James Joyce: El Nómada Intelectual y Revolucionario Literario
“He escrito el Ulises para tener ocupados a los críticos durante 300 años”, llegó a afirmar con ironía el escritor irlandés James Joyce. Considerado hoy en día el escritor irlandés por excelencia, su vida fue una odisea de exilio voluntario y una constante búsqueda de la expresión artística, transformando para siempre el panorama de la literatura mundial. La autora italiana Francesca Romana Paci, en su biografía James Joyce: vida y obra, afirma que el gran escritor irlandés, nacido el 2 de febrero de 1882, era un hombre "triste e intratable; bebía demasiado y no hablaba con nadie, ni siquiera con Nora (su esposa)".
Los Primeros Años y la Huida de Dublín
Joyce, aunque hoy es un importante reclamo turístico en su país, especialmente en Dublín, la ciudad a la que muchos admiradores de su obra acuden para visitar los escenarios que describió en su Ulises, acabaría huyendo de su Dublín natal, adonde solo regresó en contadas ocasiones. Había nacido en 1882, y a los 20 años ensayó el primer conato de fuga. La única solución era huir de la Dublín que detestaba por su provincianismo y victimismo nacionalista, y donde imperaban el culto católico y el nacionalismo antiinglés. Se matriculó en medicina, que pronto cambió por la disciplina de lenguas y gramática comparada en la Universidad Católica de Dublín, situada a la vera del St. Stephen Green Park. En el centro de la ciudad estaba el Trinity College, la síntesis del espíritu protestante y elitista de Irlanda, y aunque los universitarios de una y otra formación y creencia compartían las praderas del parque de Dublín, el joven Joyce creció volcando su rebeldía contra el complejo de una familia empobrecida, contra el nacionalismo irlandés amalgamado de curas, contra la soberbia protestante que era soporte del invasor británico, tres dogales que le ahogaban.
El 16 de junio de 1904, James Joyce conoció a Nora Barnacle, una muchacha pelirroja de Galway que trabajaba de camarera en el hotel Finn’s. Ella le devolvió una sonrisa y ése fue el sello que a partir de entonces unió sus vidas hasta la muerte. Desinhibida, analfabeta, realista, alegre y decidida a todo, la chica enseñó a aquel joven reprimido a liberarse de la moral católica. Para empezar le rompió la barrera del sexo. La relación de Joyce con Nora fue una continua tempestad erótica en la que ella gobernaba el timón con una maestría extraordinaria.
Una Vida en el Exilio: Profesor y Escritor
Desde que abandonó Dublín acompañado por su esposa y musa, Nora Barnacle, en 1904, la vida de Joyce fue de todo menos tranquila. En Zúrich, donde se instaló la pareja, Joyce empezó a trabajar como profesor de inglés, y desde allí fue enviado a Trieste, en Italia; durante un tiempo también dio clases a oficiales de la armada austrohúngara en Pola (ciudad que hoy en día forma parte de Croacia) hasta 1905. Más tarde, a finales de 1906, Joyce y su esposa se instalaron en Roma, donde el escritor trabajó como traductor en un banco; después, en 1910, la pareja regresó de nuevo a Trieste, donde el escritor impartió clases de inglés.
Joyce no quería saber nada del nacionalismo y las pulsiones religiosas que invadían Irlanda; incluso hablaba en italiano con sus propios hijos y escribía en ese idioma. Aparte de sus problemas relacionados con el nacionalismo tan presente en su país, Joyce también tuvo que hacer frente a la pobreza y sufrió algunos problemas familiares, como la esquizofrenia de su hija. Todo ello se reflejaría en su producción literaria. Los años que James Joyce transcurrió en Trieste representan la etapa más intensa que le tocó vivir. Pero además allí nacieron sus hijos Giorgio y Lucia y también debutó como conferenciante y (fallido) empresario. Durante esos quince años también tuvo tiempo de publicar un par de artículos en el periódico local Il Piccolo y de enamorarse de una alumna, Fräulein Annie Schleimer, una muchacha perteneciente a una acomodada familia local. Se trataba de un oscuro profesor de idiomas perdido por la Europa de entreguerras, que se iba volviendo ciego a causa de una iritis juvenil. Llevaba un parche en un ojo, como un pirata de la literatura, y de él se rumoreaba que estaba escribiendo una extraña epopeya.
Desafíos de Publicación y Primeros Éxitos
En 1912, Joyce regresó a Dublín por última vez. Aquella visita fue decisiva en la génesis de su primera obra en prosa titulada Dublineses, una colección de quince relatos cortos que intentó publicar en su país, aunque sin éxito. Tanto varios editores como sus propios amigos vieron en aquellas historias una "traición" a Irlanda, ya que el autor describe a sus compatriotas como seres infelices viviendo en una sociedad rígida. El padre de Joyce y el poeta William Butler Yeats hicieron lo posible para que se quedara en Dublín, incluso Yeats escribió al también poeta Ezra Pound para que le consiguiera trabajo. Pero Joyce se negó a pesar de sus problemas económicos.
Pound le ofreció una colaboración en las revistas The Egoist y Poetry y en 1914 lograría publicar Dublineses gracias al editor londinense Grant Richards. Las ventas no fueron muy bien (según Richards, debido al estallido de la guerra), pero el libro obtuvo buenas críticas. El relato más justamente conocido, y seguramente el más notorio, es "Los muertos".
Dublineses (1914)
Dublineses es un conjunto formado por quince cuentos, de extensión diversa, que fueron compuestos entre 1904 y 1907. Las razones del retraso de su publicación fueron el temor al rechazo por la crudeza del lenguaje, la inmoralidad de las situaciones, la heterodoxia política e incluso la posibilidad de ser demandados por algún empresario que estuviera disconforme con la aparición de su negocio en el libro. Mario Vargas Llosa, en el artículo dedicado al libro, señala que para la fecha de su publicación, era “de hechura tradicional y tributario de un realismo naturalista algo arcaico”. Un elemento que ayuda a alcanzar esta percepción es el propósito de situar con escrupulosa exactitud el lugar exacto donde vive o trabaja cada uno de aquellos, donde sucede esto o aquello. Los relatos son por lo general breves; muchas veces son una pequeña impresión de la vida cotidiana y sin embargo basta para llenar de hondura la atmósfera que envuelve este Dublín de las clases modestas. Los relatos son abandonados en el momento adecuado, muchas veces cuando estas han descubierto la precariedad de su concepto de lo cotidiano mediante algún tipo de acontecimiento o revelación (el escritor, y sus exégetas, llaman a esto epifanías).
Retrato del artista adolescente (1916)
En 1916 se publicó Retrato del artista adolescente y en 1918 se estrenó en Múnich la obra de teatro Exiliados. La fama de Joyce subió como la espuma, tanto que incluso empezó a recibir donaciones de una admiradora anónima que prometió ayudarlo "hasta que pudiera encontrar una situación estable". Retrato del joven artista es la autobiografía apenas disimulada a través del avatar interpuesto de Stephen Dedalus, a quien seguimos prácticamente desde su mismo nacimiento hasta el momento en que, como el mismo Joyce, decide abandonar Dublín y marchar al continente para respirar la libertad artística. La lectura del Retrato del joven artista ha supuesto para mí un descubrimiento asombroso: nunca había imaginado que en su interior se escondiera un libro tan profundo y tan admirable en el aprovechamiento de sus recursos literarios. Es una novela de crecimiento, de aprendizaje, de búsqueda de la autonomía crítica, que tiene la increíble virtud de conseguir una identificación en verdad estremecedora del protagonista con el lector pese a lo antagónicas que puedan ser las respectivas circunstancias vitales de ambos. Son muchos los momentos de este libro que dejan una profunda huella en el alma, por su capacidad para fundir lo dramático y lo estético.
Retrato del Artista Adolescente de James Joyce
Ulises: La Obra Maestra
La obra más emblemática de Joyce, Ulises, empezó a ser escrita en 1906, cuando el escritor trabajaba en un banco de Roma. En 1918, la revista estadounidense The Little Review empezó a publicarla por entregas (contrataron a un impresor croata que no entendía el inglés, una práctica muy común en la época). Pero La Sociedad para la Supresión del Vicio de Nueva York consideró la novela inmoral y pornográfica, y en 1920 logró parar su publicación. Margaret Anderson y Jane Heap, editoras de The Little Review, fueron condenadas a pagar una multa de cincuenta dólares cada una. En 1922, la conocida editora norteamericana y fundadora de la famosa librería Shakespeare & Company, Sylvia Beach, publicó la obra de Joyce en París a través del mismo sistema: contratar a un impresor que no entendiese el inglés. Finalmente, y tras muchos problemas, la primera edición de Ulises se publicaría en Estados Unidos en 1934, dos años antes que en Inglaterra. Poco a poco el fenómeno Ulises fue extendiéndose y la novela se tradujo a muchos idiomas, incluso al japonés.
Hoy en día, el Ulises de Joyce está considerada una obra maestra de la literatura universal. La acción de la historia sucede en un solo día, el 16 de junio de 1904, y en la novela solo aparecen tres personajes: Leopold Bloom, su esposa Molly y el joven Stephen Dedalus. Ese día no fue escogido al azar por el autor (el 16 de junio de 1904 era la fecha en la que Joyce y Nora Branacle tuvieron su primera cita). El título de la obra hace referencia al héroe mitológico de la Odisea de Homero, el rey de Ítaca. El autor establece paralelismos entre sus personajes y los del poema épico: Bloom se relaciona con el astuto Odiseo y Stephen Dedalus con Telémaco, el hijo del héroe. La crítica internacional ha ensalzado la novela de Joyce en numerosas ocasiones. Según el crítico argentino Rodolfo Biscia, Ulises es una "enciclopedia cabal de trucos narrativos y estilísticos". Por su parte, el aclamado escritor argentino Jorge Luis Borges también ensalzó el Ulises de Joyce con estas palabras: "Hay sentencias, hay párrafos que no son inferiores a los más ilustres de Shakespeare o de sir Thomas Browne".
Una Revolución de la Narración: El Flujo de Conciencia
En su Ulises, James Joyce fomentó el éxito de una nueva técnica narrativa literaria conocida como Stream of Consciousness o flujo de conciencia. En lugar de una narración objetiva externa con un narrador que relata los acontecimientos en tercera persona, aquí el propio protagonista entra en juego. Sin embargo, no lo hace de acuerdo con el esquema común de un narrador en primera persona, sino de una manera mucho más inmediata, asociativa, caótica: en la velocidad y el desorden de cómo los pensamientos corren por el cerebro, de cómo los recuerdos se conectan con los estímulos sensoriales o la manera en que los olores y las melodías estimulan la conciencia, el autor lleva las percepciones y los pensamientos de sus personajes al papel, a menudo en gramática incompleta. Esta técnica literaria reproduce la simultaneidad de los mundos tanto interno como externo.
James Joyce no sacó esta innovación literaria de la nada: a finales del siglo XIX, aumentó el interés en los procesos de la psique del hombre. Para esto fueron corresponsables las profundas investigaciones psicológicas del psicólogo vienés Sigmund Freud. El psicólogo William James fue el primero en utilizar el término Stream of Consciousness en su tratado Principios de psicología (1890). Se refirió a la novela Han cortado los laureles (1888) del francés Édouard Dujardin, quien utilizó la técnica por primera vez. Así pues, Joyce no inventó la técnica, sino que la elevó a un nivel perfeccionado y diferenciado. El estilo narrativo fue seguido también por otros autores como William Faulkner (El ruido y la furia, 1929) o Virginia Woolf (La señora Dalloway, 1925).
La Acción de Ulises: Un Día en Dublín (16 de junio de 1904)
La novela Ulises abarca un único día, el 16 de junio de 1904, conocido hoy como Bloomsday. A través de este día, seguimos las vicisitudes de sus tres personajes principales:
Stephen Dedalus: El Artista Melancólico
A las ocho de la mañana, Stephen Dedalus, el estudiante de medicina Buck Mulligan y el estudiante de Oxford Haines desayunan en su vivienda común, la torre Martello. Stephen está de mal humor, su madre murió y Buck Mulligan lo molesta continuamente por negarle una oración en su lecho de muerte como un obstinado ateo. A las diez, Stephen da una clase de historia a los estudiantes en la universidad, mentalmente ausente y aburrido. Después, Mr. Deasy, el director, le paga su exiguo salario y le encarga que entregue una carta a un periódico. Solitario y absorto en el soliloquio, Stephen camina después hacia la playa, pasando de un recuerdo a otro.
Leopold Bloom: El Viajero Cotidiano
Este día también empieza a las ocho para el vendedor de anuncios de origen judío húngaro Leopold Bloom. Bloom se esmera en preparar el desayuno para su esposa Molly, exactamente como a ella le gusta. Después de darle leche al gato, Bloom va con el carnicero para comprar un riñón para su desayuno. Alrededor de las diez, sale de la casa y emprende su odisea por las calles de Dublín. En su camino a la oficina de correos pasa frente a niños hambrientos, cabañas pobres y exóticas tiendas de té. Ahí recoge el contenido de un buzón que ha abierto con el pseudónimo de “Henry Flower”. Hay una carta de Martha Clifford con quien mantiene secretamente una amistad por correspondencia.
En un coche, Bloom y sus conocidos van al cementerio para el funeral de Paddy Dignam a las once. Después del funeral, Bloom va a la redacción del periódico para publicar un anuncio. A la hora del almuerzo, Bloom sigue caminando penosamente por las calles de Dublín. Su deseo de comer algo lo lleva al restaurante de Burton, pero la vista de la gente lo disgusta, así que va al pub de Davie Byrne. Allí conversa sobre Molly y su agente Boylan. Después de la comida Bloom se dirige a la Biblioteca Nacional para seleccionar un anuncio de un periódico viejo.
Los Caminos se Cruzan
Stephen Dedalus también se encuentra en ese momento en la biblioteca, donde presenta sus teorías sobre Hamlet. El debate es interrumpido por Leopold Bloom, que está buscando un número específico del periódico. Al salir de la biblioteca, se encuentran de nuevo con Bloom. En el bar de Ormond, Bloom, junto con Ritchie Goulding, un amigo, se sienta en una mesa cerca de la puerta y comienza una carta. En el pub de Barney Kiernan, Bloom espera encontrarse con Mr. Cunningham y Mr. Powers, que estuvieron con él en el funeral. En el pub se encuentra con un nacionalista irlandés al que todos llaman el “ciudadano” y que se queja en voz alta. Bloom enfrenta la hostilidad del “ciudadano”, que no lo considera un verdadero irlandés. Ligeramente aturdido por este desagradable incidente, Bloom se refugia en la playa. Se sienta en una piedra a cierta distancia de tres mujeres jóvenes; una de ellas, Gerty McDowell, intercambia miradas con Bloom, y Gerty se sienta en una pose de modo que él pueda ver sus piernas, la liga de las medias y sus bragas tan bien como sea posible mientras Bloom se masturba.
Bloom se acuerda de que quería visitar a la embarazada Mina Purefoy en el hospital. Allí se encuentra con Stephen Dedalus y otros estudiantes de medicina. El grupo se sumerge en una borrachera de alucinaciones perversas en el burdel de Bella Cohen. La predilección de Bloom por las prácticas sadomasoquistas sale a flote cuando la jefa del burdel lo humilla. También a Stephen lo atormentan visiones grotescas. Finalmente, Stephen rompe un candelabro y al salir del bar ambos se encuentran con dos soldados. Uno de ellos derriba al indefenso Stephen. Bloom lo lleva a un lugar seguro y lo protege hasta que Stephen despierta nuevamente. Ya es la una de la mañana. Bloom lleva a Stephen a un bar, donde ambos hombres conversan. Bloom invita a su protegido a su casa. Con una taza de chocolate los dos continúan su conversación. Aunque se simpatizan, Stephen rechaza la oferta de pasar la noche en casa de Bloom. Después de su partida Bloom vagabundea por la casa. La cita de Molly con Boylan dejó indicios claros. Agotado, Bloom se acuesta junto a su esposa infiel y se duerme. En cambio, Molly reconstruye mentalmente su día, piensa en Boylan y también en Bloom.
Fama, Infelicidad y el Final Silencioso
A pesar de su creciente fama, Joyce, al que el alcoholismo acompañaría siempre, tuvo serias dificultades para publicar sus libros a lo largo de toda su vida. Curiosamente, sus obras fueron rechazadas sistemáticamente, hasta que conoció a la nueva editora de la revista The Egoist, Harriet Shaw Weaver (que, con el tiempo, se convertiría en su agente, mecenas y albacea tras la muerte del escritor).
La publicación de Ulises dejó agotado a Joyce. Aquellas primeras páginas que tanto le costó escribir constituyen el inicio de su última obra, una obra que iba a tardar dieciséis años en publicar: Finnegans Wake, novela cómica escrita en un estilo que se podría definir como "experimental". De ella diría el gran autor italiano Umberto Eco: "El lector está obligado a encontrar un orden y, al mismo tiempo, a darse cuenta de que hay muchos órdenes posibles". Con la ocupación nazi de Francia, Joyce y su familia abandonaron el país y se establecieron en Zúrich. Obsesionado por todo lo que estaba ocurriendo en Europa, el escritor hizo de la literatura su vía de escape de una realidad deprimente. El 11 de enero de 1941, Joyce fue operado de una úlcera de duodeno. Tras una aparente mejoría, cayó en un coma profundo del que no despertaría hasta el 13 de enero. Una enfermera de guardia escuchó sus murmullos y acudió junto a su cama. Entre susurros, el escritor, consciente de su inminente final, le pedirá que avise a su esposa y a su hijo. Cuando la enfermera regresa para decirle que su esposa ya ha sido avisada, halla muerto al autor irlandés. De los casi sesenta años que vivió, Joyce escasamente pasó doce en Irlanda, esa Irlanda católica y madrastra que ahogaba a sus hijos. Su vida transcurrió en ciudades distintas, vagabundo como Leopold Bloom, jugando con idiomas y palabras, canciones y sonido...
| Año | Acontecimiento Importante | Obras Publicadas |
|---|---|---|
| 1882 | Nacimiento de James Joyce en Dublín | |
| 1904 | Conoce a Nora Barnacle; abandona Dublín | |
| 1904-1915 | Periodo de docencia en Zúrich, Pola, Trieste; trabaja en un banco en Roma | |
| 1914 | Dublineses | |
| 1916 | Retrato del artista adolescente | |
| 1918 | Estreno de "Exiliados"; "Ulises" comienza a publicarse por entregas | Exiliados |
| 1922 | Ulises (primera edición en París) | |
| 1934 | "Ulises" publicado por primera vez en Estados Unidos | |
| 1939 | Finnegans Wake | |
| 1941 | Fallecimiento de James Joyce en Zúrich |
