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Comunicación

¿Los Emprendedores Nacen o Se Hacen? Un Debate Abierto

by Admin on 22/10/2025

En el dinámico mundo de las startups, una pregunta esencial persiste: ¿los emprendedores nacen o se hacen? Este interrogante ha capturado la atención de expertos durante años.

Los defensores de la teoría del "emprendedor nato" argumentan que ciertas características, como el liderazgo, la creatividad y la capacidad para asumir riesgos, son cualidades innatas. Por otro lado, algunos creen en el poder del aprendizaje y la experiencia, argumentando que, aunque algunas personas pueden tener tendencias empresariales naturales, estas habilidades también pueden ser adquiridas.

La realidad es que la mayoría de los emprendedores son probablemente una mezcla de ambos. Sin duda no somos tabulas rasas, cada uno venimos con unas cartas genéticas que nos facilitan o nos dificultan la adaptación al medio emprendedor.

La Genética y el Entorno en el Emprendimiento

Pero, ¿cualquiera puede ser emprendedor? Técnicamente sí, solamente hace falta ir a la Seguridad Social y darse de alta como autónomo. Pero conseguir sacar adelante un proyecto con garantías es algo mucho más complicado. Lo cierto es que el resultado de quiénes somos depende mucho menos de nosotros de lo que nos gustaría. Pero vayamos a la base de lo que nos construye como seres humanos. En primer lugar, tenemos que hablar de genética. Los seres humanos tenemos aproximadamente 20.000 genes que codifican en mayor o menor medida las capacidades que nos facilitan o nos dificultan la vida a la hora de emprender.

Katherin Harden Page, directora del laboratorio de Genética Conductual del Desarrollo de la Universidad de Texas, analizó los datos del estudio de Polderman para algunas medidas interesantes para este artículo y concluyó que la influencia de los genes en la inteligencia general de un adulto se estiman en en torno a un 80%. Además, esta influencia ya se manifiesta a edades muy tempranas, en torno a los dos años.

Pero, ¿los genes son determinantes? La respuesta es un rotundo no. La genética sólo es una predisposición. El contexto y la interacción con este son la otra gran cara de la moneda de lo que nos construye como personas. A nivel de emprendimiento es fácil pensar en que nacer en una familia que tiene negocios nos facilita el acceso a información que hace que sea más fácil poner en marcha nuestros proyectos. Es lógico entender que acudir a una prestigiosa universidad nos pone en contacto con personas con nuestras mismas inquietudes que, años más tarde, se pueden convertir en amigos, socios o consultores.

Papageorge y Thom publicaron un estudio en 2020 en el que evaluaron la influencia del medio y de la genética en el éxito académico. Para ello utilizaron lo que se denomina índices poligénicos, modelos para tratar de predecir en qué medida cada una de las combinaciones genéticas influye en un determinado rasgo. Los resultados fueron demoledores. Pensemos en el ambiente como el suelo en el que crece una planta. Si tiene los suficientes nutrientes los genes se manifestarán y habrá diferencias en los fenotipos de las mismas, pero si carece de ellos las plantas se igualarán a la baja.

En 2007, se publicó un estudio en la revista Nature en el que Nelsos y sus colaboradores evaluaron los cocientes intelectuales de los niños que habían sido adoptados frente a los que habían crecido en dichos hospicios. En la misma línea, hay ciertas experiencias al inicio de la vida que tienen un impacto en el desarrollo y funcionamiento de la corteza frontal. A su vez, ciertas experiencias en la adolescencia también pueden marcar un punto de inflexión en el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro, como por ejemplo la inestabilidad social en este periodo (Breach, Moench, & Wellman 2019). Pero también padecer ciertos trastornos mentales afectan al funcionamiento óptimo de las áreas frontales del cerebro.

Por poner ejemplos de algunos estudios: la depresión (Belleau, Treadway, & Pizzagalli 2019), el trastorno de estrés post traumático (Mah, Szabuniewicz & Fiocco 2016), la anorexia nerviosa (Alfano y colaboradores 2020), la bulimia nerviosa (Donnelly y colaboradores 2018), la dependencia del alcohol (Shields, C. N., & Gremel, C. M.

Factores Adicionales que Influyen en el Desarrollo Emprendedor

Emprender es un reto constante: es enfrentarse a problemas nuevos cada día en un entorno que cambia cada vez con más rapidez. Es una aventura para la que debemos contar con muchos recursos en la mochila. Que vayamos más o menos preparados para el camino que tenemos delante depende en gran medida de cuestiones que no elegimos. El emprendedor nace con una predisposición, y el ambiente la cincela. A algunos emprendedores ya «se les vé venir» desde su infancia e incluso en su juventud empiezan a tener una actitud emprendedora 100%, aunque eso sí, a pequeña escala.

Según los datos de los estudios científicos podríamos afirmar que el emprendedor por un lado nace y por otro lo hacen. Si dos gemelos genéticamente idénticos tienen la misma familia, van al mismo colegio y crecen en el mismo barrio, lo esperable es que obtengan los mismos resultados. En este caso el coeficiente de libre albedrío sería 0. Un coeficiente de libre albedrío de 1 sería el equivalente a que las diferencias en las puntuaciones entre hermanos iguales que han crecido juntos son similares a las diferencias entre dos personas que no comparten ni genética ni ambiente. Siempre habrá un día que uno de los dos hermanos se ponga enfermo y no vaya a la escuela. Estos pequeños cambios pueden suponer diferencias más o menos pequeñas en diferentes variables.

Por ejemplo, cuando medimos las diferencias de altura entre gemelos el coeficiente de libre albedrío es de 0,15. Todos sabemos que de padres altos, niños altos. Si están en un ambiente en el que se les proporciona una correcta alimentación, los gemelos tenderán a tener más o menos la misma altura. Pero es que el coeficiente para los ingresos durante 20 años es de 0,4, más o menos la misma probabilidad de desarrollar una depresión.

Nos gustó escuchar a Marc Vidal en una de sus charlas, y su experiencia de cómo siendo un joven viajó a París, se quedó sin dinero y decidió ayudar a un grupo de músicos callejeros a mejorar su estrategia de venta, a encontrar a su público objetivo, a rentabilizar sus tarjetas de transporte y en definitiva a plantear su Plan de Negocio. Según este ejemplo, no lleva a pensar que la actitud emprendedora es algo genético, o lo tienen o no lo tienes. Pero, realmente el perfil emprendedor se crea mediante la unión de experiencias, capacidades, habilidades y actitudes. La vida no consiste en descubrir quién es uno, sino en decidir y crear lo que se quiere llegar a ser.

Es necesario contar con la base de una licenciatura o ingeniería y completar después esos conocimientos con formación adicional para poner en marcha una empresa? Aunque este es el camino más habitual, hay otra hoja de ruta posible: si existe una buena idea para llevar a cabo se puede empezar cuanto antes, pero contando con toda la ayuda y formación posibles para hacerlo.

Según los datos del informe elaborado por Global Entrepreneurship Monitor (GEM España), el 13,5% de la población adulta en España está llevando a cabo actividades de emprendimiento, más o menos la mitad de ellos se corresponden con proyectos de menos de tres años y medio y la otra mitad a proyectos consolidados. Pero, además, según datos de Eurostat y un informe de Cepyme (Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa), el 61,5% de las empresas creadas en España no superan los cinco años de vida, y un 25,7% de las nuevas empresas en España desaparecen en el primer año de su creación.

Habilidades emprendedoras

El Mito de Emprender en un Garaje

La sociedad ha tendido a mitificar con cierto halo de romanticismo la imagen de jóvenes sacando adelante una empresa desde cero en el garaje de sus padres, su cuarto o un dormitorio de un colegio mayor. Pero, como siempre, detrás de cada mito algo de real y sí que existen ejemplos de empresas, algunas de ellas ahora gigantescas, que nacieron así. Una es Apple: supuestamente, esos fueron los comienzos de Steve Jobs y Steve Wozkiak (aunque posteriormente ha sido el propio Wozniak el que se ha encargado de matizar mucho el tema del garaje). Podemos encontrar muchos más ejemplos como el suyo, especialmente entre las empresas tecnológicas. Amazon, Google, Microsoft o Hewlett Packard comparten esta “leyenda”. También se da en los orígenes de corporaciones de un cariz muy diferente, como Disney, e incluso en otras donde la idea del garaje puede tener cierta lógica, como Harley Davidson, cuyos creadores, William Harley y Arthur Davidson empezaron fabricando motores para bicicletas.

Emprendiendo Antes de los Veinticinco

No es complicado encontrar ejemplos de jóvenes empresarios que lograron alcanzar el éxito de forma precoz. La mayoría se han dado en el ámbito anglosajón. Es el caso, por ejemplo, de Ben Francis, que con 19 años fundó Gymshark, una marca de ropa y accesorios de fitness que actualmente factura 130 millones de dólares al año. Su historia deja poco a la imaginación: joven que compatibiliza universidad, trabajo a tiempo parcial y una idea empresarial que, en un momento dado, hace la gran apuesta por su idea y deja todo lo demás. Entre otros casos de éxito destacamos, quizás por su precocidad, el caso de Alina Morse, fundadora y CEO de Zollipops, una empresa de piruletas sin azúcar. Alina tiene actualmente 15 años, pero la empresa dio sus primeros pasos en 2014.

Hay muchos casos y algunos de gran éxito. La gran pregunta es si esto se puede lograr, y no solo hablando de casos puntuales, antes de acceder a la universidad o de alcanzar la edad adulta.

Programas para Emprendedores en USA desde la Educación Secundaria

Al menos en Estados Unidos parecen creer que la respuesta es sí. Allí hay programas para emprendedores a los que se pueden acceder en la etapa de la educación secundaria, en la fase de High School o de instituto. Este tipo de programas no solo se valoran en función de su objetivo final, sino también como una herramienta de aprendizaje que puede complementar de forma óptima un currículo escolar. Los promotores de estas iniciativas de formación piensan que son útiles para mejorar habilidades relacionadas con el pensamiento y con el lenguaje. La inmersión en el proceso teórico de creación de una empresa también fomenta la creatividad así como la capacidad de buscar y procesar datos. Su parte práctica se apoya en el trabajo en equipo, la habilidad para hablar en público y la capacidad de acometer la resolución de diversos problemas, aspectos estos importantes en casi cualquier ámbito de la vida.

De la mano del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) surge LaunchX, un programa de verano destinado a alumnos de High School. En su formulario de inscripción para la edición de 2021 dejan muy claros algunos puntos de interés. Entre ellos destaca que los asistentes desarrollarán una startup real, que tendrán a su disposición el conocimiento de expertos de la industria y trabajarán en un proyecto de fabricación de productos reales, solventando en el proceso cuantos problemas pongan en riesgo la viabilidad de la futura empresa. Cada alumno estará arropado por un equipo de mentores que le ayudarán a desarrollar una idea innovadora que pueda llevarse a cabo de forma factible.

La segunda opción es Leangap. Destinada, igual que en el caso anterior, a estudiantes de secundaria en un formato de campus inmersivo de verano. En su web nos cuentan que el programa ayuda a los estudiantes a desarrollar sus ideas desde el concepto hasta el lanzamiento, con clientes y usuarios reales. Cuentan con un panel de mentores que destacan por haber sido, o ser, emprendedores. Aunque no le restan importancia a la planificación piensan que lo importante es “la acción”, así que sin duda apuestan por un enfoque eminentemente práctico. Lo más curioso de este programa es que ha sido creado por Eddy Zhing, un emprendedor que creó, y posteriormente vendió, su propia empresa de wearables con tan solo 16 años. A buen seguro conoce muy bien los pasos que hay que dar para crear una startup desde cero.

Programas para Jóvenes Emprendedores en España

Quizás en España este tipo de iniciativas quedan fuera de la enseñanza formal o reglada, pero no todas. Desde Startupxplore nos recuerdan que la Ley de Emprendedores de 2013 exhortaba a fomentar el impulso emprendedor en los jóvenes. Y que las leyes educativas desde la LOMCE, algo que mantiene la actual LOMLOE, consideran obligatorio el fomento del emprendimiento social y empresarial en los alumnos, tanto con un tratamiento específico como de forma transversal en todas las materias.

La Fundación Créate ha trabajado con alumnos de colegios e institutos de Madrid y otras comunidades. Cuentan con diversos programas destinados a educación primaria, educación secundaria y bachillerato que conjugan trabajo en el aula, visitas a escuelas de negocios y participación en un evento de innovación educativa y talento emprendedor juvenil: Drawing ED. Dos de los programas plantean la creación de un proyecto por parte de los alumnos y en uno de los casos su contenido se puede trabajar en la asignatura Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial de la ESO.

En el mismo artículo de Startupxplore os podéis informar de otras acciones de formación interesante, como el Taller de emprendedores, del portal Madrid.org, para fomentar la innovación en niños de 10 a 15 años, del programa educativo Chiquiemprendedores, de la Escuela de Ciencia, o del programa Iniciador Kids, para chicos de 8 a 14 años, creado por la Fundación Iniciador.

Como idea de la emprendedora Raquel López, nace en Jerez de la Frontera la plataforma EpicKids Lab para niños de 5 a 18 años, que toma como base la tecnología y el juego, según explica Raquel López, se les forma en venta y negociación e incluso les dan nociones sobre programación y tecnología para que desarrollen sus propias webs o apps.

También es interesante el proyecto Empresa Joven Europea, gestado desde la Escuela de Emprendedores de La Palma. Es un programa educativo pensado para 3º y 4º de ESO, bachillerato y ciclos formativos de grado medio y superior en el que se propone al alumnado crear y gestionar su propia mini-empresa en régimen de cooperativa. Se establecerán relaciones comerciales con mini-empresas de otras comunidades autónomas o países para importar y vender productos que se comercializarán en el mercado local. Los responsables del proyecto consideran que los estudiantes adquieren competencias de muy diversos tipos: comunicación lingüística, matemáticas, competencias digitales y artísticas, y desarrollo de la autonomía personal, entre otras.

Inevitablemente, intentando responder una pregunta surgen otras nuevas: ¿Y después qué? ¿Sería esta la mejor forma de alcanzar la madurez en el desarrollo personal? El emprendedor, ¿nace o se hace?

El ADN del Emprendedor

En este informe de Ernest & Young encontramos diversas aproximaciones. En él se afirma que los líderes emprendedores se hacen, no nacen. El concepto del líder emprendedor joven y dinámico que inicia un proyecto recién egresado de la universidad es una realidad que persiste. Sin embargo, aunque muchos comienzan a una edad razonablemente temprana, la experiencia que obtienen a través de su educación y del tiempo que invierten en un entorno corporativo más tradicional es vital para su éxito en el futuro. Paralelamente también este estudio señala que los emprendedores comparten características en común. Así, puede ser cierto, que los emprendedores no nacen. Sin embargo, la investigación arrojó que los emprendedores generalmente muestran una combinación común de comportamientos y actitudes. En la parte central de este modelo se encuentra un fuerte control interno; es decir, una creencia de que los sucesos son el resultado directo de las acciones o comportamientos propios de una persona.

Característica Descripción
Colaborativos Trabajan bien en equipo y valoran las contribuciones de los demás.
Curiosos Muestran interés en aprender y explorar nuevas ideas.
Enfocados al futuro Planifican a largo plazo y anticipan tendencias.
Autorealizados Buscan la satisfacción personal a través de su trabajo.
Orientados a la acción Toman la iniciativa y se enfocan en resultados concretos.

Frente a este análisis, Scott Shane profesor de Entrepreneurial Studies (estudios emprendedores) en Case Western Reserve University, Cleveland, (Ohio, EE.UU), y escritor sobre temas de emprendimiento, innovación y administración, etc., cree que una de las razones por las que alguien se vuelve emprendedor es que sus genes influyen en la decisión de comenzar un negocio. “Por más de cinco años he investigado, junto con colegas de King’s College de Londres y la Universidad de Chipre, cómo los genes afectan el espíritu emprendedor”, explica el investigador. “La investigación muestra que los mismos factores genéticos influyen en la tendencia a ver oportunidades de negocio, así como prever cuánto dinero genera un profesional independiente.

Así el Guardian Life Small Business Research Institute realizó un estudio donde participaron más de 1.100 empresas. Más que en la práctica, los resultados se centraron en las experiencias de los dueños de pequeños negocios.

En definitiva, el debate continúa. James Watson padre de la doble hélice del ADN, “siempre hemos pensando que nuestro futuro emprendedor estaba basado en el desarrollo de un brillante proyecto surgido de una idea innovadora.

José Ortega y Gasset acude en nuestra ayuda para responder: La persona nace y se hace. Y aquí ya podemos volver a nuestra pregunta: ¿El emprendedor nace o se hace? El emprendedor nace en el sentido de que hay determinados rasgos de personalidad que favorecen la actividad emprendedora: iniciativa, creatividad, capacidad de comunicación y de “vender”, resolutividad, empatía, capacidad de liderazgo, enfoque a resultados, visión de oportunidades, flexibilidad o tolerancia al riesgo y a la incertidumbre por mencionar unos cuantos.

Todos conocemos a personajes como Steve Jobs o Bill Gates a los que podemos calificar de individuos que personifican el espíritu emprendedor. Pero no hemos de dejar de lado el hecho del lugar en el que nacieron: Estados Unidos y del ambiente que rodeó su desarrollo desde su infancia. ¿Steve Jobs hubiese sido Steve Jobs si hubiese nacido en una cultura que no hubiese tenido el emprendimiento en su ADN? No se sabe pero probablemente no.

Si te estás planteando emprender, más que hacerte la pregunta: ¿tengo el perfil emprendedor? Te sugiero que te hagas esta otra: ¿qué necesito aprender para emprender con éxito?

Juan Manuel Martín es director ejecutivo de TBDO Group, consultor y conferenciante. Hoy nos adentraremos en un debate tan antiguo como fascinante en el mundo del emprendimiento: El emprendedor ¿nace o se hace?

Primero, es importante aclarar que no existe evidencia científica que sugiera que el emprendimiento esté determinado genéticamente. Sin embargo, esto no significa que algunos no estén más predispuestos que otros a convertirse en emprendedores exitosos. La idea de que el entorno de una persona, especialmente durante la infancia, juega un papel crucial en su desarrollo como emprendedor es significativa. El ecosistema en el que crecemos - lo que observamos en nuestros padres, la influencia de nuestros amigos, la educación que recibimos - moldea en gran medida nuestras actitudes, valores y, en última instancia, nuestras aspiraciones.

Sin embargo, el emprendimiento también es un conjunto de habilidades y actitudes que se pueden desarrollar y cultivar. Virtudes como la capacidad de soportar adversidades, la paciencia, la visión a largo plazo, el esfuerzo, la tenacidad, la ambición y la búsqueda del éxito son fundamentales para cualquier emprendedor. La dopamina del éxito, un término que se refiere a la satisfacción emocional derivada de lograr un objetivo, es un potente motivador. Además, la meritocracia, la capacidad de aprender continuamente, la curiosidad, la valentía y la competitividad personal son cualidades que se pueden desarrollar.

En el mundo del emprendimiento, vemos una mezcla de individuos. Algunos parecen haber nacido con un instinto empresarial, mientras que otros se han formado a través de experiencias y educación. La pregunta de si los emprendedores nacen o se hacen puede no tener una respuesta definitiva. Es probable que sea una combinación de ambos: algunas personas nacen con ciertas predisposiciones que los hacen aptos para el emprendimiento, mientras que otras adquieren y desarrollan estas habilidades a lo largo de su vida.

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