Liderazgo vs. Autoridad: Comprendiendo las Claves de la Influencia Efectiva
Es posible que a veces la autoridad y el liderazgo, o el liderazgo y la autoridad, vayan de la mano, sin que importe demasiado el orden de los factores. En ese caso, si se habla de un trabajo de conducción al frente de un equipo, en el rubro que sea, la confluencia de ambos atributos propone un escenario casi ideal para su funcionamiento. Sin embargo, si bien guardan algunos puntos de contacto, ambos conceptos no son lo mismo y resulta provechoso, para quienes tengan la responsabilidad de conducir un equipo, conocer las diferencias que los separan a fin de que las funciones sean ejercidas con la mayor claridad y eficiencia. De ese modo, es más fácil conseguir una optimización de recursos, no importa que se trate de un ámbito laboral, una iniciativa artística, un trabajo social o una cuestión deportiva. En este orden de ideas, las diferentes organizaciones generalmente requieren la figura de líder para orientar y guiar al equipo de trabajo en la realización de las diferentes actividades y por ende, conducirlos al logro de los objetivos y metas planteadas.
¿Qué es la Autoridad?
Cuando se habla de "autoridad", automáticamente aparece la referencia de un orden jerárquico que determina una relación de subordinación a un superior. Es decir que el vínculo es de carácter asimétrico, toda vez que la persona que ostenta la autoridad es alguien que posee un mando, poder o una magistratura otorgado por sí mismo o por un tercero. En este caso, el "cargo" ostentado legitima ese poder. En ese sentido, quien ejerce la autoridad está en ese lugar para hacer cumplir las normas, las leyes, las órdenes superiores o los criterios establecidos para que sus dirigidos actúen en consecuencia. En todo caso, su preocupación está puesta en que se cumplan los aspectos "técnicos" de la organización que comanda. Una tarea que bien puede ser lograr que cada integrante del team haga lo que tiene que hacer o bien caiga en la deformación de encargarse tan solo de que nadie haga lo que no tiene que hacer.
La autoridad ejercida es una especie de poder legítimo y la gente sigue a las figuras que la ejercen porque sus posiciones así lo exigen, independientemente de la persona que ocupe el cargo. Sin embargo, una autoridad formal y el poder que emerge de ella podrían no siempre ser capaces de influenciar a las personas de la manera deseada, ya que en tiempos de crisis y dificultades la gente lo ve como coerción. La autoridad rara vez proporciona un margen para retroalimentación, críticas constructivas u opiniones de las personas sobre las que se ejerce. Cuando se trata con adultos, el solo uso de la autoridad para dirigirlos y disciplinarlos difícilmente funciona. La autoridad difícilmente puede hacer que la gente cambie sus actitudes y comportamientos con efectos y resultados duraderos. Además, el ejercicio de la autoridad a veces limita los enfoques para llegar a soluciones a cuestiones y problemas. La forma autoritaria de trabajar también alienta a las personas a trabajar en silos.
El Mando como Expresión de Autoridad Formal
El mando es un cargo que se otorga. Te lo concede tu jefe o la organización. Puede ser en una gran compañía, una pyme, un departamento o incluso en el Ejército. Te nombran responsable de un grupo por tus méritos, por tu experiencia o, a veces, simplemente porque no había otra persona. Eso te da formalmente la capacidad de dirigir y dar órdenes. Muchos jefes confunden ambos conceptos. Creen que por el hecho de tener el mando ya poseen también la autoridad, y que los demás deben limitarse a obedecer. Ese tipo de liderazgo suele apoyarse en órdenes secas, reproches constantes e incluso gritos. Un jefe con mando puede obligar a cumplir tareas.
¿Qué es el Liderazgo?
Básicamente, el liderazgo refiere a una capacidad de un ser humano para influir en las personas. Una influencia que en sentido virtuoso opera para canalizar esfuerzos hacia el logro de ciertos objetivos. Por tanto, es un proceso de influencia social a través del cual una persona moviliza y recluta la ayuda de otros para alcanzar un objetivo colectivo. Definitivamente, el liderazgo está vinculado de manera estrecha a una cuestión motivacional que estimula a un grupo a resolver problemas y a generar un cambio que un sistema social -más pequeño o más abarcativo- necesita. Donde un sistema social puede ser una organización financiera, una empresa o un equipo, entre otros. No obstante, esto solo es posible, en la medida que las personas se hagan cargo del problema y responsables de su solución.
Por otro lado, el liderazgo tiende a crear seguidores a partir de libre albedrío y elección sin obligarlos a aceptar nada que se les presente. Los líderes en las organizaciones y en otros lugares pueden tener autoridades formales, pero en su mayoría dependen de la autoridad informal que ejercen sobre las personas para influir en ellas. Se confía en los líderes por su juicio y son respetados por su experiencia, integridad, etc., y por lo tanto se les sigue y no porque ocupen una posición determinada. Por ejemplo, MK Gandhi en su mayor parte no ocupó ningún cargo oficial para liderar la lucha por la libertad de la India.
Sin embargo, un líder no debería actuar como un caudillo o como un cabecilla, sino más bien como un integrante del equipo que destaca por su capacidad y habilidad para obtener un mejor rendimiento de sus pares, con quienes además mantiene una comunicación de carácter horizontal que fluye en todas las direcciones. De ahí que un líder no necesariamente requiere de un cargo para ejercer su función. No obstante, no son pocos los casos en los cuales quien ejerce el liderazgo es tomado al mismo tiempo por sus pares como una referencia de la autoridad de un modo casi natural; una evolución de la relación que no necesariamente se verifica en el sentido inverso.
Los líderes brindan una amplia plataforma a sus seguidores para que expresen sus pensamientos y comentarios. El liderazgo proporciona un mejor enfoque para compartir e involucrar, construyendo así relaciones con los seguidores y creando relaciones a largo plazo. Un líder inspira a los seguidores a través de formas modeladas por él mismo y, por lo tanto, el liderazgo muestra una mayor eficacia al abordar las actitudes y comportamientos de las personas. Además, el liderazgo alienta a las personas a mirar más allá de lo obvio y pensar de manera innovadora y, a veces, a surgir con soluciones radicales.
Aparte de eso, la mayor diferencia entre ambos, como lo cita Stephen R. Covey, es la autoridad moral que tienen los líderes sobre los seguidores, que está ausente en el caso del poder proveniente de la autoridad. Dentro del esquema organizacional, cuando los líderes también tienen autoridad moral sobre sus subordinados, estableciendo una sincronía en sus palabras y acciones, el resto de la estructura y procesos de la organización también se alinean a ella, creándose así una cultura robusta y transparente.
Los individuos que no dependen de la autoridad sino que dirigen a la gente son los que disfrutan del privilegio de que sus ideologías y pensamientos sean practicados por generaciones posteriores mucho después de que ellos se hayan ido.
Principales Diferencias entre Liderazgo y Autoridad
Para comprender mejor las distinciones clave, presentamos una tabla comparativa:
| Característica | Autoridad | Liderazgo |
|---|---|---|
| Base del Poder | Posición jerárquica, cargo formal. | Influencia, respeto, experiencia, integridad. |
| Origen | Otorgada por una organización o tercero. | Ganada a través de actos y coherencia. |
| Seguimiento | Obligado por la posición (coerción). | Por libre albedrío y elección (inspiración). |
| Comunicación | Asimétrica, unidireccional, pocas oportunidades de retroalimentación. | Horizontal, bidireccional, fomenta la expresión de ideas. |
| Impacto en Actitudes/Comportamientos | Difícil de cambiar a largo plazo, percibido como imposición. | Inspira cambios duraderos y genuinos. |
| Enfoque | Cumplimiento de normas, aspectos técnicos, trabajo en silos. | Logro de objetivos colectivos, innovación, visión completa. |
| Relaciones | Basadas en la subordinación. | Construye vínculos a largo plazo, compromiso. |
| Autoridad Moral | Ausente o no garantizada. | Esencial y desarrollada, sincronía entre palabras y acciones. |
El Liderazgo en Contextos de Crisis y Sistemas Complejos
A estas dimensiones hay que añadir además la enorme importancia que está alcanzando cualitativa y cuantitativamente tanto la información, protagonista de recientes e impresionantes cambios sociales, como la globalización, escenario ampliado de nuestra actividad, alcanzándose por ello un grado de complejidad e interconexión como nunca antes habían existido. Los requerimientos y las demandas de cambios incesantes, a los que somos permanentemente requeridos para sobrevivir, no son fáciles ni para el individuo ni para las organizaciones y precisan de modificaciones que generan resistencias más o menos superables. Resulta extremadamente importante la función de interpretación de los líderes sobre las cambiantes circunstancias que les rodean, y su capacidad de tomar las decisiones adecuadas sobre el sistema que representan.
La palabra crisis proviene del griego y denota la circunstancia de un cambio inevitable en una realidad u organización. Lo que el análisis nos ha mostrado es que en cualquier sistema abierto las crisis son inevitables, y en ellas aparecen períodos caóticos donde se pierde el equilibrio anterior de sostén. La experiencia clínica mostró que se necesitaba la presencia de una figura confiable que fuera referencia emocional y facilitadora de representaciones, ya que el aparato psíquico estaba inundado por grandes cantidades de angustia que imposibilitaban pensar. Así pues, el abordaje de las crisis requerirá no solo hacerse cargo de la tarea de encontrar las estrategias exitosas en la realidad, sino también crear un contexto donde lo emocional también tenga cabida y genere representaciones.
En el campo de las organizaciones, la tarea se define igualmente por la necesidad de encarar la nueva realidad adversa, redefinirla y tratar de encontrar soluciones. La participación de todos los integrantes del sistema es esencial pues este puede tener la información imprescindible, el elemento clave o la reflexión nunca antes pensada que constituyen el “hecho seleccionado” capaz de transformar el sistema y renovarlo de forma que exista un antes y un después. El líder debe ser pues suficientemente integrador, contenedor y capaz de no asustarse ante la aparición de soluciones nunca antes pensadas.
El líder moderno no tiene por qué responder necesariamente a una imagen heroica, idealizada y literaria, sino alguien con capacidades de facilitación, comunicación y vinculación de los distintos elementos en juego que llegan al sistema abierto y en caos que supone una organización en crisis. El líder actual se enfrenta a la tarea de integrar distintos elementos externos o internos a la organización, racionales e irracionales. Uno de los requisitos del líder moderno será poseer la capacidad de estar en la frontera entre lo externo y lo interno, trabajar para la adaptación y supervivencia de su grupo y permitir así la aparición de los fenómenos emergentes que posibiliten a la organización seguir con vida. Al vivir inmersos en un universo abierto, complejo, cambiante e ingobernable, no queda más remedio que tratar de adaptarse al mismo, comprenderlo y encontrar un nicho en él.
Esto aboca al líder actual a enfrentarse a los fenómenos caóticos con las mejores herramientas de las que disponga, a crear las que pueda y a tratar de encontrar explicaciones a los mismos, consciente de que estas serán solo parciales o efímeras, pero siempre mejores que el nihilismo esquizoide o el espléndido aislamiento de la retirada. Las cualidades del líder en este período de crisis en su versión extrema son las propias de quien tiene a su cargo producir un cambio de dimensión desconocida que generará tareas y funciones desconocidas para las que se requerirán profesionales desconocidos que tendrán que trabajar en un entorno desconocido, redefiniendo la “tarea primaria”, requisito que necesita la organización para sobrevivir.
A veces esta situación enfrentará al líder con la organización en un período oscuro donde no se ve cuál pueda ser la solución, no precipitándose en la búsqueda de soluciones falsas y sucedáneas de la verdad. Bion lo denominó “capacidad negativa”, actitud consistente en sostener que solo se sabe lo que se sabe, que no se sabe lo que no se sabe, y darse el tiempo necesario para encontrar la verdad. Es indispensable también realizar un diagnóstico de porqué la organización se ve en crisis. En este sentido, la tarea primaria del grupo y principalmente del líder será la creación del nuevo diseño de organización que le permita sobrevivir.
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La Autoridad Genuina del Líder Auténtico
La autoridad, en cambio, no se regala ni se compra. No aparece con un título en la tarjeta de visita. Se gana día a día con tus actos, con tu forma de liderar, con el respeto que transmites y con la coherencia entre lo que dices y lo que haces. Es realmente difícil para los gerentes y líderes salir de su círculo de autoridad y coordinar e interactuar con personas externas. Sin embargo, la necesidad del momento y el enfoque más eficaz para el liderazgo y la gestión es que los líderes salgan de su zona de confort y pasen de ejercer autoridad en un grupo pequeño a ser un proveedor líder de toda la organización. Los líderes que realmente destacan saben que el mando por sí solo no basta. Ellos buscan la autoridad porque comprenden que con ella logran compromiso, confianza y mejores resultados. El liderazgo auténtico combina mando y autoridad. La diferencia entre mando y autoridad está en la influencia real que ejerces sobre tu equipo. Un líder con autoridad inspira, motiva y consigue que el equipo dé lo mejor de sí mismo.
