Insolvencia del Empresario: Requisitos y Procedimiento en España
Con un buen asesoramiento jurídico financiero, una empresa con dificultades de liquidez puede salir adelante evitando la quiebra y las posibles responsabilidades para socios y administradores. El objetivo que se persigue es encontrar los mecanismos legales que permitan a la empresa cumplir con sus obligaciones económicas, mantener su viabilidad y asegurar su continuidad.
A pesar de que es un término bastante usado, son muchos las personas que no tiene claro qué es exactamente ser insolvente. Declararse insolvente es el primer paso para encontrar una salida por parte de aquellas personas que se encuentran inmersas en serios problemas económicos y financieros. Por eso, es importante dejar claro qué implicaciones tiene y cómo se lleva a cabo este procedimiento.
Comenzamos definiendo la insolvencia económica: es la situación en la que una persona o empresa deja de tener capacidad para hacer frente a sus obligaciones de pago. Es decir, se vuelve incapaz de pagar sus deudas porque estas superan a sus activos o porque no tiene suficiente liquidez. Y no tiene por qué ser el resultado de una mala gestión, sino simplemente deberse a uno o varios imprevistos, a una crisis económica o a una pérdida repentina de los ingresos, por ejemplo. En otras palabras: puede pasarle a cualquiera.
Sin embargo, encontrarse en situación de insolvencia no significa necesariamente ser insolvente. Esto último responde a un estado legal muy concreto, en el que se reconoce judicialmente a una empresa o persona como incapaz de hacer frente a sus obligaciones económicas.
Representación gráfica de la situación de insolvencia.
¿Qué pasos debe seguir la empresa que se enfrenta a una declaración de insolvencia?
Antes de nada, es imprescindible que un experto en insolvencias y reestructuraciones empresariales ayude y asesore a la empresa desde el primer momento.
Pasos a seguir:
- Detectar el problema de insolvencia
- Es recomendable hacerlo cuanto antes mejor una vez que empiezan a producirse incumplimientos económicos o impagos de deudas, para evitar que la situación se agrave.
- Cuando comienzan a acumularse obligaciones tributarias sin pagar o embargos que afectan al patrimonio de la empresa, es necesario reaccionar y determinar lo antes posible el tipo de insolvencia.
- Establecer un plan de medidas que eviten una agravación del estado de insolvencia
- Una vez detectado el problema, es necesario implementar medidas correctivas y un plan de reestructuración para tratar de reconducir la situación de insolvencia de la empresa.
- Acudir al Concurso de Acreedores
- Si ninguna de estas opciones es viable o suficiente, es necesario acudir al concurso de acreedores.
- Se trata de un proceso judicial dirigido a resolver la situación de insolvencia y falta de liquidez de la empresa, que se tramita en un Juzgado Mercantil.
- Podemos decir que cumple una finalidad social, porque trata de evitar siempre que sea posible la desaparición por quiebra de una empresa, manteniendo su continuidad.
- Si no puede resolverse la situación de insolvencia de la empresa se procede a su liquidación, cesando en su actividad.
Los administradores de la empresa tienen que realizar la declaración del concurso de acreedores en el plazo de los dos meses siguientes a la fecha en que se conozca su situación de insolvencia.
El concurso de acreedores se puede declarar:
- A instancia de la propia empresa deudora (concurso voluntario)
- A instancia de los acreedores (concurso necesario).
Es necesario demostrar la situación de insolvencia de la empresa, aportando, entre otros documentos el listado de acreedores, un inventario con los bienes y derechos que forman el patrimonio y una memoria económica y jurídica.
Si eres administrador de una pyme que se encuentra en situación de insolvencia, corres el riesgo de que las deudas de la empresa se deriven hacia tu persona. En Volver a Empezar te ayudamos a cerrar tu empresa y a comenzar una nueva vida sin deudas. Para esos casos existe el llamado concurso exprés, en el que se declara el concurso de acreedores y se concluye inmediatamente. Además de la situación de insolvencia, la empresa no debe tener activos a liquidar de valor suficiente para continuar la actividad. Dado que no hay administrador concursal, tampoco se abre la llamada pieza de calificación, en la que se puede declarar el concurso como fortuito o culpable. El concurso exprés no afecta a los avales otorgados, por lo que siempre se podrán reclamar al avalista.
Insolvencia económica empresarial: ¿Cómo salvar la empresa?
Proceso de Liquidación de una Sociedad
- Acuerdo de disolución de la sociedad.
- Nombramiento de los liquidadores.
- Inscripción del nombramiento de los liquidadores.
- Proceso de liquidación, reparto del haber social y escritura pública de extinción.
- Liquidación del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD).
- Solicitud de inscripción de la extinción de la sociedad y cancelación de asientos registrales.
- Extinción de los contratos de trabajo.
- Baja de los trabajadores contratados y de la cuenta de cotización.
- Baja en el Censo de Empresarios y en el Impuesto de actividades económicas.
- Baja en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos .
Planes de Reestructuración y Ley Concursal
Antes de explicar qué es la insolvencia debemos hacer alusión a una fase previa, los llamados planes de reestructuración. La Ley 16/2022, de reforma del texto refundido de la Ley Concursal, supone una profunda revisión de nuestro sistema de preinsolvencia e insolvencia. Concretamente, bajo los mismos pueden adoptarse quitas, esperas, capitalizaciones de deuda, daciones en pago, modificaciones o extinciones de garantías y resolver diversos tipos de contratos.
Es importante saber que no existe una única manera de salir de deudas, todo dependerá de cuál es el nivel de endeudamiento, qué tipo de préstamos uno tiene en ese momento y cuáles son sus condiciones. La ley de la insolvencia económica es la última estrategia para salir de deudas, permite negociar las obligaciones a través de un acuerdo con el sector financiero y personas con las que se está endeudada. Aunque a veces puede resultar duro y difícil tomar esta decisión, es quizá lo mejor para no seguir acumulando más deudas y evitar males peores, suponiendo una mejora en la situación económica.
La empresa no dispone de activos propios suficientes para afrontar sus pagos ni a corto plazo, ni a medio plazo ni a largo plazo. En la contabilidad se verá reflejado que el neto patrimonial es insuficiente o incluso negativo. El concurso de acreedores se regula en la Ley 22/2003.
Aunque se lleven todas las deudas lo primero que debe de hacerse una vez tomada la decisión de acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad, es dejar de pagar todas las deudas. No debe de descuidarse la elección de un buen abogado que negocie el pago y liquidación de las deudas, de ahí que sea importante el buscar un especialista profesional en concurso de acreedores y sobretodo en la Segunda Oportunidad.
Tanto las empresas como las personas naturales (mecanismos de segunda oportunidad) y herencias pueden declararse insolventes.
- Voluntaria: promovida por el propio deudor.
- Forzosa: promovida por los propios acreedores.
La mayoría de las personas piensan que el endeudamiento es perpetuo pero esto no es así. El contraer una deuda no significa que vaya a ser para siempre; el plazo para que una deuda prescriba, tal y como se observa en el Código Civil, es de 5 años.
- Deudas por préstamos no hipotecarios concedidos por bancos: 5 años (tanto los intereses como la deuda principal).
Si el juez declara el concurso de acreedores, el empresario aportará toda la documentación precisa. El juez también nombrará tres interventores que supervisarán la labor del empresario que deberá de permanecer al frente de la compañía.
Una de las opciones más utilizadas cuando no se puede hacer frente a una deuda es declararse insolvente. Existe una ley llamada Ley de la Segunda Oportunidad, creada para personas que no hayan podido seguir con su negocio y tengan deudas con sus acreedores, de tal manera que llega un momento en que es imposible llegar a pagarlas. Este término se ha hecho muy popular en España, motivo por el que ha llevado a cierta confusión, ya que una persona puede alegar en sede judicial que no puede pagar sus deudas, pero ello no produce efectos jurídicos de por sí.
Existe otro tipo de insolvencia prevista en la Ley Concursal, la insolvencia probable, aunque no resulta de aplicación en el procedimiento judicial para obtener la exoneración del pasivo insatisfecho.
¿Cómo me declaro insolvente?
No todo el mundo puede declararse insolvente. Existen una serie de requisitos que se necesitan para hacerlo, aunque el principal es simplemente demostrar que lo eres. Para ello, será necesario aportar la documentación necesaria sobre nuestros ingresos y patrimonio, así como sobre nuestros gastos y deudas.
Requisitos para declararse insolvente
Sólo hay un requisito a la hora de declararse insolvente en España y es el de acreditar/demostrar la incapacidad para saldar las deudas pendientes. Este estado legal es un juez el que tiene que confirmarlo, analizando tanto la insolvencia actual como la futura.
Cualquier figura puede declararse insolvente. Cuando se declara insolvente la persona física esta tendrá la responsabilidad de acreditar su incapacidad para hacer frente a sus deudas y, por lo consiguiente, su estado de insolvencia. Para ello deberá recopilar toda la documentación necesaria para hacerlo. Entre la que se encuentra tanto la referente a sus ingresos y patrimonio, como al monto adeudado, así como los gastos que tiene.
El proceso será similar pero a la inversa. Deberá ser el acreedor o los acreedores los que justifiquen nuestra situación de insolvencia. Para ello tendrán que presentar documentación que acredite la situación del deudor como tal.
Oficinas de asesoramiento legal en España.
El Procedimiento: Pasos a Seguir para Declararse Insolvente
Como ya hemos dicho, ser insolvente es una calificación legal que depende de los juzgados mercantiles correspondientes. Para llegar a este punto, lo primero es hacer acopio de la máxima documentación posible que sirva para acreditar la insolvencia. Los documentos que aquí son necesarios son los mismos que en los procedimientos de la segunda oportunidad.
Después, con la ayuda de un abogado tendrás que presentar una declaración de insolvencia, sobre la que el juez tomará una u otra decisión.
“Tras la solicitud, si se determina judicialmente la insolvencia se abre el camino hacia la cancelación de las deudas o, al menos, a su renegociación o aplazamiento.”
Si se deniega la declaración de insolvencia, el proceso acaba aquí y el deudor podrá optar por otras formas de responder ante las deudas. El Administrador Concursal será el encargado de negociar con los acreedores teniendo muy en cuenta a quien se ha declarado en estado de insolvencia. Lo mejor sería llegar a un acuerdo entre las partes implicadas y plasmar la resolución en un convenio, donde quedarán recogidas las quitas correspondientes.
Ventajas e Inconvenientes de Declararse Insolvente
Declararse insolvente tiene una serie de ventajas, pero también algunos inconvenientes.
Ventajas:
- Abre la posibilidad de cancelar hasta el 100% de las deudas pendientes de pago, siempre que sean privadas. En el caso de las deudas con Hacienda y la Seguridad Social, la cancelación puede llegar hasta los 10.000 euros. Se cancelan íntegramente los primeros cinco mil euros y a partir de dicha cifra, el 50% hasta el límite establecido. Además, al deudor que opte por el itinerario sin liquidación previa y sujeta a plan de pagos, se le permitirá, bajo ciertas condiciones, mantener su vivienda habitual y, en el caso de los autónomos empresarios o profesionales, continuar con su actividad.
- Ofrece protección legal ante los acreedores. Se paralizan los embargos y se terminan los posibles acosos que se estuvieran recibiendo por parte de algunos acreedores para cobrar la deuda. No pueden iniciarse ejecuciones singulares, judiciales y extrajudiciales, ni apremios administrativos y tributarios, que se dirijan contra el patrimonio del deudor. La Ley Concursal las somete a un plazo de espera.
- El nombre del deudor desaparece de los ficheros de morosos.
Inconvenientes:
- Ciertas restricciones en el crédito y otras limitaciones económicas a largo plazo. Otro efecto inmediato será el bloqueo por un tiempo a cualquier acceso al sistema financiero en relación a los servicios de financiación que ofrezca una entidad bancaria. Podría experimentar limitaciones o prohibiciones para acceder libremente a sus fondos, estando sujeto a las regulaciones establecidas por la ley o el procedimiento legal en curso.
- La vivienda habitual está protegida en el proceso, pero hay que cumplir ciertos requisitos.
- A pesar de la insolvencia, hay algunos gastos que siempre hay que afrontar al iniciar una declaración de insolvencia.
- Asimismo, el concurso puede dar lugar a la inhabilitación del concursado. Puede intervenir las comunicaciones del deudor.
Por estos motivos, muchas personas se preguntan si merece la pena o no solicitar la declaración de insolvencia. En Sello Legal, analizamos tu situación particular y te asesoramos para que no des ningún paso en falso. Aunque es cierto que, en la mayoría de los casos, esta es la mejor solución y el primer paso a seguir para poder empezar de cero.
Tabla Resumen: Ventajas e Inconvenientes de la Declaración de Insolvencia
| Ventajas | Inconvenientes |
|---|---|
| Posibilidad de cancelar hasta el 100% de las deudas privadas (hasta 10.000€ en deudas con Hacienda y la Seguridad Social). | Restricciones en el acceso al crédito y limitaciones económicas a largo plazo. |
| Protección legal ante embargos y acoso de acreedores. | La vivienda habitual está protegida, pero bajo ciertos requisitos. |
| Eliminación del nombre del deudor de los ficheros de morosos. | Gastos asociados al inicio del proceso de declaración de insolvencia. |
| Paralización de ejecuciones singulares, judiciales y extrajudiciales. | Posible inhabilitación del concursado e intervención de sus comunicaciones. |
