Asest

Asociación Española de Storytelling
  • Eventos
  • Áreas de especialización
    • Emprendimiento
    • Salud
    • Deporte
    • Nuevas tecnologías
    • Turismo
    • Diseño y moda
  • Comunicación
    • Artículos
    • Prensa
    • Testimonios
  • Story
  • Galería
  • Contacto
  • Acerca de
Inicio
|
Comunicación

La Ideología del Emprendimiento: Entre la Promesa y la Precariedad

by Admin on 24/05/2026

En los últimos años, el microemprendimiento ha emergido como una alternativa laboral y un proyecto de vida para personas de escasos ingresos y sectores medios empobrecidos, especialmente tras la Pandemia del COVID-19. Sin embargo, estas promesas a menudo ocultan una realidad social profundamente tensionada. La tan proclamada “libertad horaria” se traduce, en los hechos, en una disponibilidad permanente que diluye cualquier posibilidad de desconexión real del trabajo. Así, según datos de encuestas, las microempresarias dedican más horas de trabajo que los trabajadores comunes. Por su parte, la “autonomía laboral” se revela como una narrativa funcional al desmantelamiento de derechos laborales.

En este contexto, el relato sobre lo que debería ser o lo que potencialmente puede ser una vida laboral nos conduce a la configuración de la ideología que se encuentra en juego. Van Dijk (2005) señala que los sistemas ideológicos son creencias que configuran las prácticas sociales y les otorgan significado. Si entendemos la ideología como un conjunto de creencias compartidas que legitiman prácticas sociales, el emprendimiento, la microempresa y el autoempleo dejan de ser meras actividades productivas aisladas. En su ejercicio cotidiano, estas prácticas incorporan componentes de profesionalización que configuran modos específicos de hacer y de entender el trabajo. Quienes emprenden no solo desarrollan habilidades técnicas, sino que también adoptan una ideología profesional que otorga sentido y coherencia a su quehacer. Sin embargo, estos valores no se despliegan en un vacío, sino que se ven constantemente interpelados por las condiciones sociales que rodean al emprendimiento. La precariedad laboral, la ausencia de redes de protección y la inestabilidad económica tensionan la narrativa de profesionalización, revelando sus límites y contradicciones. En este contexto, la ideología emprendedora puede funcionar tanto como motor de acción como mecanismo de adaptación a escenarios adversos.

El Neoliberalismo y la Ideología Emprendedora

Este texto parte de una reflexión teórica que aborda el carácter específico de las ideologías en el marco de la reestructuración productiva del neoliberalismo. Se argumenta que las ideologías son formas de consciencia que tienen implicaciones prácticas en el mundo concreto, armonizando los antagonismos inherentes a la sociedad de clases. De ese modo, se propone superar la noción idealista de la ideología como visión de mundo y falsa conciencia. En contraposición, se resalta la función práctica de las formas de conciencia, independientemente de su verdad o falsedad. Las ideologías posibilitan la coincidencia de intereses antagónicos entre clases sociales bajo una especie de igualdad ficticia. Al hacerlo, dificultan la posibilidad de la lucha social a través de figuraciones que explican la realidad como si fuera armoniosa.

Desde la década de 1970, la reestructuración neoliberal de la producción renovó las teorías dominantes de la Administración, definiendo al hombre "emprendedor" como responsable de su propio bienestar. En este sentido, el emprendimiento puede ser entendido como una ideología vinculada al neoliberalismo. El capitalismo también se sostiene, y es exitoso, en la medida en que los oprimidos asumen como propio las ideas y discursos de sus opresores. Como dice Paulo Freire en “Pedagogía del oprimido”, es peligroso cuando “Hablan como ellos, actúan como ellos, piensan como ellos, desean lo mismo que sus opresores”.

Es así que en el discurso de la economía dominante se esté promoviendo la idea del ‘emprendedurismo’ como solución para aquella fuerza de trabajo que no es absorbida dentro del proceso de acumulación del capital, es decir, para el ejército laboral de reserva, o la población desempleada. Bajo este discurso, se les motiva a que inicien con un negocio y que poco a poco irán escalando hasta convertirse en grandes empresarios. La ideología neoliberal emprendedurista es funcional para seguir reproduciendo el sistema, materialmente y culturalmente.

Materialmente porque, por la misma lógica del capitalismo monopólico, estos ‘emprendimientos’ terminan siendo expoliados por el gran capital ya sea industrial, comercial o financiero. Y, además, en el plano de la consciencia, porque se reproduce una ‘falsa conciencia’ del sujeto, de querer ser como el opresor. La base del proyecto neoliberal se vuelve entonces un proyecto de la individualización de todo. “Una economía hecha de trabajadores que se comportan como unidades-empresa, y no como grupos de asalariados, conlleva la generalización de la forma empresa. (…) una sociedad integrada bajo el principio rector de la forma empresa, que se infiltra en todas las relaciones sociales. También en la familia o en el Estado.” (Santos Ortega 2014; p.37).

La ideología emprendedurista impone la idea de que el pobre es pobre porque no quiere ser un emprendedor, “sino emprendes, siempre serás un derrotado”. Incita a la competencia permanente, a ser un “triunfador”. Resalta como valores emprendedores, el talento, la innovación, el carisma, etc. Quien fracasa es porque no dispone de signos de éxito. Esconde que en realidad quien ‘fracasa’ es por el resultado directo de las relaciones de expoliación del capitalismo monopólico.

Se ocultan los procesos sociales que han posibilitado el “talento” del emprendedor. Es decir, el rico no es rico por sus cualidades de “talento” individual, sino porque su riqueza ha sido creada por las relaciones de explotación de la fuerza de trabajo dentro del proceso de trabajo, la cual crea un plusvalor que no es reconocido ni pagado; además por la invisibilización del aporte del trabajo no remunerado y del cuidado que realizan, en su mayoría, las mujeres, para reproducir la fuerza de trabajo y mantener la vida. El burgués posee riqueza porque niega, oprime y explota. No hay tal talento, lo que hay es explotación y dominación en las relaciones sociales de producción. Entonces con la ideología emprendedurista, el sujeto pasa de asalariado que vende su fuerza de trabajo en el mercado laboral, a considerarse un trabajador como “empresario para sí” (Foucault 2007). Esa es la trampa, es decir, no hay un reconocimiento de su lugar de enunciación como sujeto oprimido, hay un ocultamiento, una falsa consciencia.

Crítica Ontológica de la Ideología del Emprendimiento

En este artículo de reflexión de carácter ensayístico, realizamos la crítica ontológica de la ideología del emprendimiento. La pregunta ontológica es sobre la naturaleza de los fenómenos en relación con tendencias generales que los condicionan y de las cuales aparenta distanciarse. Se refiere, por tanto, a hechos y conexiones con tendencias universales junto con sus expresiones concretas (Lukács, 2012).

El campo filosófico de la ontología se refiere a las diferentes posturas sobre lo que es la realidad, es decir: sobre el ser. La especificidad de las formulaciones ontológicas de Lukács es que plantean el problema filosófico esencial del ser y del destino de los seres humanos en su autoconstitución contradictoria (Vaisman, 2007). El objeto de la ontología materialista, diferente de la ontología clásica y subsecuente, es lo que existe realmente; es el examen de la totalidad del ser social, de la realidad y del significado de cada fenómeno singular tomando lo existente en la forma de ser que le es específicamente propia (Lukács, 2010).

De acuerdo con Medeiros (2016), en el caso de la ontología del ser social, "el término ontología se refiere a las determinaciones que distinguen a la sociedad como forma de ser, naturalmente marcando su diferencia respecto a las formas de ser antecedentes" (p. 284). Lukács (2012) recupera la ontología implícita en la crítica de Marx (2008) que desvela lo esencial de la formación socioeconómica puesta por el capital: la forma mercancía que fetichiza relaciones sociales, representándolas en su apariencia como relaciones entre cosas. Además, reconoce que, en esta crítica, "por primera vez en la historia de la filosofía, las categorías económicas aparecen como categorías de la producción y la reproducción de la vida humana, haciendo posible una exposición ontológica del ser social sobre bases materialistas" (p. 285).

Para definir la ontología del ser social, Lukács (2012) parte de lo que, en su desarrollo histórico, distingue a los seres humanos de los otros seres naturales, orgánicos e inorgánicos: la teleología, o sea, la capacidad de establecer previamente las finalidades que pretende alcanzar. Toda teleología tiene por fundamento una necesidad existente, y toda finalidad se dirige a transformar lo real. La teleología es una posición formulada en la consciencia (momento ideal) y realizada materialmente, sin que eso implique actos secuenciales: la existencia ontológica de uno depende de la existencia ontológica del otro (Vaisman, 2010).

La posición teleológica es la actividad exclusivamente humana, es el fundamento ontológico del ser social, y su expresión en la praxis es el trabajo. Originalmente, en el salto ontológico del ser orgánico hacia el ser social, el fenómeno originario del trabajo resultó de la inmediata necesidad de reproducción material de la vida. O sea, la esencia de la praxis que es el trabajo emerge en medio de la lucha por la existencia. En la secuencia histórica, la praxis sigue siendo una expresión de la posición teleológica, de la capacidad de figurar el mundo y de transformar la realidad y, por lo tanto, reproduce continuamente el trabajo como "modelo de toda praxis social, de cualquier conducta social activa" (Lukács, 2013, p. 286).

Si toda praxis, incluso la más directa y cotidiana, expresa una conexión con el conocimiento y la consciencia en la cual la proyección de los fines precede su realización, resulta que las respuestas prácticas para resolver problemas que se expresan en los diferentes niveles de la existencia, en la vida cotidiana o con carácter genérico, son siempre mediadas por algún tipo de producción espiritual. La implicación ontológica es que "ese ser práctico actúa a partir de decisiones entre alternativas; ser que, sin tener abstractamente independencia de las necesidades puestas por la historia, reacciona a esas necesidades utilizando productos espirituales que son constituidos, de forma no lineal, en función de esas necesidades" (Vaisman, 2010, p. 49).

La Ideología como Elaboración Ideal de la Realidad

La ideología no se refiere a formaciones arbitrarias del pensamiento de personas singulares, aunque tengan una difusión social relativamente amplia. La ideología es sobre todo la forma de elaboración ideal de la realidad que sirve para hacer la praxis social humana consciente y capaz de actuar. De este modo, surgen la necesidad y la universalidad de concepciones para dar cuenta de los conflictos del ser social; en ese sentido, toda ideología posee su ser-propiamente-así social: ella tiene su origen inmediato y necesariamente en el hic et nunc [aquí y ahora] social de los hombres que actúan socialmente. (Lukács, 2013, p. 470).

Además, la posibilidad universal de tornarse ideología está ontológicamente basada en el hecho de que su contenido, y algunas veces su forma conserva las marcas de su génesis. Si estas marcas "continúan más o menos visibles, tiene relación con sus funciones en el proceso de los conflictos sociales, [ya que] la ideología es un medio de lucha social, [... es] un vehículo teórico y práctico para enfrentar y resolver conflictos sociales" (Lukács, 2013, pp. 470-471). La existencia social de la ideología presupone, por lo tanto, antagonismos sociales que "solo pueden ser enfrentados eficazmente en la sociedad cuando los miembros de un grupo logran convencerse a sí mismos de que sus intereses vitales coinciden con los intereses importantes de la sociedad como un todo" (Lukács, 2013, p. 471). O sea, el surgimiento de las ideologías presupone relaciones socio-históricas de disputas por imponer intereses particulares a la sociedad como un todo y "es marca registrada general de las sociedades de clases" (Lukács, 2013, p. 471).

Lo que interesa es que el surgimiento de las ideologías presupone la existencia de estructuras sociales en las cuales distintos grupos actúan para imponer sus intereses a la sociedad como un todo. Pero hay que considerar también el significado de la cotidianidad social en su exigencia de resolución inmediata de problemas "que emergen en condiciones históricas dadas, en las situaciones de clases existentes y en las correspondientes actitudes de la humanidad frente a una realidad social inmediatamente dada por sí" (Lukács, 2012, p. 32). Es decir, las operaciones ideológicas se explicitan en las formas más complejas de la acción humana y de modo concreto en el plano de la vida cotidiana. En ese sentido, Lukács (2013) afirma que la existencia social de la ideología presume "los conflictos sociales que necesitan ser contrarrestados, en última instancia, en su forma primordial, es decir, socioeconómica, pero que desarrollan formas específicas en cada sociedad concreta (p. 471).

La "Falsa Conciencia" y la Autoexplotación en el Emprendimiento

Lo que podemos ver es que en el caso de los microemprendedores existe una precariedad laboral que se disfraza de flexibilidad laboral y la autoexplotación se viste de autonomía laboral. De este modo, una ideología emprendedora (de tipo profesional) resignifica los problemas estructurales de nuestra sociedad, entre ellos: falta de empleo o acceso a una seguridad social de calidad. Un error conceptual frecuente es pensar el microemprendimiento como si tuviera el mismo potencial de crecimiento que una gran empresa. Este imaginario se ve reforzado por libros de autoayuda y mentalidad empresarial, tales como “Padre rico, padre pobre” o “Los secretos de la mente millonaria”, entre otros. Estos textos promueven la idea de que cualquier persona puede empezar desde cero y llegar a construir un gran negocio.

Imponer una lógica de crecimiento constante con la expectativa de que los microemprendimientos se transformen en grandes empresas implica desconocer su origen. Esta exigencia desproporcionada puede poner en riesgo su sostenibilidad, especialmente en las etapas tempranas, cuando los recursos, las redes y las capacidades aún están en formación. Además, esta presión por alcanzar estándares empresariales elevados -propios de un sistema ideológico que privilegia la expansión y la competitividad- puede generar profundas frustraciones dentro de las unidades productivas. En ese contexto, el desafío que tenemos por delante es fortalecer el rol del microemprendimiento. Para realizar ese apoyo debemos conocer sus variables, sus comportamientos, su profundo contexto social, posicionar a la microempresa como una fuente de trabajo digno para el país.

En tiempos de elecciones, se debate sobre el papel de las micro, pequeña y medianas empresas, especialmente sobre su responsabilidad como soportes de la economía. Más que repetir un discurso del “ser tu propio jefe”, se necesita que los microemprendimientos dejen de ser sinónimo de precariedad laboral, y junto a una vinculación pública-privada se fortalezca a este sector económico.

El futuro de las agencias: Cómo la IA está redefiniendo la creación de contenido (Día 2)

Tipologías y Habilidades en el Mundo del Emprendimiento

El emprendimiento es una puerta hacia un mundo lleno de oportunidades, desafíos y satisfacción personal. Dentro del mundo del emprendimiento existen diferentes formatos y tipologías, cada una con un enfoque y unas características concretas. Comprender estas tipologías te ayudará a determinar qué tipo de emprendimiento se alinea mejor con tus intereses y capacidades.

Presentamos algunas tipologías de emprendimiento:

  • Emprendimiento por Necesidad: Su objetivo principal es generar los ingresos suficientes para mantener el negocio y ofrecer un sustento para el propietario y su familia.
  • Emprendimiento de Escalabilidad: Este tipo de emprendimiento atrae inversores y capital de riesgo debido a su enorme potencial de expansión.
  • Emprendimiento Social: Más allá del beneficio económico, esta tipología de emprendimiento se enfoca en generar un impacto positivo en la sociedad.
  • Emprendimiento Innovador: Los emprendedores innovadores suelen ser profesionales pioneros en su campo que introducen ideas revolucionarias basadas en avances tecnológicos o científicos.
  • Emprendimiento de Oportunidad: Esta tipología de emprendimiento se basa en la capacidad de adaptarse a las nuevas tendencias y la exploración de nichos específicos.
  • Intraemprendimiento: Esta tipología de emprendimiento tiene lugar cuando los empleados de una empresa desarrollan nuevos proyectos o unidades de negocio utilizando los recursos y el soporte de la empresa matriz.
  • Emprendimiento por Imitación: Consiste en analizar detenidamente modelos de negocio ya existentes y ubicarlos en nuevos entornos minimizando el riesgo al aprovechar una fórmula comprobada.

Cada una de estas tipologías ofrece una ruta diferente en el camino hacia la autorrealización. La mayoría de los emprendedores piensan que para alcanzar el éxito basta con tener una buena idea. Aunque eso no es exactamente así. Esa “gran idea” es solo el primer paso, pero existen muchos otros factores y habilidades necesarias para convertir esa idea en una empresa viable y sostenible.

Habilidades Clave para Emprendedores

Una buena idea necesita una ejecución impecable para convertirse en un negocio exitoso. Lo cual implica tener la capacidad de planificar, organizar y gestionar todos los aspectos del negocio. Desde la producción hasta la comercialización y la atención al cliente. Los emprendedores también deben poseer habilidades de gestión para hacer crecer su empresa. Es decir, contar con competencias en liderazgo y gestión del tiempo, así como con la capacidad de tomar decisiones estratégicas y delegar cuando sea necesario. Entender el mercado es fundamental para llevar a cabo cualquier tipo de emprendimiento. De manera que los emprendedores deben conocer tanto a su público objetivo como a sus competidores.

El camino del emprendimiento está lleno de obstáculos y desafíos. Por eso, la resiliencia y la capacidad de adaptación son imprescindibles para prosperar en este campo. El acceso a los recursos, incluyendo el capital, el equipo y la tecnología necesaria, es clave para poner en marcha y escalar un negocio. Tener una red de contactos sólida puede marcar la diferencia en el mundo del emprendimiento. Incluso la mejor idea necesita una estrategia de marketing para llegar a su audiencia. Y este es el motivo por el que, independientemente de la tipología de emprendimiento que elijan, los emprendedores deben ser capaces de “vender” sus productos o servicios. El éxito de un emprendimiento no se basa únicamente en la idea inicial, sino en su capacidad para mantenerse en el tiempo.

El Rol de las Universidades en el Fomento del Emprendimiento

Las universidades juegan un papel fundamental en la formación y el desarrollo de los futuros emprendedores. Las incubadoras universitarias son programas que proporcionan apoyo a los estudiantes para desarrollar sus ideas de negocio. Los cursos de emprendimiento proporcionan los recursos y conocimientos necesarios para sacar adelante cualquier tipo de proyecto empresarial, desde la creación de un plan de negocios hasta las diferentes tipologías de financiación y estrategias de marketing. Las mentorías profesionales son una herramienta extremadamente poderosa para los emprendedores noveles. Participar en concursos de startups y hackathons puede ser una excelente forma de poner a prueba tus habilidades y recibir retroalimentación.

Emprendimiento Solidario: Una Alternativa a la Competencia Individualista

En el sentido de la deconstrucción y resignificación de las palabras, si queremos darle un nuevo significado al concepto de emprender, diremos que emprender sí pero no en competencia, sino en solidaridad. Como por ejemplo lo entiende la “Asociación Solidaria de Comunidades Emprendedoras en Red” (ASCER) en San Sebastián y San Lorenzo, San Vicente, ellos y ellas lo asimilan y resignifican con otra lógica, con otra mirada, con valores de solidaridad y empatía, de ir propiciando una nueva consciencia. Su misión es la de “Fomentar un cambio de actitud de los productores y productoras por medio de acciones colectivas justas y solidarias que generen una dinamización económica y productiva local en nuestros municipios”.

Estas nuevas relaciones de producción van creando una nueva consciencia del sujeto, una consciencia solidaria. La cual va entendiendo que es necesario disminuir poco a poco las relaciones de vinculación con las empresas capitalistas, y de potenciar, por el contrario, la articulación intra e inter sectorial del sector de la economía solidaria. De esta manera se va creando otra relación con la realidad, se va creando una nueva consciencia del sujeto, ya no individualista y competitiva, sino una consciencia colectiva y solidaria.

Referencias

  • Dijk, v. (2005). Ideología y análisis del discurso.
  • Dussel, E. (1999). Ética de la liberación en la edad de la globalización y la exclusión. Trotta.
  • Dussel, E. (2000). Universalismo ético y política. Siglo XXI.
  • Foucault, Michel (2007). Nacimiento de la biopolítica. Curso en el Collège de France (1978-1979). Fondo de Cultura Económica.
  • Freire, Paulo (1978). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI.
  • Holborow, M. (2015). Language and Ideology. Palgrave Macmillan.
  • Instituto Nacional de Estadísticas. (2022). Encuesta de Microemprendimiento. Santiago de Chile.
  • Laclau, E. (1996). Emancipation(s). Verso.
  • Laclau, E., & Mouffe, C. (2001). Hegemony and socialist strategy: Towards a radical democratic politics. Verso.
  • LUKÁCS, Gyorgy. (2012). Ontologia do ser social I. Campinas: Boitempo.
  • LUKÁCS, Gyorgy. (2013). Para uma ontologia do ser social II. São Paulo: Boitempo.
  • Marx, K. (2008). O capital: crítica da economia política (Livro I, Vol. I). Civilização Brasileira.
  • Medeiros, J. (2016). A gênese da teoria marxiana do valor: uma perspectiva ontológica. Tese de Doutorado. Universidade Federal do Rio de Janeiro.
  • Montoya, Aquiles (1998). Economía crítica.
  • Rindova, V. P., Barry, D., & Ketchen, D. J. (2009). Entreprening as emancipation. Academy of Management Review, 34(3), 477-493.
  • Santos Ortega, Antonio. (2014). La política en manos de los empresarios: el imparable ascenso de la ideología del emprendedor. Revista Papeles, Nº227. Pp. 31-48.
  • Tragtenberg, Mauricio. (2006). Burocracia e ideologia. Cortez.
  • Vaisman, E. (2007). A ontologia do ser social em Gyorgy Lukács. Revista Espaço Acadêmico, 7(72), 33-40.
  • Vaisman, E. (2010). O trabalho na ontologia de Lukács. Praia Vermelha, 17(1), 40-54.
  • Verduijn, K., Dey, P., Tedmanson, D., & Essers, C. (2014). Emancipation and oppression in entrepreneurship: An introduction. Organization, 21(4), 441-451.
  • Verduijn, K., Dey, P., & Tedmanson, D. (2017). Critical entrepreneurship studies: Researching and challenging dominant discourse. Routledge.

tags: #ideologia #del #emprendimiento

Publicaciones populares:

  • cómo implementar un programa de mentoring empresarial efectivo
  • un análisis profundo de negocios ilícitos
  • Descubre la metodología en tu TFM
  • Optimización y Adaptación en la Era Digital
  • Estrategias para tu Negocio en Tiempos Difíciles
Asest © 2025. Privacy Policy