más duras las medidas... Con tantos obstáculos decidimos cerrar el de Córdoba». «Nos costó bastante cerrarlo porque, como bien dice Emilio, es muy fácil abrir un negocio y muy difícil cerrarlo». Helvia y su pareja aún están pagando los créditos que pidieron para ese negocio andaluz, pero presumen de no haber dejado deudas de alquiler ni deudas con proveedores.

Tarantela, Formación Evolución y Comic Planet Córdoba fueron tres de las cientos de miles de empresas que quebraron por la pandemia. Desde la Asociación Española Multisectorial de Microempresas (AEMME) estiman que cerraron unas 300.000 en España durante ese periodo, PYMES la mayoría de ellas. Víctor Delgado, director de AEMME, señala que los principales problemas que atravesaron fueron «la falta de liquidez» y «la falta de medidas adaptadas a este colectivo empresarial».

Respecto a la falta de medidas, Delgado puntualiza que «más que ayudas a corto plazo, lo que faltó fue quizás esa estrategia bien definida hacia cómo apoyar a este colectivo empresarial en su transformación... Garantizar que no cayera y que pudiera salir fortalecido. Eso fue lo que faltó dentro de las medidas diseñadas por los gobiernos, sea central o autonómico, da igual... Las medidas fueron totalmente genéricas sin pensar hacia dónde ir». El director de AEMME agrega que, aunque los miembros de este colectivo tienen pocos recursos, «también es cierto que tienen la capacidad de ser resilientes, de ser creativos, de generar toda esta parte de innovación a la hora de fortalecerse en el mercado... Al tiempo vulnerables, pero por otro lado resilientes».

José Luis y Helvia son ejemplos de esa resiliencia. El primero ahora dirige Tú repueblas, una agencia dedicada a «revitalizar y repoblar las zonas rurales de nuestro país». «Yo de todo lo malo saco algo bueno. De lo que no puedo sacar algo bueno es del fallecimiento de muchísima gente... Las secuelas empresariales al final tienen solución... La agencia va bien. Yo vivo en un pueblo, me gusta el mundo rural y decidí montar este proyecto para ayudar a la gente a migrar al mundo rural, que vino precisamente de la experiencia del COVID». Tú repueblas funciona desde el año pasado. «Estamos muy contentos porque cada día crecemos un poquito más», comparte orgulloso su creador.

Helvia, por su parte, asegura que el Comic Planet en Madrid está teniendo un éxito rotundo. De hecho, van a abrir un segundo local. Cuenta que su clave para sobreponerse a la crisis fue la creatividad. En su caso, la experiencia del cómic junto a los platos es el mejor atractivo. Replicaron lo que les fue útil en el local andaluz. «Funcionó muy bien en nuestro concepto, pero tuvimos que variar muchas cosas, cambiar de una ciudad como Córdoba, que son 350.000 habitantes, a la población de Madrid».

Pero los casos de reinvención empresarial no son la mayoría. No todos los empresarios pre pandemia han podido reemprender. Lourdes, que ahora trabaja como encargada de un restaurante, lo sabe bien. «Somos muchos a los que nos pasa lo mismo... Mis hermanos se reían de mí en su día diciéndome, "eres una ciudadana ejemplar: pagas tus impuestos y mueves el dinero, haces crecer la economía"... Si como yo hubiera muchos ciudadanos que movieran el dinero, pagaran impuestos y crearan trabajo, pues el país iría mejor».

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