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Comunicación

El liderazgo empático y transformador de Jacinda Ardern

by Admin on 24/05/2026

Jacinda Ardern, ex primera ministra de Nueva Zelanda, se ha destacado por un estilo de liderazgo que prioriza la empatía, la compasión y la acción decisiva. Su trayectoria política, aunque concluida con su renuncia a los 42 años, ha dejado una huella profunda, redefiniendo lo que significa ejercer el poder en el siglo XXI.

Una nueva forma de hacer política

La renuncia de Ardern a la posibilidad de reelección en Nueva Zelanda, tras una carrera de excelencia, ha abierto un importante debate sobre la naturaleza del liderazgo, especialmente el femenino. Logró revalidar su mandato en octubre de 2020 con un margen abrumador, algo que ninguna formación neozelandesa había logrado desde 1996.

Cuando una mujer lidera, lo hace con todo el peso de ser mujer, enfrentando obstáculos que van desde roles sociales arraigados hasta el "síndrome de la impostora". La OIT señala que "la segunda barrera más citada como impedimento de los liderazgos de las mujeres son los roles sociales que siguen definiendo cómo ser según tu género". Ardern ha demostrado que existe otra forma de hacer política, no solo durante el liderazgo, sino también al marchar.

«No es fácil hacer encajar a las mujeres en una estructura que, de entrada, está codificada como masculina. Por ello, lo que tenemos que hacer no es redefinirlas a ellas, sino cambiar la estructura de poder».

Estas palabras de Mary Beard en su manifiesto ‘Mujeres y poder’ resuenan con la trayectoria de Ardern, quien ha desafiado las normas establecidas, abogando por un liderazgo que no exige renunciar a la sensibilidad.

El liderazgo tiene género?

Existe un liderazgo femenino porque existen unas competencias propias del género femenino que han venido a ser demandadas cuando el mercado las ha necesitado. Tras el auge de la digitalización o la automatización, la empatía, la lucha colectiva o la creatividad le han ganado la partida al control, la competitividad o la autoridad. Teniendo en cuenta que, durante siglos, el modelo de referencia para hombres y mujeres había sido el masculino, ahora el modelo femenino está siendo deseado por la sociedad en su conjunto.

El mercado laboral actual demanda una serie de soft skills tales como la resiliencia, la inteligencia emocional o la autocrítica. La amabilidad no es debilidad; la duda puede ser una forma de inteligencia; y liderar no debería exigir renunciar a la sensibilidad. Estos son principios que Ardern ha encarnado, promoviendo un modelo de liderazgo que prioriza valores humanos olvidados. Su amabilidad y compasión, lejos de ser debilidades, han sido la fuerza que le ha permitido lidiar con el sexismo y abogar por estar por encima de sus detractores.

Jacinda Ardern: Firmeza y compasión ante la crisis

Jacinda Ardern ha sido considerada la gran líder de una nueva generación. Su popularidad en su país y en todo el mundo se debe a su forma empática, honesta y genuina de enfrentar una serie de crisis y de gobernar su nación.

Gestión de la pandemia de COVID-19

Su lema "Sé fuerte. Sé amable" resume a la perfección su liderazgo durante la pandemia de coronavirus. Nueva Zelanda fue el primer país en eliminar el virus de su territorio (al menos temporalmente), gracias a políticas certeras y veloces. Ardern impuso estrictas medidas como el cierre de fronteras y una cuarentena de cuatro semanas cuando aún no se había registrado ninguna muerte por COVID-19.

Para Grint, el liderazgo implica persuadir a la masa para que adquieran responsabilidad en los problemas colectivos. La respuesta de Ardern frente a la COVID-19 empleó esta estrategia, comunicando de manera concisa y directa los motivos de cada decisión. En contraste con otros líderes, Ardern mantuvo conversaciones con los ciudadanos a través de las redes sociales y recortó los sueldos del gobierno en un 20% para mostrar "liderazgo y solidaridad" con los afectados.

Nueva Zelandia: El liderazgo de Jacinda Ardern sacó a la luz "lo mejor y lo peor de la sociedad"

Respuesta a los atentados de Christchurch

En marzo de 2019, tras el tiroteo contra dos mezquitas en Christchurch, que mató a 51 personas, Ardern acaparó la atención mundial por su elegancia y compasión. Vistiendo un hiyab, visitó y abrazó a los sobrevivientes y familiares de las víctimas, la mayoría musulmanes, y declaró "Ellos son nosotros". Su mensaje de inclusión y las duras medidas que lanzó tras el ataque llevaron a que algunos la calificaran como la "anti-Trump". Menos de un mes después de la masacre, logró que se prohibieran las armas de estilo militar que usó el atacante, un paso decisivo para endurecer la venta de armas.

Manejo de la erupción volcánica de White Island

Antes de la pandemia, Ardern también tuvo que lidiar con la erupción volcánica de White Island en diciembre de 2019, que cobró la vida de 16 personas. Su respuesta inmediata se guio por la empatía, expresando en homenaje a las víctimas: "Es extraordinario lo que tantas personas han llegado a hacer por salvar vidas; los que la han perdido quedarán ligados por siempre a Nueva Zelanda, y los llevaremos en el corazón".

Compromiso con la igualdad y el futuro

Ardern ha sido una defensora incansable de la igualdad de género, la maternidad, la conciliación y la lucha contra el cambio climático.

Apoyo a la maternidad y la conciliación

Jacinda Ardern hizo historia al convertirse en la segunda jefa de estado electa en dar a luz durante su mandato y la primera líder en activo en disfrutar de una baja por maternidad, llevando a su hija Neve Te Aroha Ardern Gayford a una conferencia de las Naciones Unidas. Este poderoso gesto dijo mucho de lo que significa ser mujer en un puesto de liderazgo. Su gobierno aprobó un proyecto de ley para ampliar la baja parental subsidiada en Nueva Zelanda de 18 a 22 semanas.

«No soy la primera mujer multitarea. No soy la primera mujer que tiene que trabajar y criar a un bebé, lo han hecho muchas mujeres antes que yo», declaró, normalizando la combinación de carrera y maternidad en la esfera pública. Ardern y su pareja, Clarke Gayford, han demostrado un modelo de corresponsabilidad que ha sido elogiado mundialmente.

Lucha contra el cambio climático

Ardern ha expresado un profundo compromiso con la conservación del medioambiente. En 2018, presentó un plan para prohibir las bolsas de plástico de un solo uso en todo el país, contemplando multas significativas por incumplimiento. Este compromiso nació de las incontables cartas de niños y niñas en edad escolar, demostrando su disposición a escuchar a los más jóvenes y actuar en consecuencia. "Somos un país pequeño, y lo que nosotros aportamos al recuento mundial de emisiones es aún menor, pero estamos rodeados de naciones isleñas que se llevarán la peor parte del cambio climático. Creo que tenemos la responsabilidad de demostrar que podemos y vamos a liderar la lucha", afirmó.

Defensa de los derechos de la mujer

Alcanzar la igualdad de género ha sido una prioridad para Ardern. Se convirtió en la tercera mujer en alcanzar la presidencia de Nueva Zelanda y en la tercera persona más joven en el cargo. Su talante amable ha recibido constantes elogios, un enfoque del liderazgo que está a años luz del carácter agresivo asociado con los puestos de responsabilidad. "La amabilidad, y no tener miedo ser amable, ni de hacer hincapié en ello, ni de moverse de verdad por la empatía", definió su estilo de gobernar.

Ardern anunció el acceso gratuito a productos de higiene menstrual para jóvenes en edad escolar a partir de 2021, como medida para erradicar la pobreza menstrual. Además, bajo su mandato, Nueva Zelanda alcanzó por primera vez el 50% de representación femenina en el Parlamento y en los órganos gubernamentales, despenalizó el aborto y reforzó la legislación sobre igualdad salarial.

Escuchar a los jóvenes

Desde su juventud, Ardern se unió al Partido Laborista con el objetivo de reducir la pobreza infantil. Esta herencia activista se ha traducido en su constante disposición a escuchar a los niños y niñas de su país. En la Cumbre para el Bien Social de 2018, describió cómo los jóvenes no le pedían dispositivos tecnológicos, sino que hablaban de pobreza y de pasar más tiempo con sus padres. "Miraron más allá de sí mismos. Y eso es lo que debemos hacer los líderes y también los gobiernos”, dijo. Ese mismo año, anunció un plan para reducir la pobreza infantil en Nueva Zelanda a la mitad en los próximos 10 años, con el objetivo de "hacer de Nueva Zelanda el mejor lugar del mundo para los menores”.

Jacinda Ardern en cifras

El liderazgo femenino aún es una minoría en la política global, pero figuras como Ardern demuestran el impacto positivo que puede tener.

Ámbito Porcentaje de mujeres Fuente / Dato Adicional
Personas al frente de gobiernos en el mundo 6%
Mujeres en consejos de administración en España <30% Datos actualizados del CNMV
Mujeres en alta dirección 19,66%
Representación femenina en el Parlamento de Nueva Zelanda (bajo Ardern) 50%

Estas cifras, aunque muestran un avance en los últimos años, subrayan la necesidad de seguir promoviendo la diversidad en el liderazgo. La igualdad numérica, sin embargo, no siempre se traduce en igualdad sustantiva. Ardern ha demostrado que no debemos conformarnos con las cuotas cuando tenemos en nuestras manos un mercado laboral que, por primera vez, reclama, demanda y exige valores femeninos.

Las lideresas no han llegado para reemplazar a nadie, sino para complementar a las organizaciones en base a las mejores virtudes de cada género y los mejores atributos de cada liderazgo.

Un poder diferente: La amabilidad como fortaleza

Jacinda Ardern ha redefinido el poder desde la empatía, la coherencia y la humanidad. Su libro ‘Un poder diferente’ (Plaza & Janés) se adentra en territorios poco habituales para un líder político, como la maternidad, las inseguridades, la empatía y el desgaste psicológico. Defiende que la amabilidad no es debilidad y que liderar no debería exigir renunciar a la sensibilidad.

Desde su infancia, Ardern aprendió que el poder no es imposición, sino cuidado. Su padre, un policía, ejercía el poder con una enorme conciencia de la responsabilidad, sin olvidar la humanidad de quien tenía delante. Esta visión fue determinante para ella.

«Con el tiempo comprendí que lo que yo llamaba debilidad era, en realidad, empatía. Y que esta no es sinónimo de fragilidad. Es lo que te otorga convicción», ha dicho Ardern. Su liderazgo empático le impulsa a actuar con decisión, sin conformarse con el status quo.

En un momento en el que la agresividad parece dar más votos, Ardern insiste en la bondad como estrategia para lograr resultados sostenibles. La polarización puede ser rentable a corto plazo, pero no construye nada duradero. Ella cree que la gente está cansada de tanto ruido y que la amabilidad es una estrategia para lograr resultados sostenibles. En su liderazgo del Partido Laborista, se propuso no atacar personalmente a otros políticos, desafiando una cultura arraigada.

Ardern también ha abordado el síndrome del impostor, un sentimiento que ella misma experimentó. Para ella, esta voz que te pregunta si mereces estar ocupando un lugar puede generar conductas valiosas como prepararse más, consultar más y escuchar más. Hay algo de humildad en ello, y no sería mala idea que más líderes se hicieran preguntas a sí mismos.

Sobre las críticas con componente de género, Ardern reconoce que son complejas de señalar, pero que los dobles estándares existen. Sin embargo, considera que el liderazgo tiene más que ver con la personalidad que con el género. Los valores que enseñamos a nuestros hijos, como la bondad, la generosidad y la curiosidad, son los mismos que deberían definir a cualquier buen líder.

En los momentos más duros, Ardern encontró apoyo en su país, leyendo cartas de ciudadanos que la animaban. Estas interacciones directas con la gente le devolvieron perspectiva y la mantuvieron con los pies en la tierra. Cuando se quedó embarazada siendo primera ministra, buscó precedentes y llegó a pedir consejo a la reina Isabel II, quien le dijo: «You just get on with it» («simplemente sigues adelante»), una verdad sobre la maternidad que no distingue entre cargos.

Reconocer los propios límites y saber cuándo parar es esencial. Ardern dejó el cargo porque, dijo, ya no tenía la energía suficiente para dar lo mejor de sí. Explicó a su hija que no estaba claudicando, sino que seguiría luchando contra las injusticias desde otro lugar. Actualmente, continúa impulsando iniciativas como el Christchurch Call contra el extremismo violento online y la beca Field para un liderazgo empático.

Ardern encuentra esperanza en los adolescentes, en su implicación, compromiso e investigación de soluciones prácticas. Les aconsejaría a su yo adolescente que no deje que nadie trivialice cómo se siente, reconociendo que la juventud es una etapa difícil y que mejora. Su yo joven estaría orgullosa de lo que lograron en pobreza infantil, manteniendo una visión centrada en el bienestar de la infancia.

Para Ardern, el mundo está acostumbrado a un tipo de liderazgo dominante, pero no es el único posible. Es importante que personas decentes sigan implicándose y crean que se puede dirigir de otro modo, y que pueden tener éxito haciéndolo. Su héroe, el explorador polar Ernest Shackleton, le enseñó que en los momentos más oscuros, la prioridad es mantener unido al equipo, darles un propósito común y sostener la esperanza. Él decía que el verdadero optimismo es coraje moral, y que ser optimista en tiempos difíciles es un acto de valentía.

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