El Caso Larrabure: Entre la Historia, la Justicia y la Memoria Argentina
La figura del coronel Argentino del Valle Larrabure ha vuelto a ocupar un lugar central en el debate público argentino, impulsada por recientes reivindicaciones y el avance de un proceso de beatificación. Este militar argentino fue secuestrado, mantenido en cautiverio durante un año y asesinado por el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) entre 1974 y 1975, un período convulso de la historia argentina.
El drama de Larrabure representa una de las muchas víctimas de la violencia política de la década del 70, y su caso sigue generando controversias políticas, judiciales y religiosas en la Argentina. La preocupación por el abandono del Estado argentino a las víctimas provocadas por la guerrilla revolucionaria es un tema recurrente, especialmente por la falta de reconocimiento del sufrimiento de estas personas.
Los Larrabure el día de su casamiento el 8 de diciembre de 1955.
El Secuestro por el ERP
Argentino del Valle Larrabure, nacido en San Miguel de Tucumán en 1932, desarrolló una carrera militar como ingeniero en el Ejército Argentino. Se desempeñó en distintas unidades hasta asumir como subdirector de la Fábrica Militar de Villa María, en Córdoba, donde su destino quedó marcado por el ataque guerrillero que derivó en su secuestro.
El 10 de agosto de 1974, en pleno gobierno constitucional, el ERP lanzó dos ataques simultáneos a unidades militares con el objetivo de robar armas. Uno fue en Catamarca y el otro en Villa María, Córdoba, donde funcionaba una fábrica militar de armas y explosivos. En Villa María, el operativo resultó en el secuestro del vicedirector del establecimiento, el mayor Argentino del Valle Larrabure, quien se encontraba junto a su esposa en la misma fábrica, en una cena de camaradería. El ataque fue perpetrado por un comando de unos 70 integrantes del ERP y dejó un saldo de tres muertos y siete heridos.
Imágen de archivo del ataque a la Fábrica Militar de Villa María.
El 11 de agosto de 1974, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) atacó la fábrica militar de Villa María en Córdoba y secuestró al coronel Argentino del Valle Larrabure, subdirector de la fábrica, a quien mantuvieron en cautiverio por más de un año en condiciones infrahumanas.
La hija mayor de Larrabure, María Susana, había ido a bailar, y su hermano menor, Arturo, se había quedado dormido viendo televisión. Los disparos, gritos y órdenes por altavoces lo sobresaltaron. Vio a su mamá, a quien traían amigas, llorando y sostenida por sus brazos. Fue entonces cuando supo que habían secuestrado a su padre.
El mayor Argentino del Valle Larrabure y el capitán Roberto García, ingeniero químico, se dieron a conocer y fueron llevados por los guerrilleros. García resultó malherido al querer fugarse y fue abandonado más adelante. Se estima que los guerrilleros se llevaron unos 120 fusiles FAL, otras armas y diversos explosivos.
De esta puerta -la entrada al casino- se llevaron a Larrabure y a García. En el centro está monseñor Olivera, que lleva el caso de Larrabure en la iglesia para elevarlo a la condición de mártir.
Las "Cárceles del Pueblo" y el Cautiverio
Después de tres meses confinado en un lugar no identificado, Larrabure fue alojado en una "cárcel del pueblo", en el sótano de una mercería de un barrio humilde de la ciudad de Rosario. Allí estaría hasta el fin de sus días, un año después de su secuestro, el 19 de agosto de 1975.
Las "cárceles del pueblo" eran sitios donde se mantenía cautivo a quienes eran secuestrados por las organizaciones armadas. Podían ser empresarios por los que se exigía dinero, funcionarios o políticos para canjearlos por presos políticos, directivos de empresas para exigir mejoras salariales o militares capturados. Existían dos categorías de cárceles: las construidas especialmente en sótanos con acceso disimulado por falsas paredes, y las "transitorias", carpas que se armaban en habitaciones de quintas alquiladas o departamentos.
El militar fue encerrado en una celda ubicada en la calle Garay 3254, en el barrio Bella Vista, en Rosario, donde pasó los 372 días que duró su secuestro. Era un cuarto subterráneo de un metro de ancho por dos de largo, sin ventanas, con luz artificial permanente, con un inodoro de plástico.
Larrabure logró escribir un diario íntimo que finalmente llegó a manos de su familia. En él, describía a sus captores como "medrosos y pusilánimes ante iguales y superiores. Impulsivos, cortantes y autoritarios ante inferiores, débiles, cautivos y desarmados".
Así describía su celda:
Aprecio que mi celda es una excavación porque carece de ventanas y una de las paredes laterales está burdamente revocada a cemento. El frente es de idéntica composición. El contrafrente es una pared de ladrillos huecos y una reja de aproximadamente 40 por 60 y el costado es una divisoria de madera compactada. La puerta de igual material da a un pasillo, donde vi otra lúgubre y húmeda celda. Dos tubos de plástico negro de unos dos cm de diámetro conectan con el exterior y permiten la aireación mediante un extractor eléctrico cuyo funcionamiento depende de mis captores. Yo padezco la terrible desventura de pensar que puede dejar de funcionar y aumenta mi congoja de sentirme ahogado en este nicho donde el aire húmedo y enrarecido aumenta el asma que quebranta mi fuerza física.
La celda donde estaba encerrado estaba bajo tierra, en una mercería, a la que se accedía por una abertura en el piso disimulada por un placard.
En este ataúd oscuro, del tamaño de una cama de una plaza, Larrabure escribía y dejaba testimonio de sus pensamientos. Vivía en un catre desvencijado con un baño químico a sus pies. Sus captores le daban hojas de papel para que escribiera, las cuales tenían una bandera roja y negra en la parte superior, la estrella del ERP y la frase: "¡A vencer o morir por la Argentina! Ejército Revolucionario del Pueblo". Larrabure pasaba por alto todo eso y escribía con la poca luz que tenía durante el día.
Condiciones Inhumanas
Las condiciones de cautiverio en estas "cárceles" eran precarias y a menudo inhumanas. Acostados durante buena parte de la jornada, en algunos casos encadenados, con música día y noche para que la víctima no reconociera ruidos de la calle, con escasa higiene y elementales sistemas para las necesidades fisiológicas. Si el cautiverio se prolongaba, el sufrimiento podía llegar a ser insoportable. Asmático, Larrabure sufrió las consecuencias de un ambiente húmedo y el desgaste psicológico de ese cautiverio cruel.
Existía una seria contradicción en las consignas de las organizaciones de izquierda que reclamaban condiciones humanitarias para sus presos en los penales del Estado, y las precarias "cárceles" en las que mantenían a sus propios cautivos. Al constituirse como Estado paralelo y adjudicarse el derecho de castigar a quien contrariaba las leyes establecidas por los revolucionarios, la guerrilla ejercía su poder, pero lo hacía reproduciendo los mismos usos y hábitos de aquellos a quienes criticaba.
El coronel Larrabure, además, escribió ocho cartas y un diario durante los 372 días que pasó secuestrado. En los textos, siempre le mentía a su familia diciendo que estaba bien para tranquilizarlos.
El 1 de noviembre la comisión de padres del Instituto del Rosario de Villa María le contó que el 12 de octubre se había hecho con éxito la carrera de autos que él había organizado y que se habían conseguido los fondos para el viaje de egresados. Una semana después, en otra solicitada, su esposa le comunicó que su madre había fallecido. En el diario que se encontró, por esos días, escribió que intuyó que alguien de la familia había ido a despedirse de él.
En diciembre su esposa le anunció su mudanza a Buenos Aires y que su hija había regresado de su viaje a Bariloche. En enero de 1975 su esposa se quejó que hacía dos meses que no tenía noticias suyas y que sus hijos, que terminaron la escuela sin problemas, estaban ansiosos por tener noticias suyas.
Su esposo les confesó que había vivido momentos muy inciertos, pero que los estaba superando y les indicó que, a través de una solicitada que debía salir en la sexta de La Razón, le contasen cómo iban las cosas. Ya Larrabure presentía su fin: "No tengan mucha esperanza de volverme a ver. Sepan siempre los quise mucho".
El 28 de febrero su hermano le hizo saber que esperaban ansiosos el momento de su liberación y que para la subversión, él era un trofeo de guerra. El 31 de marzo su hermano Narciso les pidió "a los jóvenes secuestradores…" poder ver a su hermano para verificar que recibía el tratamiento adecuado a un prisionero de guerra, certificar su salud y si, en definitiva, seguía con vida. Hasta se ofreció a reemplazarlo en su cautiverio.
La carta del 18 de junio de 1975 se obtuvo con ribetes insólitos. Cierto día se presentó en la casa de los Larrabure una chica muy joven, de ojos claros, con precisas indicaciones de dónde los hijos debían recogerla, junto a una foto suya. La fotografía que adjuntaba -la última de Larrabure con vida- los impactó, ya que el aspecto de su rostro y su pérdida de peso evidenciaban el brutal encierro que estaba sufriendo.
La última foto del militar con vida. Sus captores la habían adjuntado a la carta donde pedían canjearlo por cinco guerrilleros.
En esas líneas, fechadas el 18 de junio de 1975, Larrabure comenta que había una negociación entre el Ejército y el ERP para canjearlo por cinco terroristas: Invernizzi, Gómez, Suárez, Debenedetti y Ponce de León. Ya su letra era desprolija.
La esposa de Larrabure pidió una reunión con la presidente Isabel Perón para plantearle la situación, pero el encuentro fue cancelado. La hija, María Susana, se quejó a Infobae que la familia estuvo muy sola durante este período.
La última carta de Larrabure es del 12 de julio: "A pesar de los muchos meses de encierro en condiciones anormales, no estoy mal. Tengan esperanza de reunirnos nuevamente algún día". El 10 de agosto, al cumplirse un año del secuestro, sus hermanos afirmaron que "nuestra espera ha sido dolorosa, pero nuestra esperanza no ha decaído".
La Muerte de Larrabure: Suicidio o Asesinato
El 19 de agosto de 1975, el cuerpo de Argentino del Valle Larrabure apareció muerto en las afueras de Rosario, en la provincia de Santa Fe. Tenía 43 años. Según el ERP, Larrabure murió suicidándose por ahorcamiento. Dejaron su cadáver en un zanjón envuelto en una sábana y una frazada. Lo encontraron unos chicos. Lo velaron en el regimiento de Patricios.
Las circunstancias de la muerte fueron discutidas por el Ejército y la familia de Larrabure, quienes aseguran que el coronel fue torturado y estrangulado con un cable, y que el cuerpo presentaba una gran cantidad de signos de violencia física. En un caso o en el otro, suicidio o asesinato, la responsabilidad del ERP, manteniendo una persona en condiciones inhumanas a lo largo de un año, es innegable.
La autopsia inicial indicó asfixia, lo que derivó en la hipótesis de un asesinato. Sin embargo, la organización guerrillera sostuvo que se trató de un suicidio. El expediente judicial presentó contradicciones. Algunos documentos señalaron que no hubo signos concluyentes de tortura, mientras que otras interpretaciones sostuvieron que el estado del cuerpo evidenciaba violencia prolongada. Según los datos de la autopsia, pesaba unos 40 kilos menos que en el momento de su secuestro en la Fábrica Militar de Villa María.
El historiador Sebastián Miranda, autor del libro “Argentino del Valle Larrabure: mártir de Dios y de la Patria”, sostiene que el análisis del cuerpo del militar indica que no se suicidó. "Tenía una alta graduación alcohólica en sangre lo que indica que fue adormecido de esa manera. Sus muñecas tenían signos de haber estado atadas durante largo tiempo. Además, le dieron un golpe muy fuerte en la cabeza y luego lo ahorcaron. Esto queda demostrado con la herida profunda que tenía en su cuello".
El Ejército difundió que se lo había torturado. El diario “La Nación” tituló que “oficiales del Ejército informaron que el coronel Larrabure fue ahorcado por extremistas después de entonar el himno nacional”.
El jueves de la semana precedente al hallazgo de su cadáver se lo había oído entonar el himno nacional y luego sobrevino el silencio. René Vicari, empresario rosarino secuestrado en la misma cárcel del pueblo que el mayor Argentino del Valle Larrabure, contó que fue presionado por integrantes del Ejército Argentino para decir que el oficial había sido asesinado, pero nunca lo hizo.
Informe de la Autopsia
El informe de la autopsia no dice si Larrabure fue estrangulado o se ahorcó. El médico legista de la Policía Federal, doctor Horacio José Marinoni, comenzó el examen del cadáver. Marinoni destaca la nutrición de un sujeto normal con respecto a su talla. En síntesis, la autopsia practicada en el cuerpo de Larrabure jamás ofreció como conclusión la certeza de un homicidio. Al contrario, era un cadáver que presentaba indicios de buena alimentación y buen cuidado sin la menor marca de tortura o golpe alguno. Larrabure no estaba siendo castigado ni tampoco mal alimentado. No se lo iba a matar. Esto se desprende de las autopsias practicadas el 24 de agosto y confirmadas hasta fines de septiembre de 1975, según precisan las fuentes consultadas para esta investigación. Esto figura en el expediente judicial.
La Lucha por la Justicia y la Calificación de Lesa Humanidad
El hijo del coronel Larrabure, Arturo Larrabure, intentó en 2018 que se reabra la causa por la muerte de su padre, amparándose en la imprescriptibilidad de las causas relacionadas con violaciones a los derechos humanos. En 2007, su familia impulsó la reapertura de la causa con el argumento de que se trató de un delito de lesa humanidad. La Justicia rechazó esa calificación y consideró el caso prescripto, lo que cerró la vía penal pero no el debate público.
La querella de la familia del coronel Argentino del Valle Larrabure presentó un recurso de reposición in extremis ante la Corte contra el fallo que consideró abstracto el pedido de investigar el caso tras la muerte del líder guerrillero, Juan Kremer. Se trata de un caso testigo para definir si la guerrilla, como los militares, cometió ese tipo de delitos que no prescriben con el paso del tiempo. Detrás del caso Larrabure están los atentados contra el comedor de la Policía Federal, el asesinato del capitán Viola y su hija y la toma del regimiento de Formosa.
Si el máximo tribunal rechaza el recurso in extremis quedaría firme la doctrina según la cual los grupos guerrilleros no cometieron delitos de lesa humanidad porque no tenían apoyo del Estado y que fue impulsada por el kirchnerismo, según fuentes judiciales.
La Cámara Federal de Rosario resolvió que la muerte del coronel Argentino Del Valle Larrabure no fue un delito de lesa humanidad. En un fallo unánime, el Tribunal integrado por Fernando Barbará, Aníbal Pineda, Jorge Gallino, Elida Vidal y José Toledo, decidió archivar la investigación por el secuestro y muerte de Larrabure. "En primer lugar, no se ha acreditado que el hecho tratado fuera cometido como parte de un ataque generalizado o sistemático contra la población civil en el marco de una política de Estado o de una organización con apoyo estatal”, argumentó el camarista Gallino en el extenso fallo.
Para configurar este tipo de crímenes deben ser cometidos por un “agente estatal o no estatal pero equiparado a tal; que tenga poder sobre cierto territorio; y que el ataque sea contra la población civil en el marco de un plan generalizado y sistemático”. No obstante, el tribunal destacó que nada de lo reflexionado desmerece “lo sufrido por sus familiares, camaradas y amigos”. El coronel es “sin duda una víctima, por qué no un mártir y hasta si se quiere un héroe. Pero aun así […] no corresponde sea tratado como un ‘Crimen de Lesa Humanidad’”.
Tabla de Hitos Judiciales
| Fecha | Evento | Descripción |
|---|---|---|
| 2007 | Solicitud de Reapertura | La familia Larrabure impulsa la reapertura de la causa, argumentando delito de lesa humanidad. |
| 2018 | Rechazo de la Cámara Federal de Rosario | El tribunal rechaza la calificación de lesa humanidad, declarando el caso prescripto. |
| Actualidad | Recurso de Reposición ante la Corte Suprema | La querella presenta un recurso buscando la recalificación del caso como lesa humanidad. |
Reconocimiento Político y Proceso de Beatificación
En los últimos años, su figura fue retomada por sectores del oficialismo como símbolo de las víctimas de la violencia guerrillera. Esa resignificación se inscribió en una discusión más amplia sobre la memoria de los años 70. El testimonio del hermano del militar aparece en el video institucional "Las víctimas que quisieron esconder" difundido por la Casa Rosada al cumplirse 50 años del golpe del 24 de marzo de 1976.
En paralelo, la Iglesia católica avanzó en su proceso de canonización. En 2023 fue declarado “siervo de Dios”, primer paso formal hacia una eventual santificación. El obispo castrense Santiago Olivera lo definió como “un hombre del perdón, faro de reconciliación”. También destacó su mensaje a la familia, en la que pidió no responder con odio incluso en situaciones extremas. La figura de Larrabure quedó así en el cruce entre política, justicia y religión. Su historia, marcada por la violencia de los años 70, continúa abierta a interpretaciones.
En el oratorio de la Virgen de Luján, los sables de Larrabure y Enrique Shaw, camino a ser beato, con sus fotografías.
El historiador Sebastián Miranda sostiene que es necesaria su beatificación. “Pedía que recen por él y por sus captores. La investigación para la posible beatificación y luego canonización del coronel Argentino del Valle Larrabure, secuestrado y asesinado por el ERP en agosto de 1975, avanza con la recopilación de pruebas para presentar en El Vaticano”. Miranda escribió un libro sobre Larrabure, “Argentino del Valle Larrabure: mártir de Dios y de la Patria”, que recopila las pruebas que presentará la Iglesia argentina ante El Vaticano para su posible beatificación y luego canonización. En la actualidad, desde el 14 de marzo del 2023, el militar asesinado por el ERP ya es Siervo de Dios.
“Ya en su infancia se veía la vocación de este hombre. De niño jugaba con soldaditos de plomo y solía seguir a la guardia que custodiaba la Casa de Tucumán en su provincia natal -explica el historiador-. Además, su nombre tiene un motivo que lo marcó en toda su vida. Según contó su madre, se llamó Argentino porque iba a servir a la patria y Del Valle, porque lo iba a proteger esa virgen. Larrabure se forma en un colegio salesiano en Tucumán y allí nace su vocación religiosa, que luego expresará en el peor momento de su vida.
El historiador confía que el Papa tendrá en cuenta cómo vivió el militar con un total espíritu religioso su cautiverio de más de un año en una jaula bajo tierra. Desde allí, pedía que recen por él y por sus captores para que sean perdonados por los tormentos a lo que lo sometían. “Creo que la canonización de Larrabure sería muy importante porque es un símbolo de unidad y reconciliación entre los argentinos.
