La microempresa: un pilar fundamental en la economía y el trabajo
Cuando hablamos de empresas, a menudo nos vienen a la mente grandes corporaciones con multitud de empleados. Sin embargo, este tipo de negocios no son los únicos que componen el tejido empresarial. La pequeña, mediana y microempresa son las que constituyen más del 90% de nuestros negocios. La frutería del barrio, el taller de la esquina o la cafetería de enfrente son ejemplos de microempresas. Estos negocios surgen del emprendimiento y muchos nacieron durante la crisis, momento en el que muchos emprendedores decidieron materializar sus ideas en pequeños negocios.
¿Qué es una microempresa? Definición y características
Uno de los términos más sonados en el mundo empresarial actual es el de “microempresa”. Básicamente, se trata de aquel tipo de organización que emplea a menos de diez personas y tiene un volumen límite de dos millones de euros. Incluso podría decirse que es el primer eslabón por el que pasa cualquier compañía para llegar a ser una gran empresa.
Criterios de clasificación
La microempresa se define por la facturación anual que posea y la cantidad de empleados que tenga en su plantilla. A esto se le llama pequeña y mediana empresa (Pyme) y al finalizar del año su ejercicio económico no puede superar los dos millones de euros. A su vez, una microempresa tendrá menos de diez trabajadores en nómina y el dueño generalmente forma parte de ellos. Puede ocurrir que la microempresa esté vinculada con otra organización. Si este es el caso, deben añadirse los datos de todos los negocios para hacer una sumatoria final. Cuando se hace el balance debe tomarse en cuenta a todos los empleados, propietarios y a los socios que tengan alguna actividad en la empresa.
Una duda habitual es cuándo una empresa deja de ser microempresa. Según los criterios europeos, ocurre cuando supera cualquiera de los dos límites: más de 10 empleados o más de 2 millones de euros de facturación anual. Para pasar de categoría es necesario que se rompan los límites anteriormente descritos durante dos ejercicios económicos consecutivos.
Funcionamiento y gestión
El funcionamiento de una microempresa es similar al de cualquier otra compañía, con la diferencia de que tiene un tamaño más reducido. Generalmente, comienzan con un pequeño capital inicial, donde el fundador es el primer empleado de la empresa. Por otro lado, suelen ofrecer diferentes tipos de servicios personales, ya que son los que generan menores costos operativos y tienen mayor escalabilidad. Hay que decir también que las microempresas se caracterizan por un gran control y supervisión de las actividades. Al haber tan poco personal es muy sencillo saber cuáles son los objetivos de cada miembro del equipo, lo que permite proyectar fácilmente los resultados. Es así como se crea una sinergia muy interesante que es difícil de conseguir en organizaciones más grandes, siendo esta una de las ventajas de las microempresas.
Un modelo operativo bien definido proporciona claridad y dirección a la microempresa. Ayuda a los propietarios y empleados a comprender cómo se llevan a cabo las operaciones diarias, cuál es el propósito de la empresa y cómo cada actividad contribuye a los objetivos globales. Más allá de un buen producto o servicio, una microempresa necesita un modelo operativo que le dé estructura sin quitarle agilidad. Un modelo operativo proporciona datos y métricas que respaldan la toma de decisiones informadas.
Una forma práctica de saber si tu microempresa está bien organizada es responder a esta pregunta: si mañana no pudieras trabajar durante dos semanas, ¿alguien podría seguir las operaciones básicas con lo que tienes documentado hoy? Si la respuesta es no, hay trabajo pendiente en tu modelo operativo.
Multitarea y control
Al ser poco personal, muchas tareas las realiza una única persona. Esas labores van desde la parte financiera, controlando los cobros y las inversiones, la parte productiva, en la que se produce una fase transformación del producto o también de compra de abastecimiento, y también de liderazgo de personal y venta de producto. En general, existe una persona que controla las actividades más estratégicas de la microempresa. Puede ser el propietario o alguien de su confianza. A su lado, puede haber varios empleados trabajando en labores auxiliares o tareas específicas de gran importancia para el negocio. Con todo, es imposible cubrir todas las necesidades de una empresa con menos de 10 personas.
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Ventajas y desventajas de las microempresas
Las microempresas tienen una serie de características bastante llamativas. En primer lugar, no pueden superar los 10 empleados en su plantilla y su facturación es limitada. Esto sucede porque este tipo de compañías tienen una consideración especial por parte del Estado.
Ventajas:
- Al ser pequeña, las características y objetivos de la empresa son modificables si, por ejemplo, la primera idea no funciona.
- Existen ayudas y concursos que ofrecen los gobiernos para estos pequeños empresarios.
- Generan empleo y la distribución de los ingresos es equitativa.
- La atención al cliente es directa y personalizada.
- Se adapta rápidamente a los cambios.
Desventajas:
- A veces es complicado encontrar financiación.
- El equipamiento es limitado y arcaico debido a la falta de recursos.
- Faltan trabajadores especializados debido al poco personal que las componen.
- En algunos casos hay falta de ambición por las limitaciones.
Tipos de microempresas
Si crees que todas las microempresas en España son iguales, te equivocas. Dependiendo del sector, del modelo de negocio y de cómo te guste llevar tu empresa (más tradicional o innovadora), hay diferentes tipos de microempresas.
- De supervivencia: Surgieron para solventar problemas económicos, funcionando a corto plazo con producciones inmediatas y limitadas.
- De expansión: No se alejan de las anteriores, pero tienen ingresos mayores que les otorgan más margen para su desarrollo.
- De transformación: Cuentan con ingresos mucho mayores que las dos anteriores, lo que permite un crecimiento mayor.
Además, podemos clasificar las microempresas por su modelo de negocio:
- Negocios tradicionales: Aquí entran bares, restaurantes, tiendas de barrio, peluquerías, talleres mecánicos y cualquier otro negocio físico que atiende a clientes en un establecimiento. Son esenciales en la economía española y representan una gran parte de las pymes en España.
- Oportunidades: Son negocios con demanda constante y clientes locales fieles.
- Retos: Altos costes fijos (alquiler, suministros, personal) y competencia con grandes cadenas.
- Startups tecnológicas: Son empresas jóvenes con un alto componente tecnológico e innovador. Piensa en apps, software, fintechs, plataformas online y modelos de negocio disruptivos.
- Oportunidades: Pueden crecer rápido y atraer inversores.
- Retos: Mucha competencia y necesidad de inversión inicial para desarrollar tecnología.
- E-commerce: Las tiendas online han crecido como la espuma.
La importancia de las microempresas en el mundo
Las microempresas y las pequeñas empresas (con 2-49 trabajadores) y los trabajadores por cuenta propia -que en conjunto forman pequeñas unidades económicas- constituyen la gran mayoría de la ocupación en muchos países. Desde hace tiempo se reconoce la inestimable contribución de los trabajadores por cuenta propia y de las microempresas y pequeñas empresas a la generación de la ocupación.
Impacto en el empleo y la economía
La microempresa tiene una importancia bastante grande en la economía moderna. Son muchos los estudios que indican que estas organizaciones son el motor del empleo en la actualidad. Suelen dar oportunidades a los jóvenes que están iniciando su carrera profesional, quienes son los que más aportan al sistema pensionario. Además, son la principal fuente de empleo de jóvenes y universitarios, lo que ayuda al crecimiento de un país. En consecuencia, es fundamental promover que todas estas compañías estén formalmente registradas para eliminar la informalidad de nuestra economía.
Proporción de empleo por regiones
La proporción de empleo en microempresas supera el 90% del total de trabajadores en la mayoría de los países de África Oriental, Central y Occidental, y Asia Meridional, y más del 80% en la mayoría de los países del Sudeste Asiático, Asia Central y Occidental, y los Estados Árabes. En América Latina y el Caribe, las pequeñas unidades económicas representan desde el 52% de la ocupación en Chile hasta más del 90% en Bolivia y Honduras. Pero incluso en Europa y otras economías de renta alta, representan más de la mitad del total de la ocupación.
| Región | Proporción de Ocupación en Pequeñas Unidades Económicas |
|---|---|
| África Oriental, Central y Occidental, Asia Meridional | > 90% |
| Sudeste Asiático, Asia Central y Occidental, Estados Árabes | > 80% |
| América Latina y el Caribe (Chile) | 52% |
| América Latina y el Caribe (Bolivia, Honduras) | > 90% |
| Europa y economías de renta alta | > 50% |
Un nuevo estudio señala que las microempresas son las responsables de más de siete de cada diez empleos que se generan en España. Las pymes españolas son responsables del 72% del empleo privado y casi dos tercios del PIB empresarial. No en vano, son la base principal del sistema productivo español, aunque su innovación se mantiene como “asignatura pendiente”.
Sectores clave para las microempresas
El empleo en las pequeñas unidades económicas sigue predominando en la agricultura, incluyendo en la producción vegetal y animal, la caza y las actividades de servicios conexas; la silvicultura y la explotación forestal; la pesca y la acuicultura, independientemente de la región y del nivel de desarrollo. En la mayoría de los países de los Estados árabes y de África, con la excepción de África meridional, donde destaca la agricultura a gran escala, las pequeñas unidades económicas representan más del 95% de la agricultura la ocupación. Del mismo modo, en la mayoría de los países de Asia y el Pacífico y en muchos países de América Latina y el Caribe, representan más del 90% de la ocupación en la agricultura y más del 80% en Asia Central y Occidental. Estas estadísticas subrayan el papel vital que desempeñan las pequeñas unidades económicas en el sostenimiento y el impulso de las actividades agrícolas en diversas regiones.
El empleo en las pequeñas unidades económicas también representa la mayor parte de la ocupación en el comercio al por menor y al por mayor, la construcción de edificios, las actividades de construcción especializada y el transporte terrestre en los países de renta baja y media, y también grandes proporciones en muchos países de renta alta. En los países de renta baja, media-baja y media-alta, las pequeñas unidades económicas también representan una elevada proporción de la ocupación en las industrias manufactureras intensivas en mano de obra, incluida la fabricación de productos metálicos, muebles, productos alimenticios y prendas de vestir.
De hecho, las pequeñas unidades económicas han contribuido en gran medida al crecimiento de la ocupación la industria y los servicios en muchos países y regiones en desarrollo. Por ejemplo, en América Latina y el Caribe, durante periodos que abarcan al menos 5 años entre 2008 y 2022, las pequeñas unidades económicas desempeñaron un papel sustancial en la creación industrial de la ocupación, que osciló entre el 50% del crecimiento neto del empleo en Chile y casi el 100% en Argentina, Brasil y Guatemala. La contribución de las pequeñas unidades económicas al crecimiento de la ocupación en los servicios superó el 80 por ciento en Brasil, México, Perú y Guatemala, y más del 50 por ciento en muchos otros países de la región.
Retos y oportunidades para las microempresas
También se sabe que las pequeñas unidades económicas se enfrentan a numerosos retos para su crecimiento y sostenibilidad. Entre ellos se incluyen el acceso limitado a la financiación, el capital, los mercados, la infraestructura digital, la mejora de las capacidades y el apoyo gubernamental y otros habilitadores clave. Muchos de los retos son específicos del contexto, están relacionados con los sectores económicos en los que operan y con su estatus, a menudo informal, en muchos países. Debido a todos estos factores, las pequeñas unidades económicas son muy vulnerables a las crisis económicas -como se demostró durante la pandemia de COVID-19-, a las catástrofes naturales y a otras perturbaciones. Ser una microempresa en un entorno VUCA es todo un reto. Hay que tener una gran capacidad de adaptación y superación.
Adaptación y resiliencia
El mundo empresarial está en constante cambio, y las microempresas deben ser adaptables para sobrevivir y prosperar. La capacidad de adaptación no es solo una ventaja, es una necesidad para que las microempresas sobrevivan y prosperen en un entorno empresarial en constante cambio. El éxito a largo plazo de una microempresa depende no solo de un modelo operativo sólido, sino también de su capacidad de adaptación. Al haber tan poco personal, trabajar en una empresa de este tipo suele ser muy agradable, ya que ofrece oportunidades de crecimiento y existe retroalimentación directa. También, es importante acotar que una microempresa distribuye equitativamente los ingresos de todos los trabajadores debido a que disponen de poco personal. Así es como los mercados se dinamizan con la entrada de nuevos actores que brindan productos y servicios de diversas categorías.
Acceso a la financiación y apoyo institucional
Según el estudio Informe Emprende, más del 60% de los emprendedores afirma haber tenido dificultades para acceder a crédito bancario. En tanto que solo un 25% de los encuestados piensa que el apoyo institucional disponible es el adecuado. La diferencia principal entre las categorías de empresas no solo está en el tamaño de una empresa, sino en la regulación, impuestos, acceso a financiación y obligaciones legales. Las microempresas tienen menos carga burocrática, menos impuestos y acceso a ciertas ayudas específicas. Los bancos son más reacios a prestar a microempresas sin historial financiero. Tener un buen plan de negocio y asesoramiento profesional puede marcar la diferencia.
Para la mayoría de los países en desarrollo, la transformación estructural implica esencialmente apoyar la transformación productiva de las pequeñas unidades económicas. En términos más generales, los países deben tratar de establecer marcos normativos y no normativos que apoyen la sostenibilidad medioambiental y social al tiempo que promueven la innovación, y garantizar que dichos marcos se dirigen a las pequeñas unidades económicas y les proporcionan orientación y apoyo para que sus operaciones sean más eficientes en el uso de los recursos y más responsables con el medio ambiente. Ya existen estrategias específicas para cada región (véase, por ejemplo, el Plan de Acción Estratégico de la ASEAN para el Desarrollo de las PYME 2016-2025) e incluso para cada país, que abordan de manera integral los retos para la productividad y la resiliencia de las pequeñas unidades económicas. Si bien estos enfoques holísticos son ideales, las conclusiones destacadas anteriormente sugieren que los países pueden encontrar vías de entrada o desarrollar estrategias específicas en función de su propio contexto, desafíos y prioridades.
Digitalización e innovación
En cuanto al uso de las herramientas digitales, el 96% de los emprendedores ya utiliza alguna herramienta digital. Las más empleadas son las soluciones en la nube y las redes sociales. Según el documento del Informe Emprende, solo el 18% de las pymes se considera innovadora. Una cifra netamente inferior al 52% de las grandes empresas. Además, la inversión media en innovación que realizan estos negocios de menor tamaño apenas alcanza el 1,2% de su facturación; mientras que las compañías de mayor tamaño invierten tres veces más en este ámbito, debido a diferentes factores.
Otro grupo de industrias que debe destacarse por su potencial de creación de trabajo decente y en el que la la ocupación de pequeñas unidades económicas está creciendo rápidamente en todo el mundo es el relacionado con las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) y los servicios de facilitación de la actividad empresarial. Este clúster incluye la programación informática, la consultoría y las actividades relacionadas, sobre todo en los países de renta media-alta y alta, sin duda facilitadas por una mayor conectividad digital. En muchos países de renta media-baja y media-alta, su crecimiento ha sido muy rápido en actividades jurídicas y contables; actividades administrativas de oficina, de apoyo a oficinas y otras actividades de apoyo a las empresas; actividades auxiliares a los servicios financieros y los seguros; publicidad y estudios de mercado; y otras actividades profesionales, científicas y técnicas.
Ejemplos de éxito
Las microempresas han tomado muchas áreas de la economía, lo que refleja la importancia que tienen en la actualidad. Un ejemplo de ello es Boris Soler, un estilista proveniente de Málaga que utilizó las redes sociales para promocionar su negocio. Gracias al crecimiento que ha tenido, en estos momentos dicta cursos en todo el país para formar a la siguiente generación de estilistas. Debido a las características de su negocio, estamos seguros de que en su plantilla no existen más de 10 personas trabajando activamente. Otro ejemplo de las microempresas exitosas, es Tomates Soloraf. Se trata de una organización que vende todo tipo de tomates sin intermediarios a través de internet. Empleando solo las plataformas sociales para estar en contacto con sus clientes. De esta manera, cumplen con los requisitos para considerarse microempresa y proyectan un crecimiento orgánico en los próximos años.
Cómo iniciar y gestionar una microempresa en España
Si ya tienes claro que quieres emprender, desde JM Pardo te enseñamos un paso a paso claro y conciso para abrir tu microempresa y no perderte en el proceso.
1. Elegir la forma jurídica: ¿autónomo o sociedad limitada?
Esta es la primera gran decisión. En España, la mayoría de microempresas empiezan como autónomos o sociedades limitadas (SL).
- Autónomo: Perfecto si trabajas solo o con pocos ingresos iniciales. Menos papeleo y menos costes de constitución.
- SL: Más seguridad y protección patrimonial, pero con más requisitos fiscales y contables.
2. Darse de alta en Hacienda y la Seguridad Social
No hay negocio legal ni microempresa posible sin cumplir con trámites pertinentes. Para empezar, necesitas:
- Darte de alta en el censo de empresarios de Hacienda (Modelo 036 o 037).
- Registrarte en la Seguridad Social como autónomo (RETA) o como empresa.
- Elegir epígrafe del IAE (Impuesto de Actividades Económicas).
Algunas actividades pueden requerir licencias específicas, así que es interesante analizar bien la normativa de tu sector y de tu comunidad autónoma.
3. Abrir una cuenta bancaria para la empresa
Parece un detalle menor, pero separar tus finanzas personales de las del negocio es importante para llevar un buen control contable y prevenir problemas con Hacienda.
4. Conseguir financiación
Montar un negocio cuesta dinero. A continuación, tienes algunas opciones para financiarte si es que lo necesitas:
- Préstamos bancarios para emprendedores.
- Ayudas y subvenciones públicas (ENISA, ICO, fondos europeos).
- Business Angels o inversores privados (sobre todo para startups).
5. Gestionar tu contabilidad y cumplir con los impuestos
Un paso en donde muchos emprendedores se estrellan. Cumplir con tus obligaciones ante Hacienda es una tarea imprescindible. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) es el tributo que grava los ingresos de los trabajadores, ya sean asalariados o autónomos. En el caso de los autónomos, funciona de una manera algo diferente. Tres características principales de cómo funciona el IRPF:
- Pagas a cuenta cada trimestre: Un 15% (en general) sobre tus ingresos netos.
- Haces la declaración de la renta cada año para ajustar cuentas con Hacienda.
- Si has pagado de más, te devuelven.
Clasifica las tareas en: generan ingresos directamente, son necesarias pero no facturables, o son evitables. Después, para cada acción, pregúntate: ¿siempre lo hago igual o improviso cada vez? ¿Cuánto tiempo me lleva?
6. Asesoramiento externo
El trabajo en equipo con asesorías externas sigue siendo una práctica habitual. La mitad de los emprendedores y autónomos cuenta con una, siendo los sectores como la hostelería o la construcción los que más emplean estos servicios. Antes de contratar, analiza de forma honesta y una vez convencido que la ayuda externa es necesaria, analiza tu compromiso con ella. Recuerda, tienes una microempresa, y tendrás que sacar de tu tiempo actual para trabajar con el externo que contrates.
Mi propósito: acompañarte a estructurar, optimizar y hacer crecer tu negocio desde la claridad, la acción y el impacto real. Si estás pensando iniciar tu proyecto de microempresa en España o si ya estás en el mercado, pero no logras que las cosas funcionen a la perfección, en JM Pardo ofrecemos servicio de asesoría integral para microempresas. Independientemente de si eres autónomo o SL, nuestro equipo de asesores, con larga trayectoria y altamente cualificado, trabajará contigo para encontrar soluciones y aplicar estrategias personalizadas a las particularidades de tu negocio.
En JM Pardo te ayudaremos a enfrentar los retos que supone llevar adelante una microempresa.
