Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

Platón: el legado de un discípulo y la fundación del pensamiento occidental

by Admin on 22/05/2026

Platón (nacido como Aristocles en Atenas, 427 a.C. - 347 a.C.) es una figura central y fundamental en la historia de la filosofía occidental. Discípulo de Sócrates y maestro de Aristóteles, su obra no solo preservó las enseñanzas de su mentor, sino que también desarrolló un sistema filosófico que ha influido en la cultura mundial durante milenios. Su origen noble le permitió disfrutar de una educación integral (gramática, retórica, música, poesía, etc.) enfocada hacia una futura vida política, que, por aquel entonces, estuvo marcada tanto por la Guerra del Peloponeso y el declive de la democracia ateniense.

La filosofía de Platón se consolida como una de las más trascendentales debido a la vasta extensión y profundidad de sus aportaciones, las cuales abarcan desde la metafísica y la epistemología hasta la ética y la política. Es considerado el primer filósofo en presentar una obra de manera más o menos sistemática, a diferencia de su maestro Sócrates, que no dejó obra escrita. Sus diálogos son un testimonio vivo del método socrático y un punto de partida para innumerables debates filosóficos.

Influencias formativas: del mito al logos

La filosofía nace en el siglo VII a. C como alternativa a las razones mitológicas de la época, a este cambio se le llama paso del mito al logos. El principal objeto de estudio de los filósofos de esta época era la naturaleza y, por eso, fueron conocidos como “filósofos de la naturaleza”. Los filósofos de esta época que más influyeron en Platón fueron la escuela pitagórica, Heráclito y Parménides.

La Escuela Pitagórica: números y alma

Según la escuela pitagórica, la realidad está compuesta por números, los cuales son las esencias de las cosas. Poseen una teoría del alma que dice que el cuerpo es la cárcel del alma, y esta debe reencarnarse muchas veces para conseguir la liberación. También poseen una teoría del conocimiento de la cual afirman que para llegar al conocimiento de la realidad, primero hay que tener un buen razonamiento matemático. Platón acepta de la escuela pitagórica que el cuerpo es la cárcel del alma y que al conocimiento de la realidad se llega a través del razonamiento matemático.

Heráclito y Parménides: el cambio y la inmutabilidad

Más tarde, aparece Heráclito, el cual afirma que la realidad está en constante cambio y en ese mismo tiempo Parménides afirma lo contrario, según él la realidad es eterna e inmutable y que para conocerla hay que recurrir al uso de la razón mientras que mediante los sentidos solo podremos obtener una opinión de la realidad. De estos dos últimos Platón acepta que la realidad es algo inmutable y se conoce a través de la razón y que de las cosas sensibles, es decir, las que cambian tan solo podremos obtener opinión.

Los Sofistas: la relatividad del conocimiento

Ya en el siglo V a. C aparecen los sofistas, pensadores griegos implicados en la democracia, según ellos todo es relativo. Tenían una visión de la educación bastante diferente a la de Sócrates. Ellos decían que la educación consistía en un mero procedimiento de transmisión de información del que sabe al que no sabe. Los sofistas enseñaban el arte de la oratoria que se trataba de saber hablar ante el pueblo, de manera que el proceso consistía en convencer a la gente y decirles lo que ellos querían oír para conseguir su apoyo político y poder gobernar, pero siempre se buscaba el beneficio propio y no el del pueblo.

Sócrates: el mentor fundamental de Platón

Hacia el año 407 a.C., el joven Platón empezó a frecuentar el círculo de Sócrates, convirtiéndose en uno de sus discípulos más cercanos hasta su condena a muerte en el 399 a.C. La influencia de Sócrates en Platón fue tan profunda que muchos de los escritos de Platón están en forma de diálogos socráticos, donde Sócrates es el protagonista que guía la discusión. A través de estos diálogos, Platón no solo preservó las enseñanzas de Sócrates, sino que también desarrolló sus propias ideas filosóficas que formarían la base de su famosa Academia.

Sócrates, al contrario de los sofistas, pensaba que existen valores absolutos que no cambian. Defendía que nosotros ya poseemos ese conocimiento, en la parte racional del alma, desde nacimiento y de lo que se trata es de hacerlo recordar mediante una educación adecuada. Sócrates defendía que el estado solo podía ser regido por una persona justa y buena, doctrina del filósofo-gobernante, y esta solo podía ser un filósofo, el cual antepondría las necesidades del pueblo a las suyas propias. Esta enseñanza fue crucial para la configuración del pensamiento político de Platón. El año 399 a.C. tiene lugar la condena y muerte de Sócrates, lo que despejará los posteriores caminos del padre de la Filosofía académica.

Busto de Sócrates, maestro de Platón.

Los Últimos Días de Sócrates: un testamento filosófico

Los diálogos Eutifrón, Apología, Critón y Fedón suelen recogerse bajo el título Los últimos días de Sócrates, un drama de cuatro actos que muestra a Sócrates antes, durante y después del juicio ante el tribunal ateniense. La Apología se considera universalmente el comienzo de la filosofía occidental, al transcribir el discurso fundacional de Sócrates mediante el cual resalta la importancia del derecho del filósofo (o de cualquier persona) de defender sus convicciones personales frente a la opinión de la sociedad.

Atenienses, los respeto y los amo, pero obedeceré al dios antes que a ustedes, y mientras siga en vida y con fuerzas, jamás cesaré de practicar y enseñar la filosofía, aconsejando a quien sea que encuentre y diciéndole: “Amigo mío, ¿por qué, siendo ciudadano de la grandiosa, poderosa y sabia ciudad de Atenas, estás tan obsesionado con aumentar tu fortuna, tus honores y tu reputación, y tan poco te importan la sabiduría, la verdad y la grandeza de espíritu? ¿No te avergüenza?” Y si este me responde y dice que sí le importan, no lo dejaré, sino que lo interrogaré y lo examinaré una y otra vez, y si pienso que carece de virtud mientras dice poseerla, lo reprocharé por despreciar las cosas más valiosas y tener en mayor estima aquellas que valen menos. Y esto se lo diré a todo aquel que encuentre, joven y viejo, ciudadano y extranjero, pero principalmente a los ciudadanos, pues compartimos la sangre. Quiero que sepan que esta es la orden del dios; y creo que jamás le ha ocurrido a esta ciudad algo mejor que mi servicio al dios. No hago más que persuadirlos, a jóvenes y ancianos por igual, de que antes que su cuerpo y sus posesiones cuiden primero y ante todo la grandeza del espíritu. Les digo que no viene del dinero la virtud, sino de la virtud el dinero, y todos los demás bienes del hombre, públicos y privados. Esta es mi enseñanza, y si ella corrompe a los jóvenes, mi influencia es en efecto ruinosa. Pero si alguien dice que no es esto lo que enseño, no está diciendo la verdad.

Este discurso ha inspirado a activistas, revolucionarios y muchos otros durante los últimos dos mil años, pero no tendría ningún valor si Sócrates no hubiera decidido dar su vida por sus convicciones. Critón, amigo de Sócrates, le recomienda que escape y le ofrece los medios para hacerlo, pero Sócrates rechaza la oferta y argumenta que la obra de su vida no tendría sentido si buscara eludir las consecuencias de sus palabras y acciones. Platón deja en claro en el diálogo que él mismo no estaba presente ese día, y hace que el personaje principal, Fedón, relate los eventos de las últimas horas de la vida de Sócrates, dedicadas completamente al debate filosófico con sus discípulos.

La FILOSOFÍA GRIEGA - Resumen | Los presocráticos, los sofistas, Sócrates, Platón, Aristóteles...

La Academia de Platón: la primera universidad de Occidente

Tras la muerte de Sócrates y una serie de viajes que le condujeron hacia diversos centros del saber de la época, desde Egipto hasta las colonias griegas del sur de Italia, Platón regresó a Atenas hacia el 387 a.C. y fundó la Academia, una institución destinada a dar una educación filosófica completa a los futuros políticos. En poco tiempo, la Academia platónica -entre cuyos primeros alumnos estará Aristóteles- encontró su lugar en la vida educativa ateniense, ofreciendo un conjunto variado de disciplinas que iban de la dialéctica a las matemáticas, pasando por la música, la astronomía o la física. La Academia es considerada de manera unánime como la primera universidad de Occidente y funcionó durante novecientos años.

La Escuela de Atenas, fresco de Rafael Sanzio, que representa a los grandes filósofos de la antigüedad, incluyendo a Platón y Aristóteles.

Uno de los alumnos más destacados de la Academia fue Aristóteles, cuyo impacto en la filosofía y otras disciplinas fue inmenso. La relación entre Platón y Aristóteles fue compleja; aunque Aristóteles fue un alumno devoto, también desarrolló sus propias ideas y, en muchos casos, las contrarrestó con las de Platón. Sin embargo, la formación que Aristóteles recibió en la Academia fue crucial para su desarrollo intelectual.

Los aportes más importantes de Platón

Platón nos ha legado una obra filosófica inmensa, concebida casi toda ella en forma de diálogos. Alrededor de 36 diálogos se han logrado transmitir de manera íntegra, reproduciéndose en ellos el mismo esquema y estrategia literarios, también un mismo lenguaje didáctico, donde el pensador ateniense no planteó tanto una sistematización ordenada de su pensamiento cuanto una conversación filosófica abierta cuyo protagonista era siempre Sócrates. Se pueden clasificar en tres grupos principales:

  1. Obras socráticas o de juventud (393-389 a.C.): Eutifrón, Apología de Sócrates, Critón, Ión, Cármides, Laques, Lisis, Protágoras.
  2. Diálogos de transición (388-385 a.C.): Hipias Menor, Hipias Mayor, Gorgias, Menéxeno, Eutidemo, Menón, Cratilo. Junto a los temas socráticos aparecen los primeros esbozos de la teoría de las ideas.
  3. Diálogos de madurez o dogmáticos (385-371 a.C.): Banquete, Fedón, República, Fedro. Se consolida la teoría de las ideas como base de la epistemología platónica, de la ética y de la política. Organización del Estado y teoría del amor.
  4. Diálogos críticos (370-347 a.C.): Parménides, Teeteto, Sofista, Político, Timeo, Critias, Filebo, Leyes, Epínomis. Adoptan a veces un tono autocrítico frente a sus antiguas concepciones. El aspecto ontológico de la teoría de las ideas pierde importancia frente a su aspecto lógico.

La Teoría de las Ideas (o Formas)

Es uno de los aportes a la filosofía más importantes hechos por Platón, quien establece en ella una distinción marcada entre lo percibido a través de los sentidos y lo que es posible conocer por medio del intelecto, que son las ideas o formas de las cosas. La palabra “idea” viene del griego eidos (εἶδος) y puede traducirse por “forma”, “aspecto”, “tipo” o “especie”. La distinción se realiza entre el mundo visible de los sentidos y el invisible o inteligible, donde habitan las ideas.

En el mundo visible están las cosas que conocemos por medio de los sentidos. Estas cosas son como imágenes o huellas de las formas o ideas de las cosas del mundo inteligible, que es inaccesible por medio de los sentidos. En el mundo inteligible están las ideas de las que los objetos sensibles son copias. Las ideas son el objeto de estudio de la dialéctica como ciencia suprema, y los objetos sensibles se les parecen porque, según Platón (y de un modo poco claro), “participan” de las ideas y se les asemejan de modo imperfecto, degradado.

Para Platón, desde el punto de vista filosófico existen dos realidades: el mundo sensible y las Ideas. El mundo sensible se refiere a aquel que podemos captar a través de los sentidos y que está sujeto a mutaciones. En cambio, las Ideas son inmutables y, por lo tanto, verdaderas. Platón desestima el valor del mundo sensible, ya que su naturaleza cambiante lo aleja del principio de Verdad; este se reduciría a una copia de la Idea, a una “mentira”. Las Ideas son, pues, el objeto de la filosofía platónica, el conocimiento verdadero.

Representación esquemática del Mundo Sensible y el Mundo Inteligible de Platón.

La crítica aristotélica

Sin embargo, Aristóteles, uno de sus discípulos más dilectos, criticó la teoría de las ideas al sostener que si bien es cierto que la esencia de las cosas, como su forma, es lo que las define, la forma no puede considerarse como algo independiente a las cosas. Para el discípulo, la forma está inseparablemente unida a la materia, y junto a ella constituye la sustancia.

La Alegoría de la Caverna

Es una representación literaria simbólica cuya función es pedagógico-filosófica, que relata la historia de ciertos prisioneros que nacieron encadenados dentro de una caverna donde solo podían ver la pared de fondo, sobre la que se proyectaban las sombras del mundo real. A través de la alegoría, Platón intenta explicar la situación en la que se encuentra el ser humano en relación al conocimiento y describe allí la manera en que se puede captar tanto el mundo sensible, a través de los sentidos; como también el mundo inteligible, a través del alma.

En ese sentido, los prisioneros que habitan la cueva, encadenados desde su nacimiento, solo pueden ver las sombras que una fogata, escondida detrás de un muro, refleja contra el fondo de la caverna, y sin saber de dónde vienen las sombras creen que son la verdad de las cosas. Lo que sostiene la alegoría es que si alguno de los prisioneros fuera liberado y volviera su vista hacia la luz de la hoguera, se enfrentaría a una realidad más perfecta, que es la causa de la realidad de las sombras. Una vez que haya sucedido esto, el prisionero podría escapar al exterior de la caverna, donde vería un mundo más perfecto, hasta verse obligado a ver directamente hacia el sol.

Pero en ese caso, el sol lo enceguecería si quisiera volver a la caverna y liberar a sus compañeros, quienes se burlarían de él al punto de ser capaces de matarlo, en una analogía con lo que le sucedió a Sócrates. Si apostamos por una dimensión política del mito, la alegoría tal vez representa el intento de liberación de las cadenas que aprisionan a los demás seres humanos. Este regreso a la caverna representa, por tanto, el retorno del filósofo-gobernante, quien tras haber contemplado la idea de Bien -simbolizado por el Sol- se convierte en la persona capacitada para enseñar a los que no saben y gobernar la ciudad-Estado.

Representación de la Alegoría de la Caverna, explicando los niveles de realidad y conocimiento.

El Dualismo Platónico

Es una forma de pensar el conjunto cuerpo y alma como separados, que se extiende a una división del mundo entre lo perfecto y lo imperfecto. Si lo perfecto es aquello inmortal, imperecedero, eterno, inmutable y necesario, lo imperfecto es lo temporal, mudable y corruptible. Una partición del mundo que da como resultado un mundo sensible y un mundo inteligible. De esta separación se desprende la idea platónica de que el cuerpo es cárcel del alma y que, tras el fin del cuerpo, el alma es libre y perfecta una vez más hasta volver a encarnar en un cuerpo distinto.

Platón explicó el origen del alma mediante el mito del carro alado, que se encuentra en el Fedro. Este mito describe el alma como un carro conducido por un auriga y tirado por dos caballos alados, uno blanco y otro negro. Por una falta cometida, el carro se sale del camino y el alma cae al mundo sensible. El alma, pues, se halla encarnada en el cuerpo por una falta cometida; de ahí que el cuerpo sea como la cárcel del alma. La unión de alma y cuerpo es accidental (el lugar natural del alma es el mundo de las Ideas) e incómoda.

La Teoría Política y el Estado Ideal

La teoría política en general, y la teoría del Estado en particular, encuentran en Platón su momento fundacional. Heredero del impulso socrático, descubridor de los principios básicos de la vida política, el filósofo ateniense inaugura una larga tradición del pensamiento occidental que defiende la íntima relación que existe siempre entre la política y la filosofía, así como entre la política y la ética, cifrándose su empeño teórico en fundar un orden moral para la realización de la virtud.

Del análisis de las necesidades que debería cubrir una sociedad ideal deduce Platón la necesaria existencia de tres clases sociales que configurarían la organización del Estado proyectado: los agricultores y artesanos, los guardianes y los gobernantes-filósofos, junto con sus correspondientes virtudes (templanza, fortaleza y prudencia).

Este paralelismo entre la naturaleza del Estado y la naturaleza del individuo resulta decisivo para comprender el alcance de la propuesta platónica. Pues del mismo modo que en el Estado encontramos tres clases sociales, también en el individuo deben identificarse tres partes del alma, correspondiéndole una virtud predominante a cada una de ellas. Si en cada parte del ciudadano prevalece una de estas tres partes, podremos distribuir armónicamente las funciones sociales de acuerdo con las características psicológicas del individuo.

El otro pilar de la construcción política de La República es la educación, por cuanto una polis perfecta debe tener también una educación perfecta. Para Platón, el camino educativo no debe determinarse ni en función del origen familiar, ni debe dejarse en manos de los sofistas. Gran parte de los esfuerzos platónicos se centrarán en la tarea educativa de los gobernantes-filósofos, que se seleccionarían entre los mejores guardianes tras una larga formación y entrenamiento, representando una especie de aristocracia basada en la capacidad intelectual y en la preparación científica. En este sentido, serían los únicos capacitados para el gobierno perfecto, reuniendo las condiciones necesarias para el buen gobierno de la ciudad ideal y la perfecta organización de la sociedad humana de acuerdo con la justicia, ya que poseerían el conocimiento de las ideas y, entre ellas, el de la idea suprema.

Tabla: Partes del Alma, Clases Sociales y Virtudes en el Estado Ideal Platónico

Parte del Alma Clase Social Correspondiente Virtud Principal
Racional (nous) Gobernantes-Filósofos Prudencia (sophia)
Irascible (thymos) Guardianes/Militares Fortaleza (andreia)
Concupiscible (epithymia) Agricultores y Artesanos Templanza (sophrosyne)

Platón fue un autor muy prolífico. Su obra fue presentada en la forma del diálogo, poniendo en práctica el principio del método dialéctico socrático. En toda la obra de Platón, el punto que se repite constantemente es que existe una verdad que el hombre debe reconocer y alcanzar, y que uno no puede simplemente creer en lo que uno quiera (de nuevo, un ataque directo a Protágoras).

Platón murió a los 80 años en el 348/7 a.C., y el liderazgo de la Academia quedó en manos de su sobrino Espeusipo. La Academia perduró alrededor de 1000 años como un faro del conocimiento superior hasta que fue clausurada por el emperador cristiano Justiniano en el 529 d.C. en un intento de suprimir la herejía del pensamiento pagano. Aun así, en la actualidad el sitio es conocido y honrado como la Academia de Platón, lo cual refleja la importancia e influencia de este filósofo y el respeto por su legado.

tags: #mentor #de #platón #nombre #y #aportación

Publicaciones populares:

  • Explora el liderazgo transformador
  • Descubre el vibrante Mercado de Brick Lane
  • Todo sobre la apropiación indebida en empresas
  • Éxito en Marketing: Una Guía
  • Crea una portada impactante para tu revista
Asest © 2025. Privacy Policy