Mujeres, Autoempleo y Emprendimiento en España: Retos y Oportunidades
La realidad detrás de las autónomas es diferente de lo que piensas. Como ocurre en otros campos, las mujeres también están sujetas a diferentes obstáculos en el emprendimiento. Esto se deja notar en las cifras y en las peticiones del propio colectivo.
Pese a que la cantidad de mujeres dedicadas al trabajo por cuenta propia ha crecido, la igualdad está lejos. Solo representan al 37 % del total de autónomos, una cifra que no deja de crecer. En total, 1.266.688 de mujeres son autónomas, unos números que demuestran su interés por el emprendimiento. El autoempleo ha sido objeto de un creciente interés durante los últimos años, siendo uno de los temas de análisis la menor incidencia de esta forma de ocupación entre las mujeres.
Así, la tasa de autoempleo femenina es menor que la de los hombres, característica que se ha mantenido a lo largo del tiempo y que se encuentra para todos los tramos de edad y niveles educativos. La literatura sobre el tema no es concluyente respecto a qué factores contribuyen a estas diferencias. Mientras que algunos autores han enfatizado la mayor relevancia de los aspectos sociales sobre la decisión de autoempleo entre las mujeres, otros han indicado que este tipo de conclusiones están basadas en estereotipos.
En 2017, más de 3,1 millones de personas en España eran ocupadas por cuenta propia, lo que supone el 16,5% del empleo total. Si analizamos este tipo de empleo por género, nos encontramos con una diferencia de casi ocho puntos porcentuales, de forma que el autoempleo masculino se sitúa en un 20,1% y el femenino en un 12,2%. Para cualquier tramo de edad, dicha tasa es más elevada para los hombres que para las mujeres. También se puede observar que existe una relación positiva entre autoempleo y edad. Así, la tasa de empleo autónomo entre los menores de 30 años no llega al 10%, registrándose la proporción más elevada entre los mayores de 45 años.
Crecimiento y Evolución del Autoempleo Femenino
El empleo autónomo crece más entre el colectivo de mujeres que en el de los hombres y el trabajo por cuenta propia de las mujeres (que no el de los hombres) se sitúa ya en valores superiores a los anteriores a la crisis.
En el año 2021, de los 55.711 autónomos incorporados al RETA, 33.204 fueron mujeres y 22.507 fueron hombres. Además, el número de mujeres que se dieron de alta como autónomas en 2021 fue el doble que el de varones. Es decir, seis de cada diez nuevos autónomos en 2021 fueron mujeres.
| Género | Número de Altas | Porcentaje Aproximado |
|---|---|---|
| Mujeres | 33.204 | 60% |
| Hombres | 22.507 | 40% |
| Total | 55.711 | 100% |
En los últimos diez años nos encontramos con esta clara línea exponencial de crecimiento del autoempleo femenino. Desde 2010 a 2021 las mujeres autónomas han aumentado un 14,6%, frente al incremento del 3,5% de los hombres. En 2017, las mujeres fueron el 45,2% de las nuevas altas en el RETA y en 2018 representaron un 55,3% del total del crecimiento de autónomos (ATA).
Perfil y Motivaciones de la Mujer Emprendedora
El perfil de la mujer emprendedora en España difiere en gran medida del que tendría un hombre. Lo normal es que la mujer que emprende tenga más de 45 años y no haya cursado estudios superiores. De hecho, sus ingresos suelen ser bajos y han permanecido unos años alejadas del mercado laboral.
Un factor que caracteriza el empleo autónomo es una elevada presencia de personas con bajo nivel educativo, menos acusado en el caso de las mujeres. Este rasgo está cambiando con rapidez. Así, tanto para hombres como para mujeres, el porcentaje de personas con educación primaria o menos se ha reducido a menos de la mitad en el periodo 2009-2017, aumentando la proporción de personas con educación superior.
En muchos casos, las mujeres se adentran en el mundo del emprendimiento porque no les queda otra. La necesidad les mueve al quedar expulsadas del mercado laboral por la edad. La pérdida de un trabajo asalariado anterior y también la insatisfacción con el mismo (inflexibilidad, dificultades de promoción, techo de cristal, brecha salarial…), pueden localizarse como razones de esta presencia creciente de la mujer en el empleo por cuenta propia.
Curiosamente, muchas mujeres que iniciaron proyectos de autoempleo en la crisis tras ser despedidas, en la recuperación, no volverían al trabajo por cuenta ajena por las razones expuestas. No sólo eso, el afán de independencia económica y la posibilidad de gestionar un proyecto y una marca profesional propia mueve a las mujeres hacia el trabajo autónomo. Aunque se solía vincular el rol de la mujer autónoma al negocio familiar, la tendencia ha experimentado un cambio muy notable y no deja de hacerlo. Las trabajadoras que han dado el gran paso de lanzarse al emprendimiento en los últimos años, lo han hecho con el objetivo de conseguir su propio empleo o desarrollar su propia idea de negocio.
Sectores Clave del Autoempleo Femenino
Uno de los aspectos que caracteriza el empleo autónomo es su concentración en determinadas ramas de actividad y en determinadas ocupaciones. Además, esta concentración es distinta según género. Atendiendo al sector, vemos que más de la mitad de las autónomas se concentran en tres ramas de actividad: comercio, hostelería y actividades profesionales, científicas y técnicas.
Solo en el comercio desarrollan su actividad un 29,3% de las ocupadas por cuenta propia en 2017. Hostelería emplea a un 13% de las mujeres autónomas y las actividades profesionales, científicas y técnicas a un 12,4%. Entre los sectores en los que las autónomas están presentes destacan el comercio, la hostelería y los servicios profesionales (consultorías o asesorías, por ejemplo). Esto se debe, en parte, a la sobrerrepresentación femenina en sectores asociados al cuidado y a los servicios personales.
Retos y Barreras para la Mujer Autónoma
Como te imaginarás, las autónomas se enfrentan a una amplia variedad de retos. Buena parte son invisibles, pero no por ello dejan de tener impacto en la realidad. Uno de los problemas a los que se enfrentan las mujeres emprendedoras es el de obtener menores ingresos. En términos generales, ganan un 30 % menos que los hombres, lo que representa una fuerte brecha.
Uno de los principales retos lo representa la brecha de pensiones. Las mujeres reciben de media un 41 % menos de pensión una vez se han jubilado. Existen múltiples razones, de entre las que destaca un menor tiempo de trabajo. Las tareas de cuidados a las que se han dedicado no generan derecho a pensión alguna.
También debes tener en cuenta las diferencias en cuanto a financiación y las barreras administrativas. En muchos casos, las mujeres no tienen un acceso sencillo a créditos bancarios, por ejemplo. Incluso la Administración se convierte en una barrera.
Dentro del colectivo, las autónomas extranjeras se enfrentan a aún más dificultades. A su condición de mujer debes sumar haber nacido en otro país. Darse de alta en el RETA es una manera sencilla de regularizar su situación. Así, tienen acceso a una autorización de residencia y trabajo. No obstante, deben cumplir con todo tipo de requisitos. Tampoco existen políticas públicas adaptadas a este grupo. Si las autónomas disfrutan de pocas ayudas e información, las extranjeras están en peores condiciones. Y es que la mayoría de las mujeres autónomas señalan que se trata de uno de los principales frenos al emprendimiento con respecto al colectivo de los hombres autónomos. Por tanto, sigue siendo una de las principales barreras que tanto mujeres como hombres deben plantearse superar juntos en el futuro más inmediato.
Pensiones y la brecha de género: un desafío estructural para México
Conciliación de la Vida Laboral y Familiar
Finalmente, cabe destacar algunos aspectos que relacionan el autoempleo con una mayor facilidad para conciliar la vida laboral y la vida familiar. La idea es que la flexibilidad para decidir el tiempo, el lugar y la organización del trabajo puede hacer más sencilla la compatibilidad entre el empleo y la familia. La mayor parte de los estudios que analizan la conciliación de las mujeres autónomas se han realizado en países con contextos muy diferentes al español y concluye que, efectivamente, los hijos tienen un efecto positivo sobre la probabilidad de autoempleo femenino.
Para España, los análisis realizados son escasos y las conclusiones son distintas a las indicadas en el párrafo anterior. Se concluye que el autoempleo aparece como una alternativa para las personas con menor nivel de cualificación y para las madres con hijos pequeños. Sin embargo, los datos en términos de horas de trabajo nos indican que las personas por cuenta propia trabajan más horas que las ocupadas por cuenta ajena. De acuerdo con la EPA correspondiente a 2017, las autónomas trabajaron una media de 47,4 horas a la semana y los autónomos 53,8. Estas cifras dificultan la conciliación.
Desde el pasado 1 de enero de 2020, conforme al RD Ley 6/2019, de 1 de marzo, la antigua prestación por paternidad, hoy una de las prestaciones por nacimiento y cuidado del menor, tiene una duración de 12 semanas, que serán 16 semanas un año después. Esta medida no puede merecer otro juicio que no sea el positivo en el ansiado camino hacia la corresponsabilidad familiar y al reparto equitativo de roles y tareas dentro y fuera del hogar entre hombre y mujer. La suspensión en la actividad laboral y la prestación de Seguridad Social que lleva aparejada es el resultado de un proceso evolutivo en nuestro marco normativo. El empuje de la ley hacia la efectiva implicación del padre en el cuidado de los hijos es claro. A pesar de que la realidad todavía refleje una dedicación temporal de las mujeres muy superior a la de los hombres en las tareas de cuidado.
Ahora bien, esta flexibilidad en las condiciones del trabajo habrá de completarse, de forma particular en el campo de los derechos de conciliación de las trabajadoras autónomas (art. 4.3.g] LETA), con medidas que respondan a sus necesidades propias por su condición de autoempleadas al frente de una actividad profesional o estructura productiva. En otros casos, sin embargo, sus necesidades de conciliación y la realidad a la que atender serán compartidas con las trabajadoras asalariadas (nacimiento de hijos, adopción, cuidados…). A pesar de las reformas anteriormente expuestas, el impulso normativo en este sentido es aún débil y falta un largo camino por recorrer. Como ejemplos, la necesidad de replanteamiento de la referida bonificación a los trabajadores por cuenta propia por conciliación de la vida profesional y familiar vinculada a la contratación (art. 30 LETA). Ello supone situarse de espaldas a la realidad del autoempleo, campo en el que la colaboración profesional, las redes, son seña de identidad. De otro lado, habría de avanzarse en la flexibilidad en la cotización a través de la construcción del autónomo a tiempo parcial y de la posibilidad de cotizar de forma modulable en función de los ingresos.
Apoyo y Recursos para Emprendedoras
Para que las mujeres emprendedoras puedan crecer, existen algunas medidas que les ayudan. Que disfruten de más información y acceso tanto a formación como a crédito les será de gran ayuda. De este modo, tienen la posibilidad de obtener los conocimientos que necesitan para emprender con éxito. Por descontado, las medidas que se tomen deben ser específicas. Es decir, se tienen que diseñar teniendo en cuenta las necesidades propias de las autónomas.
Pese a su situación, hay diferentes ayudas y recursos para las autónomas. Por ejemplo, en el plano estatal, existen microcréditos para mujeres emprendedoras y la tarifa plana para quienes empiezan tienen unas características diferentes. Además, si la emprendedora contrata personal por motivos de conciliación, tiene una exención del 100 % de la cuota a la Seguridad Social durante seis meses.
El trabajo autónomo femenino es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo económico y social, especialmente en las zonas con menor densidad de población. Conscientes de esta realidad, UPTA España promueve AVANZAUTONOMA, subvencionado por el Ministerio de Trabajo y Economía Social, un proyecto integral dirigido a fortalecer el emprendimiento y el autoempleo femenino.
AVANZAUTONOMA se centra en proporcionar asesoramiento individualizado y orientación específica a mujeres que deseen emprender o mejorar su actividad como trabajadoras autónomas. El proyecto, que comenzó en enero de este año, continúa promoviendo el desarrollo de habilidades emprendedoras, la digitalización y la igualdad de oportunidades, con el fin de derribar barreras que históricamente han limitado el emprendimiento femenino. Eduardo Abad, presidente de UPTA España, las mujeres autónomas son motor de desarrollo económico y social, pero todavía encuentran mayores barreras y dificultades que sus homólogos hombres. Desde UPTA, tenemos el compromiso de eliminar esas desigualdades y garantizar que cada mujer tenga acceso a las herramientas, la información y el acompañamiento necesario para emprender con éxito. Con AVANZAUTONOMA, damos un paso más hacia un trabajo autónomo más igualitario, inclusivo y sostenible.
Por otro lado, EMPRENDEDORAS es un programa de ámbito nacional impulsado por la Cámara de Comercio de España y cofinanciado por el Fondo Social Europeo + y el Instituto de las Mujeres del Ministerio de Igualdad. El programa está dirigido a mujeres con espíritu emprendedor, con una idea o proyecto de negocio que quieren poner en marcha, ampliar o consolidar, que necesitan adquirir conocimientos en materia emprendedora a través de formación de calidad y que quieren establecer redes con otras empresarias. Se puede contactar con las diferentes cámaras de comercio para solicitar un asesoramiento online o una cita presencial.
Las mujeres están cada vez más presentes en diferentes y variados portales de networking femenino. Los programas de emprendimiento femenino y las redes profesionales son cada vez más comunes en torno al panorama de la mujer empresaria.
