Joseph Schumpeter: El Emprendedor y la Destrucción Creativa
El desarrollo y el crecimiento de cualquier país se basan en el número y la calidad de las empresas que existen en él, ya sean industriales, comerciales, gubernamentales o de servicios. Tocar el tema empresas abre un amplio campo para la investigación y el análisis, no solo por el impacto que estas tienen en los distintos sectores de la economía en términos de la valorización de sus productos o servicios, sino también por su incidencia en la generación de empleo, el desarrollo regional, la innovación de productos y procesos y la investigación, entre otros aspectos.
Si bien es fundamental analizar el tema empresas, no lo es menos referirse primero a quienes las crean, ya sea aportando ideas innovadoras, cristalizándolas y tomando el riesgo de echarlas a andar, más con la pasión que con la razón, como lo hacen los emprendedores, o como los empresarios, que, más que con el corazón, también invierten recursos a largo plazo, con la mente fría y con un marcado ánimo de lucro, evaluando y valorando el riesgo, en empresas no necesariamente innovadoras pero sin duda igual de importantes por el impacto económico que generan.
Joseph Schumpeter (1883-1950)
El objetivo de este trabajo es presentar una revisión de los conceptos de emprendedor y empresario, intentando llegar a una definición y considerando que son conceptos distintos que a veces se utilizan como sinónimos. En la primera parte de este trabajo se presenta el tema emprendedores y empresarios, posteriormente se desarrolla el tema emprendedores tratando de presentar una definición y una caracterización, desarrollando también el tema emprendedor social, puesto que se considera de alta relevancia en los tiempos actuales; en la tercera parte se desarrolla el tema del empresario y se presentan las principales teorías que lo definen.
Emprendedores y Empresarios: ¿Sinónimos?
Ambos términos por lo general se toman como sinónimos, cuando en realidad están debidamente marcadas las diferencias entre uno y otro concepto. Un emprendedor no necesariamente es un buen empresario, ni un empresario es necesariamente un emprendedor, aunque existen más casos de emprendedores-empresarios exitosos (Steve Jobs, Bill Gates, Michael Dell, por citar algunos de los más conocidos) que de empresarios-emprendedores exitosos.
El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua señala las siguientes definiciones:
- Emprendedor: Que emprende con resolución acciones dificultosas.
- Empresario: Titular propietario o directivo de una industria, negocio o empresa.
De acuerdo con las definiciones señaladas, podemos identificar la primera gran diferencia entre los términos: el emprendedor emprende acciones innovadoras, siendo que el empresario, como su nombre indica, está íntimamente ligado a las empresas, ya sea en su papel de propietario, socio o directivo.
El Emprendedor Según Schumpeter
Pereira (2003) menciona que el término entrepreneur apareció por primera vez en el texto “Essai Sur la Nature du Commerce en Général”, escrito por Richard Cantillon (1755). El término designaba a una persona caracterizada por comprar productos a precios conocidos para venderlos en el mercado a precios desconocidos; esta concepción asoció al término emprendedor con los elementos conceptuales de recursos y riesgo.
Pereira (2003) también señala que posteriormente el concepto fue enriqueciéndose con los aportes de economistas importantes como Say (1852), Knight (1921), Baumol (1968 y 1993), Braudel (1985) y Casson (1982), quienes diferenciaron al emprendedor del inversionista, al reconocer la diferencia en el rendimiento que cada uno espera de sus acciones. El inversionista espera el rendimiento sobre el capital, mientras que el emprendedor busca el resultado de quitar de las utilidades que su acción emprendedora genera los costos incurridos por el uso del capital del inversionista.
Por su parte, García, Álvarez y Reyna (2007) señalan que el primero en poner de manifiesto que el emprendedor es un ente generador de crecimiento económico fue Schumpeter (1934) y que desde entonces, hasta fechas más recientes, estudios como los de Johnson y Loveman (1995) demuestran la importancia del desarrollo de las economías de mercado a través de los emprendedores de éxito y que, así como otros investigadores constatan que la creación de nuevos negocios tiene como principal recurso la figura del emprendedor, es lógico que el espíritu emprendedor sea uno de los nuevos campos de investigación en la Administración de Empresas.
JOSEPH SCHUMPETER, EMPRENDIMIENTO, INNOVACION, LIDERAZGO EMPRENDEDOR Y DESTRUCCIÓN CREATIVA
Rodríguez (2009) asume que esta diversidad de tendencias para la época se ve reflejada hoy, cuando no se vislumbra un tipo homogéneo de emprendimiento y que para generalizar el concepto se distinguen dos características: una, que el emprendedor es tomador de riesgo y persona demasiado inteligente (Cantillon, Thunen y Baudeau); y la otra, que el emprendedor toma decisiones con riesgo innovador y como trabajador innovador que hace la diferencia (Bentham y Smith, citados en Rodríguez, 2009).
Pereira (2003) señala que Schumpeter (1961 y 1965) identificó al emprendedor como el “destructor creativo” que rompe los ciclos ajustados del mercado mediante la introducción de una innovación que le brinda una ventana de tiempo monopolística que le permite fijar un precio muy superior al costo de los recursos utilizados para la producción. La diferencia entre estos dos valores es el rendimiento del emprendedor, que con el tiempo se reduce cuando es copiado por sus competidores, lo que lleva los precios a niveles bajos ajustados en el mercado. De este modo se restablece el ciclo que el emprendedor volverá a romper con otra innovación y, por lo tanto, lo que realmente diferencia al emprendedor es un proceso de desarrollo caracterizado por la innovación constante.
Gartner (1985) plantea que la complejidad y la variedad de los emprendedores hace imposible caracterizar a un emprendedor promedio y por ende la construcción de una base teórica común a este campo del conocimiento (Bygrave, 1989). En respuesta a esta situación, Bygrave y Hofer (1991) proponen que la delimitación del campo de conocimiento del espíritu emprendedor se amplíe, y que además del estudio de las características personales y las funciones del emprendedor se incluya el estudio del proceso emprendedor y sus características. Es decir, pasar de una concepción estática del espíritu emprendedor, entendida como una lista de características que permitirán obtener buenos resultados emprendedores, a una concepción dinámica del problema desde el punto de vista del proceso del evento emprendedor y del emprendedor mismo. Estos autores proponen considerar el proceso emprendedor como el conjunto de las funciones, actividades y acciones asociadas con la percepción de la oportunidad y la creación de la organización para explotarla.
Pereira (2003) cita, en este orden de ideas, que el emprendedor es quien percibe la oportunidad y crea la organización para aprovecharla; Gartner (1985) propone como elementos para el estudio del espíritu emprendedor los siguientes: (a) el entorno; (b) las características del individuo; (c) el proceso, y (d) la organización creada.
Por otra parte, entre los autores más influyentes que han estudiado la dimensión del emprendedor, se encuentra De Vries (1977), quien identifica al emprendedor a partir de los roles que cumple al concebir e implementar la idea: (a) innovación; (b) administración o coordinación, y (c) toma de riesgos. Por otra parte, De Vries señala que cuando autores como Drucker (1970) sumarizan las tareas del emprendedor como proyección, combinación, innovación y anticipación, no están más que retomando las propuestas originales de Shumpeter. La innovación se puede entender a partir del modelo de Schumpeter (1965), quien resalta esta característica como la función del emprendedor, quien adiciona la ganancia emprendedora a una combinación novedosa de factores de producción existentes.
Para completar la concepción de emprendedor propuesta por De Vries (1977), es necesario adicionar la dimensión de la toma de riesgo: el emprendedor no solo arriesga su capital económico, sino también su imagen social y los costos psicológicos asociados con el fracaso.
Curto (2012) señala que, para Drucker, empezar un negocio no es condición necesaria ni suficiente para ser emprendedor, y para Gregory Dees, los emprendedores no tienen por qué ser necesariamente inventores, sino que simplemente tienen que adoptar una visión creativa a la hora de poner en práctica invenciones de otros. Dees (1998) toma prestadas ideas de Schumpeter, Stevenson, Say y Drucker para identificar cuatro aspectos diferenciadores del emprendimiento:
- Destrucción creativa: Según Schumpeter, la generación de productos o servicios innovadores destruye los que estaban previamente en el mercado.
- Creación de valor: Según Say, el emprendedor traspasa recursos económicos de un área de baja productividad a una de alta productividad y mayor rendimiento.
- Identificación de oportunidades: Para Drucker, un emprendedor no genera cambio, sino que explota las oportunidades que el cambio brinda.
- Ingenio: Stevenson destaca la capacidad de los emprendedores no solo de aprovechar oportunidades, sino también de afrontar los retos que conlleva la falta de recursos para llevarlas a cabo.
En la tabla 1 se presenta un resumen de las definiciones del emprendedor vertidas por los diferentes autores analizados.
Tabla 1: Definiciones del Emprendedor
| Autor | Definición de Emprendedor |
|---|---|
| Cantillon (1755) | Persona que compra productos a precios conocidos para venderlos a precios desconocidos. |
| Schumpeter (1961, 1965) | "Destructor creativo" que rompe los ciclos del mercado mediante la innovación. |
| Gartner (1985) | Quien percibe la oportunidad y crea la organización para aprovecharla. |
| De Vries (1977) | Cumple roles de innovación, administración/coordinación y toma de riesgos. |
| Drucker (1970) | Proyección, combinación, innovación y anticipación. |
| Dees (1998) | Destrucción creativa, creación de valor, identificación de oportunidades e ingenio. |
Características del Emprendedor
García et al. (2007) señalan que no hay duda de que va en aumento el consenso sobre la existencia de diferentes causas detrás de los procesos del espíritu emprendedor, como apuntan MacMillan y Katz (1992), Zahara (1991), Naffzinger (1995) y Paige (1999). Mencionan que la proliferación de estos planteamientos teóricos, tanto en investigación como en estudios descriptivos, hace de este campo un terreno todavía por explorar y que no proliferó en investigaciones desde Schumpeter hasta los años ochenta, y a partir de esa década hasta nuestros días es cuando se han impulsado las investigaciones, lo cual supone que cualquier esfuerzo en este sentido es bien recibido en la comunidad científica.
Al respecto hay preguntas muy interesantes que numerosos estudios plantean; por ejemplo, Herron (1994 citado en García et al., 2007) hace las siguientes preguntas: ¿las características del emprendedor tienen realmente un impacto significativo en la creación y el desarrollo de la empresa? y ¿cuáles de estas características son más significativas o imprescindibles para el emprendedor? Él mismo da una respuesta sin constatar, afirmando que existen fundadas razones para pensar que unas características determinadas afectan positivamente a la creación y el desarrollo de un proyecto empresarial de éxito.
García et al. (2007) señalan que Boliko (1996) y Selameab (1997) plantean: ¿cuáles son las características que posee el emprendedor de éxito y el grado de importancia de cada una? Naffzinger (1998) argumenta que cualquier trabajo de investigación que en este sentido intente dar respuesta a preguntas de esta índole tendrá dificultades, ya que individuos carentes de cualidades emprendedoras intentarán comenzar la creación de sus propios negocios para salir de situaciones de crisis laboral.
Schumpeter y la Destrucción Creativa en la Crisis Económica
Muchos gurús de la innovación opinan que estamos ante una crisis económica distinta a las ya vividas, y es que, a su juicio, el modelo actual basado en la producción en masa y el consumo en masa se ha agotado, ya que la capacidad innovadora ha superado a la producción. Ante este contexto de incertidumbre económica, muchos economistas y expertos en I+D han comenzado a vislumbrar la posibilidad de adoptar las teorías del economista austriaco Joseph Alois Schumpeter para convertir la recesión en una oportunidad para cambiar el modelo económico actual o al menos readaptarlo a los nuevos tiempos.
Schumpeter es conocido por sus teorías sobre la importancia vital del empresario en los negocios, éste entiendo como un emprendedor - entrepreneur-; una figura de vital importancia dentro del sistema económico, ya que su papel es el de estimular la innovación y la inversión que determina el aumento y la disminución del éxito empresarial. Para Schumpeter el capitalismo estable es una ficción ya que sin los emprendedores el sistema capitalista no puede funcionar. Para él, lo más importante es crear bases de crecimiento económico alrededor de los entrepreneurs porque únicamente constituyendo esos pilares se podrá paliar la crisis.
La Destrucción Creativa
Schumpeter, que llegó a ser ministro de Finanzas austríaco entre 1919 y 1920, afirma que debemos adaptarnos a lo que necesitan los consumidores. Para ello necesitamos la figura del emprendedor. Bajo esta afirmación nace el concepto de “destrucción creativa”, planteada por el austriaco como respuesta a la visión neoclásica de la “competencia perfecta”.
La "destrucción creativa" viene dada por los emprendedores porque, según teoriza Schumpeter, los *entrepreneurs* son los agentes que alteran los equilibrios en las economías basadas en la oferta y la demanda. Debido a su constante empeño por innovar y buscar nuevas necesidades para los consumidores, consiguen modificar las condiciones que rigen la economía de mercado.
El concepto de “destrucción creativa” parece tener una connotación negativa, pero resulta que es todo lo contrario. Se entiende por destrucción creativa al acto de remplazar lo obsoleto por formas más avanzadas o más eficientes de producir y entender las necesidades de una sociedad abocada al hiperconsumo. Así pues, cuanta más destrucción mayor eficiencia y mayor empeño por entender y asistir a los consumidores. Schumpeter se muestra rotundo: “Los intentos por detener la destrucción creativa del emprendedor, frustra el progreso económico”.
La destrucción creativa como motor de la innovación
Los Cinco Tipos de Innovación Según Schumpeter
Schumpeter identificó cinco tipos principales de innovación que impulsan el proceso de destrucción creativa:
- Introducción de un nuevo bien: Un producto completamente nuevo con características y funciones sin precedentes.
- Introducción de un nuevo método de producción: Un proceso productivo más eficiente, con menor costo o mayor calidad.
- Apertura de un nuevo mercado: La creación de un nuevo mercado para productos o servicios existentes.
- Conquista de nuevas fuentes de suministro de materias primas o insumos: Acceso a recursos más baratos o de mejor calidad.
- Organización de una nueva estructura de mercado: Cambios en la organización industrial, como la creación de monopolios o la aparición de nuevas formas de competencia.
El Legado de Schumpeter
La destrucción creativa popularizada por Joseph Alois Schumpeter (1883-1950), destacado economista austro-estadounidense, ministro de Finanzas en Austria y profesor de la Universidad de Harvard desde 1932 hasta su muerte. Joseph Alois Schumpeter aludía al “proceso de mutación industrial que incesantemente revoluciona a las estructuras económicas desde dentro, destruyendo a las viejas y creando a las nuevas”.
Schumpeter puso demasiado énfasis en que la competencia destruye estructuras productivas existentes para sustituirlas por estructuras innovadoras. Si no se abren suficientes alternativas para el cambio, no sólo fracasará la economía, sino los mercados, las Organizaciones y las personas.
