La Fascinante Historia del Liderazgo: De las Cavernas a la Era Digital
La historia del liderazgo describe el comportamiento de aquellos principales mandatarios o gobernantes a lo largo de la historia. El liderazgo es una cualidad humana que ha estado presente desde los inicios de la humanidad. Es importante destacar que el liderazgo no es un concepto exclusivo de las élites o de las personas que ocupan puestos de poder.
Como sabemos, podemos definir el liderazgo como la capacidad que tiene un individuo para influir, motivar, organizar y llevar a cabo acciones para lograr sus fines y objetivos, involucrando a personas y grupos. Sin embargo, esta capacidad no ha sido la misma en la Edad Media que en la Edad Contemporánea. Las formas de liderar, como todo, han evolucionado a lo largo de la historia. Desde dictadores en la Edad Antigua hasta presidentes en la Edad Contemporánea, todos han liderado y todos lo han hecho de una forma muy distinta.
Liderazgo en las Sociedades Primitivas y Antiguas
En las sociedades primitivas, el liderazgo solía estar basado en la fuerza física, la habilidad para la caza o la guerra. Los líderes eran aquellos que demostraban ser los más fuertes, valientes y capaces de proteger a su comunidad.
Muy seguramente, quienes guiaban la caza en grupo del hombre primitivo o quienes dirigían los ataques a otras tribus, eran quienes ostentaban mayores capacidades a la hora de actuar: el más veloz, el más fuerte o el de mejor técnica. Esto puede ser un indicio de la necesidad del líder de conocerse a sí mismo, conocer sus capacidades, fortalezas y debilidades, y también de conocer su trabajo o las actividades relacionadas con su rol en la organización. Así mismo, se pudiera deducir que desde el origen existe la necesidad de conocer las habilidades de los miembros del equipo para poder asignar tareas adecuadas a sus capacidades.
La presencia de hechiceros, sacerdotes, guerreros o curanderos también evidencia una posible relación de líder-grupo, vinculados mediante un sentimiento de influencia, enmarcados en distintas situaciones cotidianas, dirigiendo esfuerzos para el alcance de metas en común.
Cuando el ser humano abandona la caza y la recolección y comienza a establecerse en sociedad, estas sociedades que se van conformando presentan una estructura jerárquica y estamental. Esto quiere decir que, entre los individuos, existen algunos que presentan esa capacidad para influir en la vida de las personas, mientras que otros deben limitarse a cumplir con lo que dicten los primeros. También ocurría lo mismo con los líderes sociales. La propia ciudadanía, pudiendo servirnos de ejemplo las propias religiones, también presentaba líderes sociales que inspiraban o sometían a sus adeptos mediante su discurso y sus decisiones.
La existencia de individuos que dirigen el destino de los estados lleva más de 5000 años. Los Sumerios, por ejemplo, establecieron las primeras ciudades en Mesopotamia alrededor del año 3500 antes de Cristo, y alcanzaron increíbles proezas en su organización social, política y religiosa. En el antiguo Egipto, un colaborador cercano al Faraón Djedkare-isesi escribió un conjunto de máximas que evocan la conducta a seguir para convertirse en un hombre recto y mantenerse como tal. Este pasaje es conocido como Las máximas de Ptah Hotep y forma parte de los textos de la sabiduría egipcia.
Los filósofos griegos también nos dieron un aporte significativo. Platón, en La República, hace referencia a que deben ser los mejores quienes deben dirigir las ciudades cuando plantea que "En la ciudad que aspire al más excelente sistema de gobierno deben ser comunes las mujeres, comunes los hijos y la educación entera e igualmente comunes las ocupaciones de la paz y la guerra; y serán reyes los que, tanto en la filosofía como en lo tocante a la milicia, resulten ser los mejores de entre ellos". Platón propone que sean los filósofos los que debieran gobernar. La expresión “Filósofo Rey” se utiliza como invocación a este pensamiento. Platón detalla en la República cómo es que los filósofos han de ser educados con el fin de ser los líderes de los estados. El filósofo rey es para Platón el mejor gobernante, porque une la sabiduría con el poder político. Solo quien conoce la idea de Bien puede practicarla, promulgando buenas leyes y estableciendo la justicia.
Por su parte, Marco Tulio Cicerón en sus reflexiones sobre La República de Platón también hace énfasis en la práctica de las virtudes, agregando el valor de dar el ejemplo en el cumplimiento de las leyes: «¿Qué puede haber más hermoso que una República gobernada por la virtud?».
El Liderazgo a través de las Edades
Las antiguas Grecia y Roma fueron cuna de algunas de las figuras más importantes en la historia del liderazgo. Durante la Edad Media, el liderazgo estuvo marcado por la influencia de la Iglesia Católica. Los líderes religiosos, como el Papa y los obispos, tenían un gran poder sobre la sociedad.
Los poderes jerárquicos-autoritativos de la Iglesia comprenden la potestad de enseñar, la de regir (autoridad legisladora, judicial y punitiva) y la de santificar. Santo Tomás también hace referencia a algunas cualidades que deben ostentar los líderes, especialmente cuando se refiere a la humildad, la cual podemos tomar como una recomendación para quienes desean ser observados como líderes. Preocuparse por el bienestar de su equipo es una de las enseñanzas que podemos sacar de los aportes generados en la Edad Media.
El arribo de Cristóbal Colón es relacionado por algunos autores con el inicio de la Edad Moderna, la misma comprende los siglos XVI, XVII y XVIII y se caracteriza por sus descubrimientos geográficos, la decadencia comercial del Mediterráneo y el Renacimiento. Sin embargo, en esta época surgen pensadores que brindan importantes aportes al cómo deben actuar y comportarse quienes cumplen funciones de liderazgo.
Maquiavelo, en 1513, escribe su obra más conocida “El Príncipe”, en la cual hace una propuesta de cómo los príncipes deben gobernar sus reinos, atendiendo diferentes circunstancias. Este documento ha servido de base para generar adaptaciones modernas en el ejercicio del poder y en el fortalecimiento de relaciones de liderazgo. Plantea Maquiavelo la interrogante de "¿si vale más ser amado que temido, o temido que amado?". Él mismo se responde que "Nada mejor que ser ambas cosas a la vez".
Immanuel Kant fue otro reconocido erudito y un filósofo influyente de la Edad Moderna. La propuesta de Kant sustentaría un liderazgo basado en relaciones interpersonales de respeto, quizás no haciendo contraste con la propuesta de Maquiavelo pero sí negando su postura de crueldad. Por último, sería casi imposible no pasar por esta era de la historia sin hacer mención a Simón Bolívar, un hombre que destaca dentro de los personajes de la historia moderna por su hazaña heroica. Una frase de Bolívar muy renombrada y referente al liderazgo, es aquella que reza "Llamarse Jefe para no serlo es el colmo de la miseria".
El Liderazgo en el Siglo XX y XXI
La época moderna se caracterizó por grandes cambios sociales, políticos y económicos. Estos cambios también tuvieron un impacto en el liderazgo. En la actualidad, el mundo es más complejo e interconectado que nunca antes. Esto significa que el liderazgo también debe ser más complejo y adaptable.
Ya en el siglo XIX, cuando comienza la Revolución Industrial, la idea del liderazgo empieza a cambiar y, además de los mandatarios políticos y religiosos, afloran personas con perfil empresarial y líderes sindicales. La nueva idea de liderazgo se fundamenta en los valores personales y su capacidad para dirigir a un grupo de personas en el marco de las empresas y otras organizaciones, donde se persigue un objetivo común.
A lo largo de la historia, el concepto de liderazgo ha experimentado una constante evolución. Esta evolución se ha plasmado en diversas teorías que han intentado explicar sus fundamentos y características.
Los 6 ESTILOS de LIDERAZGO de Daniel Goleman ⭐ | Economía de la empresa 155#
Enfoques Teóricos del Liderazgo
- Enfoque clásico y de las teorías de rasgos (primeras décadas del siglo XX): Puso el énfasis en los rasgos y características innatas de determinados sujetos (personalidad, inteligencia…) dotados para el mando. Destacan la categorización de Weber de las formas de dominación (carismática, tradicional y racional o legal-burocrática) o la concepción de Stogdill en torno a la idea del “gran hombre”.
- Enfoque conductual y de las teorías del comportamiento (a partir de la segunda mitad del siglo XX): Se destacaron las habilidades y sensibilidad de los líderes para dirigir personas, como ya avanzaron Mayo o Maslow. Resaltan las propuestas de Douglas McGregor, con su trabajo El lado humano de la empresa, y los estudios de las universidades de Michigan y Ohio que buscaban las características de comportamiento de los líderes relacionadas con la eficacia en el desempeño.
- Enfoque situacional y de las teorías contingentes (últimas décadas del siglo XX): Desarrolla las representaciones del liderazgo como capacidad para analizar y afrontar situaciones diversas, y adaptarse a los retos y demandas de los colaboradores (Fiedler, Hersey, Blanchard). Incluye la idea de Lewin del “liderazgo situacional” (como capacidad para la adopción según los contextos, de estilos de liderazgo autoritario, democrático o liberal) o la teoría de Maslow y su definición de estilos de mando autoritarios, participativos o democráticos. La propuesta de Blake y Mouton también señala distintos estilos de liderazgo, en función de los objetivos e intereses de estas personas.
- Enfoques integradores y teorías emergentes (cambio de siglo): Integran en sus definiciones las capacidades de gestión y manejo cognitivo de informaciones y decisiones con la consideración de otras dimensiones clave para la dirección de personas y equipos, como las habilidades sociales o la gestión de emociones. Dibujan un marco para la acción del líder en torno a las transacciones sociales y de colaboración eficaces (Burns, Bass, Avolio, Crossan, Naujad, Goleman).
Conceptos Clave en las Teorías Recientes
Estas aproximaciones incorporan conceptos como:
- Liderazgo transaccional (Hollander): Enfatiza las competencias sociales y relacionales para motivar, orientar, enseñar y dirigir, detectar necesidades y expectativas, y atender a ellas.
- Liderazgo transformacional (Bass, House, McGregor, Burns): Propone una figura del líder transformador, inspirador, motivador y emprendedor, apoyando el cambio y ayudando a afrontar los retos de la transformación. Es aquel en el que el líder trata de inculcar los valores, así como la misión y la visión que estos poseen a los seguidores.
- Liderazgo situacional moderno (Drucker): Como promoción de conductas adaptativas y de aprendizaje.
- Liderazgo estratégico (Kotter): Habilidad para alinear personas con las visiones y estrategias organizacionales.
- Liderazgo en la era de la colaboración (Prensky, Porter, Shirky, Welch): Plantea la importancia de una buena comunicación, el correcto dominio de la imagen social digital y la adaptabilidad a la innovación y el cambio.
Neurociencia y Liderazgo
Las aproximaciones biológicas y neurobiológicas a los fundamentos del comportamiento social en las organizaciones y los contextos de trabajo y negocios (Colarelli y Arvey), nos permiten acercarnos a temas como la psicofisiología de la vida social y a los análisis evolucionistas de la cooperación, el altruismo y la socialidad.
Los trabajos en torno a la neurociencia del liderazgo y la confianza, ofrecen un marco descriptivo de mecanismos clave en los comportamientos sociales y organizacionales, a través de elementos como el papel de la hormona oxitocina o de las neuronas espejo dentro de los procesos sociales de vínculo, afecto, empatía, compromiso o colaboración.
En esta línea, es relevante conocer cómo funcionan los principales mecanismos neuroquímicos que regulan la socialidad, los vínculos interpersonales, los afectos, la confianza o el compromiso. Todo ello, dará lugar a variaciones en los comportamientos, motivaciones y sentimientos ligados a la experiencia de las relaciones interpersonales en nuestros ambientes sociales y organizacionales.
Como el más conocido en este papel, podemos hacer referencia a la “oxitocina”, como la hormona de los vínculos sociales y la confianza, el engagement, los vínculos interpersonales y la empatía, generada en situaciones de relación con las personas con que interactuamos, y que sirve como promotor de la fe, confianza y compromiso con los otros. Vinculado a los procesos de motivación y recompensa en las interacciones sociales, la “dopamina” actúa como un mecanismo de refuerzo (recompensa y placer) que se vincula a los sistemas de gratificación social, recompensas y motivación para la acción (reconocimientos, premios, halagos…), y que tiene un papel fundamental en las conductas orientadas al logro de objetivos (individuales o grupales) y en el refuerzo de las mismas. Otro factor neuroquímico de interés es la “serotonina”, como un indicador interno del bienestar y la felicidad personal, cuando nos sentimos en un entorno de seguridad (reconocidos, respetados y orgullosos de nosotros); y que al tiempo, actúa tranquilizándonos y frenando el exceso de impulsividad en nuestros comportamientos.
Así, resulta fundamental que un líder eficaz sea capaz de gestionar las emociones de sus colaboradores y los potenciales conflictos dentro de sus equipos.
Diferencia entre Jefe y Líder
Para dar respuesta a cuestiones como ¿en qué se diferencia un jefe de un líder?, es crucial entender que en la imagen de la figura del líder, los seguidores y colaboradores le percibirán o no como tal, y actuarán en consecuencia, en función del comportamiento observado en las personas encargadas de su gestión como grupo, y de la percepción que tengan de éstos como jefes o líderes auténticos.
El ser humano es un primate social y jerárquico, y por ello nuestra psicología y comportamiento social está perfectamente ajustado a la vida en estructuras sociales jerárquicas y a asumir relaciones de dominio-sumisión. El hecho de que, en la mayoría de los grupos, las personas encargadas de su dirección no sean líderes naturales sino figuras de dominio impuestas o asignadas a este rol por la propia estructura auto-mantenida de poder, conduce a conflictos grupales, interpersonales y psicológicos en numerosos miembros de estas estructuras.
En este sentido, no podemos decir que era la misma forma de liderar la de Adolf Hitler que la de Barack Obama. Tampoco es comparable la forma de liderar de Napoleón Bonaparte con la de Emmanuel Macron, por ejemplo. En la antigüedad y hasta el siglo XVIII, los líderes fundamentalmente gobernaron países, encabezaron conquistas, organizaron guerras y dirigieron procesos de paz. Este tipo de liderazgo era muy autoritario, muy orientado a la tarea y no tanto a las personas.
Sin embargo, sí es cierto que, tomando como referencia la definición de líder y de liderazgo, muchos son los expertos que se han opuesto a calificar el liderazgo en la antigüedad como auténtico liderazgo. Dado que se sometía a la ciudadanía y las tareas se llevaban a cabo por imposición, el líder no influía en la persona, sino que dominaba su vida de forma directa. Además, el propio castigo, que en ocasiones era la muerte, condicionaba esa influencia en gran medida, pues, de no llevar a cabo la tarea, su vida estaba en peligro, junto a sus libertades.
Hoy en día las empresas requieren líderes que tengan la capacidad de enfrentarse a la incertidumbre, los cambios constantes, la flexibilidad organizacional y la responsabilidad social, que afectan al individuo como centro de los procesos en una organización, comunidad o sociedad. Este tipo de liderazgo es más democrático, participativo y enfocado en las personas.
Así, el auténtico líder debe disponer de las habilidades sociales para identificar la presencia de los sujetos «free rider» en el grupo (aquellos que van por libre), y si no logra motivarles y reactivar su adhesión a los intereses y esfuerzos del grupo, deberá ejercer sus funciones sancionadoras, que garanticen el mantenimiento del respeto frente al resto de los miembros de éste, excluyendo y dejando fuera del proyecto común a aquellos que no se muestren interesados en colaborar.
Esto es lo que hace un líder natural en el caso de los cabecillas que guían a bandas de cazadores-recolectores, donde el grupo con su líder a la cabeza, abandonan durante la noche a aquellos gorrones a los que es imposible comprometer con el apoyo y cooperación con el grupo.
Cualidades de un Líder Eficaz
El contexto empresarial actual presenta desafíos que requieren una adaptación constante. Estos desafíos se manifiestan en tres dimensiones clave: la búsqueda de resultados sostenibles, la creación y gestión de equipos altamente comprometidos, y la capacidad de adaptarse a un entorno caracterizado por avances tecnológicos como la inteligencia artificial y la rápida digitalización.
Para ello, un líder eficaz debe poseer una serie de cualidades:
- Ofrecer un propósito claro: Guiar al equipo hacia una visión compartida.
- Rodearse de personas competentes: Elegir buenos equipos es tan importante como la estrategia para alcanzar un objetivo, pues basta una sola persona para destruir la moral de un equipo de trabajo.
- Servir como ejemplo a seguir: Inspirar con acciones y comportamientos.
- Fomentar el crecimiento de otros: Capacitar y desarrollar el potencial del equipo.
- Mantener la motivación del equipo: Aumentar la capacidad de lograr los objetivos con una actitud positiva y el reconocimiento del esfuerzo.
- Trabajar en pos del cambio y un impacto social: Adaptarse a la innovación y los nuevos contextos.
- Tener valor: Ser capaz de aventurarse a lo desconocido, asumiendo la posibilidad de que no se logren los objetivos. Los grandes líderes no siempre han tenido éxito en sus primeras experiencias, lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de aprender de los fracasos y crecer como individuo.
- Ser agradecido: La gratitud es uno de los pilares de los líderes, pues implica el reconocimiento del esfuerzo realizado por su equipo y las personas implicadas en la tarea.
- Ser decidido: Los nuevos líderes deben tener la firmeza de aceptar lo que ocurra.
- Capacidad de aprendizaje constante: Indispensable para no dejar nunca de aprender y mantener una vía constante de mejora individual y colectiva.
Una definición clásica dada al término liderazgo es la acuñada por James C. George, de Par Training Corporation, al señalar de forma muy sencilla que es la capacidad de conseguir seguidores; pero para muchos, el mejor concepto de liderazgo es el dado por el filósofo Hugo Landolfi, de la Escuela de Estudios Superiores en Liderazgo Organizacional, que lo define como “El ejercicio manifiesto de las actualizaciones y perfeccionamiento de un ser humano, denominado líder, quien por su acción se coloca al servicio del logro, a través de una misión, de uno o varios objetivos propuestos por una visión. De esta manera podemos entender que el liderazgo que se debe ejercer en las empresas va más allá de la capacidad de influenciar a otros, pues es un conjunto de actitudes, conocimientos y capacidades que posee una persona.
| Época Histórica | Características del Liderazgo | Figuras Ejemplares |
|---|---|---|
| Sociedades Primitivas | Basado en fuerza física, habilidad para la caza/guerra. Liderazgo natural. | Cabecillas de bandas cazadoras-recolectoras |
| Sociedades Antiguas (Sumerios, Egipto, Grecia, Roma) | Líderes religiosos, políticos, guerreros. Control social y acceso a recursos. | Faraones, Platón (Filósofo Rey), Cicerón |
| Edad Media | Influencia de la Iglesia Católica. Liderazgo religioso y feudal. | El Papa, Obispos, Santo Tomás de Aquino |
| Edad Moderna | Monarquías, descubrimientos. Liderazgo político estratégico. | Maquiavelo (El Príncipe), Simón Bolívar |
| Siglo XIX (Revolución Industrial) | Líderes políticos, religiosos, empresariales, sindicales. Valores personales. | John Quincy Adams, Andrew Carnegie |
| Siglo XX | Enfoque en rasgos, comportamiento, situaciones. Innovación y manejo de información. | Stogdill, Mayo, Maslow, Fiedler, Hersey, Blake y Mouton |
| Siglo XXI (Era Postindustrial y Digital) | Enfoques integradores, liderazgo transformacional, estratégico, en colaboración. Adaptación a la incertidumbre, tecnología. | Burns, Bass, Avolio, Goleman, Drucker, Kotter, Prensky |
