Opiniones Expertas sobre el Emprendimiento en España
Dicen que una imagen vale más que mil palabras. Por eso, saber qué opinan los emprendedores sobre su aventura, o experiencia, puede ser un buen espejo en el que pueden mirarse todas aquellas personas predispuestas a dar este paso.
Es la eterna pregunta que se plantea todo emprendedor: ¿de verdad es factible lanzarme a montar mi propia empresa? Y, evidentemente, la respuesta no es sencilla. De una parte, no es suficiente tener una idea de negocio.
Para que ésta se materialice en una verdadera oportunidad de negocio que posibilite la sostenibilidad en el tiempo de una empresa es necesario conocer las condiciones del mercado en el que nos movemos, cuál es nuestra competencia y quiénes nuestros clientes. Y, por su puesto, valorar si éstos están dispuestos a comprar nuestro producto o servicio.
Etimológicamente la palabra proviene del latín vulgar (in, en, y prendĕre) cuyo significado es coger, atrapar, tomar. Así, desde su origen la palabra ya estaba asociada al concepto de “atrapar” oportunidades. No obstante, su origen moderno proviene del francés entrepreneur que finalmente se conceptualizó como pionero. Por lo tanto, parece que también implica iniciar de manera novedosa un proyecto. Desde su etimología, observamos como el concepto de emprender implica riesgo asociado a esa nueva idea de negocio además de innovar.
Esta idea de emprendimiento que acabamos de expresar tomó fuerza en el siglo XIX y hasta ahora es una de las ideas predominantes acerca del concepto cuando se pregunta ¿qué es emprender? La mayoría de la gente aún lo asocia a una visión económica relativa a generar un negocio, empresa o proyecto financiero. Es así es como se entiende en la mayoría de las universidades y escuelas de negocios.
Para entender qué es un emprendedor, hemos de remontarnos al origen más profundo de la palabra. Aplicando un enfoque más global al concepto y no centrándonos solo en lo económico. Muchos especialistas entienden que un emprendedor es “un constructor del entorno y un facilitador de cambios”. Este nuevo enfoque es lo que permite entender la rápida adaptación de muchas empresas tras la crisis sanitaria. ¿Y tú?
Esta extensión del concepto de emprendimiento ha afectado a la manera en la que se emprende o incluso, se ha producido a la inversa. Nuevas formas de emprender han generado que se replantee el concepto de emprendimiento. Esto se ve reflejado en los numerosos artículos y taxonomías existentes relativas a clasificar a los emprendedores o los proyectos de emprendimiento.
Según el tamaño del proyecto, anteriormente, se entendía el emprendimiento como pequeño o grande. Aunque más tarde surgieron esos pequeños avances que se introducían en una empresa y que mejoraban su producción o efectividad (microemprendimiento). Pero ha surgido, además, una nueva tipología gracias a la tecnología, el emprendimiento escalable.
En cuanto al objetivo de los proyectos, años atrás, eran eminentemente empresariales, financieros o económicos. Así destaca la aplicación de lo tecnológico en proyectos sociales o sanitarios sobresaliendo la tendencia del healthtech. También destacan la e-culture o cultura digital que ha generado una nueva forma de entender el ocio, arte y cultura.
En relación al abordaje o aproximación del enfoque, ya no solo se entiende el emprendimiento como innovador o hacia afuera. Ya que existen exitosos casos de emprendimiento de imitación en otros mercados y hacia adentro, como el intraemprendimiento.
Por último, en lo relativo a la financiación para iniciar el proyecto hoy en día se conocen nuevas formas de obtener fondos. Como la mezcla de financiación pública y privada que se obtiene de desconocidos que quieren apoyar tu causa a través de internet el crowdfounding. Esto ha supuesto una revolución. Además, hay formas de que un emprendedor genere ingresos para su proyecto por si mimo, como el bootstrapping. Emprender a raíz de la generación de ingresos de un recurso ya existente o el ahorro. O, por otro lado, el bartering, algo parecido al antiguo trueque.
Como habéis podido comprobar emprender es mucho más que montar una empresa o proyecto y el ADN emprender existe en muchas personas y versiones. Esperamos que esta información os sirva de inspiración tanto a emprendedores como a empresas para entender el emprendimiento.
Vivimos en un mundo global, tecnológico e interconectado. Hasta que llegó la pandemia, se aceptaba que transitábamos en un entorno VUCA (volátil, incierto, complejo, ambiguo). En este escenario la complejidad y la volatilidad son insuficientes para entender lo que está pasando. Aunque en las últimas décadas hemos experimentado un progreso sin precedentes en la historia, en la actualidad la humanidad se está enfrentando a unos retos nunca vistos hasta la fecha.
El cambio climático acelerado está poniendo en riesgo la viabilidad del planeta y puede provocar grandes flujos migratorios en los próximos años. El 25 de septiembre de 2015, los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible.
Nos referimos a los conocidos ODS propugnados por las Naciones Unidas, en dónde cada objetivo tiene metas específicas que deben alcanzarse en los próximos 15 años, es decir en el horizonte 2030. Nos encontramos ante un cambio real de paradigma. Para enfrentarnos a los nuevos retos que este nuevo paradigma plantea no podemos aplicar los esquemas de pensamiento antiguos, no los podemos resolver con las antiguas recetas, sino que necesitamos enfrentarnos a ellos con una nueva mirada, con grandes dosis de creatividad que nos permita la disrupción necesaria.
Es por ello que necesitamos más que nunca de mentes visionarias, de mentes creativas que orienten su creatividad a la acción y a la disrupción para explorar nuevas soluciones. El emprendimiento es una actitud ante la vida, es una forma de vivir. Los emprendedores miran el mundo de una manera diferente y por ello ven cosas distintas, cosas que la mayoría de las personas no son capaces de ver. Se anticipan al futuro (por eso amenudo les llamamos visionarios, no les da miedo equivocarse y luchan para hacer realidad sus ideas y sus sueños.
Ser emprendedor no es un don del cielo. Si nos formamos en un entorno emprendedor, probablemente tendremos más posibilidades de serlo, aunque cualquiera de nosotros puede decidir ser emprendedor, no importa el origen ni dónde nacemos. ¿Qué idea tiene nuestra sociedad del concepto emprendedor? ¿Es un concepto positivo o negativo?
La tarea fundamental de un emprendedor es pasar de un sueño, de una idea, a un modelo de negocio viable, a una empresa. Tal como hemos comentado antes, el concepto de emprendimiento es mucho más amplio y sobrepasa el ámbito empresarial. La calidad de nuestra sociedad y la competitividad de nuestra economía depende, en gran medida, de la calidad de nuestros emprendedores.
La riqueza se debe redistribuir de forma justa y equitativa, y ésta tiene que ser una de las funciones principales del sector público. Pero antes de hablar de redistribuir deberíamos concentrarnos en cómo generarla. Las empresas, para seguir siendo competitivas en un entorno tan complejo, necesitan del talento de los emprendedores internos, personas que aportan visión, creatividad y trabajo duro. El factor humano es y será el factor diferencial del éxito.
El camino del emprendimiento no es fácil. Emprender es tomar nuevos caminos, caminos que no han sido nunca transitados, para los cuales no hay mapas de carreteras ni cartas de navegación. Emprender es aceptar el error como parte esencial del aprendizaje. Los emprendedores se comprometen con sus proyectos, son resilientes, y no tiran nuca la toalla hasta que consiguen sus objetivos.
Además de estas cualidades, es muy importante que un emprendedor tenga valores. Un buen emprendedor es humilde, reconoce sus propios límites y pide ayuda cuando la necesita. Sabe que los valores se transmiten con la ejemplaridad. La esencia del emprendimiento es asumir riesgos, pero a la vez hay que ser prudente y antes de tomar decisiones el emprendedorevalúa las consecuencias.
El buen emprendedor entiende que su función en la sociedad va más allá de generar puestos de trabajo (que ya es ensí misma una función social) y de obtener un beneficio a través de aportar valor con su solución en forma de producto o servicio. Nuestros políticos e instituciones deberían legislar y trabajar arduamente para facilitar el camino del emprendimiento.
Es revelador mirar la lista de países considerados como los más felices del mundo según el “Informe Mundial sobre la Felicidad” una publicación de la Red de Soluciones para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas que se basa en los datos de una encuesta mundial realizada a personas de unas 150 naciones. Los primeros países de esta lista son Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suiza, Holanda, Luxemburgo, Suecia, Noruega,.. Estos países también comparten unas políticas redistributivas muy eficaces, así como un bajísimo nivel de corrupción.
Para ellos, los protagonistas de esta historia, lo mejor es la satisfacción de crear puestos de trabajo y desarrollar el proyecto a pesar de la crisis. A ello añaden independencia, libertad y autorrealización.
Mientras que, en el otro lado de la balanza, sitúan la falta tanto de dinero como de liquidez. Sin olvidar el alto riesgo que se asume, el sacrificio tanto en horas de trabajo como la renuncia a la vida privada, el estrés, la soledad y el hecho de tener que aportar patrimonio personal.
El Apoyo Familiar
Estas son algunas de las principales conclusiones que se deducen del Observatorio de Clima Emprendedor realizado por la Fundación Iniciador y Sage. Pero hay más.
Por ejemplo, para los emprendedores españoles la familia es el principal punto de apoyo para dar el pistoletazo de salida a un negocio, es decir, para financiarse. Eso es lo que piensan el 42% de los autónomos y el 45% de las pymes consultados en dicho informe. Sólo el 7% han hecho uso del Plan ICO. Mientras que los inversores privados, o business angel, aumentan su protagonismo, ya que el 12% de las pymes conformadas por 6 a 9 empleados ha obtenido financiación a través de ellos.
Según los encuestados, al no conseguir ese dinero necesario, han tenido que autofinanciarse ellos mismos cuando han decidido arrancar el negocio. Pero, sin lugar a dudas, los impuestos que deben soportar los autónomos y pequeños empresarios constituyen un obstáculo quizá mayor para el mantenimiento de la actividad que para la puesta en marcha.
Además, dos de cada tres encuestados entienden que los organismos públicos son las entidades que deben apoyar e invertir recursos en nuevos emprendedores. Mientras que el 19% menciona también a las entidades financieras. También hay otras alternativas como el crowdfunding, indica Lucas Rodríguez, de la Fundación Iniciador.
No es País para Emprender
Esta es otra de las opiniones sobre el emprendimiento en España. Quienes han puesto en marcha su negocio, y conocen las dificultades que ello conlleva, consideran que en España no se fomenta la creación de empresas (un 89%). Y solo cuatro de cada diez conoce las posibles ventajas que ofrece la nueva Ley de Emprendedores, mientras que dos de cada tres están convencidos de que no facilita la labor de emprendimiento.
"La ley prevé una revisión, y tanto autónomos como empresarios entienden que la misma debería mejorar los incentivos fiscales", apunta Juan Mora, director de Sage One.
¿Cuáles? Aplazar el pago del IVA de facturas pendientes de cobro, ampliar los incentivos fiscales a las empresas de reducida dimensión, e incentivar con beneficios fiscales a los inversores privados.
"Otra característica de estas personas es su tenacidad, la capacidad que tienen para seguir intentándolo, y no darse por vencidos a las primeras de cambio. Poseen una gran capacidad de resistencia, y opciones para reconducir el proceso", asegura Lucas Rodríguez.
Por eso, demandan un mayor apoyo para crear empleo.
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Como emprendedores, somos nosotros los que marcamos el ritmo, las horas de trabajo e imponemos las normas que regirán nuestra actividad. Sobra decir que este tipo de decisiones han de moverse siempre dentro de los principios de responsabilidad, perseverancia y búsqueda de la excelencia y de la calidad si deseamos el éxito de nuestro negocio. Si optamos por emprender junto con otros socios sacrificaremos parte de nuestra autonomía por una mayor capacidad.
Muy en la línea de lo anterior, emprender significa poner un proyecto en marcha, especialmente cuando entraña dificultad. El auge del teletrabajo freelance permite hoy en día ejercer numerosas profesiones en remoto, desde cualquier lugar, lo que abre la pueta a trabajar desde dónde tú quieras en cada momento.
Cuando ponemos en marcha nuestra propia empresa, debemos saber desde el principio que ésta requerirá muchas horas de esfuerzo y dedicación, sobre todo al principio. Estar al frente de un negocio no significa sólo hacer caja a final de mes, sino que el control y la supervisión de todas las actividades y decisiones que se toman debe ser constante. Además, del éxito o fracaso económico del proyecto dependen los beneficios o ingresos que percibamos y, por lo tanto, nuestra forma de subsistencia. En relación con lo anterior, la incertidumbre con respecto al crecimiento y consolidación de nuestro proyecto empresarial es constante para el emprendedor.
En plena revolución tecnológica y global, la educación y el conocimiento diferenciador se han instalado como el recurso más valioso en las sociedades actuales. Ante esta situación, muchas instituciones educativas han comenzado a ofrecer un modelo afianzado en valores sólidos, que potencia el aprendizaje continuo, con una actualizada forma de enseñar y que sitúa el talento y es espíritu emprendedor como el eje principal de este nuevo escenario. Pero emprender no siempre es una tarea fácil, y muchas veces la teoría no es suficiente. No sirve de nada contar con una buena idea, si finalmente su ejecución no es del todo buena. Talento y espíritu emprendedor son los valores diferenciales por los que apostamos en EUDE Business School.
Durante su intervención, D. Segundo Píriz, ha apuntado que “lo que pueden hacer las universidades para contribuir al crecimiento económico y al cambio de tejido productivo, es conectar el emprendimiento con el conocimiento”. Por su parte, D. En relación al informe, D. En representación del Banco Santander, D. Por último, Dña.
El Informe distingue dos tipos de emprendedores universitarios: los potenciales, que son aquellos estudiantes que tienen la intención de crear una empresa en los próximos 3 años, alcanza el 29,3%; y los activos, que son aquellos que afirman haber creado su propia empresa, suponen un 4,9%. Dato que se incrementa si se considera la participación de estudiantes en empresas familiares (7,5%).
En cuanto a los conocimientos y habilidades para emprender, más de una cuarta parte de la población universitaria entrevistada (26,4%) piensa que posee las cualidades necesarias para emprender. Casi la mitad de los estudiantes entrevistados indicó que el miedo a fracasar supone un obstáculo para emprender. El universitario con intención de emprender en los próximos 3 años es principalmente hombre (54%), tiene entre 19 y 24 años (66%) y posee experiencia profesional (70,9%).
De forma complementaria el Informe recoge la opinión de 29 expertos en emprendimiento universitario, uno por cada universidad participante. De sus opiniones se desprende, en concordancia con las reflexiones expresadas por los participantes del evento, que en la estrategia de las universidades españolas participantes está contemplado el fomento del emprendimiento en la comunidad universitaria.
CISE (Centro Internacional Santander Emprendimiento) es un centro que fomenta el espíritu emprendedor e impulsa la generación de startups. Crue Universidades Españolas es una asociación sin ánimo de lucro formada por un total de 76 universidades españolas: 50 públicas y 26 privadas. Crue Universidades Españolas es el principal interlocutor de las universidades con el gobierno central y desempeña un papel clave en todos los desarrollos normativos que afectan a la educación superior de nuestro país.
La historia nos ha enseñado que ante un periodo de cambio y dificultades como en el que nos encontramos es cuando surgen las mejores ideas y negocios. Emprender en tiempos de crisis, a veces, no es cuestión de deseo, sino de necesidad. En anteriores artículos y eventos os hemos ofrecido pautas básicas para emprender, así como opiniones de expertos de diferentes ramas dentro del área.
Emprender es para antifrágiles. Como nos ha enseñado Nassim Nicholas Taleb, frágil es aquello que se ve afectado negativamente (tiene miedo…) por la volatilidad del entorno. Un bonito jarrón chino situado en una repisa está muy “preocupado” por las corrientes de aire que pueden provocar su (fatal) caída.
Lo contrario de frágil es… ¿robusto?. No. A lo robusto no le afecta la volatilidad del entorno, ni para bien ni para mal. Un cubo de metal situado en la misma repisa no teme al efecto de la gravedad; si se cae no le pasará nada… Por ello, Taleb tuvo que inventarse lo de “antifrágil”: aquello a lo que le sienta bien la volatilidad del entorno porque gana y se refuerza con la exposición a los cambios por adversos que sean. Un ejemplo es nuestro sistema inmunitario, que necesita ser atacado por patógenos para reforzarse, y otro traído de la mitología es la Hidra de Lerna, que regeneraba dos cabezas por cada una que perdía o le amputaban.
Pues bien, los emprendedores tienen que ser antifrágiles y mejorar y reforzarse con cada adversidad y fracaso. Emprender es gestionar opcionalidad. El emprendedor se mueve en un entorno de alta incertidumbre y se enfrenta a distintos cursos de acción alternativos u opciones. La sabiduría del emprendedor es mantener abiertas sus opciones, posibles trayectorias evolutivas, todo lo posible, y no cerrarlas hasta que el coste de oportunidad de mantenerlas sea superior al de abandonarlas. Un magnífico ejemplo de esto es el del Microsoft pre-Windows (allá por 1988): Bill Gates, para desmayo de muchos incluidos sus inversores, mantenía abiertos al menos cinco proyectos en paralelo (opciones): uno dedicado a Windows 2.0 (por entonces un mal remedo del SO de Apple), otro dedicado a la evolución de su DOS a la versión 4.0, otro con IBM para explorar las posibilidades del OS/2, uno basado en Unix con SCO, y hasta uno para desarrollar para el Mac de Apple lo que luego serían Word y Excel (si, Office nació para Mac).
Emprender es moverse en un espacio de oportunidades. La gran empresa opera en un marco mental determinado por el razonamiento causal: elige una oportunidad y moviliza todos sus recursos en pos de la misma. Por el contrario, el emprendedor parte de sus limitados recursos para encontrar oportunidades a su alcance, por eso se mueve en el espacio efectivo de oportunidades delimitado en cada momento por sus recursos (conocimientos, ideas, contactos, redes, …) y se va adaptando dinámicamente en función de las circunstancias y la evolución de los acontecimientos.
Emprender es hacer disponibles para el proyecto recursos que no se poseen. La capacidad ejecutiva diferencial del emprendedor es saber movilizar recursos necesarios que dependen de otros, poniendo en juego una capacidad especial para generar colaboración de terceros, para imaginar acuerdos innovadores y fuera de lo habitual, para motivar y, en definitiva, para seducir a los que controlan esos recursos imprescindibles para que los pongan a su alcance.
En palabras de Howard Stevenson, el “león del emprendimiento” de Harvard, el emprendimiento es “the pursuit of opportunity without regard to resources currently controlled”. Emprender es una cuestión de modelo de negocio, y no de plan de negocio. Lanzarse a preparar un plan de negocio siguiendo alguno de las muchas plantillas que circulan por ahí es la peor decisión que puede tomar el emprendedor al comienzo de su aventura. Es poner el carro delante de los bueyes, con el resultado esperado… Al principio el emprendedor va a tener una idea de su oportunidad de negocio embrionaria, y va a saber muy poco de lo que necesariamente debería saber para desarrollar esa idea hasta llegar al mercado.
Ponerse a “rellenar” un índice de un plan de negocio bajado de internet le va a dar una falsa sensación de estar haciendo lo que se espera (y que mucha gente a su alrededor le pide…), pero la mayoría de las veces esto se convierte en una sucesión ordenada de lugares comunes y obviedades que poco tienen que ver con los aspectos concretos y específicos de su proyecto, que es único y diferente de todos los demás y que no debería encajar en un corsé válido para todo. Una fatal pérdida de tiempo. Por ello, el emprendedor tiene que dedicar todo su esfuerzo y concentración a identificar y estudiar a fondo los aspectos clave y diferenciales de su proyecto hasta llegar a una definición clara, completa y detallada de su modelo de negocio. Bill Aulet, del Martin Trust Center for Entrepreneurship del MIT, propone una guía de 24 pasos que orientan en esta fase de investigación y reflexión sobre los aspectos clave, que conduce a ese conocimiento profundo y detallado del modelo de negocio.
| Aspecto | Opinión |
|---|---|
| Satisfacción | Crear empleos y desarrollar el proyecto a pesar de la crisis |
| Independencia | Libertad y autorrealización |
| Dificultades | Falta de dinero y liquidez, alto riesgo, sacrificio personal |
| Apoyo principal | Familia (42% autónomos, 45% pymes) |
| Obstáculos | Impuestos para autónomos y pequeños empresarios |
| Apoyo necesario | Organismos públicos (2 de cada 3 encuestados) |
| Fomento del emprendimiento | Consideran que no se fomenta en España (89%) |
| Ley de Emprendedores | Pocos conocen las ventajas, la mayoría no cree que facilite |
| Cualidades del emprendedor | Tenacidad, capacidad de resistencia |
