Diferencias Cruciales entre Liderazgo Tradicional y Moderno en la Empresa
El liderazgo empresarial es un elemento multifacético y en constante evolución. Las reflexiones académicas de expertos como Jaap Boonstra, profesor visitante de Esade, nos ofrecen una valiosa perspectiva sobre los distintos tipos de liderazgo y sus características, así como las transformaciones necesarias para el entorno empresarial actual.
No existe un tipo de líder ideal que sea válido para todas las situaciones; los estilos de gestión varían de una persona y de una compañía a otra. Sin embargo, algo es claro: los malos líderes son una de las principales razones por las que los trabajadores dejan su trabajo. Por el contrario, los grandes líderes saben cómo fijar un rumbo, crear una visión inspiradora, ayudar a los demás, tomar la iniciativa e inspirar a las personas para que den lo mejor de sí en el futuro.
Tipologías de Liderazgo: Del Enfoque Tradicional al Moderno
Jaap Boonstra, en su artículo "Perspectivas sobre el liderazgo" publicado en Harvard Deusto, revela cinco tipos de liderazgo fundamentales, que sirven como punto de partida para entender la evolución hacia el liderazgo moderno.
1. El Líder Tradicional
El líder tradicional induce a las personas a hacer algo que estas no harían por propia iniciativa. Este tipo de liderazgo conlleva la posibilidad de sancionar o recompensar a los empleados para intentar influir en sus resultados de rendimiento. Muchos líderes usan el poder para forzar a las personas a obtener resultados por medio de órdenes, recompensas y sanciones. También utilizan formas de poder más sutiles, como el uso de la experiencia y la información, el análisis de acontecimientos pasados y el establecimiento de coaliciones para lograr resultados.
En este estilo, los diferentes tipos de poder en el liderazgo están estrechamente asociados. Sin embargo, es una ilusión pensar que es posible motivar eternamente a las personas a través del poder. En periodos de cambio, el uso del poder suele dar lugar a un poder compensatorio: los empleados se resisten al cambio, y las personas al mando creen que esta resistencia solo puede superarse ejerciendo su poder. Llegados a ese punto, el cambio conduce con rapidez a un juego de estancamiento del poder.
2. El Líder Oficial
Los líderes oficiales son personas que ocupan cargos directivos gracias a un nombramiento oficial y, en consecuencia, ostentan derechos y responsabilidades particulares. Desde este punto de vista, el líder es la persona principal responsable de marcar las metas de la organización y el modo de alcanzarlas. Este tipo de liderazgo se basa en la jerarquía, el prestigio y el poder oficial. La función de los líderes oficiales es muy importante: participan en cadenas de mando bien definidas y reúnen una cualificación profesional y unas responsabilidades claras.
Los líderes oficiales mantienen a la organización en el buen camino y responden ante los actores externos interesados en los resultados de la empresa. Sin embargo, esta definición de liderazgo no reconoce a los líderes informales y obvia el hecho de que las personas de una organización pueden tener ideas y metas completamente distintas. El liderazgo oficial tiende a crear organizaciones rígidas donde las personas protegen su propio trabajo y se guardan la información para sí, lo que dificulta la colaboración entre departamentos.
3. El Líder Orientado a Objetivos
El líder orientado a objetivos busca influir en las actividades de un grupo en busca de una meta común. Este estilo se refleja especialmente en la relación del líder con el grupo de seguidores y en el modo en el que se asegura de que todos los miembros del equipo estén alineados. Los líderes eficaces establecen metas claras y atractivas y motivan a sus seguidores para que trabajen juntos con el fin de alcanzarlas.
Según esta definición, el líder hace hincapié principalmente en las metas cuando intenta que otras personas se involucren. Ante la incertidumbre, sin embargo, algunas personas se cuestionan si las metas que los líderes fijan son realmente claras y si pueden dar lugar a malentendidos. En el entorno dinámico actual, ser capaz de fijar un rumbo empieza a ser aún más importante que establecer unas metas. El líder orientado a objetivos se enfrenta, además, a otro reto: la idea de que es bueno que todos los miembros del equipo estén alineados y piensen de forma similar puede reducir sus miras, haciendo que resulte más difícil percibir tendencias importantes.
4. El Líder Transaccional
El liderazgo transaccional implica una relación bidireccional entre el líder y sus seguidores. Este tipo de líder pide a los demás que asuman responsabilidades a cambio de algo. El tipo de intercambio más básico es el salario, pero los líderes transaccionales también pueden prometer apoyo y ofrecer garantías en momentos de cambio e incertidumbre. Según este concepto de toma y daca, la relación recíproca perdura mientras beneficie a ambas partes. Este tipo de liderazgo puede conducir a la dependencia, pero esto no significa necesariamente que afecte a la iniciativa personal, ya que las nuevas generaciones de empleados consideran que el salario es menos importante que la posibilidad de crecer.
5. El Líder Transformador
Los líderes transformadores son aquellos capaces de motivar a los demás. Lo hacen, por ejemplo, ofreciendo una visión atractiva, atendiendo a las necesidades de sus empleados o proporcionando herramientas y recursos para ayudarles a alcanzar sus metas. Los ejemplos de liderazgo transformador incluyen a líderes como Steve Jobs, que inspiraron a sus equipos con visiones innovadoras. Este estilo de dirección también recibe el nombre de liderazgo carismático o inspirador porque se basa en el arte de la seducción. Un líder transformador atrae a muchas personas. Es agradable sentirse seducido por la visión inspiradora de un líder firme.
El Liderazgo en el Siglo XXI: Hacia la Agilidad y las Soft Skills
El arte del liderazgo es complejo y diverso. En 2002, Daniel Goleman, en su libro “Primal Leadership - Unleashing the Power of Emotional Intelligence”, sentó las bases para comprender los diferentes enfoques del liderazgo, identificando seis estilos: autoritario, restrictivo, democrático, empático, intrusivo y motivacional.
En estos tiempos de cambio continuo, está surgiendo una clara tendencia de liderazgo: un enfoque en las personas y en las necesidades del individuo. Aunque el análisis de los distintos estilos de liderazgo ofrece perspectivas valiosas sobre los matices y sutilezas del liderazgo, es importante comprender que, en nuestro mundo en constante cambio, ya no basta con comprometerse con un único estilo. El mundo profesional ha evolucionado hacia un sistema complejo en el que la flexibilidad y la adaptabilidad se han convertido en habilidades clave para los líderes.
Así pues, un estilo de liderazgo verdaderamente eficaz no es solo un conjunto de rasgos, sino una puesta a punto que requiere la capacidad de adaptarse a las circunstancias y ajustar el estilo de liderazgo a los cambios constantes. Es un arte que se aleja de los modelos rígidos y se abre al desarrollo individual, al diálogo y a la adaptación.
El Liderazgo Ágil
El liderazgo ágil implica aceptar lo desconocido, ver el cambio como una oportunidad y responder rápidamente a las circunstancias cambiantes. Requiere la capacidad de recurrir a diferentes estilos de liderazgo y adaptarlos en función de la situación y de las necesidades individuales del equipo. Un líder que practica con esta agilidad se convierte en un puente entre estilos distintivos, actuando como conector o director de orquesta para crear una interacción armoniosa entre estilos.
Soft Skills Imprescindibles para el Líder Moderno
El éxito de una empresa no debe medirse solo por los números, especialmente si quiere sobrevivir en el mundo laboral actual. Es imprescindible evaluar a fondo la importancia del impacto humano dentro de tu organización. ¿Qué soft skills hacen a un líder ágil?
- Impulso de las Soft Skills: La precisión en las soft skills de los directivos es fundamental.
- Satisfacción de los Empleados: Se debe dar prioridad a la satisfacción de los empleados. Los empleados satisfechos tienden a ser más productivos y a estar más comprometidos, lo que repercute directamente en el éxito general de una organización.
- Empoderamiento y Voz a los Empleados: Los empleados deben tener voz y voto en su propio crecimiento profesional. El lugar de trabajo contemporáneo requiere de un entorno que fomente el desarrollo individual y la planificación de la carrera profesional.
Proporcionar contenidos de aprendizaje a los que tu equipo pueda acceder desde cualquier lugar es un primer paso importante. Sin embargo, el verdadero desarrollo se produce cuando los empleados asumen proactivamente la responsabilidad de su propio desarrollo personal. Una cultura de aprendizaje compartido, compromiso y desarrollo es clave para motivar a las personas a aprender de forma independiente. Como señala Franca Lavinia Meyerhöfer, Content Lead en Speexx, "transformar ideas de RRHH y desarrollo de personas en contenidos irresistibles" es crucial para fomentar esta cultura.
En resumen, el liderazgo moderno se aleja de las estructuras rígidas y del ejercicio del poder tradicional para abrazar un enfoque más humano, adaptable y centrado en el desarrollo y la satisfacción de los empleados. Es un cambio fundamental que redefine el camino hacia el éxito empresarial.
