Mi salud mental no es negociable: Un pilar esencial para el bienestar integral
La salud mental, en los últimos años, ha ido ganando visibilidad y aceptación y, afortunadamente, se está desprendiendo de los tabúes y prejuicios que muchas veces la han envuelto. Como recordaba el cantante Dani Martín, "Voy a un lugar maravilloso: al psiquiatra", evidenciando y normalizando la importancia de cuidarse a todos los niveles. Otro referente entre los jóvenes, el streamer Ibai Llanos, también lanzaba un mensaje similar en un vídeo: "Si estáis pasando una mala racha, si no os encontráis bien, si tenéis problemas… Os recomiendo que lo contéis. Contad las cosas a amistades, a familiares, o a un profesional”.
Y es que la salud mental no es precisamente un tema menor. De hecho, instituciones tan importantes como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recuerdan el papel que juega sobre el bienestar personal. Así, y según la OMS, "la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". Son unas palabras que, además, se refuerzan desde el Plan de Salud de Cruz Roja. Porque, como recuerdan también desde la OMS, "no hay salud sin salud mental".
La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todo su potencial, aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a su comunidad. Tiene un valor intrínseco e instrumental y es un derecho humano fundamental. La salud mental se da en un proceso continuo complejo, que cada persona experimenta de una manera diferente. En un momento dado, un conjunto diverso de factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales pueden combinarse para proteger la salud mental o socavarla. Aunque la mayoría de las personas son resilientes, las que están expuestas a circunstancias adversas corren un mayor riesgo de tener una afección de salud mental.
Mar Echenique, psicóloga y responsable de los proyectos de salud mental dentro del área de Salud de Cruz Roja, confirma: “Estamos totalmente de acuerdo con la definición de salud mental de la OMS. En algún momento, todos y todas pasamos por situaciones complicadas y baches emocionales. A lo largo de la vida, ¿quién no sufre momentos de estrés? Y, si no pedimos ayuda, si no tenemos las estrategias claras, nos puede afectar incluso a la salud física”.
Trastornos mentales: La realidad global
Los trastornos mentales se caracterizan por una alteración clínicamente significativa de la cognición, la regulación de las emociones o el comportamiento de un individuo. Son una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo y afectan a personas de todas las edades, género y origen cultural. Sin embargo, es importante diferenciar entre salud mental y enfermedad mental. Puede que la salud mental de una persona esté siendo severamente afectada, pero esto no significa necesariamente que tenga o que vaya a desarrollar una enfermedad mental. La salud mental incluye el bienestar emocional, psicológico y social de una persona, mientras que las enfermedades o trastornos mentales son condiciones permanentes que alteran la forma de pensar, el comportamiento y el estado de ánimo, afectando la habilidad de funcionar día a día.
La ansiedad o la depresión son algunas de las afecciones mentales más frecuentes en estos momentos. Solo la depresión, por ejemplo, afecta a cerca de 264 millones de personas a escala mundial. El Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) es una guía publicada por la American Psychiatric Association que explica los signos y síntomas de varios cientos de afecciones de salud mental, entre ellas, la ansiedad, la depresión, los trastornos alimenticios, el trastorno de estrés postraumático y la esquizofrenia. Este manual proporciona criterios para hacer un diagnóstico basado en la naturaleza, la duración y el impacto de los signos y síntomas.
La salud mental, además, no es algo que afecte únicamente a la población adulta. Aproximadamente uno de cada cinco niños, niñas y adolescentes tiene un trastorno de salud mental, según informaciones de Cruz Roja. De hecho, cerca de la mitad de los trastornos mentales aparecen precisamente en edades tempranas, en concreto, antes de los 14 años. La depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento se encuentran entre las principales causas de enfermedad y discapacidad en los adolescentes. El suicidio es la tercera causa de muerte entre las personas de 15 a 29 años.
La economía mundial pierde cerca de un billón de dólares al año en productividad por problemas debidos a la depresión y la ansiedad, lo que evidencia la magnitud de este problema.
Un decálogo para cuidar la salud mental de los adolescentes. Montserrat Dolz, psiquiatra
Tabla: Incidencia de Trastornos Mentales y Recursos
| Trastorno/Problema | Incidencia global/Datos relevantes | Impacto |
|---|---|---|
| Depresión | Afecta a cerca de 264 millones de personas. | Principal causa de baja laboral. |
| Trastornos mentales en niños/adolescentes | 1 de cada 5 niños/adolescentes. Cerca de la mitad antes de los 14 años. | Depresión, ansiedad, trastornos del comportamiento; suicidio es 3ª causa de muerte entre 15-29 años. |
| Pérdida de productividad por depresión y ansiedad | 1 billón de dólares anuales a la economía mundial. | Efecto en la economía global. |
| Psicólogos por cada 100.000 habitantes (España) | 6 | Un tercio de la media europea, escasez de profesionales. |
Factores de riesgo y protección
Los riesgos y factores de protección que influyen en la salud mental actúan en múltiples niveles. Hay factores individuales, como las habilidades emocionales, el uso indebido de sustancias y la genética, que pueden incrementar la vulnerabilidad a los problemas de salud mental. Los factores sociales y ambientales -como la pobreza, la violencia, la desigualdad y la degradación del medio ambiente- también aumentan el riesgo de sufrir afecciones de salud mental. Los riesgos pueden manifestarse en todas las etapas de la vida, pero los que sobrevienen durante periodos sensibles del desarrollo, sobre todo en la primera infancia, son especialmente perjudiciales. Por ejemplo, la crianza severa y los castigos físicos pueden dañar la salud infantil y el acoso escolar es un importante factor de riesgo de las afecciones de salud mental.
Del mismo modo, los factores de protección se dan durante toda la vida y contribuyen a reforzar la resiliencia. Entre ellos se cuentan las habilidades socioemocionales individuales, las interacciones sociales positivas, el acceso a una educación de calidad, trabajo decente, vecindarios seguros y sólidos lazos comunitarios.
A escala local, los retos afectan a personas, familias y comunidades, mientras que las amenazas a escala mundial -recesiones económicas, brotes epidémicos, emergencias humanitarias, desplazamientos forzados y cambio climático- repercuten en toda la población.
El impacto devastador de la pandemia
Con la irrupción de la pandemia por la COVID-19, miles de millones de personas de todo el mundo se vieron afectadas. Y la salud mental, por supuesto, se resintió. Las cifras lo evidencian. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), desde el inicio de la pandemia hasta la actualidad, un 6,4% de la población ha acudido a un profesional de la salud mental por algún tipo de síntoma, siendo el mayor porcentaje un 43,7% por ansiedad y un 35,5% por depresión. Más del doble de las personas que han acudido a estos servicios de salud mental son mujeres.
En el informe Encuesta sobre la salud mental de los españoles durante la pandemia de la COVID-19, el CIS también recoge otros preocupantes datos. Durante el confinamiento, por ejemplo, el 30% de las personas manifestó haber tenido ataques de pánico, el 25% señaló haberse sentido excluido socialmente y el 55% afirmó que no era capaz de controlar la preocupación. "La pérdida de seres queridos, el confinamiento, el aislamiento, la pérdida de empleo…", enumera Mar Echenique. "Durante el confinamiento, vivir en viviendas reducidas, con menos luz solar… eso, por ejemplo, afecta. Vivir un mayor número de personas en una vivienda conlleva, además de falta de espacio, más conflictos familiares y cotidianos. Pasa lo mismo con el teletrabajo. No tener ayudas hace que la desesperanza, la ansiedad, la falta de expectativas… que todo eso sea más agudo".
Cruz Roja: Escuchar, acompañar, aportar
Conscientes de la importancia que la salud mental tiene sobre la ciudadanía, Cruz Roja está realizando una campaña de sensibilización para abordarla y concederle la relevancia que merece. Además de ser un asunto que ha preocupado desde siempre en la Organización, fue una de las primeras alarmas que saltaron en cuanto se anunciaron las medidas de confinamiento. Fruto de todo ello, desde Cruz Roja se puso en marcha en abril de 2020 el servicio telefónico Cruz Roja ‘Te Escucha’ (900 107 917). Este servicio ofrece apoyo y acompañamiento psicosocial a las personas que, por sus circunstancias de enfermedad, soledad, edad avanzada, pérdida de empleo, diversidad funcional o falta de vivienda, entre otras, se están viendo doblemente afectadas por la crisis sanitaria.
“Cruz Roja ‘Te Escucha’ nació porque, en tiempos de pandemia, la soledad de las personas era grandísima. Se necesitaba contacto, apoyo psicológico, apoyo emocional: alguien que te escuchara al otro lado”, sostienen desde la Organización. Otro de los objetivos era apoyar y acompañar, concretamente, a las personas que se encontraban en una situación de mayor fragilidad y vulnerabilidad social. “Las personas que atendemos son vulnerables, tienen escasos recursos económicos y no podrían permitirse un psicólogo o una psicóloga. A veces, solamente con una intervención de 8 sesiones pueden reducir el malestar, alcanzar el bienestar y enfrentarse a las situaciones complejas que tienen. Por eso es algo que queremos mantener”, indica Mar Echenique.
Son muchas las voces de Cruz Roja que respaldan la necesidad de concederle importancia a la salud mental. “Ante determinadas circunstancias de la vida, todos y todas necesitamos a alguien con quien hablar, ser escuchados y sentirnos valorados”, aprecia Esther Mur Tena, psicóloga de Cruz Roja ‘Te Escucha’. “Saber que hay alguien al otro lado del teléfono es de gran ayuda”, confirma también José Carlos Sánchez, psicólogo de este servicio en Madrid. Raquel Álvarez González, psicóloga en Murcia, afirma: “Lo más gratificante de nuestra labor es poder aportar escucha y apoyo emocional a aquellas personas que más lo necesitan en estos momentos”.
Una persona usuaria del servicio de Cruz Roja ‘Te Escucha’ relata su experiencia: “Tras una discapacidad ocasionada por un accidente laboral, y un par de problemas añadidos, en su caso concreto necesitaba un soporte, una ayuda. Llegó a mí el teléfono de Cruz Roja. Una psicóloga estuvo dándome un soporte increíble durante varios meses. Es una persona que me ha apoyado muchísimo. Tener depresión, encontrarte mal, no tener a una persona que te pueda dar feedback… todo eso es lo que me pasaba, y por eso quería encontrar una forma de enfrentarme a ello. En Cruz Roja me han ayudado muchísimo porque el problema que tengo ha ido mejorando poco a poco, y también mi situación”.
Otro testimonio expresa: “Falleció mi padre, estaba muy limitado a nivel psicológico… He sentido que me escuchaba gente formada, con mucha generosidad y mucha paciencia”. “¿Cómo me sentí después de colgar? Me sentí aliviada. Al menos, sentí que me escucharon”, añade otra usuaria. “El problema no lo tiene esa persona, ninguna de las que llama lo tiene, sino nosotros y nosotras, que no estamos preparados para escuchar o nos es más cómodo no escuchar a la otra persona”, indican desde la Organización. Pese a ello, desde Cruz Roja ‘Te Escucha’ tienen claro que todo el mundo puede aportar su granito de arena en este contexto. “Solamente necesitamos ser empáticos y tener los oídos y el corazón abiertos. No se necesita más”, concluyen.
Promoción y prevención en salud mental
Las iniciativas de promoción y prevención tienen por objeto mejorar la salud mental abordando los determinantes individuales, sociales y estructurales de la salud mental. Las intervenciones pueden concebirse para personas, grupos específicos o toda la población. Dado que muchos determinantes están fuera del sector de la salud, para ser eficaces los programas de promoción y prevención requieren colaboración intersectorial. Los sectores de la educación, trabajo, justicia, transporte, medio ambiente, vivienda y bienestar desempeñan una función crucial.
Además de Cruz Roja ‘Te Escucha’, desde Cruz Roja hay otros proyectos relacionados con la salud mental. Por ejemplo, se están poniendo en marcha talleres de gestión emocional para personas vulnerables, un tipo de actuación que se hacía antes puntualmente y que ahora irá produciéndose en más territorios. “Queremos dotar a las personas de estrategias para afrontar sus emociones y malestar y salir airosos de dicha gestión. También queremos, en esta línea, promocionar hábitos saludables”, comenta Mar Echenique. A partir de septiembre, la actividad física también será determinante. “Va muy unida a la salud mental”, confirma Echenique. También, por último, la salud mental y el medio ambiente son temas cada vez más estrechamente vinculados. “Nos hemos dado cuenta de que los paseos por la naturaleza mejoran mucho el estado de ánimo, incluso aunque sea de forma virtual”, relata Echenique.
La prevención del suicidio es una prioridad mundial y forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Entre las principales estrategias se incluyen: limitar el acceso a los medios de suicidio, fomentar una cobertura mediática responsable, apoyar el aprendizaje socioemocional en los adolescentes y favorecer la intervención temprana.
Promover la salud mental en la infancia y la adolescencia es otra prioridad. Existen enfoques eficaces como políticas y leyes que protegen la salud mental, la prestación de apoyo a los cuidadores, los programas escolares y las mejoras en los entornos comunitarios y en línea. Entre los citados, los programas escolares de aprendizaje socioemocional son especialmente eficaces en todos los niveles de ingresos.
La salud mental en el trabajo es una esfera de interés creciente que puede favorecerse mediante legislación y reglamentación, políticas en el lugar de trabajo, capacitación de gerentes e intervenciones dirigidas a los trabajadores. Las directrices mundiales para abordar los problemas de salud mental en el trabajo marcan un giro significativo al recomendar, por primera vez, que se forme a los directivos para fomentar entornos positivos, prevenir el estrés y responder de manera constructiva a los trabajadores que sufren angustia.
Estrategias de autocuidado para la salud mental
Mantener una buena salud mental implica un conjunto de prácticas y hábitos que fomentan el bienestar emocional y psicológico. Aquí algunas estrategias clave:
- Ser positivo: Esto incluye el hábito de hallar lo bueno en las situaciones y esperar que las cosas salgan bien. Encontrar balance entre las emociones negativas y positivas. Ser positivo no significa no tener nunca sentimientos negativos, como tristeza o rabia. Esas emociones le pueden ayudar a lidiar con los problemas, pero usted no desea permitir que estas tomen el control. Limitar su exposición a información negativa, tomando descansos del consumo de noticias o redes sociales si le hacen sentir mal.
- Practicar la gratitud: Esto se traduce en ser agradecido por las cosas buenas en su vida. Es útil hacerlo a diario, bien sea al pensar en ello o escribiéndolo en un diario. Estas pueden ser cosas grandes, como el apoyo que tiene de sus seres queridos o cosas más pequeñas, como disfrutar de una buena comida.
- Cuidar de su salud física: La salud física y mental están conectadas. Estar físicamente activo, dormir suficiente (el sueño afecta su estado de ánimo, y la falta de sueño de calidad puede hacerle más propenso a la depresión), y comer saludablemente (una buena nutrición le puede ayudar a sentirse mejor físicamente, mejorar su ánimo y reducir la ansiedad y el estrés). Además, el no obtener ciertos nutrientes puede contribuir a la aparición de ciertas condiciones mentales, por ejemplo, podría haber un vínculo entre los niveles bajos de vitamina B12 y la depresión.
- Conectar con otros: Relaciones fuertes y saludables pueden protegerle ante el estrés. También es bueno tener distintos tipos de conexiones. Además de mantener el contacto con la familia y los amigos, puede también buscar formas para involucrarse en su comunidad o vecindario.
- Desarrollar un sentido de propósito en la vida: Puede ser a través del trabajo, de voluntariado, al aprender nuevas habilidades o explorar su espiritualidad.
- Desarrollar habilidades de afrontamiento: Son los métodos que usted usa para lidiar con situaciones estresantes.
- Meditar: Es una práctica mental y física en la que usted aprende a enfocar su atención y conciencia. Existen distintos tipos incluyendo la meditación de conciencia plena y la trascendental.
- Técnicas de relajación: Estas son prácticas que usted realiza para producir en su cuerpo la respuesta natural de relajación. Esta respuesta disminuye su respiración, reduce su presión arterial, su tensión muscular y el estrés.
Es importante reconocer cuándo se necesita buscar ayuda. La terapia de conversación y/o los medicamentos pueden tratar muchas condiciones mentales. La Línea Nacional de Prevención del Suicidio al 1-888-628-9454 ofrece apoyo en momentos de crisis. Encuentre más recursos para aprender sobre tratamientos y cobertura médica, material educativo, grupos de apoyo y más, en USAGov en Español.
La respuesta global y el futuro
Todos los Estados Miembros de la OMS se han comprometido a aplicar el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030, cuyo objetivo es mejorar la salud mental por medio de cuatro estrategias principales centradas en el liderazgo, la atención comunitaria, la promoción y prevención, y los datos. El futuro de la salud mundial, la igualdad y el desarrollo sostenible depende de que el bienestar mental sea verdaderamente universal. La salud mental está cada vez más reconocida como un derecho humano universal y un elemento esencial para el desarrollo personal, comunitario y socioeconómico.
Para hacer frente a este reto se necesita una voluntad colectiva: combatir el estigma, ampliar la prevención y el tratamiento, y garantizar que la capacidad de recuperación y la resiliencia estén al alcance de todas las personas. Para promover la salud pública, mantener el desarrollo socioeconómico y garantizar los derechos humanos, es fundamental que todos tengamos buena salud mental. La OMS subraya la importancia de la protección de los derechos humanos, el empoderamiento de las personas que han sufrido experiencias traumáticas y la importancia de los enfoques multisectoriales y con múltiples partes interesadas.
La guía ilustrada de la OMS es un recurso práctico para gestionar el estrés, concebido para ayudar a las personas a afrontar adversidades. Presenta técnicas sencillas y de base empírica que pueden practicarse en solo unos minutos al día. La guía puede utilizarse de manera independiente o junto con los ejercicios de audio que la acompañan. El Día Mundial de la Meditación (21 de diciembre) se centra en el derecho de todas las personas a disfrutar del más alto nivel posible de salud física y mental.
Las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud hacen un llamamiento a una transformación urgente, y piden a los gobiernos y a las sociedades que sitúen la salud mental en el núcleo de los sistemas de salud, la educación, los lugares de trabajo y las comunidades. Las Naciones Unidas abogan por lugares de trabajo que permitan a todo el personal participar plenamente, sin estigmas ni discriminación. Aunque existen opciones terapéuticas de prevención y tratamiento, la mayoría de las personas con trastornos mentales no reciben la atención adecuada, un déficit que se busca superar con esfuerzos coordinados y el reconocimiento de la salud mental como un derecho fundamental.
