Mitos y realidades: La mujer no puede emprender un negocio
A lo largo de la historia, las mujeres han sido objeto de estereotipos que han limitado su participación en la vida pública y, por ende, en el mundo empresarial. Aunque los avances educativos han permitido que muchas mujeres accedan a niveles académicos superiores, su representación en puestos de liderazgo y en el emprendimiento aún enfrenta barreras. Es urgente cambiar la forma en la que se habla de emprendimiento femenino para lograr avances en el tema y construir nuevas narrativas que rompan con mitos y creen condiciones equitativas de financiamiento, formación y conexión.
Mitos comunes sobre el emprendimiento femenino y sus realidades
Mito 1: Las mujeres no están bien preparadas para puestos de alto rango o para emprender
Realidad: Como mujer, tienes la misma capacidad que cualquier otra persona para saber cómo emprender, convertirte en líder y dirigir tu propio negocio. Tanto hombres como mujeres tienen la misma capacidad para desempeñarse en puestos directivos. Un estudio realizado por la empresa española Turijobs titulado “Desigualdad laboral en el sector turístico”, reveló que el 70% de las mujeres y el 70% de los hombres poseen estudios superiores, lo que los capacita de la misma forma para realizar las mismas funciones. De hecho, en los últimos años hay mayor número de mujeres graduadas, representando el 59% del total de la población.
Las mujeres poseen cualidades clave para un liderazgo efectivo, como la empatía, la comunicación y la responsabilidad. Sin embargo, los modelos tradicionales se han construido sobre patrones masculinos que invisibilizan otras formas de liderar.
Mito 2: Si tienes una familia o pareja, te será difícil equilibrar tu tiempo entre tu negocio y tu hogar
Realidad: Este es uno de los principales mitos que te encontrarás al convertirte en emprendedora. Si bien al inicio te costará organizar tus nuevas responsabilidades, poco a poco irás acostumbrándote y planearás mejor tus tiempos. La maternidad no es un obstáculo en sí, sino la falta de apoyo institucional, familiar y estatal. Muchas mujeres enfrentan rezagos laborales tras una licencia de maternidad o al asumir en solitario el cuidado de sus hijos.
El estudio de Amway 'desmonta' un poco esta visión, ya que, según los datos que manejan, las madres son las que más predispuestas están a emprender una aventura empresarial con un 67% frente a un 56% de las mujeres que no tienen hijos. La conciliación es un desafío, especialmente en sectores como la hostelería, donde es innegable que es muy complicada.
El concepto de corresponsabilidad es el gran paso que hay que dar, en la empresa y en la sociedad. No se trata de que solo sean las mujeres las que se acojan a las medidas de conciliación, sino que también los hombres las disfruten. Las tareas del hogar y cuidado no son una “ayuda”, sino una responsabilidad compartida. Las mujeres siguen asumiendo la mayor parte, incluso cuando también trabajan fuera de casa. Esta “triple jornada” afecta su tiempo, salud y calidad de vida.
Mito 3: Las mujeres que ocupan puestos directivos son la minoría
Realidad: Aún siguen siendo pocas las mujeres que ocupan puestos directivos y de liderazgo en México y el mundo. Esto en gran parte se debe a que existen restricciones legales que impiden a 2,700 millones de mujeres acceder a las mismas oportunidades laborales que los hombres. De todo el mundo, en tan solo 20 países hay mujeres que son jefas de Estado y de gobierno, según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Las mujeres ocupan únicamente el 37% de los puestos de nivel básico y solo un 10% de los cargos en comités ejecutivos en México. En las empresas nacionales, la proporción de mujeres trabajadoras es aún menor, un 10% menos que las que laboran en empresas extranjeras que operan en México, de acuerdo con el informe “La brecha salarial de género en México”, elaborado por Runa.
En España, hay una mayor presencia de mujeres emprendedoras, incluso por encima de la media de la UE. Una de cada cinco startups españolas está liderada por mujeres, y los datos del Observatorio W Startup C del Emprendimiento Innovador Femenino señalan que las fundadas por mujeres generan un 10% más de ingresos.
Mito 4: Las mujeres tienen aversión al riesgo y el miedo al fracaso las paraliza
Realidad: El miedo al fracaso es el que más atenaza a las mujeres que se deciden a iniciar un negocio propio. Un 81% de las españolas y un 71% de las mujeres de todo el mundo reconocen ese temor, que se ve agravado por la crisis económica y las elevadas tasas de desempleo. Aunque este miedo supone un freno para cualquier emprendedor, las mujeres somos más analíticas y más críticas con nosotras mismas, por lo que es posible que el miedo al fracaso nos afecte más. Sin embargo, no es cierto que las mujeres tengan aversión al riesgo; otra cuestión es que sean más prudentes, que midan los riesgos y que sean conscientes de lo que se juegan.
El miedo te hace tirar para adelante, dar un paso más. Es fundamental ver a otras mujeres en situación de emprendimiento, haciendo networking y compartiendo experiencias. Esto ayuda a romper la barrera de que no eres la única, y a obtener pautas para seguir, avanzar y crecer.
Mito 5: Es difícil que las mujeres consigan financiación para su negocio
Realidad: Obtener el capital necesario para emprender sigue siendo uno de los principales obstáculos a los que las mujeres han de enfrentarse aún hoy. El Banco Mundial de la Mujer, organización no lucrativa cuya misión principal es hacer más fácil que las mujeres sin recursos obtengan créditos, ya alertó sobre esta situación. Su presidenta en España, Ingrid Berggren, puso en evidencia que las mujeres solo tienen acceso al 8% de los préstamos bancarios. Esto se debe a que les cuesta más trabajo que a los hombres encontrar los avales que les piden las entidades financieras para que les concedan un crédito, por lo tanto, les es más difícil financiar sus proyectos.
Muchas mujeres evitan solicitar créditos por temor a negativas, requisitos excesivos o condiciones desfavorables. No se trata de falta de ambición, sino de experiencias de discriminación y sobrecarga de cuidados. El sistema laboral y financiero opera con sesgos: mientras que la paternidad masculina se ve como signo de responsabilidad, la maternidad femenina es percibida como una carga. La ambición existe, pero las oportunidades son limitadas, y la falta de acceso a créditos o financiamiento reduce el alcance de sus proyectos.
El Crédito Grupal es perfecto si será la primera vez que emprendes, ya que, aunque disfrutarás de una tasa fija individualizada, formar parte de un grupo te hará sentir acompañada, y podrás encontrar entre tus compañeros el apoyo y motivación que necesitas para enfrentar retos y romper mitos. En Colombia, por ejemplo, se lanzó el Fondo Mujer Emprende y hay diversidad de líneas de crédito para apoyar a mujeres emprendedoras.
¿Cómo vencer las barreras mentales para emprender? | Marisa Lazo Corvera | TEDxZapopan
Mito 6: El liderazgo femenino es débil
Realidad: Varias investigaciones indican que hay diferencias entre los estilos de liderazgo de hombres y mujeres. Se advierte que el comportamiento es aprendido, condicionado socialmente por el sexo al nacer y, como consecuencia, el estilo de liderazgo puede ajustarse, mejorar y cambiar a partir de una decisión personal. La investigación muestra que el liderazgo que ejercen las mujeres es más transformacional, mientras que el de los hombres es más enfocado en lo transaccional. Es decir, las mujeres en posiciones de liderazgo tienden a fortalecer capacidades de sus equipos de trabajo, a establecer condiciones en que todas las partes ganen, a escuchar y comunicar para el bien común. En conclusión, no hay debilidad.
Tabla: Estilos de Liderazgo por Género
| Característica | Liderazgo Masculino (Más Transaccional) | Liderazgo Femenino (Más Transformacional) |
|---|---|---|
| Enfoque principal | Transacciones, recompensas y castigos | Inspiración, motivación, desarrollo de equipos |
| Relación con el equipo | Basado en intercambio de tareas y beneficios | Fortalecimiento de capacidades, colaboración |
| Toma de decisiones | Más directiva, orientada a resultados individuales | Participativa, orientada al bien común y al consenso |
| Comunicación | Más unidireccional, enfoque en instrucciones | Abierta, énfasis en escucha y diálogo |
| Adaptabilidad | Menos énfasis en el cambio de comportamiento aprendido | Capacidad de ajuste y mejora continua del estilo |
Mito 7: Para emprender ya debes tener todos los conocimientos necesarios
Realidad: Algunas personas afirman que para convertirte en emprendedora ya debes tener todos los conocimientos necesarios, pero no es así. El emprendimiento es un camino de aprendizaje continuo. Es crucial trazar un plan con objetivos concretos, metas y desafíos. Necesitas formar una estructura y muchas veces no sabes adónde ir. Necesitas tener una persona al lado que te oriente, porque no lo puedes hacer todo bien.
Es muy duro empezar, y es imprescindible tener un plan de negocio, una visión y un panorama de lo que, de verdad, te puedes encontrar. Es vital poder compartir tus propias experiencias, porque ayuda ver las de esas mujeres que ya están en el siguiente escalón. Tienes muchas carencias y eso te da pautas.
El panorama del emprendimiento femenino hoy
Cada día son más las mujeres que se atreven con un negocio propio, pero aún existen ciertas disparidades entre cómo afrontan ambos sexos este desafío. La situación laboral con la que nos enfrentamos hoy en día condiciona nuestra forma de afrontar el trabajo y muchos optan por ser sus propios jefes ante este clima de inseguridad. Las mujeres tienen una actitud cada vez más abierta ante la iniciativa empresarial. Además, una investigación refleja que un 60% de las españolas confía en el autoempleo y, aproximadamente, tres de cada 10 tiene entre sus planes de futuro fundar su propia empresa.
En los últimos años, y en distintos sectores como el de la educación, el cuidado personal o la restauración, ha aumentado el papel de la mujer como líder de sus propios negocios. El primer mito a derrumbar es que las mujeres emprendedoras no son parte del cambio. La realidad es que son clave para la recuperación económica.
El segundo mito es que el estilo de liderazgo femenino es débil. La realidad es que el liderazgo que ejercen las mujeres es más transformacional: tienden a fortalecer capacidades de sus equipos de trabajo, a establecer condiciones en que todas las partes ganen, a escuchar y comunicar para el bien común.
Obstáculos y desafíos actuales
El tercer mito, entre muchos más, es que las mujeres tienen las mismas condiciones que los hombres para emprender: la brecha en el acceso a oportunidades para fortalecer capacidades y el libre desarrollo es amplia entre hombres y mujeres. En Colombia, si bien hay 7,2 mujeres emprendedoras por cada 10 emprendedores hombres, la autonomía económica como pilar fundamental aún dista de concretarse. Esta autonomía requiere que las mujeres obtengan ingresos para superar la pobreza y disponer de tiempo para capacitarse. El acceso al mercado laboral, el desarrollo profesional y personal, no deben convertirse en barreras para el logro de sus propias aspiraciones.
Actualmente, las mujeres dedican más del doble del tiempo que los hombres en actividades domésticas y de cuidado no remuneradas. El trabajo doméstico y de cuidado que realizan las mujeres equivale a 15% del PIB en Colombia. Es decir, a pesar de trabajar más, reciben menos remuneración. La brecha salarial persiste incluso entre personas con la misma preparación.
Las mujeres también enfrentan condicionamientos de género desde temprana edad, siendo encasilladas en roles de cuidado. Sin embargo, esto está cambiando, aunque lentamente. El “techo de cristal” sigue presente en el ámbito laboral.
El perfil de la mujer emprendedora
El perfil tipo de la mujer española emprendedora nos habla de mujeres que se encuentran mayoritariamente entre los 35 y los 45 años, a menudo con estudios medios y superiores, y muchas de las cuales han tenido un trabajo previo por cuenta ajena. Muchas emprenden por necesidad: han sido expulsadas del mercado laboral, se han visto penalizadas por su maternidad, tienen problemas de conciliación, techos de cristal. Todo ello hace que se asomen al emprendimiento con más dudas e inseguridad.
En México, cada vez más mujeres deciden iniciar un negocio. Según datos del estudio "La Fuerza del Emprendedor Latinoamericano” (AGER 2020) realizado por Amway, los emprendedores mexicanos tienen mayor interés por iniciar un negocio (90%) comparado con el porcentaje a nivel global que es del 57%. Además, las mujeres (70%) se interesan por la venta directa. Muchas de las mujeres que emprenden son mamás, esto se debe a las facilidades que este tipo de empleos ofrecen. Del total de mujeres trabajadoras con hijos que laboran en la informalidad en México, más de la mitad, es decir, 4.8 millones (55%) son trabajadoras por cuenta propia, o sea emprendedoras.
La importancia de los referentes y el apoyo institucional
Hacen falta referentes, ver que otras mujeres emprenden con éxito. Si desde pequeña no tienes referentes, ni te lo planteas. Se trata de romper esa barrera, y eso se logra viendo a otras mujeres en esa situación, haciendo networking, compartiendo. Cuando estás sola tienes muchas dudas acerca de cómo seguir, cómo avanzar y crecer. Es básico poder compartir tus propias experiencias, porque ayuda ver las de esas mujeres que ya están en el siguiente escalón. Tienes muchas carencias y eso te da pautas.
Desde las Administraciones se deben facilitar herramientas para el emprendimiento de las mujeres. El aspecto financiero es clave: para emprender hace falta dinero. Aunque las mujeres superen más barreras y operen mejor que los hombres, muchas veces no se saben vender y necesitan atreverse.
Sigue habiendo sesgos machistas en el mundo financiero, se espera que la mujer tenga detrás a un marido con nómina, o que sea más agresiva en su forma de ‘venderse’. Hay que aprender que somos diferentes, que nos expresamos de otra manera y que los inversores deben tener en cuenta la viabilidad del proyecto, no que quien esté detrás sea una mujer o un hombre.
