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Comunicación

Partidos Políticos Fundados por Liderazgo: Un Análisis de su Origen y Evolución en América Latina y la Teoría Política

by Admin on 18/05/2026

El triunfo presidencial de Mauricio Macri (del Partido Propuesta Republicana [PRO]) en Argentina en 2015 y Jair Bolsonaro (del Partido Social Liberal [PSL]) en Brasil en 2018, puso de manifiesto la emergencia de nuevos partidos de derecha y los estilos de sus liderazgos en países donde las condiciones para el desarrollo de partidos de derecha nacionales fueron tradicionalmente adversas. Este fenómeno invita a reflexionar sobre qué explica que el PRO y el PSL hayan alcanzado la presidencia en contextos donde los partidos de derecha no habían sido históricamente competitivos, así como la moderación o radicalización de sus liderazgos.

La Evolución de los Partidos Políticos y su Liderazgo: Un Recorrido Histórico y Teórico

La ciencia política ha prestado históricamente escasa atención al estudio de los partidos políticos de derecha en América Latina. Esto se vincula con el rol de élites conservadoras y antidemocráticas durante el siglo XIX, su representación de intereses a través de vehículos no electorales, y la dificultad para construir partidos nacionales fuertes capaces de movilizar amplios sectores de la población. No obstante, en los últimos años, ha habido un creciente interés en esta área, reconociendo la diversidad de trayectorias partidarias, perfiles ideológicos, características de sus electores y agendas de gobierno en la región.

Primeros Acercamientos Conceptuales: De la Facción al Partido

El estudio de los partidos políticos como agrupaciones organizadas y su evolución es un fenómeno relativamente reciente en la teoría política. El término "partido" es precedido por "facción", que desde el siglo XVIII indicaba un grupo político dedicado a acciones perturbadoras y nocivas. El término "partido", derivado del latín partire (dividir), no entró en el vocabulario político de forma significativa hasta el siglo XVII.

Generalmente, se aceptaba que las facciones constituían agrupaciones de individuos con intereses personales de acceder al poder, sin una articulación coherente e institucionalizada de cambio. Bolingbroke, uno de los primeros autores importantes en escribir sobre partidos, utilizaba los términos facción y partido como sinónimos, afirmando que "el gobierno de un partido debe siempre terminar en el gobierno de una facción…Los partidos son un mal político y las facciones son los peores de todos los partidos". Para él, los partidos solo eran necesarios si el rey o el parlamento incumplían la Constitución.

Hume, poco después, también ofrecía una conceptualización negativa de las facciones, aunque dio un paso más al establecer clasificaciones partidarias, distinguiendo entre grupos personales y "reales", estos últimos basados en diferencias verdaderas de sentimiento o interés. Burke, por su parte, definió partido como "un cuerpo de hombres unidos para promover, mediante su labor conjunta, el interés nacional sobre la base de algún principio particular acerca del cual todos están de acuerdo", diferenciándolos de las facciones, que eran "la lucha mezquina e interesada por obtener puestos y emolumentos".

Los debates entre facciones y partidos continuaron durante los siglos XVII y XVIII. Los partidos llegaron a ser aceptados, aunque con renuencia, al comprenderse que la diversidad y el disentimiento no son necesariamente incompatibles con el orden público. El pluralismo constitucional, con la división del poder y el equilibrio entre ellos, precedió y se constituyó en contra del pluralismo de los partidos.

Robert Michels (1876-1936), sociólogo alemán.

La Visión Crítica de Robert Michels: La Oligarquía en la Democracia

Entre los primeros autores que se abocaron al estudio de las dinámicas partidarias en el siglo XX, destaca el sociólogo alemán Robert Michels. En su obra "Los partidos políticos: Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna" (1915), Michels se centró en la naturaleza de los partidos desde una perspectiva histórica, ligando su estudio al de la democracia. Al igual que Ostrogorski (1902), fue crítico con el papel de los partidos en el desarrollo democrático.

Michels planteó una tesis sobre la incompatibilidad entre la democracia y la organización social de gran escala, argumentando que el aspecto oligárquico que permea las organizaciones partidarias invade y afecta la democracia. Según él, la concentración del poder en manos de unos pocos dentro de la organización obedece a los efectos de la división del trabajo, lo que "determina la delegación del poder efectivo en un grupo pequeño de dirigentes, quienes en casi todas las circunstancias son capaces de retener el poder". Michels afirmó que "la aristocracia se complace en presentarse con apariencia democrática, en tanto que la sustancia de la democracia se impregna de elementos aristocráticos".

Para Michels, "la vida partidaria ha evolucionado de tal forma que su preservación se vuelve el objetivo supremo. El resultado es que la forma externa del partido, su organización burocrática, llega a predominar sobre su espíritu, su contenido doctrinario y teórico, al que sacrifica cuando tiende a crear un conflicto inoportuno con el enemigo". En este contexto, el partido deja de ser un medio para un fin y se convierte en un fin en sí mismo, limitando la acción democrática. Concluyó que "todo sistema de liderazgo es incompatible con los postulados más esenciales de la democracia", y que los partidos, incluso aquellos formados para combatir sistemas opresivos, terminan reproduciendo las condiciones que querían abolir.

Aunque su obra fue criticada por predeterminar a toda organización a volverse oligárquica, Michels problematizó las libertades dentro de las organizaciones y sentó las bases para análisis más complejos sobre los partidos.

Maurice Duverger (1917-2014), politólogo y jurista francés.

Maurice Duverger y el Origen de los Partidos Políticos Modernos

Otro gran exponente de las teorías sobre partidos políticos fue el francés Maurice Duverger. Su obra "Los Partidos Políticos" (1951) es considerada un clásico y uno de los primeros acercamientos a una teoría general de los partidos. Duverger se propuso trazar una teoría "necesariamente vaga, conjetural, aproximativa, que pudiera servir de base y guía a más profundos análisis".

Duverger argumentó que los "verdaderos partidos políticos" datan de hace apenas un siglo antes de la publicación de su libro (es decir, alrededor de 1850), con la excepción de Estados Unidos. Antes, existían tendencias de opinión, clubes populares, asociaciones de pensamiento o grupos parlamentarios, pero no partidos en el sentido moderno de la palabra. Se preguntó cómo se pasó del sistema de 1850 a 1950, cuando la mayoría de las naciones civilizadas ya contaban con partidos políticos.

En el contexto europeo, Duverger observó que, a medida que las asambleas políticas crecían en funciones e independencia, sus miembros sentían la necesidad de agruparse por afinidades. Distinguió entre partidos de "creación interior" y "creación exterior". Los partidos de creación exterior son más centralizados, pues nacen a partir de la cima y establecen comités y secciones locales bajo el impulso de un centro ya existente, que puede reducir su libertad de acción. Para ellos, la lucha electoral y parlamentaria es importante, pero es solo uno de los elementos de acción general del partido para realizar sus fines políticos.

Según Duverger, hasta 1900, la mayoría de los partidos fueron engendrados por la creación de grupos parlamentarios y la aparición de comités electorales. Es decir, la creación electoral y parlamentaria de los partidos corresponde a una fase determinada de la evolución democrática: el establecimiento progresivo del sufragio universal. Estos se originan en países donde aún no existía un sistema de partidos políticos organizados. Duverger afirmó que la democracia no está amenazada por el régimen de partidos, sino por la orientación contemporánea de sus estructuras interiores.

Giovanni Sartori (1924-2017), politólogo italiano.

Giovanni Sartori: El Pluralismo y la Aceptación de los Partidos

Giovanni Sartori contribuyó a la conceptualización de los partidos políticos, señalando que el término "partido" empezó a sustituir gradualmente al derogatorio "facción" a medida que se aceptaba la idea de que un partido no es forzosamente un mal ni perturba el bien común. Sartori realizó un recuento histórico exhaustivo de las diferentes concepciones de facción y partido desde el siglo XVII.

Sartori conceptualizó el término pluralismo en tres niveles: cultural, societal y político, en los cuales prima la aceptación de la diversidad. En el contexto político, el pluralismo de los partidos se vio precedido por el pluralismo constitucional, aunque este último no abrió el camino al primero, sino que se constituyó sin los partidos y en contra de ellos.

Ley de Hierro de la Oligarquía: los partidos políticos no son Democráticos

Partidos de Derecha en América Latina: Factores de Éxito y Fracaso

Los estudios recientes sobre partidos de derecha en América Latina coinciden en que partidos nacionales fuertes son fundamentales para la estabilidad y consolidación de las democracias. Aquellos países donde existieron partidos conservadores nacionales fuertes que sobrevivieron a los períodos de democratización de inicios del siglo XX, tendieron a experimentar etapas democráticas más largas, como los casos de Chile, Costa Rica, Colombia y Uruguay.

En contraste, en países donde históricamente no emergieron partidos nacionales fuertes durante los siglos XIX y XX, las fuerzas de derecha han fracasado en construir partidos exitosos a nivel nacional, como Argentina, Perú, Brasil y El Salvador.

Factores Externos

Entre los factores externos que explican el nacimiento de partidos de derecha fuertes en el siglo XIX e inicios del XX, uno de los principales es la intensidad del conflicto Estado-Iglesia, especialmente bajo condiciones electoralmente competitivas y relativamente estables. Esto incentivó a las élites a invertir en la formación de partidos. La fortaleza de los partidos nacionales de derecha en Chile, Colombia, México y Ecuador se correlaciona con una alta intensidad de este conflicto durante el siglo XIX. Por el contrario, en Argentina, Brasil y Costa Rica, el conflicto fue medio, impidiendo la articulación de partidos fuertes a nivel nacional.

Mapa político de América Latina, región donde se analiza el desarrollo de los partidos de derecha.

Otro factor relevante, según Loxton (2016), es que después de la tercera ola de democratización, los partidos de derecha exitosos fueron aquellos que se formaron y organizaron durante los regímenes autoritarios militares a partir de mediados del siglo XX. Estos partidos, sucesores de dictaduras, heredaron cuatro factores centrales para su desarrollo y supervivencia: nombre partidario, organización territorial, cohesión interna, redes clientelares y fuentes de financiamiento, como la Unión Demócrata Independiente (UDI) en Chile y el Partido Alianza Republicana (Arena) salvadoreño.

Factores Internos

En cuanto a los factores internos, Gibson (1996) sostiene que la formación de partidos conservadores (o de derecha) nacionales en América Latina se vincula con la dinámica del núcleo partidario y de su líder con el Estado durante los gobiernos oligárquicos (siglo XIX e inicios del siglo XX). Donde existieron clivajes (o conflictos) sociales dentro del núcleo partidario (clases altas conservadoras) que se cristalizaron en patrones partidarios regionales fragmentados y liderazgos incapaces de conducir, se impidió el desarrollo de redes partidarias nacionales y competitivas. Además, en contextos institucionales informales, donde las clases conservadoras tenían oportunidades de acceder al Estado de modo directo o influir sobre la política gubernamental a través del patronazgo o canales corporativos, invirtieron pocos esfuerzos en construir partidos políticos fuertes.

El Caso de Argentina: Fragmentación y Debilidad de la Derecha

El estudio de Gibson (1996) sobre Argentina revela que los dilemas de los partidos conservadores para construir organizaciones fuertes a nivel nacional tienen sus raíces en el período oligárquico (fines del siglo XIX), antes de la política de masas. Los clivajes sociales en los estratos altos regionales se cristalizaron en un patrón de organización partidaria regionalmente fragmentado, impidiendo el desarrollo de redes nacionales e interregionales competitivas. Esto es la principal causa histórica de la fragmentación de los partidos conservadores en líneas políticas provinciales hasta la actualidad, sumado a la poca capacidad e incentivos de los liderazgos para cooperar y articular intereses entre las distintas arenas políticas, y el predominio de contextos institucionales informales.

La emergencia del peronismo en 1946, con el Partido Justicialista (PJ), cristalizó la dinámica bipartidista del sistema político argentino, obstaculizando aún más la capacidad de las organizaciones de derecha para construir partidos interregionales fuertes fuera de la tradicional Unión Cívica Radical (UCR) y el PJ.

El Caso de Brasil: Fragilidad y Personalización Partidaria

En Brasil, aunque los partidos de derecha nacionales desempeñaron un rol importante durante el siglo XIX y mediados del XX, principalmente a través de redes informales subnacionales y políticas autoritarias que restringieron la competencia, los estudios coinciden en que no lograron construir partidos políticos nacionales estables y exitosos. El éxito electoral ha disminuido a nivel local, sus principales pilares de integración, especialmente desde 2006 durante los gobiernos de Lula da Silva.

Los partidos políticos brasileños, y su sistema de partidos, son predominantemente débiles, caracterizados por su fragilidad, naturaleza efímera, débiles raíces en la sociedad y la amplia autonomía de los políticos respecto a sus organizaciones. Sus etiquetas partidarias han variado a lo largo del tiempo, lo que se refleja en la progresiva fragmentación y personalización de las fuerzas de derecha. Esto ha dificultado la construcción de partidos nacionales conservadores capaces de disputar la presidencia. La estrategia general ha sido formar alianzas electorales y coaliciones de gobierno, además de participar en gobiernos oficialistas independientemente de su signo político.

Factores Comunes de Debilidad en Argentina y Brasil

En resumen, los especialistas concuerdan en que tanto en Argentina como en Brasil, una serie de factores debilitaron los incentivos de las élites para generar alianzas intrarregionales y construir partidos electoralmente competitivos a nivel nacional:

  • La debilidad del conflicto Estado-Iglesia durante la constitución de los Estados nación.
  • La intensidad de las fracturas sociales de clase regionales en los períodos oligárquicos.
  • La asociación de las derechas con las dictaduras militares tras la reapertura de las democracias.
  • Su progresiva fragmentación en los niveles subnacionales.
  • Los contextos institucionales mayormente informales.
  • Su incorporación a los gobiernos oficialistas y partidos mayoritarios nacionales.

El Nuevo Siglo y la Reconfiguración de los Partidos de Derecha

¿Qué cambia en el nuevo siglo? La intensa crisis económica, social y política que se desató en Argentina en 2001, por ejemplo, constituyó una estructura de oportunidad fundamental para la emergencia del PRO en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y su posterior proyección nacional. Las extensas movilizaciones expresaron el descontento popular con las condiciones sociales y económicas, así como con el desempeño de los partidos y el sistema político. Esta crisis de representación política, gestada desde la década de 1990, afectó de modo diferente a los distintos partidos y niveles de gobierno, impactando más a los partidos nacionales no peronistas y al distrito de CABA.

En sus inicios en 2001, el PRO orientó sus esfuerzos a las elecciones en CABA en 2002, aprovechando los recursos y vínculos disponibles tras la crisis. El desarrollo nacional del PRO se vinculó con el desempeño del gobierno oficialista nacional (Frente Para la Victoria del PJ) a partir del conflicto con el sector agropecuario en 2008, un período en el que se conformaron las identidades kirchnerista y antikirchnerista que serían la base del PRO y, posteriormente, Cambiemos.

Liderazgo y Partido en las Democracias Actuales

En las democracias actuales, es frecuente distinguir entre el voto atraído por los líderes y el que se fija en los partidos. Las democracias se diferencian por el peso relativo del liderazgo en los partidos. En el Reino Unido, por ejemplo, el partido conservador ha mantenido cierta estabilidad en el poder a pesar de tener varios líderes en poco tiempo, debido a su sólida base secular.

En España, por el contrario, los cambios de liderazgo suelen ser traumáticos, implicando un cambio radical en el partido mismo. La Constitución de 1978 otorgó al presidente del gobierno poderes extraordinarios, que han crecido desde entonces, lo que ha llevado a que los partidos se conviertan en "meros escabeles del líder político". Este proceso ha sido perjudicial, especialmente para el centro-derecha, que ha visto cómo lo que fue un partido poderoso y unido con Aznar, ha perdido su fortaleza.

La costumbre de asentir a cualquier ocurrencia de los líderes evita la reflexión, la autocrítica y la reforma, impidiendo corregir el rumbo. Los partidos tienden a ser oligárquicos y a olvidar que su función representativa no se logra solo con elecciones, sino que requiere cauces de participación y sistemas de control y equilibrio interno capaces de recoger la pluralidad del electorado. Necesitan crear una cultura organizativa democrática que permita el pluralismo y les enseñe a lograr acuerdos y formular políticas. La división electoral del centro-derecha, por ejemplo, es consecuencia directa de su negación de una democracia interna operativa y de la incapacidad de sus líderes para comprometer sensibilidades e ideales distintos.

Autor Obra Principal Ideas Clave sobre Partidos Políticos y Liderazgo
Robert Michels Los Partidos Políticos: Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna (1915) Incompatibilidad entre democracia y organización a gran escala; la "Ley de Hierro de la Oligarquía" donde el poder se concentra en la cúpula partidaria; los partidos se convierten en fines en sí mismos, priorizando su supervivencia sobre sus objetivos originales.
Maurice Duverger Los Partidos Políticos (1951) Clasificación de partidos por su origen (creación interna vs. externa); los verdaderos partidos políticos modernos surgieron a mediados del siglo XIX; la influencia del sistema electoral en la estructura partidaria; la organización interna de los partidos.
Giovanni Sartori Partidos y sistemas de partidos (1976) Evolución del término "facción" a "partido"; la aceptación de los partidos como elementos legítimos del sistema político; conceptualización del pluralismo (cultural, societal, político); importancia del pluralismo constitucional previo al pluralismo partidario.

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