Programas de Mentorado: Empoderamiento y Autonomía para Mujeres con Discapacidad
Los programas de mentorado social se han consolidado como una herramienta fundamental para el empoderamiento y la autonomía de las mujeres con discapacidad. Estos programas se basan en la premisa de que una mujer con discapacidad decide ser mentora de otra con el único fin de ayudar, como un acto de entrega voluntario.
El programa de mentorado es, en esencia, de apoyo mutuo. Una mujer necesita apoyo, acompañamiento o ayuda, pero al final son ambas las que salen fortalecidas de la experiencia. A través de este modelo, las participantes se ven, o se escriben, hablan, comparten experiencias, se imitan y se apoyan mutuamente.
La Esencia del Apoyo Mutuo: Historias de Crecimiento
Un claro ejemplo de este impacto transformador es la relación entre Pepa y Mayte, quienes forman una pareja ya consolidada de mentora y mentorada. Ellas se conocieron por un programa de Aspaym con una finalidad similar.
Pepa nos comparte cómo comenzó todo: “yo era una lesionada medular reciente y tenía preguntas muy básicas, como por ejemplo, cómo te puedes subir un pantalón en un baño adaptado público; eran consultas de tipo práctico, y tenía la necesidad de conocer a alguien que hubiese pasado por esa experiencia y me contara los trucos del día a día”. La experiencia práctica de la mentora se vuelve invaluable. Después de afianzarse en su movilidad, Pepa se quedó embarazada. Mayte explica que “Cuando empezó el programa de mentorado Pepa se había quedado embarazada y le surgían muchísimas dudas en torno a la maternidad, algo que surge sin tener una discapacidad, y claro, un poco más con una discapacidad”.
La conexión va más allá de lo práctico, las parejas comparten actividades y fortalecen lazos. Pepa y Mayte iban juntas a hacer deporte, al cine, a comer, cocinaban juntas... y hablaban continuamente. De esta interacción, Pepa aprendió de Mayte que “no hay que ponerse barreras uno mismo, que hay que tirar para adelante como sea”.
El Papel Transformador de la Mentora
Otro testimonio revela la profundidad de estas relaciones. Una de las mentoradas expresa: “Mi mentora es como mi guía”. Ella pidió participar en el programa de mentorado para fortalecerse como mujer con discapacidad: “la idea de participar en este programa surge del interés y la curiosidad de aprovechar al máximo el número de herramientas posibles a mi alcance, para así continuar mi fortalecimiento como mujer con discapacidad. Son varias las experiencias que han marcado mi vida, y es por ello que este camino se hace más necesario. Conocer a otras mujeres también es un objetivo porque desde la separación de mi ex marido, he echado mucho en falta nuevas amistades”.
Por su parte, Lolita, su mentora, se siente igualmente feliz y realizada. Ella comparte que “participar en el programa me ha servido para crecer como persona, como mujer con discapacidad porque el papel de mentora también implica aprendizaje igualmente de las experiencias de la otra persona a la que acompañas”. Lolita relata: “he aprendido de mi mentorada las consecuencias de la no capacidad para decidir, dominada por las ataduras de su anterior pareja. He valorado mucho que se haya planteado en un momento salir de una situación de violencia y que ahora se marque el objetivo de volver a recomponer su vida. Todas son ataduras de distinto color y distinto nombre”.
Una mentora tetrapléjica comparte su motivación: “Me ofrecí como mentora porque yo soy tetrapléjica y necesito el apoyo para todo excepto para pensar y aguantar mi cabeza. Pero este hecho no ha provocado en mí otra cosa que no haya sido la lucha continua por eliminar cuantas barreras me encontrara en el camino (arquitectónicas, actitudinales…). Esto es mi forma de demostrar que es posible y necesario apoyarse en otra persona igual a ti, para motivarla, que crezca y vea que debemos creer en nosotras mismas para llegar a cambiar, creer en lo que podemos llegar a ser”.
Estructura y Alcance de los Programas de Mentorado
El programa de mentorado del CERMI ha logrado ya que más de 20 mujeres con discapacidad formen parejas de mentora y mentorada. Este programa, uno de los primeros que presenta el CERMI con cargo al IRPF, lleva ya un par de años de recorrido y el número de parejas aumenta poco a poco.
La formación de estas parejas no es espontánea. Hay una serie de personas encargadas de organizar el programa, de buscar mentora y mentorada e intentar que cada una encuentre la persona que realmente necesita. El tipo de apoyo que necesitan las mentoradas es muy variado. Por ejemplo, en COGAMI han desarrollado el programa con gran éxito y tienen un total de 14 parejas. En esta organización, tienen parejas que están trabajando la motivación de cara a aumentar la participación social, lo que constituye un grupo importante.
Además, no hay un periodo fijado de manera estricta para la duración de las mentorías. La pareja puede durar meses o años, pues “termina cuando la persona mentorada logre la autonomía deseada”, afirma Mercedes Pérez de Prada.
Un Ejemplo de Diversidad en el Mentorado
Otra pareja del programa la componen Carla, con discapacidad intelectual, y Pepa, con discapacidad física. Llevan juntas unos meses y se han visto en unas cuatro ocasiones, pero hablan por teléfono a menudo. Carla, como mentorada, está feliz y se siente bien. Le gusta hablar con Pepa porque la comprende y le ayuda. Cree que ya no es tan tímida, porque Pepa le ayuda a superar esos momentos difíciles, aunque todavía le cuesta un poco.
Testimonio de Estefanía Alonso, mujer con discapacidad emprendedora
De Mentorada a Mentora: Un Ciclo de Empoderamiento
Mayte, Pepa, Mari, Lolita, Carla… hay muchos nombres en la lista de parejas del programa de mentorado. Unos pertenecen a la columna de “mujeres mentoras”, y otros, a la de “mujeres mentoradas”. Sin embargo, ya ha empezado a alterarse el orden de esas columnas, ya que algunas mujeres han decidido pasar de ser mentoradas a mentoras. Este cambio demuestra el profundo impacto y la sostenibilidad de estos programas, donde el empoderamiento se convierte en un ciclo virtuoso.
Programas Específicos: "De Mujer a Mujer"
Más allá de las iniciativas generales, programas específicos como 'De Mujer a Mujer' demuestran el papel clave del empleo como herramienta de transformación y de recuperación de la dignidad y la confianza. Este programa, que se desarrollará a lo largo de seis meses en Madrid, ofrece un acompañamiento personalizado a 15 mujeres con trayectorias vitales marcadas por la violencia, facilitándoles las herramientas necesarias para acceder a un empleo y recuperar su autonomía personal, económica y emocional.
Cada una de las participantes cuenta con el apoyo de una profesional voluntaria de Banco Santander, que ejerce como mentora y referente durante todo el proceso, acompañándola en la definición de sus objetivos profesionales y en su camino hacia la integración laboral. 'De Mujer a Mujer' se inició en 2017 y, hasta la fecha, ha contado con la participación de 134 mujeres víctimas de violencia. De ellas, el 80% ha conseguido un empleo, logrando la independencia económica necesaria para iniciar una nueva vida junto a sus hijos, lejos de la violencia.
Santander y Fundación Integra señalan en un comunicado que estos resultados consolidan el programa como una iniciativa de alto impacto social. La X edición del programa ha comenzado con una jornada formativa dirigida a las profesionales del banco interesadas en participar como mentoras voluntarias.
Resultados del Programa "De Mujer a Mujer"
Los datos de este programa subrayan su efectividad y el impacto directo en la vida de las mujeres.
| Característica del Programa | Datos Clave |
|---|---|
| Año de Inicio | 2017 |
| Participantes hasta la fecha | 134 mujeres víctimas de violencia |
| Porcentaje que consiguió empleo | 80% |
| Duración | 6 meses (en Madrid) |
| Tipo de Apoyo | Acompañamiento personalizado por profesionales voluntarias de Banco Santander |
| Objetivos Principales | Acceso a empleo, recuperación de autonomía (personal, económica, emocional) |
