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El Liderazgo Inquebrantable del Capitán Jack Aubrey en "Master and Commander"

by Admin on 26/05/2026

"Master and Commander: Al otro lado del mundo" (2003), dirigida por Peter Weir y basada en las novelas de Patrick O’Brian, nos traslada a las aguas del Atlántico y el Pacífico durante las guerras napoleónicas. La fragata británica HMS Surprise, un quinta clase de 28 cañones, bajo el mando del capitán Jack Aubrey (interpretado magistralmente por Russell Crowe), recibe la misión de dar caza al Acheron, un buque de guerra francés, mucho mayor, de 44 cañones y construido más recientemente. La fuerza de la película no reside solo en su épica naval, sino en la riqueza de sus personajes, especialmente en la figura del Capitán Jack Aubrey y en el enfrentamiento dialéctico entre él y el Dr. Stephen Maturin, el médico y cirujano del barco, que en mi opinión, son los mejores momentos del filme.

Ubicada en 1805 en plenas Guerras Napoleónicas, cuando Napoleón Bonaparte domina Europa, aunque Inglaterra consigue resistir porque es la primera potencia naval del mundo, la película comienza con la aparición del temible Acheron. De forma imprevista, el navío francés ataca al Surprise, al que causa considerables destrozos y algunas bajas. A pesar de que sus órdenes no lo contemplan, el capitán Aubrey emprende la persecución del Acheron bordeando el Cabo de Hornos y navegando hasta las Islas Galápagos. Allí los dos buques se enfrentarán de nuevo, y Aubrey y sus hombres lograrán la victoria usando una trampa, camuflando el HMS Surprise como buque ballenero inglés para atacar por sorpresa al navío francés, una técnica tomada del mimetismo observado por Aubrey en los ejemplares de insectos coleccionados por el Dr. Maturin.

La pasada semana volví a ver esta excelentísima película, y tengo la sensación de que yo mismo seguiría al Capitán Aubrey sin dudarlo en sus aventuras, lo que me lleva a preguntarme cuál es la esencia de su liderazgo y, al tiempo, constatar, no sin cierto asombro, que gran parte de ella, aun enmarcada en un contexto y en un tiempo muy distintos a los que vivimos, sería perfectamente aplicable a cualquier situación laboral actual en términos de mando. Vayamos pues a la esencia del liderazgo en sí mismo.

El Liderazgo Inherente y el Compromiso

Es cierto que el Capitán en la piel de Russell Crowe tiene un atractivo innato; una capacidad de infundir respeto y admiración más allá de sus mensajes. Y sí, hay líderes que parecen nacer, que tienen un don, pero que probablemente sea insuficiente si no lo orientan correctamente, así como parece razonable pensar que puede haber líderes no natos, hechos a sí mismos, a través de actitudes, aptitudes, esfuerzo y constancia. Posiblemente ese magnetismo bajaría de intensidad si no fuese acompañado de acciones concretas y prolongadas en el tiempo.

Un claro ejemplo de esto es la escena en la que el capitán, en la noche fría y en cubierta, se devana los sesos estudiando los mapas cartográficos, analizando las mejores opciones para dar con su enemigo, para llevar a su tripulación al éxito y poder cumplir con las órdenes. Esta secuencia revela compromiso, preocupación y capacidad de esfuerzo a los ojos de quienes han de seguirle. Así mismo, en la batalla, está al frente de sus hombres asumiendo los mismos riesgos. Un equipo verá como condición indispensable pero no única, que la persona en la que han de confiar es la primera en trabajar codo con codo ante las dificultades. Esto conlleva dos cuestiones: la primera, que te seguirán si ven que trabajas, como mínimo, tanto como tu equipo; y la segunda, que solo "sangrando" con ellos serás capaz como líder de comprender a qué se exponen y, por tanto, de tomar decisiones basadas en la realidad.

Aubrey sentía una especial admiración por el gran almirante inglés Lord Nelson, destacando especialmente su capacidad de liderazgo y manejo de la estrategia. Era la característica común de los grandes políticos y militares de la historia. Haber rehusado al capote en una noche fría, argumentando que le daba calor su fervor patriótico, era más que una señal de fortaleza física, una inquebrantable moral que contagiaba a sus soldados.

Disciplina, Respeto y la Cadena de Mando

La moral en los inicios del siglo XIX estaba sostenida y establecida bajo los principios del mando y la jerarquía, sin concesiones de ningún tipo. El conocimiento, habilidades y demás cualidades de los individuos pasaban a un segundo plano. Los marinos británicos eran los mejores del mundo por su férrea disciplina, gran profesionalidad, espíritu de sacrificio y una formación de lo que era la navegación y la supervivencia en altamar.

En un momento de la película, un oficial es desafiado por uno de sus subordinados; un marinero no le devuelve el saludo reglamentario. Esta expresión de insubordinación refleja un malestar general de la tripulación con el oficial, al que creen el causante de todos sus males, considerándolo gafe. Pero el origen de esas sensaciones, más allá de las supersticiones, viene dado por lo que han visto en él a la hora de ejercer el mando, como su incapacidad de tomar la decisión de tocar a zafarrancho cuando le pareció ver una vela enemiga entre la niebla. Un mando indeciso es un mando, como poco, no respetado. El Capitán Aubrey pide, de un modo contundente e inmediato, que anoten en el cuaderno el acto de rebelión ante la negación del saludo. Realmente es un mensaje a la tripulación: la cadena de mando no se discute, lo ostente quien lo ostente.

No obstante, Jack el Afortunado es perfectamente consciente de que, pese a que la insubordinación es intolerable, el origen de la misma está en su oficial. Poco después, en el camarote, le reprende, primero porque no ha reaccionado ante la insubordinación y, en segundo lugar, porque no es capaz de infundir respeto en sus hombres. Señala que tiene conocimientos, pero eso, a todas luces, es insuficiente. "Busque en su interior" le dice el capitán. Y no son temas menores, si no nos respetamos a nosotros mismos, difícilmente podremos ganarnos el respeto de los demás. Porque el respeto no nos lo da la jerarquía, nos lo da el ejemplo, los hechos, las acciones. Y nos lo da día a día. Así mismo, si titubeamos a la hora de tomar decisiones o de ejecutarlas, difícilmente podremos pedir a nuestro equipo que confíe en las mismas y en nosotros mismos.

El Dr. Stephen Maturin se enfrenta de manera muy dura, aunque al mismo tiempo, reflexiva, diciéndole al capitán que no justificaba el castigo de doce latigazos a un marinero que faltó el respeto a su teniente de cubierta, porque en ese momento estaba borracho. La respuesta del Capitán fue que tenía que demostrar que había respeto, porque sin este no hay disciplina.

Comparativa de Liderazgo: Siglo XIX vs. Actualidad

Es evidente que cuando miramos desde la óptica del liderazgo, la diferencia sideral entre cómo se conducía a un grupo de hombres, algunos militares, otros civiles, en los inicios del siglo XIX, con lo que el liderazgo representa doscientos años más tarde, es que la moral estaba sostenida y establecida bajo los principios del mando y la jerarquía, sin concesiones de ningún tipo. Hoy, el respeto a la salud mental y física exige relaciones interpersonales entre líderes y personal como escalón primero para poder emprender el camino del éxito.

Característica de Liderazgo Siglo XIX (Master and Commander) Actualidad (Liderazgo Efectivo)
Moral y Principios Mando y jerarquía sin concesiones. Respeto a la salud mental y física, relaciones interpersonales.
Disciplina Férrea, impuesta, fundamental para la supervivencia. Se presupone, énfasis en la autodisciplina.
Espíritu de Sacrificio Esencial para la supervivencia, lealtad inquebrantable. Alineación con objetivos de la dirección para desarrollo profesional.
Toma de Decisiones El capitán toma decisiones personales, sin importar consecuencias. Prioriza a las personas, luego recursos, finalmente estrategia.
Conocimiento y Habilidades Pasaban a un segundo plano ante la jerarquía. Fundamentales, pero insuficientes sin respeto y coherencia.
Motivación Basada en consecuencias de la derrota, botín, sentimiento de pertenencia. Busca alinear a la persona con los objetivos organizacionales, desarrollo.

Si al párrafo que describe a los marinos británicos le iniciamos con "los empleados de las multinacionales punteras", son los mejores del mundo por su disciplina, entrenamiento, profesionalidad, formación y espíritu de sacrificio, probablemente nos sobren dos palabras: disciplina y espíritu de sacrificio. Porque el liderazgo actual no tiene que insistir en que exista disciplina, porque se le supone al personal en cualquier empresa, sea más o menos cualificado. En cuanto a espíritu de sacrificio, a diferencia de los marinos ingleses del siglo XIX, hoy podemos hablar que una persona debe estar alineada con los objetivos de la alta dirección, porque de esta manera podrá desarrollar una carrera profesional y personal en la organización.

Motivación y Sentimiento de Pertenencia

Ante la inminente y crucial batalla final, Jack Aubrey reúne a su tripulación. Su discurso tiene dos finalidades: recordar qué papel tiene cada uno y una parte final de arenga. En la primera, les recuerda el cometido de cada equipo y, lo más importante, el porqué de la relevancia de cada acción. Si un equipo falla, el objetivo global puede verse comprometido. El equipo comprende los motivos por los que sus acciones son relevantes en su conjunto ("la Acheron será peligrosa aun inutilizada") y eso es importante, porque el equipo, lo mismo da si es el nuestro o la tripulación de la Surprise, entiende que la ejecución correcta de sus acciones les llevará a un éxito conjunto, que redundará, así mismo, en un beneficio individual, así como saben que el éxito de sus compañeros, depende también de ellos mismos.

También se dirige a sus mandos: "órdenes claras y precisas". Esto parece una perogrullada pero lo cierto es que es básico; si nuestras directrices son ambiguas o engorrosas, difícilmente podrán ser ejecutadas con éxito. En nuestro día a día, la palabra motivación aparece con frecuencia, pero motivación es una palabra muy grande y, me atrevería a decir, que muchas veces se entiende mal. El personaje encarnado por Russell Crowe da una charla motivadora pero no de cualquier manera. Les hace ver, en una primera instancia, las consecuencias de la derrota "¿Queréis como Rey a ese andrajoso de Napoleón?"; también señala el beneficio individual "por el botín" o lo que nosotros llamaríamos retribución variable, pero fundamentalmente ataca a sus corazones a sabiendas de que la tripulación tiene un sentimiento de pertenencia real. Nosotros pasamos muchas horas con nuestros compañeros, pero ellos pasaban años. En el barco, los compañeros que dormían en el coy de al lado eran parte fundamental de sus vidas, y el barco mismo el escenario donde se representaban todas sus vivencias. Es decir, busca el sentimiento de pertenencia, y lo encuentra.

El Dilema del Deber y la Negación de la Guerra

Lo que destaco del filme es el enfrentamiento entre "el deber" y la "negación de la guerra", cuestión esta última muy de moda por el terrible flagelo del terrorismo yihadista. Ambos caracteres, el Capitán Aubrey y el Dr. Maturin, durante tan larga travesía, chocarán en varias ocasiones, porque no solo son opuestos, sino que su visión del mundo es diferente. La relación entre Aubrey y Maturin es el eje emocional de la historia, un diálogo constante entre deber y amistad, tradición y razón. El dilema del liderazgo atraviesa cada decisión: ¿hasta qué punto un capitán debe sacrificar vidas para cumplir una misión?

Nuevamente, el enfrentamiento de personalidades, cuando el capitán Aubrey decide hacer una interpretación sui generis de las órdenes recibidas del Almirantazgo británico, porque solo tenía que perseguir al navío francés hasta las costas de Brasil, pero él decide seguirlo hasta el mismo fin del mundo, el Cabo de Hornos, plantea un diálogo entre el médico y el capitán muy elocuente en lo que es el cumplimiento de una orden y tomarse una determinada acción como algo personal, llevándolo hasta el final, sin importar las consecuencias para la nave y las personas. Justamente lo contrario de lo que hoy caracteriza al líder efectivo, en que primero pondrá sobre la mesa a las personas, después el resto de recursos disponibles (la nave) y finalmente se elegirá cuál es la estrategia. La estrategia no es un fin en sí mismo, sino el medio para alcanzar determinados fines.

La película muestra la delgada línea entre la perseverancia que inspira y la obsesión que consume, retratando la tensión real de quienes viven confinados en un navío durante meses, atrapados entre el miedo a la derrota y la esperanza de la victoria. En ese contexto, la amistad entre ambos se convierte en un respiro; en las noches de calma se tocan violín y cello que suenan como un paréntesis de belleza en medio de la guerra.

Entre estas tensiones, tenemos la figura del mar, el cual no es solo el escenario de lucha, sino que es casi un personaje más, inmenso, implacable y misterioso. Así, la fragata británica se convierte en una metáfora de la vida, una comunidad que avanza a pesar de las tormentas. Y tal vez esa sea la gran pregunta que deja la película: ¿cuánto de nuestra vida depende de planear bien cada paso y cuánto de aceptar que, en realidad, no todo está bajo nuestro control? Master and Commander sugiere que la verdadera grandeza no siempre está en la victoria, sino en cómo enfrentamos la incertidumbre, en las personas en las que elegimos confiar y en la forma en que conseguimos mantenernos firmes cuando todo alrededor parece tambalearse. Esa idea sigue teniendo sentido en nuestro día a día, nuestras tormentas quizá no sean las del océano, pero sí la prisa, la competencia o la incertidumbre del futuro. Y, como aquella tripulación, seguimos necesitando lo básico: lealtad, confianza, la certeza de que no navegamos solos.

Los 6 ESTILOS de LIDERAZGO de Daniel Goleman ⭐ | Economía de la empresa 155#

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