El impacto de los estereotipos de género en el ecosistema emprendedor
En el panorama actual del emprendimiento, persiste una clara disparidad entre el número de hombres y mujeres que deciden iniciar un negocio. Esta brecha de género, lejos de ser inalterable, es el resultado de complejos factores, entre los que destacan los estereotipos de género y el proceso de socialización.
Desde el año 2023, la brecha de género en el emprendimiento se ha reabierto, con solo seis de cada 100 mujeres abriendo un negocio, frente a 7.5 de cada 100 hombres. Este dato, extraído del informe ‘Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024’ del Instituto de las Mujeres, subraya la urgencia de abordar esta problemática.
La influencia de los estereotipos de género en la intención de emprender
La tesis doctoral dirigida por Esther Hormiga Pérez y Alejandra Aramayo García, así como investigaciones de la Universidad de Sevilla, lideradas por Inmaculada Jaén y María José Rodríguez, profundizan en la influencia del proceso de socialización en la voluntad de emprender. Su objetivo es encontrar nuevas explicaciones al hecho de que el número de empresarios sea claramente superior al de empresarias, yendo más allá de la diferencia biológica entre ellos.
La teoría del rol social (TRS) sugiere que en la sociedad prevalecen ciertos estereotipos de género. Las características tradicionalmente consideradas masculinas tienen que ver con la proactividad, la competitividad o la ausencia de miedo al riesgo. Por otro lado, las características tradicionalmente consideradas femeninas se asocian con la empatía, las relaciones o la sensibilidad.
En la gran mayoría de las sociedades, la actividad emprendedora se ha asociado con la expresión de características típicamente masculinas. Es decir, se tiende a pensar que los emprendedores son muy competitivos, agresivos o arriesgados. Un estudio realizado en Catalunya confirmó la persistencia de estos estereotipos. Se identificó que los ítems que caracterizan a la persona emprendedora en la Catalunya actual son mayoritariamente masculinos y andróginos, lo que significa que ningún rasgo estereotipado como femenino configura la caracterización de la persona emprendedora.
Esta percepción tiene consecuencias directas: la mujer no se ve identificada con dicha opción profesional, ya que se siente amenazada por el estereotipo y lo acaba confirmando. Percibe que la sociedad no espera de ella que ponga en marcha un negocio, de manera que actúa en consecuencia y no pone en duda la prescripción del estereotipo.
En el proceso emprendedor se distinguen dos etapas fundamentales. En la primera, la fase cognitiva o mental, la expresión de género individual es el factor más influyente en la intención de emprender, no el sexo biológico. Las personas que se identifican con el estereotipo de género masculino y andrógino muestran mayor intención de emprender, mientras que las que se identifican con el género femenino manifiestan una nula voluntad de crear una empresa.
Esto se debe a que las personas con una expresión de género andrógina, que combina rasgos típicamente masculinos y femeninos (orientación a la tarea y a la empatía), son las que presentan la intención más alta. Perciben tener una gama más amplia de recursos para afrontar los desafíos del emprendimiento.
Intención de emprender vs. Creación efectiva de la empresa
Lo más sorprendente es que, en la fase de intención emprendedora, ser hombre o mujer (el sexo biológico) no muestra ninguna relación significativa con la formación de esa intención. Sin embargo, la situación cambia drásticamente en la segunda etapa, cuando es el momento de crear realmente la empresa. Aquí, el sexo biológico se vuelve relevante, mientras que la expresión de género individual pierde su importancia.
Esto se debe a las barreras sociales que imponen los estereotipos prescriptivos asociados al sexo masculino y femenino. Como el arquetipo del emprendedor es predominantemente masculino, las mujeres se enfrentan a prejuicios y desconfianza por parte de actores clave, como inversores, posibles socios o clientes. Además, las propias mujeres pueden autolimitarse al anticipar las dificultades y la falta de apoyo social que probablemente encontrarán, lo que frena su potencial y su intención inicial de emprender.
Barreras y desafíos adicionales para las mujeres emprendedoras
La brecha de género en el emprendimiento no solo se manifiesta en la intención y la materialización de los negocios, sino también en otros aspectos cruciales:
- Percepción del riesgo: La percepción del riesgo de fracasar en el emprendimiento es mayor en las mujeres de la población no emprendedora (54,5%) que en los hombres (50,7%).
- Formación específica: Los hombres suelen contar con más formación específica para emprender que las mujeres. El porcentaje de hombres con formación avanzada en emprendimiento es 5,4 puntos mayor que el de las mujeres.
- Internacionalización: El 30,8% de las empresas recientes creadas por mujeres tienen algún grado de orientación internacional. Sin embargo, un aspecto interesante es que las empresas lideradas por mujeres con mayor proporción de facturación internacional (7,3%) superan ligeramente a las dirigidas por hombres (6,4%).
- Uso de tecnologías digitales: El 50,1% de las emprendedoras recientes asegura que la crisis sanitaria las llevó a incorporar herramientas digitales o a acelerar sus planes de implementación. En contraste, el 23,5% de los negocios liderados por mujeres opera sin tecnologías digitales, una cifra superior al 18,8% registrado en emprendimientos recientes fundados por hombres.
- Financiación: Las mujeres emprendedoras se ven empujadas a arriesgar más, al no solicitar ni recibir la misma cantidad de financiación que los hombres. Solo el 7% de las rondas de financiación en Europa en 2023 se otorgaron a equipos fundados exclusivamente por mujeres. Asimismo, las empresas con al menos una mujer fundadora o cofundadora captaron solo el 18%.
- Cargas domésticas: La mayor dedicación de la mujer en las tareas domésticas juega en contra de sus probabilidades de emprender, ya que priorizan el bienestar de su familia a sus inquietudes. Esto significa que la mujer dispone de menos tiempo para poder iniciar una actividad económica y se ve inclinada a aceptar trabajos en función de su horario y no de su vocación o ambición.
- Referentes y visibilidad: Los grandes referentes mundiales del sector TIC, como Steve Jobs, Bill Gates, Mark Zuckerberg o Elon Musk, son hombres que han recibido una gran atención mediática. Estée Lauder, Coco Chanel u Oprah Winfrey son más conocidas por sus marcas o profesiones que por su faceta emprendedora. Esta falta de visibilidad de mujeres emprendedoras exitosas contribuye a la perpetuación de estereotipos.
La desigualdad de género no solo es injusta, sino que además genera un coste económico significativo. Se calcula que habría más de 50.000 mujeres emprendiendo si se fomentara su participación en estudios relacionados con el emprendimiento innovador.
La importancia de la perspectiva de género en el trabajo psicoterapéutico
Emprender con perspectiva de género e interseccionalidad
El mundo del emprendimiento está en constante evolución, y cada vez más emprendedores se dan cuenta de la importancia de emprender con perspectiva de género e interseccionalidad en sus negocios. Este enfoque, clave para que los negocios beneficien a generaciones presentes y futuras, fue conceptualizado por la académica Kimberlé Crenshaw.
Emprender con perspectiva de género y enfoque interseccional implica considerar las diferencias y barreras que enfrentan las personas. Es decir, comprender cómo diferentes factores de discriminación (género, raza, orientación sexual, discapacidad, clase social) se encuentran y agravan las desigualdades. La perspectiva de género, aunque vital y un primer paso para visibilizar la diversidad en la empresa, no es suficiente si no se incorpora una visión interseccional.
¿Cómo emprender con perspectiva de género?
Para fomentar un entorno emprendedor más equitativo, es fundamental implementar estrategias concretas:
- Políticas inclusivas y equitativas: Diseñar políticas internas que aseguren la igualdad en todos los niveles de la empresa.
- Crear productos y servicios diversos: Pensar en cómo diseñar productos o servicios que beneficien a diferentes comunidades, considerando las necesidades de mujeres, hombres y otros grupos vulnerables.
- Capacitar al equipo en temas de género e interseccionalidad: La educación y la sensibilización son clave para evitar los sesgos inconscientes.
- Apoyar a emprendedores de grupos vulnerables: Si ya se cuenta con un negocio consolidado, considerar dar mentoría o invertir en proyectos liderados por mujeres, personas racializadas o personas LGBTQI+.
- Seleccionar proveedores y socios comprometidos con la igualdad: Emprender con perspectiva de género también implica evaluar las prácticas de los proveedores o socios comerciales.
Al tener en cuenta las diversas experiencias y necesidades del equipo de trabajo y los clientes, se estará mejor preparado para identificar nichos de mercado desatendidos, diseñar soluciones más inclusivas y mejorar la satisfacción de la base de clientes. Además, al juntar en el emprendimiento personas con diversos estilos de vida y puntos de vista, será más fácil tener ideas y enfoques únicos para resolver los problemas, lo que puede llevar a la creación o desarrollo de productos y servicios innovadores.
Un ejemplo de apoyo al emprendimiento femenino es la plataforma mexicana Victoria 147, dedicada a impulsar el emprendimiento femenino.
Hacia una sociedad más justa
Los resultados de estas investigaciones no solo ponen de manifiesto la complejidad del fenómeno del emprendimiento femenino, sino que también subrayan la necesidad de un cambio social. Para reducir la brecha de género en el emprendimiento, se debe empezar por tomar conciencia de la influencia que aún hoy ejercen los estereotipos de género en la elección de carrera de las personas, así como de la caracterización del empresario con estereotipos de género masculinos y andróginos.
Sería necesario, asimismo, mejorar la visibilidad de los rasgos andróginos de la persona emprendedora para que un mayor número de mujeres se identifiquen y se planteen emprender. Es crucial actuar sobre los estereotipos sociales asociados al emprendimiento y promover un entorno más justo, inclusivo y diverso que permita que el potencial emprendedor de todas las personas florezca, sin que los prejuicios de género les impidan convertir sus ideas en negocios reales.
| Indicador | Hombres | Mujeres | Brecha de género |
|---|---|---|---|
| Emprendedores (por cada 100) | 7.5 | 6 | 1.5 a favor de hombres |
| Percepción de riesgo de fracaso (población no emprendedora) | 50.7% | 54.5% | 3.8% más en mujeres |
| Formación avanzada en emprendimiento | X + 5.4% | X | 5.4% a favor de hombres |
| Empresas con orientación internacional | - | 30.8% | No comparable directamente |
| Empresas con > 75% facturación internacional | 6.4% | 7.3% | 0.9% más en mujeres |
| Negocios sin tecnologías digitales (emprendimientos recientes) | 18.8% | 23.5% | 4.7% más en mujeres |
| Rondas de financiación (equipos fundados exclusivamente por mujeres) | N/A | 7% | Significativamente menor que a equipos liderados por hombres |
Nota: Datos basados en el informe ‘Mujeres y Emprendimiento en España: Análisis con datos GEM 2023-2024’ y otros estudios mencionados en el texto.
