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Comunicación

Ortega y Gasset y José Antonio Primo de Rivera: Maestro, Discípulo y Destino Inevitable

by Admin on 24/05/2026

La relación entre José Ortega y Gasset y José Antonio Primo de Rivera es una de las más fascinantes y complejas de la historia intelectual y política española del siglo XX. Ambos personajes, figuras centrales en sus respectivos ámbitos, mantuvieron un vínculo de admiración y crítica mutua que, aunque no siempre explícito, marcó profundamente el ideario de la Falange Española.

El Contexto Histórico: Una España en Degradación

José Ortega y Gasset nació durante el primer reinado de la Restauración de la Casa de Borbón, el de Alfonso XII. Años más tarde, Ortega y Gasset también tuvo la oportunidad de observar de qué forma la política imperialista propiciada sobre todo por Antonio Maura y Montaner, llevó a la monarquía española a invadir Marruecos y ser allí derrotados, sin paliativos, en "El Barranco del Lobo", Annual y Monte Arruit. En aquellos años finales de la Restauración, la nación española se había degradado socialmente hasta unos niveles que resultaban inimaginables en los tiempos de Carlos III. Los desastres militares sufridos en Annual y Monte Arruit propiciaron el final de la pesadilla. Toda la nación respiró cuando el general Miguel Primo de Rivera asumió la dirección de España el 14 de septiembre de 1923.

Ortega y Gasset, en un artículo de la época, repudiaba a los políticos que habían dirigido a España recientemente y animaba a Primo de Rivera a tratar con dureza los estamentos nacionales, reaccionarios, y a perseverar si deseaba obtener un triunfo político duradero. El dictatorial, lo mismo que el demócrata, si quiere hacer algo acertado, tendrá que revolverse contra la opinión pública. El gobierno de Miguel Primo de Rivera se caracterizó por trocar las derrotas en Marruecos en una victoria definitiva, pero también por la pérdidas de las pocas libertades políticas y de expresión que existían en España. Sin embargo, también se significó por el progreso económico que llegó al punto de no acusarse en España el crash de 1929 y la consiguiente Gran Depresión. También el gobierno de Primo de Rivera se significó por el buen orden interno sostenido en la nación y por la represión ejercida contra las organizaciones anarquistas, hecho que benefició el desarrollo del socialismo y sindicalismo de Pablo Iglesias y Francisco Largo Caballero, pues ambos habían aceptado el nuevo régimen.

Una vez repuesta la buena senda en el devenir de la nación, tanto en el aspecto militar como en el económico y en el orden social, todos los ámbitos políticos (ya fuesen los incipientes republicanos, los monárquicos o las izquierdas que comenzaban a mirar hacia el triunfal y expansivo socialismo bolchevique) desearon su parcela de poder; para conseguirla, presionaron en todos los niveles, por lo que Miguel Primo de Rivera, sin ánimo o deseo de combatir, dimitió, sin más, y marchó a París.

"¡No es esto, no es esto!": La República y Ortega

Ortega y Gasset catalogó la solución tras la dimisión de Primo de Rivera como "El error Berenguer", no por culpa del general, sino porque y según su artículo escrito en "El Sol" el 15 de noviembre de 1930: "La Monarquía había actuado como si no hubiese sucedido nada desde el Pronunciamiento de Sagunto". "Y como es irremediablemente un error, somos nosotros, y no el Régimen mismo, nosotros, gente de la calle, de tres al cuarto y nada revolucionarios, quienes tenemos que decir a nuestros conciudadanos: ¡Españoles, vuestro Estado no existe! ¡Reconstruirlo!

En las primeras elecciones generales a Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931, el partido fundado por José Ortega y Gasset, Ramón Pérez de Ayala y Gregorio Marañón denominado "Agrupación al Servicio de la República" obtuvo 16 escaños. La presencia de Ortega y Gasset en el Parlamento duró tan poco tiempo como el crédito que la República le ofrecía a él; de ahí su famosa exclamación: "¡No es esto, no es esto!". Un artículo que escribió en "Crisol", el 9 de septiembre de 1931, acababa de esta forma: "Una cantidad inmensa de españoles colaboraron con el advenimiento de la República con su acción, con su voto o con lo que es más eficaz que todo esto, con su esperanza, se expresan ahora entre desasosegados y descontentos: ¡No es esto, no es esto! La República es una cosa. El radicalismo es otra."

José Antonio Primo de Rivera: El Discípulo Intelectual

Con las siguientes palabras de Ortega y Gasset, escritas en "La rebelión de las masas", podemos presentar el movimiento de la clase media española encarnado por José Antonio Primo de Rivera: "El comunismo es una substancia inasimilable para los europeos (...) El burgués no es un cobarde, y a la fecha está más dispuesto a la violencia que los obreros (...) Si el bolchevismo triunfó en Rusia fue porque no había burgueses".

José Antonio Primo de Rivera, hijo de Miguel, en colaboración con Julio Ruiz de Alda, héroe de la aviación, y Alfonso García Valdecasas, líder de "Frente Español", fundó Falange Española en el Teatro de la Comedia de Madrid el 29 de octubre de 1933. En marzo de 1934, Falange Española, en su búsqueda de personas animadas de la misma voluntad e ideales, se fusionó con las "Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista", JONS, de Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma Ramos, quien en el semanario "La Conquista del Estado", número del 10 de octubre de 1931, notificó la aparición de las JONS, escogiendo el yugo y las flechas como emblema de la nueva organización que solicitaba: "milicias civiles que derrumben la armazón burguesa y anacrónica de un antimilitarismo pacifista" y concretaba: "Nuestra organización se estructurará a base de células sindicales y células políticas". Un objetivo fundamental era "implantar la justicia social sobre la base de una organización económica integradora, superior a los intereses individuales de grupo y de clase".

Ortega como mentor indirecto: "Homenaje y reproche"

La influencia de Ortega en el pensamiento de José Antonio Primo de Rivera fue considerable. Su hijo, José Ortega y Gasset Spottorno, lo atestiguó: "Sabía yo la admiración que José Antonio profesaba a mi padre y leí algunos de sus artículos y discursos en los que ya entonces advertí ideas y aun frases que correspondían inexcusablemente al pensamiento de mi padre, vertido en España Invertebrada y en otras obras. Leí también su Homenaje y reproche a José Ortega y Gasset. Fue José Antonio un gran lector de la obra de mi padre y algo más: un joven intelectual de corte orteguiano."

En el número 12 de "Haz", el 5 de diciembre de 1935, José Antonio Primo de Rivera publicó un artículo titulado "Homenaje y reproche a D. José Ortega y Gasset", donde, a pesar de la admiración, criticaba la actitud de Ortega frente a la política:

"Los valores en cuya busca se afanan los intelectuales son de naturaleza intemporal: la verdad y la belleza, en absoluto, no dependen de las circunstancias. El hallazgo de una verdad es siempre oportuno, la indagación de una verdad no admite apremios (...) En cambio la política es, ante todo temporal. La política es una partida en el tiempo en la que no es lícito demorar ninguna jugada. En política hay obligación de llegar, y de llegar a la hora justa. El binomio de Newton representaría para la Matemática lo mismo si se hubiera formulado diez siglos antes o un siglo después. Y en esta fecha de plata para don José Ortega y Gasset se le puede ofrecer el regalo de un vaticinio: antes de que se extinga su vida, que todos deseamos larga, llegará un día en que al paso triunfal de esta generación, de la que fue lejano maestro, tenga que exclamar complacido: Esto sí es".

Este texto subraya la divergencia en la concepción del tiempo y la acción entre el filósofo y el político. Mientras Ortega se inclinaba por la reflexión y la búsqueda de verdades atemporales, José Antonio abogaba por la acción inmediata y la respuesta a las urgencias del momento político.

José Antonio Primo de Rivera: La Vida De Un Mártir

José Antonio se opuso tanto al laicismo de Benito Mussolini como al racismo de Adolf Hitler y presentó una oposición radical al comunismo estalinista de la época, que se extendía con rapidez por Europa Continental gracias al fracaso económico y social de las democracias capitalistas envueltas en una depresión: la Gran Depresión. Debido a ello, demasiados falsos pensadores eran "amigos de las soluciones de la Unión Soviética".

La Guerra Civil y el Destino Trágico

Al llegar la guerra civil la vida de Ortega y Gasset corrió grave peligro, debido a las negaciones que había realizado acerca de la evolución política. Julián Zugazagoitia, según nos relata en su "Guerra y vicisitudes de los españoles", dispuso la protección personal de Ortega y Gasset. El 31 de julio de 1936, Ortega se vio obligado a firmar un artículo en ABC, junto a otros intelectuales, señalando que "está al lado del pueblo que con heroísmo ejemplar lucha por su libertad". De esta forma, a Ortega y Gasset se le permitió huir a Francia.

El Frente Popular, cuando alcanzó el poder tras las elecciones generales del 16 de febrero de 1936, declaró ilegal el partido liderado por José Antonio, al que encarceló. Trasladado a Alicante, junto con otros camaradas, fue "juzgado" por un tribunal compuesto por milicianos socialistas-comunistas y fusilado el 20 de noviembre de 1936. José Antonio en su testamento expresó este deseo: "¡Ojalá fuese la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles!"

Intentos de liberación de José Antonio

La liberación de José Antonio Primo de Rivera durante la Guerra Civil fue un objetivo prioritario para los falangistas y otras personalidades, incluyendo a Ortega y Gasset, a pesar de las diferencias ideológicas. Las relaciones entre José Antonio y Franco, por su parte, nunca fueron muy buenas. Señalaremos cuatro momentos para reconstruir esta trama:

  1. La boda de Ramón Serrano Suñer: El 6 de febrero de 1932, Franco y José Antonio accedieron a ser testigos del enlace nupcial de Ramón Serrano Suñer con Ramona “Zita” Polo, la hermana de Carmen Polo.
  2. Carta a Franco: El segundo momento, se trata de la carta que José Antonio le escribió a Franco el 24 de septiembre de 1934, y que se la hizo llegar por medio de su amigo y albacea Ramón Serrano Suñer. Franco estuvo evasivo, divagatorio y todavía cauteloso.
  3. Intento de liberación telemático: Ramón Serrano Suñer y la Acción Popular intentaron liberar a José Antonio Primo de Rivera de la cárcel Modelo de Madrid, introduciéndole en la candidatura por Cuenca ante la repetición de elecciones que se iban a producir en esta ciudad por las irregularidades cometidas en los comicios electorales de febrero de 1936. Pero su nombre aparecía en las listas junto a Franco, lo que a todos los efectos podía resultar una broma de mal gusto para salvarle. Por este motivo, Serrano Suñer decidió ir a Canarias para tratar de convencer a su cuñado para que se autoexcluyera de la lista por el bien de ambos. Finalmente, el General Franco terminó accediendo pero sin mostrar mucho agrado. En cualquier caso, esta decisión tampoco sirvió para liberarle, porque su nombre apareció de forma espuria al final de la lista, impidiendo de este modo que pudiera llegar a ser elegido.
  4. Sobornos y rescates fallidos: Fue a mediados de septiembre cuando la liberación de José Antonio estuvo más cerca que nunca. Para esta ocasión los falangistas buscaron el soborno de milicianos anarquistas. En el puerto de Alicante esperaban navíos alemanes para huir. Sin embargo, Agustín Aznar, jefe de las milicias de Falange, a quien le unía parentesco con José Antonio porque estaba prometido con su prima, fue detenido y aunque consiguió escapar, frustró el rescate y motivó la expulsión del cónsul alemán de la ciudad Alicante a bordo del Graf von Spee. En octubre volvieron por segunda vez a organizar un nuevo comando para llegar a Alicante, coordinado en esta ocasión por la diplomacia política alemana a través del cónsul Hans-Joachim von Knobloch y de los falangistas Rafael Garcerán y Agustín Aznar. Hubo intentos de canjearle por el hijo de Largo Caballero. La mediación de Mussolini tampoco se fraguó, incluso desde Londres y París se buscaron acuerdos para negociar su rescate.

El historiador Stanley G. Payne cita también al filósofo Ortega y Gasset entre las personalidades que buscaron con ahínco su liberación desde Francia. El testimonio de su hijo resulta muy revelador: "Mi padre, desde París, siguió las vicisitudes sufridas por José Antonio en la prisión de Alicante, hasta su trágico final. Mi impresión es que, hasta el último momento, creyó que pudo haber sido salvado. No existió interés por ninguna de las dos partes para ello."

José Antonio fue enterrado en el Monasterio de El Escorial el 28 de noviembre de 1939. "José Antonio, símbolo y ejemplo de nuestra juventud en los momentos en que te unes a la tierra que tanto amaste."

Ortega y Gasset: Reflexión y Silencio

Ortega y Gasset personificó la reflexión. Ortega y Gasset fue realista y pasivo. Ortega y Gasset subordinó la acción al pensamiento. Ortega indagaba dónde estaba la verdad. Ortega y Gasset se fue silenciando con la situación política. Ortega y Gasset desapareció de España a finales de 1936. Y es que Ortega y Gasset no era político, aunque pretendió serlo. José Antonio censuró a Ortega y Gasset por su silencio, no por sus desacuerdos políticos, ya que no los hubo.

La herencia de Ortega en la Falange

La influencia de Ortega en la Falange fue un tema recurrente en las discusiones internas del movimiento. Muchos falangistas reconocieron el magisterio del filósofo:

"Una generación que casi despertó a la inquietud española bajo el signo de Ortega y Gasset se ha impuesto a sí misma, también trágicamente, la misión de vertebrar a España. Muchos de los que se alistaron hubiesen preferido seguir, sin prisas ni arrebatos, la vocación intelectual... Nos ha correspondido un destino de guerra en el que hay que dejarse sin regateo la piel y las entrañas. Con Ortega nos encontramos, casi con seguridad, ante el hombre que más influencia ha tenido sobre el fundador de Falange."

"Los que para llegar a ser falangistas nos dimos primero al estudio de la doctrina legada por Ganivet, Unamuno, Maeztu, Pradera y José Antonio, tuvimos también por fuerza que aceptar, casi por entero, el magisterio de Ortega y Gasset. No nos quedaba otro remedio."

José Antonio Primo de Rivera amaba la obra de Ortega; por amarla, alguna vez la combatió y alguna otra se produjo el divorcio entre las dos inteligencias sumamente viriles. La obra y la vida de Ortega está ligada a la nuestra por una serie de causas. José Antonio nos enseñó a tenerle a usted devoción. Al mismo tiempo, le pedía una colaboración para la revista. Ortega le contestó y le envió la conferencia que había dado en Berlín a los universitarios.

La figura de Ortega y Gasset, con su profunda reflexión sobre la sociedad y la historia española, dejó una huella indeleble en la generación de José Antonio Primo de Rivera, quien, aunque adoptó una postura de acción política más radical, no pudo escapar a la influencia de un pensador que había diagnosticado con lucidez los males de España.

José Ortega y Gasset.
José Antonio Primo de Rivera.
Ortega y Gasset con Ramón Gómez de la Serna y otros.

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