Juan Celaya: Biografía de un Empresario y Mecenas de la Cultura Vasca
Juan Celaya Letamendi, nacido el 29 de agosto de 1920 en Oñati (Gipuzkoa), fue un destacado empresario y mecenas cultural vasco. Su vida y obra reflejan un profundo compromiso con su tierra natal y su cultura. A continuación, exploraremos su trayectoria, desde sus inicios en la industria hasta su destacado papel como promotor de la cultura vasca.
Mapa del País Vasco.
Primeros Años y Formación
El 18 de marzo de 1911 nació en Hernani (Gipuzkoa) un niño al que bautizaron como Rafael Gabriel Juan Múgica Celaya Leceta Cendoya y que posteriormente será conocido como Gabriel Celaya. Estudió en el colegio que los Marianistas tienen en San Sebastián. En 1922 reside temporalmente en Pau (Francia) y en El Escorial, debido a problemas de salud. En 1927 termina el bachillerato en San Sebastián. Al año siguiente, se traslada a Madrid, para estudiar Ingeniería Industrial en la Universidad. Vive en la Residencia de Estudiantes. Ocupa la habitación n.º 6 del tercer pabellón que había sido ocupada previamente por Salvador Dalí y Federico García Lorca. Entre 1927 y 1935 cursó la carrera de ingeniero industrial.
Inicios en la Industria
La Empresa de pilas Cegasa (1934) ha sido el antecedente a partir del cual ha desarrollado sus posteriores iniciativas industriales, como: Tuboplast (envases de plástico) e Hidronor (tratamiento de residuos). Es también partícipe en empresas como Conservas Ulecia, vinos Lan, cartuchos CTL Activ, entre otras. La actividad industrial de Celaya no se limita al País Vasco, sus fronteras se extienden a: España, Francia, Inglaterra, Portugal, Estados Unidos, Chile, Argentina, México y otros países.
Basquexperience: Historia de la industria
Mecenazgo Cultural y Compromiso con Euskadi
Además su interés por las dimensiones sociales y culturales, ha hecho que apoye diversas iniciativas, como las ikastolas, UZEI, Expedición Tximist al Everest, entre otros. Es también promotor y presidente de K. A. Euskal Fundazioa, donde lidera este proyecto para crear un ámbito de encuentro de todos los vascos en la cultura.
Celaya ha trabajado siempre en pos de la cultura vasca (Ikastolas, UZEI, expedición Tximist al Everest, ciclismo...), y hoy figura como promotor y presidente de Kulturaren Aldeko Euskal Fundazioa, cuyo objetivo es que la cultura sea el punto de conexión de todos los vascos. “Creo que debería haber una fundación que agrupara a todos, porque somos pequeños y la parcialización no nos conviene en ningún aspecto. Esto no quiere decir que exista un único medio, pero lo que sí pienso es que no es positivo que una función específica se divida en varias ramas, porque aún uniéndonos somos pocos.
Euskal Fundazioa es una institución que no hace más que repartir los fondos en las distintas parcelas de la cultura vasca, y como las necesidades son ilimitadas nos encontramos que lo difícil es priorizar. No estoy a favor del acaparamiento de nada, mi función es darle dinero a los “hacedores” y si pudiera dar más, más a gusto me quedaría. Me gustaría que alguien me asesorara, que me dijera esto debes darlo así y aquí”.
Reconocimientos
Uno de los galardones que ha recibido es la distinción Lan Onari, otorgado por el Lehendakari, Juan José Ibarretxe. Pocos días antes de venir a Chile me llaman y yo no tenía ni la más mínima idea para lo que era. Me extrañó. Como le dije al juez -muchas gracias…más gustosamente se recibe un premio, y de esta naturaleza, que una patada en la tripa. Os agradezco sinceramente y nada más. Tampoco me preocupo del por qué me lo dan a mí, la verdad es que no me gustaría estar en el lugar de aquéllos que entregan el premio”.
Fundación Juan Celaya Letamendi
El fundador de Cegasa o Tuboplast, ya fallecido, creó en 1994 una fundación que lleva su nombre y que destina sus fondos al apoyo de la cultura vasca, hasta el punto de que se le considera uno de los grandes mecenas de Euskadi. Además, la primera expedición vasca al Everest fue sufragada por Cegasa.
La Colección de Arte y la Deuda Fiscal
Alguien con un patrimonio muy poderoso, cuya identidad permanece en secreto, ha saldado una deuda fiscal millonaria con la Hacienda de Álava mediante la dación de 87 piezas de arte -entre ellas, cuadros de Ignacio Díaz de Olano o el destacado Tríptico de la Guerra de Aurelio Arteta- y más de 200 grabados de Francisco de Goya, todo provenientes de la colección de la Fundación Juan Celaya Letamendia. El conjunto de creaciones artísticas fue valorado en 4,3 millones de euros y su entrega a la Diputación alavesa satisfizo una parte de la obligación tributaria que el misterioso contribuyente había contraído.
Tríptico de la Guerra de Aurelio Arteta.
Las piezas artísticas que ya son de titularidad pública correspondían a la entidad que lleva el nombre de Juan Celaya, un conocido empresario guipuzcoano fallecido en 2016, impulsor de firmas conocidas en Euskadi como el fabricante de pilas Cegasa o los electrodomésticos Solac, además de mecenas de la cultura y el deporte vasco. Esta fundación firmó en 2018 un convenio con la Diputación alavesa que recogía la cesión de 45 obras al Museo de Bellas Artes de Álava por un periodo de cuatro años prorrogables.
Ahora se ha conocido que las 45 obras cedidas por la Fundación Juan Celaya en 2018 y otras 42 piezas artísticas de esa entidad están ahora en poder de la Diputación alavesa y se muestran al público, en parte, en el Bellas Artes ubicado en Vitoria. En la lista se encuentran cuatro carpetas con más de 200 grabados de las series Tauromaquia, Caprichos, Los proverbios y Los disparates de Goya, pinturas de autores vascos de finales del XIX y principios del XX, además de tres tallas de madera de los siglos XIII, XV y XIX.
Obras Destacadas de la Colección
La responsable del Departamento de Cultura de la Diputación alavesa destaca de toda la colección recibida el valor del tríptico sobre la Guerra Civil pintado por Aurelio Arteta (valorado en 1,2 millones), que en 2021 se prestó al Guggenheim de Bilbao para su exhibición como obra invitada durante siete meses por su trascendencia en el arte vasco del siglo pasado: “Por sí mismo, justificaría la recepción de toda las obras” entregadas en pago a las arcas públicas. Son tres lienzos El frente, El éxodo y La retaguardia, pintados entre 1937 1938, que funcionan como un retablo que narra la visión del autor sobre la contienda nacional de 1936.
Legado
Juan Celaya Letamendi, a través de su visión empresarial y su compromiso con la cultura vasca, dejó un legado perdurable en Euskadi. Su apoyo a la educación, la lengua vasca y las artes, así como su contribución al desarrollo económico de la región, lo consolidan como una figura clave en la historia contemporánea del País Vasco.
