Humberto Maturana: Liderazgo, Colaboración y la Danza del Cambio
El Premio Nacional de Ciencias Naturales, Humberto Maturana, compartió sus reflexiones en torno al liderazgo y el trabajo colaborativo, invitando a una convivencia en la equidad de la colaboración. El destacado biólogo Humberto Maturana, co-creador del concepto de autopoiesis junto a Francisco Varela y fundador del Instituto de Formación Matríztica junto a Ximena Dávila, llamó a las personas a reflexionar despojándose de la "certidumbre".
En el marco de conferencias y entrevistas, el Premio Nacional de Ciencias por sus planteamientos acerca de la teoría del conocimiento, reflexionó sobre la necesidad de trabajar colaborativamente, dejando atrás el concepto tradicional de liderazgo. El liderazgo visto desde la colaboración y la co-inspiración, con reglas como amar, cocrear y escuchar, es parte del mensaje que dejaron el biólogo Humberto Maturana y la epistemóloga Ximena Dávila.
Maturana, además, no se ha limitado a matizar a Darwin en el trabajo académico, sino que ha extraído de su evolucionismo cooperativo toda una filosofía de vida que comparte con los alumnos de su Instituto Matríztico. La Escuela Matríztica de Santiago busca “contaminar con el virus de la reflexión”.
La Reflexión como Antídoto a la Certidumbre y el Fanatismo
Al hablar de la gestión del cambio lo que debemos preguntarnos es por las emociones que van a guiar nuestro actuar, y estas son la incertidumbre y el deseo de control. Si queremos la certeza de que en un ámbito humano se hará lo que deseamos que se haga, actuaremos desde la emoción de la exigencia, la autoridad o el liderazgo, buscando la entrega de la voluntad de otros a cumplir nuestros deseos, y aparecerán el dolor y el resentimiento, comentó el investigador.
En ese contexto, Maturana explicó que si queremos impecabilidad en el quehacer y en la disposición a ver y corregir los errores, es importante actuar desde la emoción de la co-inspiración, para que aparezca la colaboración en el bienestar de la autonomía reflexiva y de acción. El enemigo de la reflexión es la certidumbre. Para mirar donde estoy tengo que soltar mi certidumbre.
Cuando reflexionamos siempre nos encontraremos en un ámbito sensorial, operacional y relacional inesperado en el que podemos escoger lo que queremos y vivir la experiencia de la libertad. Maturana advierte sobre el peligro del fanatismo, definido como aquel estado en que una persona "no puede cambiar de opinión ni puede cambiar de idea" porque no está dispuesta a reflexionar sobre sus fundamentos. El fanatismo atrapa y ciega, impidiendo mirar y escoger.
La reflexión consiste en que uno se detiene un instante a mirar lo que está haciendo, y se pregunta, “¿me gusta lo que estoy haciendo o no?”. Pero tengo que mirarlo, y para mirarlo tengo que detenerme, tengo que aceptar que posiblemente no sé, no veo. Entonces, en ese acto de reflexión se abre la posibilidad de cambiar de dirección, se abre la posibilidad de que realmente no quiero lo que estoy haciendo. Los seres humanos no estamos condenados, porque siempre podemos reflexionar.
Liderazgo Inspirador vs. Tradicional: Un Cambio de Paradigma
Humberto Maturana sostiene que el amor es la emoción que posibilita la confianza como actitud, y el orgullo humilde la emoción que abre la puerta al desarrollo de esos ecosistemas sanos en los que las personas podemos florecer. Para él, el liderazgo, tal como se entiende en general, no es compatible con la colaboración. Porque en la historia de la palabra liderazgo, es una historia de aceptar la autoridad de otro. Y en el momento que usted acepta la autoridad de otro, no colabora. Obedece. Se somete.
Entonces, confundimos mucho. Si queremos una convivencia armónica, en la que las personas tengan dignidad, se respeten y colaboren, la autoridad, en términos de dominación y exigencia, no sirve. Hay que inspirar de otra manera.
Ximena Dávila propone que todos los seres humanos somos igualmente inteligentes, en tanto la inteligencia es la plasticidad conductual ante un mundo cambiante. Podemos ser líderes si surgimos porque los otros nos reconocen como una persona que inspira, que acoge. La diferencia entre un evangelista y un santo es que el primero evangeliza y convence; el segundo, inspira.
La colaboración surge cuando suplimos la competencia, dejando de estar centrado en ser mejor que el otro. Podemos mirar lo que el otro hace, y aprender de él o ella, y el otro puede mirar lo que yo hago porque tampoco está compitiendo. Así, aparece la posibilidad de hacer algo juntos. Vivir en la competencia, en la lucha, en este esfuerzo continuo del éxito, no hace que hagamos mejor las cosas.
Fíjese que la competencia implica la negación de lo que uno hace, porque uno hace las cosas en función de lo que hace el otro. Estamos negando a los demás para nosotros conseguir algo, porque pensamos y actuamos como si lograr algo en términos de la calidad de nuestro hacer dependiese del otro, y no es cierto.
Tipos de Liderazgo según Ximena Dávila
Ximena Dávila distingue dos enfoques sobre cómo surge el liderazgo y su impacto:
| Líder que Inspira y Colabora | Líder que Domina y Dirige |
|---|---|
| Se hace a propósito de vivir en una familia amorosa. | Quiere ser líder, marcar un precedente. |
| Se transforma en un ser autónomo, toma decisiones. | Las personas hacen lo que él quiere que hagan. |
| Es creativo, con capacidad de transformar el mundo. | Se designa líder a sí mismo y controla a las personas. |
| Es reconocido por sus pares como alguien que invita, que inspira y no obliga. | Impulsa desde la autoridad y la exigencia, generando dolor y resentimiento. |
La Importancia Fundamental de Respetar los Errores
¿Es importante respetar los errores? Absolutamente. Porque si no respeto los errores, no me doy cuenta de ellos, o los oculto, o miento. Pero el otro también tiene que respetar mis errores. Cuando yo digo "cometí un error", estoy diciendo una cosa muy potente. Me doy cuenta de que hice algo que era inoportuno, aunque en el momento pensaba que era así. Y eso debiera abrir la posibilidad de una conversación para corregir el error, para compensarlo.
Si castigas el error, el próximo se tapa con una mentira, pero no se corrige; en cambio si respetas el error, puedes corregirlo y aumentar así la responsabilidad de todos. El efecto es sistémico: si no reconoces, no te reconocen y sufres y haces sufrir.
Autopoiesis y el Nicho Ecológico Humano
El concepto de la autopoiesis, acuñado por Humberto Maturana, muestra la naturaleza del fenómeno del vivir. El vivir es la dinámica de la autopoiesis molecular; en el momento que esa dinámica se detiene, el organismo se muere. O sea, la autoproducción de nosotros mismos. Esta idea ha tenido interés porque ha sido inspiradora, pero no se puede extrapolar, los seres vivos son eso.
Por eso hablamos de los fundamentos biológicos culturales del humano; es decir, entender nuestra hechura es fundamental para entender el mundo del lenguaje, las conversaciones, la educación. El Dr. Maturana nos recordaba que ningún ser vivo puede existir sin un "nicho ecológico" que lo sustente. Para los seres humanos, ese nicho fundamental es el convivir en el mutuo respeto y la honestidad. Si se pierde la confianza o la disposición a cumplir los compromisos, se daña el tejido mismo de nuestra existencia.
Desde la deriva natural, desde la biología cultural, decimos que sobrevive el apto, aquel que conserva su vivir en coherencia con su nicho, con el mundo natural que lo acoge y lo hace posible. La biósfera no compite.
Educación para un Liderazgo Consciente y Responsable
Se hace líder en la familia, porque es un modo de relacionarse. Uno aprende desde pequeño en su casa, con su mamá, su papá, ya sea pareciéndose a ellos o diferenciándose. Además, los líderes son sostenidos por los liderados. Uno no es líder desde sí mismo, pero requiere de cierta predisposición de actitud básica para relacionarse.
El tema es que este ser que otros van a tratar como líder se conduzca dándose cuenta de la circunstancia y proponga acciones que resulten adecuadas a ese momento. Los otros ven eso y se sienten inspirados por esa persona. Todos lo podemos hacer en distintas circunstancias, si podemos actuar desde nosotros mismos en la responsabilidad de hacernos cargo de lo que hacemos.
Para preparar a un niño para ser líder, hay que entender una ley sistémica. Lo fundamental para que el niño sea un ser autónomo, con conciencia reflexiva y ética, es que ese niño se transforme en la convivencia con adultos coherentes, que le explican el mundo que viven. Ese niño resultará un ser ético, democrático, responsable y autónomo.
Si nos esforzamos en formar profesores con conciencia ética y entendimiento en el fundamento biológico cultural desde el humano, en el aula tendremos una relación alumno-profesor que generará ciudadanos con raíces locales, pero a la vez ciudadanos del mundo. Si tenemos un colegio con profesores formados, que formen niños autónomos, reflexivos; como consecuencia, la familia también se transformará, porque es sinérgico, es frente de onda. Si tenemos lugares donde los niños se van a formar, incluimos al apoderado para que haga ciertos trabajos con los niños, que se hagan preguntas, conversen, el país cambia. Porque la diferencia de los seres humanos y otros seres vivos es que somos seres reflexivos que conversamos y podemos generar mundos nuevos.
El cambio debe hacerse desde todas partes. Si tenemos un CEO o un nivel gerencial de la compañía, con conciencia de cómo está haciendo lo que está haciendo, va a permear a sus trabajadores y a las familias de esos trabajadores. Si además tenemos profesores con conciencia social ética en el aula, eso también va a permear en la familia y, por lo tanto, en el país. Hay dos grupos potentes: uno en las escuelas y otro en las empresas, los gerentes que tienen poder de decisión.
La Resistencia al Cambio: Una Oportunidad de Crecimiento
Muchas personas ven el cambio como algo inesperado y disruptivo que los saca de su zona de confort. A muchos el cambio les genera ansiedad ante la ambigüedad e incertidumbre que puede conllevar, o temor ante lo desconocido, o sentimientos de pérdida al tener que dejar atrás posiciones, personas, estatus, etc., por lo que se vuelven reacios a cambiar, al percibir el cambio como un suceso amenazante y negativo.
La resistencia es un mecanismo de preservación y como tal debe ser “reconocida y trabajada”. Si se concibe la resistencia como algo negativo, la estrategia es vencerla o eliminarla. Pero si se define la resistencia como un alerta del sistema que procura su supervivencia, el objetivo es estudiarla y atenderla. La resistencia, vista como preservadora de la estabilidad y la vida del sistema, juega un papel decisivo e importante en el funcionamiento saludable de un sistema.
La resistencia no representa simplemente a las fuerzas restrictivas que tratan de detener el cambio, y a las cuales hay que vencer. Por el contrario, constituyen mecanismos regulatorios esenciales integrados a la dinámica de funcionamiento de todo sistema natural o social. Un enfoque menos confrontativo para el manejo de la resistencia empezaría por reconocerla, comprender sus raíces o causas, “escuchar” los mensajes que emite y apreciarla como una oportunidad de retroalimentación útil y de valioso aprendizaje para el proceso mismo de cambio.
Esta concepción de la resistencia supone un enfoque más biológico que mecanicista, una visión más tomada de la mano con la ecología propia de los sistemas, e implica una comprensión de cómo opera todo sistema. Cuando los sistemas envejecen o se estancan, las fuerzas impulsoras del crecimiento presionan para producir el cambio y relanzar el sistema; pero en ese mismo momento alguna forma de resistencia opera naturalmente para buscar el balance, manteniendo así la continuidad, estabilidad e integridad del sistema, evitando que éste se precipite a situaciones potencialmente peligrosas y dañinas. De esta forma las resistencias cuidan la vida del sistema. La resistencia busca proteger el sistema.
El cambio se relaciona con la necesidad de crecimiento, y la resistencia con la necesidad de regulación. La necesidad de cambio es la necesidad del crecimiento. La opción de cambio no es un problema con el que hay que lidiar, sino una oportunidad para el crecimiento, la renovación y la supervivencia de las personas u organizaciones. Los problemas no son más que la oportunidad para hacerlo.
El crecimiento en todos los sistemas naturales ocurre mediante la interacción entre procesos de refuerzo y procesos limitantes. En la naturaleza el poder de los límites determina la extensión hasta donde el crecimiento sigue la vía de aceleración. La cultura actual define la resistencia al cambio como una fuerza opositora negativa que hay que evitar o eliminar, porque detiene el avance y el progreso.
Los sistemas se resisten a cosas que son potencialmente peligrosas y dañinas. La metáfora del pedal del freno y el pedal del acelerador representan las fuerzas impulsoras del cambio y las fuerzas restrictivas de la resistencia. Las resistencias son poderosas fuerzas que dosifican y limitan el cambio para que éste no se desboque. Los límites al crecimiento constituyen una de las más comunes y poderosas estructuras en la naturaleza.
La cultura actual presenta al cambio y a la resistencia como dos fenómenos incompatibles y sin posibilidad de negociación entre ambos; pero la resistencia no es el enemigo a vencer, ni la piedra de tranca que detiene el progreso. Cambio y resistencia son dos caras de la misma moneda. La resistencia al cambio es inherente al mismo; forma parte de su dinámica de funcionamiento. Son dos procesos que coexisten.
Todo cambio presenta en un extremo fuerzas impulsoras de él, y en el otro extremo están las fuerzas restrictivas del cambio. La resistencia como la necesidad de cambio es intrínseca a todo sistema. Del adecuado balance entre ambas fuerzas o tensiones depende la salud, crecimiento y preservación de cualquier sistema. Demasiado ímpetu, riesgo, empuje, necesidad de logros y expansión puede destruir o lastimar seriamente al sistema; esta actitud en exceso se puede comparar a un suicidio. Pero demasiada oposición, restricción, prudencia o necesidad de estatus quo asesina toda posibilidad de cambio, y con ello la posibilidad real de crecer y aprender; esta actitud en exceso se puede comparar a la muerte en vida.
La solución óptima está en la integración de ambas fuerzas asociadas al cambio en forma equilibrada. Por un lado los sistemas necesitan abrirse al cambio, que no es más que la necesidad del crecimiento, que es promovido por fuerzas impulsoras; y por otro lado, existen fuerzas restrictivas y retos que impiden y limitan el cambio, que no es más que la necesidad de estabilidad y preservación. Estas dos fuerzas o procesos: crecimiento y restricción, requieren moverse acompasados; esa es la necesaria “danza del cambio” de que habla Peter Senge, y que las organizaciones necesitan experimentar, si desean gestionar eficazmente el cambio. Esa es la manera como la naturaleza se comporta.
El biólogo Humberto Maturana lo expresa elocuentemente: “Todo movimiento está siendo inhibido a medida que ocurre”. Como gestores del cambio, los líderes pueden obviar esta ley de la naturaleza y luchar contra ella, o estar conscientes de su existencia y trabajar con ella. La resistencia cuida nuestra efectividad y proporciona nueva información.
Humberto Maturana: vida y autopoiesis
El Rol del Coaching y las Organizaciones en la Era Actual
En el rol del coaching, estas reflexiones impactan profundamente. El coaching ontológico es, en esencia, un acto de reflexión profunda. Como señalaba Maturana, reflexionar implica "soltar las certidumbres", mirar dónde uno está y escoger desde una nueva perspectiva. Los programas de formación en coaching entrenan explícitamente esta capacidad. El perfil del egresado se define por su competencia de Autoconocimiento y Observación, capacitándolo para observarse a sí mismo y a los demás "sin juicios", creando esos espacios de aprendizaje auténtico que disuelven la rigidez del fanatismo. Se busca formar líderes capaces de navegar la incertidumbre cuestionando sus propios paradigmas.
Al enseñar a diseñar planes de acción y articular aprendizajes, se invita al coach a acompañar a su cliente (coachee) a identificar qué valores, relaciones o maestrías desea conservar mientras avanza hacia el futuro. Esto se alinea con la misión de generar "aprendizajes que nos conecten con el bienestar y el desarrollo sostenible". Se forman coaches con competencias para "construir confianza", entendiendo que sin un espacio seguro y honesto, no hay transformación posible. Se integra la "Relación con el territorio y el entorno", reconociendo que influimos en el sistema social y ambiental que habitamos. Coherente con la noción de nicho ecológico, muchos programas incluyen experiencias presenciales "In Nature", donde la conexión con el entorno natural es parte fundamental del aprendizaje.
Ante la amenaza de la obsolescencia humana por la robótica, Maturana fue claro: lo peculiar de lo humano es la sensibilidad, el sentir íntimo y la reflexión ética sobre si una acción daña o no a otro, algo que un robot no posee por diseño. En una era de Inteligencia Artificial, estos programas refuerzan lo irreemplazable: la humanidad. Se incorporan modelos avanzados para que el coach gestione sus emociones y las de otros, una habilidad que el World Economic Forum destaca como clave para el futuro. Se prepara al coach para comprender el impacto de la tecnología y la IA, pero desde una postura de liderazgo humano, empatía y compasión.
El doctor Humberto Maturana nos recuerda que "los niños buscan adultos a quienes respetar". Las organizaciones y la sociedad también buscan líderes y coaches dignos de respeto: profesionales honestos, reflexivos y conscientes de lo que desean conservar. Un programa de formación no es solo una certificación técnica; es una invitación a encarnar esa "convivencia honesta" que el Dr. Maturana tanto anhelaba.
Como gestores, los líderes deberán optimizar los recursos de que disponen, consiguiendo resultados; como líderes deberán formular visiones y retos ilusionantes para sus equipos, generar espacios que les motiven y velar por el desarrollo profesional y personal de sus colaboradores. Este liderazgo requiere de humildad, de aparcar egos, juicios, creencias, estatus… requiere de un trabajo personal previo muy profundo. Es desde ese bienestar que podemos crear.
Generaciones y Tecnología: Desafíos para la Convivencia
La convivencia de distintas generaciones en las empresas genera controversias, porque las nuevas generaciones difieren de la de sus padres o patrones. La generación joven no quiere hacer lo que sus padres hacían, quieren estar más con sus hijos, verlos crecer. La coexistencia de distintas generaciones no tendría que ser un problema para una organización, si esta sabe cómo tiene que hacer las conversaciones.
Las generaciones más jóvenes pueden aprender de la experiencia de los mayores, y los mayores, si se abren a conversar y escuchar, pueden aprender del nuevo mundo que traen las nuevas generaciones. Lo que sí pasa, tanto en las generaciones mayores como en las más jóvenes, es que el mundo de las redes sociales ha cambiado, la tecnología ha cambiado el mundo.
No hay que quitar la tecnología, hay que enseñar a que la usen bien, porque llegó para quedarse. No se gana nada cortando internet o quitando el computador. Es fundamental enfocar en cómo se vive en la familia y en la sociedad, de modo que las personas prefieran la conversación y la conexión humana antes que el aislamiento digital.
