Historia y Resistencia: El Hotel Bauen de Buenos Aires
El Hotel Bauen, un edificio de 60 metros de altura ubicado en la emblemática esquina de Callao y Corrientes en Buenos Aires, tiene una historia rica y compleja, marcada por la corrupción, la lucha obrera y la autogestión. Desde su fastuosa inauguración para el Mundial 78 hasta su transformación en un símbolo de la resistencia cooperativista, el Bauen ha sido un espejo de la historia política y social argentina.
Orígenes y Esplendor Inicial (1978-2001)
El Bauen fue construido para la Copa Mundial de Fútbol de 1978, un período enmarcado por la dictadura cívico-militar (1976-1983). Fue financiado con un crédito del Banco Nacional de Desarrollo (BANADE), una entidad estatal, otorgado al empresario Marcelo Iurcovich. Este financiamiento nunca fue devuelto por la empresa de la familia Iurcovich, que usufructuó un hotel de 19 pisos en una de las esquinas más significativas de Buenos Aires, convirtiéndose en un emblema de la corrupción y la connivencia entre el empresariado y la dictadura.
Cuando abrió sus puertas en 1978, el hotel presentaba una imagen de lujo, con cocheras subterráneas, salón de usos múltiples, piscina, restaurante y 220 plazas. Sus dormitorios acogieron a artistas internacionales y nacionales de renombre, como Narciso Ibáñez Menta, Carmen Sevilla, Raphael y Sandro, entre otros. El esplendor del Bauen se extendió después de la primavera alfonsinista, a mediados de los años 80, con visitas de políticos, artistas, deportistas y periodistas célebres. Sin embargo, con la llegada de cadenas internacionales de hotelería como Hyatt, Caesar Park, Hilton y Four Seasons, el brillo del hotel comenzó a opacarse.
En 1997, las instalaciones fueron traspasadas a Félix Solari, un empresario chileno que pagó cuatro millones de dólares de un contrato que se acercaba a los 12. En el año 2000, Solari presentó una convocatoria de acreedores. Finalmente, el 22 de febrero de 2001, el hotel llegó a la quiebra. A pesar de las dificultades, siguió funcionando bajo la supervisión de una sindicatura hasta el 28 de diciembre de 2001, cuando la Justicia ordenó su cierre y 70 trabajadores fueron despedidos. En este proceso, el hotel cambió de dueños nuevamente, quedando en manos de Mercoteles S.A., sociedad integrada por algunos miembros de la familia Iurcovich.
La Recuperación por los Trabajadores (2003-2020)
En 2001, los 80 empleados que aún trabajaban en el Hotel BAUEN se vieron forzados a abandonar el edificio sin resistir, resignados ante la quiebra y el cierre del histórico hotel, lo que significó la miseria para 80 familias que no cobraban su sueldo hacía dos años. Sin embargo, la historia del Bauen tomó un giro inesperado. Inspirados por el movimiento cooperativista que se expandía por Argentina, los trabajadores despedidos, al igual que los de la ceramista Zanón, la textil Brukman, la metalúrgica IMPA o la gráfica Chilavert, se unieron a la idea de autogestión.
Un grupo de estos antiguos empleados entró el 21 de marzo de 2003 por el Bauen Suite, un hotel gemelo construido con las ganancias del Bauen original sobre la avenida Corrientes y conectado al edificio principal. Arminda Palacios, una de las socias fundadoras de la cooperativa, recuerda la desolación al ingresar al hotel: “Se llevaron todo lo que servía, manteles, cortinas, lámparas, todo, absolutamente todo. Tenía ganas de agarrarme la cabeza y llorar, no podía creer lo que le habían hecho”. El vaciamiento fue tal que las condiciones iniciales eran precarias, sin gas, sin luz y sin dinero, lo que obligó a los trabajadores a pedir monedas en el cruce de las avenidas Callao y Corrientes.
La segunda inauguración del edificio se llevó a cabo en 2003, luego de casi un año de ocupación por parte de los ex-empleados. El ex Hotel Bauen ahora abría sus puertas como la Cooperativa de Trabajo Buenos Aires Una Empresa Nacional (B.U.A.E.N.), nombre elegido por los/as trabajadores/as para conservar la marca del hotel. Mantener en funcionamiento el Bauen no fue fácil debido a la compleja trama del fraude empresarial que hacía inviable el camino habitual de las empresas recuperadas a través de leyes de expropiación. Sin embargo, gracias a la organización colectiva y la solidaridad del movimiento social, la cooperativa BAUEN pudo poner en marcha un establecimiento de grandes dimensiones, generar empleo y capitalizarse.
Un momento crucial fue la asistencia de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en Argentina. Después de una entrevista con el embajador Freddy Balzán, y tras su visita al hotel en precarias condiciones, la embajada donó dinero. Un mes después, los empleados habían logrado poner en funcionamiento dos plantas del hotel, una de habitaciones y otra con el salón de conferencias y el resto-bar, rebautizado “Utopía”. Los primeros huéspedes fueron una comitiva de jóvenes venezolanos, incluyendo al embajador, quien quería que aprendieran el funcionamiento de una cooperativa desde adentro. Arminda recuerda con emoción: “Ese día comimos el primer plato de comida digna en mucho tiempo”.
La Autogestión y el Modelo Cooperativo
A partir de esa experiencia, la cooperativa BAUEN recibió cada vez más comitivas y turistas, acondicionando gradualmente más habitaciones hasta tener casi el 80% del edificio en condiciones y dos pisos con habitaciones 4 estrellas. El plantel del hotel llegó a contar con 112 socios. Arminda Palacios explica el modelo de autogestión: “Ahora estamos mejor organizados, hay horarios, organigrama, responsables de áreas según su experiencia y desempeño. Un presidente, un secretario, un tesorero y nueve vocales son elegidos por votación. Para realizar una obra o una inversión grande, se llama a votación y todos votamos”.
El modelo de cooperativas como el Bauen en Argentina es único en el mundo, ya que se basa en la autogestión pura, a diferencia de otros países donde proyectos similares cuentan con financiamiento público. Este éxito llevó a Arminda a dar talleres sobre la temática en Estados Unidos, Venezuela y Brasil, y a recibir a personas de todo el mundo interesadas en conocer esta experiencia. Una idea traída de Nueva York fue la de que los mayores de 60 años trabajaran seis horas, una medida implementada en la cooperativa. A diferencia de otros hoteles, los socios podían utilizar las instalaciones fuera de su horario laboral, lo que Arminda define como un "hotel familiar", con muchos empleados siendo familiares. Incluso su hija y nieto trabajaron allí.
El BAUEN se convirtió durante años en el lugar habitual de asambleas, reuniones y actos políticos, sociales y culturales. Sus trabajadores/as hicieron de su hotel recuperado el centro de operaciones de toda lucha y expresión de resistencia y organización popular. Desde allí se transmitieron programas de radio como “La venganza será terrible” de Alejandro Dolina, se organizaron recitales de artistas como León Gieco, reuniones de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, y eventos internacionales, como la exposición de arte Ex-Argentina del Goethe Institut, o la visita de Evo Morales, ex presidente de Bolivia. Por el hotel circulaban unas 1.000 personas por día entre huéspedes, comensales y asistentes a las distintas celebraciones, y se transformó en una opción de alojamiento para personas del interior que viajaban a CABA por tratamientos médicos.
Desafíos Legales y Políticos
A pesar de su éxito como cooperativa, el Bauen sufrió embates permanentes de la justicia y del Estado. La lucha entre la cooperativa y la familia Iurcovich fue una constante. “Hace tiempo que pesan sobre el Bauen una serie de clausuras que no pueden hacerse efectivas por cuestiones de fuerza. Es un edificio construido para el Mundial de 1978, y hoy no se puede habilitar. Para eso hay que hacer una inversión muy fuerte, y estamos dispuestos a realizarla”, decía en 2014 Gerardo Palomero, abogado y apoderado de Mercoteles S.A., la empresa dueña del edificio.
A fines de 2015, se logró que la Cámara de Diputados aprobara la ley de expropiación, un paso crucial para la consolidación de la cooperativa. Sin embargo, su sanción en el Senado fue un año más tarde, ya con Mauricio Macri como presidente, quien la vetó inmediatamente. Según los argumentos oficiales, la ley generaba obligaciones "sumamente gravosas para el Estado Nacional, favoreciendo exclusivamente a un grupo particularizado y sin traducirse en un beneficio para la comunidad en general". Para los trabajadores, este veto significó el regreso a una situación crítica.
El Golpe Final de la Pandemia y el Cierre (2020)
Después del veto presidencial, la cooperativa enfrentó la suba de tarifas, lo que obligó a reducir las habitaciones disponibles a 120 para evitar gastos y a dosificar los trabajos de mantenimiento. Finalmente, las difíciles condiciones de la pandemia de COVID-19 lograron quebrar la resistencia. En diciembre de 2019, la Justicia había fijado la fecha del desalojo definitivo, después de que la Corte Suprema les rechazara un recurso extraordinario. Agotadas las posibilidades a través de la vía legal, los cooperativistas apostaban a una resolución política con el cambio de gobierno de Alberto Fernández, pero esto tampoco se dio.
Con deudas acumuladas, los trabajadores no pudieron prolongar su permanencia en el inmueble. El domingo 4 de octubre de 2020, antes de abandonar el edificio, los integrantes de la cooperativa terminaron con los preparativos para la mudanza. En los días previos, tanto en el hall principal como en la puerta del Bauen se puso a la venta el mobiliario restante: televisores, sillas, colchones, vajilla, teléfonos y heladeras de frigobar, entre otros objetos, se remataban a precios de liquidación. El Bauen contenía a los trabajadores del hotel y a otras cuatro cooperativas: El Descubridor, el Movimiento Popular La Dignidad, el colectivo La Poderosa y la revista Cítrica.
La Justicia resolvió que el edificio debía volver a Mercoteles S.A. La Cámara Comercial ordenó a la empresa indemnizar a la cooperativa. Federico Tonarelli, vicepresidente de la cooperativa del Bauen, lamentó: "El Estado perdió la posibilidad de recuperar un activo propio: se sabe que este hotel forma parte del patrimonio estatal debido a que las hipotecas con las que fue construido, con créditos del Estado, quedaron impagas".
El Presente y el Futuro
El frente del edificio donde funcionó el Hotel Bauen hasta octubre de 2020, en Callao 360, está tapiado con una estructura de chapa y madera de unos 30 metros de largo por diez de alto, en la que abundan grafitis, excrementos de palomas y afiches publicitarios. El panorama actual del Bauen es de incertidumbre. En abril de 2024, se publicó en algunas páginas de internet que el Hotel Bauen estaba a la venta por "ocho millones de dólares", información desmentida por Gerardo Palomero, abogado y apoderado de Mercoteles S.A., quien aseguró ser la única persona autorizada a negociar con el edificio. Las posibilidades de su reapertura como hotel requieren una "inversión interesante" para su refuncionalización.
Después del cierre, la dispersión del grupo cooperativista fue inevitable, especialmente por la falta de una resolución rápida sobre un nuevo edificio para el hotel. Sin embargo, surgieron tres nuevas cooperativas formadas por ex-trabajadores del Bauen, quienes idearon nuevos proyectos y se esfuerzan por consolidarlos: Sweet Canela y Los Carpinchos, dedicadas a la gastronomía, y Rutas Argentinas, una agencia de turismo. La experiencia del Hotel Bauen, recuperado y gestionado como cooperativa durante diecisiete años, contribuye a entender una parte crucial de la historia, el presente y las perspectivas de los movimientos sociales y la Economía Social y Solidaria en Argentina.
La historia del Bauen sigue siendo un testimonio de la perseverancia y la capacidad de organización de los trabajadores, un recordatorio de que, incluso ante las adversidades más grandes, la lucha por la dignidad y el trabajo puede generar modelos alternativos de desarrollo y gestión.
| Año | Evento |
|---|---|
| 1978 | Inauguración del Hotel Bauen para el Mundial de Fútbol. Financiado con crédito del BANADE. |
| 1980s | Esplendor del Bauen, recibe a políticos y artistas. |
| 1997 | Traspaso de instalaciones a Félix Solari. |
| 2000 | Félix Solari presenta convocatoria de acreedores. |
| 2001 | Quiebra del hotel y posterior cierre. Despido de trabajadores. El hotel pasa a Mercoteles S.A. |
| 2003 | Trabajadores recuperan el hotel y fundan la cooperativa B.A.U.E.N. |
| 2003-2015 | Funcionamiento del hotel bajo autogestión cooperativa. Centro de actividades sociales y culturales. |
| 2015 | Cámara de Diputados aprueba ley de expropiación. |
| 2016 | Ley de expropiación sancionada en el Senado y vetada por el Presidente Mauricio Macri. |
| 2020 | Cierre definitivo del hotel por la pandemia y problemas legales. Venta de mobiliario. |
| 2024 | Rumores de venta del edificio del ex Bauen. |
