Museo del Jamón: Historia, Expansión y Opiniones de una Franquicia Emblemática
El Museo del Jamón, una conocida cadena de restaurantes especializados en charcutería, se prepara para expandirse fuera de Madrid. Desde su fundación en agosto de 1978 por los hermanos Luis y Francisco Muñoz Heras, ha limitado su negocio a la capital, contando con siete establecimientos frecuentados por turistas y clientes locales.
Sin embargo, la compañía tiene la firme intención de abrir nuevos locales en otras provincias españolas e incluso en el extranjero. Para facilitar esta expansión, los dueños han reorganizado el grupo, profesionalizando la gestión y consolidando las acciones en Marcelo Muñoz e Hijos, que actuará como holding.
Reorganización y Planes de Expansión
La reorganización del grupo se realizó a través de una ampliación de capital conjunta por valor de 17 millones de euros, que no supone una inyección de fondos nuevos, sino una recolocación de los que ya tenían. Un portavoz de la compañía asegura que han realizado ese movimiento de cara al proceso de expansión, que califica como "bastante ambicioso".
También han cambiado la forma jurídica de la matriz a Sociedad Limitada (SL), lo que facilita incorporar socios minoritarios sin perder el control. No obstante, la intención es continuar como empresa familiar, con los sucesores del fundador controlando cada detalle para asegurar que se mantiene la esencia de estos bares temáticos de jamones.
Por tanto, descartan crecer mediante el modelo de franquicia, muy habitual en el mundo de la restauración, aunque reconocen que deberán buscar socios locales para abrir en algunos mercados extranjeros. Pretenden implantarse en aquellos países donde los ciudadanos ya reconozcan su marca, bien porque hayan viajado a Madrid en alguna ocasión o porque allí el jamón esté muy cotizado.
Por ejemplo, ya tienen detectado que gozan de reconocimiento en Latinoamérica o en Miami (Estados Unidos). En cualquier caso, los destinos todavía no están decididos y aseguran que en ningún caso abrirán muchos locales de golpe, porque quieren estar en la operativa del día a día.
Sus siete establecimientos actuales facturan en conjunto alrededor de 30 millones de euros al año. Venden unos 35.000 jamones de diferentes categorías, que pueden traducirse en cerca de un millón de bocadillos -con pan de su obrador propio- de serrano e Ibérico. En total, la compañía emplea a unos 300 trabajadores.
Renovación y Nuevas Propuestas
En septiembre de 2022, el Museo del Jamón de Gran Vía reabrió sus puertas con nuevas propuestas, incluyendo música en directo española y ochentera, así como exposiciones fotográficas. La reforma del establecimiento supuso un coste elevado, cercano al millón de euros.
Luis Alfonso Muñoz, actual co-CEO del Museo del Jamón, explica que la reforma también buscaba recuperar el espíritu original del Museo como la casa de los madrileños, sin ser un producto exclusivo para turistas. A pesar de no haberse recuperado los niveles turísticos pre-Covid en Madrid, han tenido cifras de mejor facturación que en 2019.
Opiniones y Experiencias
El Museo del Jamón es un negocio familiar que no tiene capital vendido. La idea es sobrevivir así, creciendo despacio sin necesidad de arrojar grandes cifras. Para Luis Alfonso Muñoz, el jamón es el rey de los manjares y un producto estrella de España. Su objetivo es que la gente aprenda de jamón y que enseñen a distinguir un jamón bueno para que demanden jamón del bueno al precio que hay que pagarlo, no uno estratosférico.
El Museo del Jamón ha creado las Jamon Sessions, una serie de eventos mensuales que han empezado con espectáculos de bingo, a cargo del artista Xuso Jones, en su local de Gran Vía, número 73. Además, los fines de semana han decidido incorporar música en vivo.
“Desde el Museo del Jamón queremos promover con estas sesiones la nueva Movida Jamonera, volviendo a encontrarnos en la red social de siempre, el bar, alrededor de un buen plato de jamón y una caña”, afirma su CEO, Luis Alfonso Muñoz.
Controversias y Desafíos
Durante la pandemia, el Museo del Jamón enfrentó grandes desafíos, llegando a cerrar cuatro de sus ocho locales. La falta de turismo y las restricciones impuestas por el gobierno afectaron gravemente al negocio. Luis Alberto Muñoz critica las órdenes dictadas de forma arbitraria y sin previo aviso, que suponen una tomadura de pelo constante con consecuencias que pueden ser irreversibles.
El negocio familiar teme por su estabilidad y no descarta tener que cerrar definitivamente si la crisis se prolonga. Sin embargo, se mantienen los restaurantes situados en las zonas de los Almendrales y Cuzco, donde el público es del mismo barrio.
El Jamón en la Cultura Madrileña
El Museo del Jamón se ha consolidado como un emblema de Madrid donde descubrir o redescubrir el jamón en todas sus formas. Un lugar de encuentro donde, además de disfrutar de la mejor gastronomía madrileña en las zonas de bar, salones y pastelería, también puedes adquirir los mejores jamones y embutidos en charcutería y vivir momentos únicos en las Jamón Sessions.
Una casa de referencia que visitan más de 5 millones de personas cada año, entre madrileños y turistas de todo el mundo. Y que ahora, también es la tuya.
El lugar clásico al que acudir en busca de un buen bocadillo de jamón, al menos en la ciudad de Madrid, es el Museo del Jamón. La amplia variedad de embutidos y quesos que este lugar ofrece en distintas modalidades.
Tabla Comparativa: Museo del Jamón vs. Los Marranitos
| Característica | Museo del Jamón | Los Marranitos |
|---|---|---|
| Origen | Madrid (1978) | Zaragoza (después de la pandemia) |
| Modelo de negocio | Restaurante y charcutería | Comida para llevar (bocatería boutique) |
| Producto estrella | Bocadillo de jamón tradicional | Marranitos (pequeños bocadillos de jamón con aceite) |
| Expansión | Planes de expansión internacional | Expansión mediante franquicias |
| Público objetivo | Madrileños y turistas | Público joven y moderno |
El embutido estrella del padre cerdo puebla las barras logroñesas y en algunas de ellas es el rey. Son los llamados jamoneros, tipología hostelera que yo juzgo inventada por algún madrileño, puesto que en la capital del Reino rinden antiguo tributo a este producto, que cuenta allí incluso con su propio museo: el Museo del Jamón, en efecto,franquicia de extravagante denominación de cuyo techo cuelgan como estalacticas decenas de patas de cochino gritando cómeme.
Siglos de sabiduría popular se concentran en cada rincón de este manjar, que marida bien con cualquier vino, entra también muy bien con cerveza y me parece que alcanza en Andalucía su excelencia: hasta en la más humilde taberna se sirve con garantías.
