Las Etapas de Consolidación del Emprendimiento: Del Concepto al Éxito
A la hora de decidir emprender, suelen ser más las preguntas que las respuestas. ¡Sin afanes! Irás respondiéndolas en el proceso de este nuevo proyecto. Así como cualquier proceso, el de emprender también tiene sus etapas y aquí te las vamos a contar. Identificar en cuál estás será bastante útil para saber qué deberías ya tener listo, qué deberías preparar y qué expectativas tener de acuerdo al estado de tu emprendimiento.
Anteriormente definimos la organización y concluimos que esta requiere de administración, la cual se definió como la planeación, organización, dirección y control de los recursos de los cuales se vale para alcanzar su objetivo. Aclaramos que dichas funciones están presentes en toda organización sin importar el tamaño y etapa en la que se encuentre.
El Ciclo Productivo de una Empresa
En la figura 1 se ve el ciclo productivo de cualquier empresa constituida metódicamente. En ella se visualizan las fases de Introducción, Crecimiento, Madurez y Declinación. Y estas fases a su vez se dividen en 7 etapas. La introducción comprende 3 etapas: Planeación, Arranque e Implementación y Sostenimiento. El crecimiento comprende las etapas de Validación e Ingresos Tempranos.
Emprendimiento se escribe con C: creación, crecimiento, consolidación. Muchas veces hablamos de emprendimiento y la identificamos con la primera de las etapas que hemos mencionado. Pero lo cierto es que las tres están íntimamente interrelacionadas.
Detrás de todo proceso emprendedor intervienen muchos factores. Entre ellos, las expectativas personales y empresariales de la persona o el equipo de personas que lo llevan a cabo. Según sean dichas expectativas, tendrá una influencia directa en el negocio y en su desarrollo, no solo en la etapa de creación. Por lo tanto, es crucial reflexionar sobre las expectativas que tenemos sobre el negocio y sobre nosotros mismos, o dicho de otro modo, «¿qué queremos ser cuando seamos mayores?». Nos la tenemos que preguntar ya en la etapa de creación. Y por este motivo nos encontramos con negocios que tienen la necesidad de romper lo que llamamos el techo de cristal. Es decir, negocios que estaban planteados como proyectos de autoempleo, pero, debido a su éxito, la persona que lo gestiona decide ampliarlo. Este proceso conlleva un replanteamiento.
Fases Fundamentales del Emprendimiento
Primera fase: La idea de negocio
El inicio de cualquier proyecto es la construcción de la idea de negocio. Sin una idea no existe un emprendimiento. Esta idea será el corazón y la base de todo lo que siga, por esa razón, la idea debe ser puesta bajo escrutinio y analizarse con detenimiento. Resultará importante que construyas estratégicamente tu idea de negocio antes de pasar a la ejecución para evitar problemas o pérdidas. Es aquí donde se llevan a cabo todas aquellas actividades que ayudan a desarrollar la idea de negocio y encontrar su viabilidad. La Planeación se destaca porque, aun cuando es un proceso cíclico y está en continua construcción, en un primer momento en ella solo hay trabajo intelectual, es decir, no hay entrada ni salida de dinero. Que existe una inversión de tiempo, sí, pues es una etapa donde hay mucha investigación.
La Planeación es un proceso sistemático de implementación de planes para plantear objetivos de corto, mediano y largo plazo, en aras de alcanzar los resultados deseados. Esta fase define cuáles son las mejores vías o estrategias para alcanzar los resultados ansiados. Aquí se definen los objetivos (aquello que queremos alcanzar), se concreta la propuesta de valor (es decir, las ventajas competitivas o diferenciación, aquello que nadie más ofrece en el mercado, el sello característico de la empresa), se analizan los recursos disponibles y se establece una estrategia para lograr eficiencia, teniendo en cuenta el entorno y dinámicas existentes en el mercado y las tendencias del mismo.
En esta etapa es cuando planteas una idea que traerá una solución para las personas, eso es lo que quieres atacar con tu emprendimiento. Esta fase inicial es el génesis de tu proyecto en donde esa idea que tienes es analizada y puesta en perspectiva para saber cuál es la mejor manera de abordarla y de llevarla a cabo. Ahora bien, ¿qué es poner en perspectiva y analizar una idea? Es aterrizar la idea y encaminarla. Es hacer un estudio de lo que ofrece el mercado y qué no ofrece para ver por dónde tú puedes atacar esas necesidades, es tener un mapa completo de potenciales clientes; en resumidas cuentas, es poner todo en papel, esta es la parte teórica de tu estudio en donde haces una hipótesis de cómo desarrollar tu idea de negocio.
Aunque algunas cosas parecen obvias, tenemos que ser honestos al analizar nuestra idea de negocio porque si te apasiona, pero no es tan rentable podrías estar desperdiciando tu esfuerzo y tus recursos. Al analizar la viabilidad del proyecto también es importante tener en cuenta cuál es la competencia directa de nuestro emprendimiento y si tiene o no cabida en el mercado.
Segunda fase: El modelo de negocio y plan de negocio
Una vez organizas estas ideas, pasas a la segunda fase. Crear el plan de negocio es una de las más importantes etapas de un proyecto emprendedor, pero también uno que se suele tomar a la ligera. Muchos emprendedores están tan emocionados con su idea que saltan directamente a la ejecución sin hacer el plan de negocio, y tener errores en este paso puede resultar fatal más adelante. Además, es importante considerar que si necesitas buscar financiamiento, es probable que los posibles inversores te soliciten este documento.
Esta etapa es decisiva porque es aquí donde vas a poner en marcha tu idea. En esta fase sentarás las bases sólidas para poder seguir adelante. Deberás hacer trámites como por ejemplo registrar tu marca ante la Superintendencia de Industria y Comercio -o sea cual sea la que corresponda en tu país-, empezar a cotizar lo que te corresponde por ley de impuestos, salud, pensión; en esta etapa será fundamental empezar con el pie derecho en términos legales para que después no te lleves sorpresas desagradables que te cuesten caro.
En el plan de negocios dejarás plasmado absolutamente todo: desde la idea de negocio, hasta quienes estarán en tu equipo. Será el resumen de todo lo que harás y cómo lo harás. Documentos adicionales que soporten datos en el plan.
Tercera fase: Financiamiento y Salida al mercado
El tercer paso, y uno de los más aterradores, es conseguir el capital para financiar tu emprendimiento y materializar tu idea. Sin dinero, no hay emprendimiento. Necesitarás un presupuesto inicial para funcionar y para sostenerte mientras se estabilizan las ganancias. El origen de ese financiamiento depende de tus posibilidades: algunos emprendedores utilizan sus ahorros, otros recurren a amigos o familiares o otros deben acudir a instituciones financieras o especializadas en emprendimiento para conseguir el capital. Cualquier que sea la opción, debes tener en cuenta que el capital sí corresponda con lo que necesitas.
A pesar de que la administración, es un proceso sistémico y continuo, en la etapa del arranque, ya se tiene definido el producto o servicio que se ofrece al mercado. La última etapa de esta primera fase, es la implementación y sostenimiento, en ella sigue el proceso de prueba-error y la realización de inversión, pero acercándose cada vez más el camino correcto y definitivo. Se cometen muchos errores, pero dado el tamaño de la empresa, y la posibilidad de tomar decisiones con rapidez, se enfrentan ágilmente. Las grandes inversiones quedaron atrás, el mercado empieza a reaccionar, se tienen ventas, pero insuficientes.
¡Hora de producir y vender! Para poder crecer deberás tener listo tu producto o servicio y empezar a expandirlo para que así pueda escalar posiciones dentro del mercado. Tener buenas prácticas de SEO también ayudará a potencializar tu presencia en los motores de búsqueda como Google.
Cuarta fase: Crecimiento y Consolidación
La etapa de crecimiento la podemos definir como aquel periodo de tiempo en el que el negocio tiene un incremento importante de la cifra de ingresos. Dicho crecimiento puede producirse por diferentes motivos: el primero debería ser aquel incremento que debe permitir a la empresa alcanzar la dimensión necesaria para estar en punto de equilibrio. Esta etapa es fundamental para la viabilidad del negocio. Pero también podemos encontrar otros tipos de crecimiento: el producido a raíz del mercado, el cual valora mucho el producto/servicio que ofrece el negocio y, por tanto, lo demanda incluso sin que la empresa lo empuje; un segundo tipo de crecimiento es el que se produce como consecuencia de las acciones comerciales que se realizan desde el negocio.
Durante la etapa de validación del consumidor, se comprueban las hipótesis de producto o servicio, mercado y propuesta de valor. La etapa de ingresos tempranos, como su nombre lo indica, se caracteriza por tener ventas, pocas, pero ventas. Es crucial en esta etapa, identificar ese nicho de mercado que actúan como los primeros consumidores de nuevas tecnologías o productos innovadores, ellos son los Innovadores o los Early Adopters. Estos consumidores tienden a buscar lo que es inédito y usualmente descubren nuevos productos antes que otros, se les considera líderes de opinión. Han sido ellos quienes dieron un impulso a las ventas para finalmente alcanzar el punto de equilibrio.
Identificar que estás en esta fase es fácil. Pregúntate si tienes una demanda creciente, si ya el recurso humano no te da abasto, si necesitas ampliar el lugar de trabajo. Si tu respuesta es sí a todas estas preguntas, ¡felicitaciones! Ya estás en la etapa de consolidación y expansión. Es momento de dar el siguiente paso: expandirse. Llegar a esta fase es un síntoma de que estás haciendo las cosas como deberían ser. Es aquí entonces cuando tendrás que contratar más personal para poder cubrir la demanda, en donde tendrás que pedir a tus proveedores más materiales para poder seguir trabajando y donde podrás empezar a plantearte si puedes por ejemplo lanzar otras líneas de negocio. Te ponemos un ejemplo: tienes un negocio de camisetas estampadas y vas fenomenal. Pero resulta que tus clientes te han preguntado si de pronto también puedes estampar sus pantalones, sus medias (calcetines) o cualquier tipo de prenda. ¡Aquí es cuando puedes considerar darles gusto! Eso que ellos te están pidiendo es la manera de atacar nuevos problemas a tu mercado. Piensa cómo puedes llevar a cabo estas ideas y expande tu negocio.
La realidad es que un gran porcentaje de los emprendimientos no sobrevive a sus primeros años. Por esa razón, es importante estar preparado en la medida de lo posible para las adversidades y siempre tener en cuenta que el objetivo es crecer y sobrevivir a los primeros años. En la etapa de escalamiento es cuando un emprendimiento deja de serlo y se convierte en una empresa formal, es cuando se empiezan a ver las ganancias y la empresa comienza a ser sostenible.
Quinta fase: Madurez, Funcionamiento Óptimo e Internacionalización
La tercera fase es la madurez, donde se alcanza el flujo de caja positivo. Aquí los ingresos superan los costos. Se logra la credibilidad empresarial y los clientes son fieles. Se logra, en esta fase, abarcar el máximo tamaño del mercado, para lo cual se requiere una organización empresarial eficiente. Cuando la empresa no logra mantenerse en la madurez, no logra consolidación en el mercado, pasará a la etapa de la declinación. Causa de ello son factores tanto internos como externos, que generan deficiencias o debilidades en la organización.
Puede que pongamos esta como la última fase del proceso, pero emprender es un ciclo sin fin que se va adaptando al mercado, a tus posibilidades y a las necesidades del usuario. Pero en términos prácticos, esta etapa será considerada como la última porque aquí es cuando ya tienes autonomía y es esa fase en la que oficialmente podrás decir “¡lo logré!”. Esta etapa se caracteriza porque aquí ya tienes muchos procesos, o al menos la mayoría, tercerizados. Es decir, que ya hay muchas personas que tienen funciones puntuales que llevan a cabo cada una de las actividades dentro de tu negocio. Esto implica que ahora puedes dedicarte a una idea ambiciosa: internacionalizar tu producto o servicio. ¿Te imaginas ver tu negocio en otro país? Eso sería espectacular y un poco es lo que le da inicio nuevamente a este proceso, pero en otro lugar. Recuerda que cada país tiene sus propias leyes y parámetros para los negocios. Averigua cuáles son todos estos requisitos y vuelve al paso dos, en donde te curas en salud al realizar todos los trámites legales adecuados para el correcto funcionamiento de tu negocio en el exterior.
Las 7 Fases de una Startup: Un Camino Hacia el Éxito
Las startups han revolucionado la forma en que concebimos los negocios en el siglo XXI. Estas jóvenes empresas emergentes, con ideas innovadoras y tecnológicas, han demostrado su capacidad para cambiar industrias enteras y transformar la vida de las personas. No hay duda de que el lanzamiento de una startup es toda una montaña rusa llena de desafíos y emociones para la que no todo el mundo vale. De hecho, la perseverancia, la pasión y la capacidad de adaptarse a los cambios son algunas de las características más destacadas de los inversores que llevan al éxito empresas de este tipo. Un ejemplo muy popular de startup en España es AUARA, cuyo CEO & Co-Founder, Antonio Espinosa, apostó por una marca de agua mineral social y medioambiental que ha supuesto todo un éxito en nuestro país. Pero también hay muchas otras startups a nivel internacional que seguro que te suenan, como por ejemplo, Glovo, Uber, Cabify o The Fork. Como hemos dicho, para alcanzar el éxito una startup debe superar varias fases críticas en su desarrollo.
El camino de una startup es una montaña rusa de desafíos y emociones. Desde la concepción de una idea innovadora hasta su consolidación en el mercado, cada fase representa una oportunidad para aprender, crecer y evolucionar. La perseverancia, la pasión y la capacidad de adaptación son cualidades esenciales para los emprendedores que buscan llevar su startup al éxito. Al superar cada etapa con determinación, las startups pueden cambiar el mundo y dejar una marca indeleble en la sociedad y la economía. A continuación, os presentamos las 7 fases por las que pasa una startup:
- Idea y concepción: Toda gran startup comienza con una idea audaz. En esta fase, los emprendedores identifican una oportunidad de negocio y desarrollan un concepto innovador que resuelve un problema o satisface una necesidad del mercado. Aquí es donde la pasión y la visión juegan un papel crucial, ya que los fundadores deben creer firmemente en su idea y estar dispuestos a asumir riesgos.
- Validación: Una vez que la idea ha tomado forma, es vital validar su viabilidad. Los fundadores deben realizar una investigación exhaustiva del mercado para comprender las demandas de los clientes y evaluar la competencia. Esta etapa implica pruebas de concepto, encuestas y retroalimentación del público objetivo para asegurarse de que su propuesta tenga potencial y atractivo.
3 PASOS para Validar tu Idea de Negocio | Fórmula Probada
- Desarrollo del producto o servicio mínimo viable (MVP): Con la validación de la idea, la startup se embarca en la creación de un Producto Mínimo Viable (MVP). El MVP es una versión simplificada del producto o servicio que permite a la empresa lanzar rápidamente al mercado para obtener retroalimentación real de los usuarios. Esta interacción temprana es fundamental para ajustar y mejorar el producto según las necesidades y comentarios de los clientes y comprender, a su vez, si realmente resulta interesante para los usuarios y si la idea va a triunfar en el mercado.
- Financiamiento inicial: Para llevar el MVP al mercado y hacer crecer la empresa, se necesita financiación. Los fundadores pueden recurrir a diversas fuentes para conseguir dinero, como inversores ángeles, capital de riesgo, préstamos bancarios o incluso el ahorro personal. En esta etapa, es indispensable tener un plan de negocios sólido y persuasivo para atraer a potenciales inversores.
- Lanzamiento y crecimiento: Con el MVP listo y la financiación asegurada, la startup se lanza oficialmente al mercado. En esta fase, el enfoque se centra en adquirir clientes, aumentar la visibilidad y mejorar el producto en función de los comentarios recibidos. El crecimiento sostenible es el objetivo, y las estrategias de marketing y ventas son fundamentales para alcanzarlo.
- Escalabilidad: Una vez que la startup ha demostrado su modelo de negocio y ha experimentado un crecimiento constante, el siguiente paso es la escalabilidad. La empresa busca expandirse en nuevos mercados, aumentar su capacidad productiva y mejorar la eficiencia operativa para atender la creciente demanda. La tecnología suele ser un aliado clave en este proceso. De hecho, una de las características más destacadas de este tipo de compañías es que son totalmente digitales, y llevan la tecnología en su ADN y, por lo tanto, en todos y cada uno de sus procesos.
- Consolidación en el mercado: La etapa final implica consolidar la posición de la startup en el mercado. La empresa debe seguir innovando y adaptándose a medida que crece la competencia y evolucionan las demandas del mercado. En esta fase, es fundamental mantener una cultura corporativa sólida y un enfoque centrado en el cliente para seguir siendo relevante y competitivo a largo plazo.
Cada una de estas etapas viene con diferentes sentimientos. No te angusties si sientes que es hora de tirar la toalla, o que te abruma la cantidad de cosas que tienes pendiente, ¡es normal! Así como habrá días retadores, habrá días gratificantes y todos esos sentimientos son parte del proceso de emprender. Paciencia, constancia y decisión. Porque el que persevera, alcanza… ¡y emprende!
