La Escuela Rural de Emprendimiento Social Raúl Contreras: Okonomia y el empoderamiento ciudadano
En el corazón de un sistema que agoniza bajo el peso de la desigualdad y la crisis climática, emerge una propuesta valiente y necesaria: la Escuela Popular de Economía Okonomia, impulsada por el empresario y emprendedor social Raúl Contreras.
Raúl Contreras, convencido de que la economía es una herramienta que debe estar al servicio de la vida, vuelca todo su esfuerzo para que esto sea una realidad. Él y los proyectos que lanza, nacen y se comparten desde el medio rural, con sus gentes. Se consideran una herramienta que facilita procesos que el medio rural desarrolla.
Okonomia: Recuperando el control de la economía
Okonomia tiene por objetivo el empoderamiento ciudadano mediante la recuperación del control de su economía doméstica y, por derivación, de aquellas economías colectivas en las que participa. La angustia, la ansiedad y el miedo envuelven a las personas cuando son receptoras de mensajes y órdenes sobre las que no tienen control. En muchos casos no llegan a entender los mensajes construidos, intencionadamente, con lenguaje especializado innecesario y un argumento enrevesado que en su conjunto busca la delegación de nuestro derecho a gestionar nuestra propia economía.
El conocimiento, creado mediante la pedagogía de Paulo Freire, nace de la necesidad y la realidad que, compartida en su diagnóstico y en la búsqueda de soluciones, crea conocimiento colectivo. La metodología es sin duda innovadora y lleva ya tiempo funcionando vía las enseñanzas de Paulo Freire.
El trabajo de tres años de la escuela Okonomia ha mostrado, como especial éxito, su capacidad de devolver a los alumnos la confianza en sí mismos. La escuela no busca el adoctrinamiento de nadie. No hemos de decirle a ninguna persona lo que tiene o no que hacer, justamente eso es lo que recibe desde todos y cada uno de los rincones del sistema. Lo que hace la escuela popular de economía es aportar más herramientas y ejercitar el pensamiento crítico. El alumno de la escuela amplía el número de posibilidades para construir sus soluciones.
Los facilitadores de la escuela provocan el espacio para que el grupo construya su saber colectivo. Lejos de las clases magistrales, el conocimiento económico crece descubriendo que todos, sin excepción, sabíamos mucho más de lo que creíamos y que somos perfectamente capaces de tomar nuestras propias decisiones económicas.
Como comenta Raúl, “Lo que hemos descubierto es que nosotros hablábamos de empoderarlos a la hora de gestionar su economía pero lo que hemos descubierto es que los estamos empoderando como personas."
La educación financiera necesaria
La educación financiera es muy necesaria y debería abordarse desde la escuela. Esta afirmación está muy lejos de encontrar una respuesta en la transmisión de conocimientos enciclopédicos sobre economía sujetos a examen. No necesitamos la formación que nos diga lo difícil que es la economía de gestionar y aún más de modificar. No necesitamos llenar discos duros y cabezas de datos que están a nuestra disposición en todas partes. Queremos apropiarnos del pensamiento económico como una construcción posible y real que cualquiera de nosotros puede hacer.
Raúl Contreras lleva mucho tiempo poniendo el foco en los menos favorecidos, hoy lo pone en toda la sociedad. Está convencido de que la economía, tal como nos la cuentan hoy, les es muchas veces ajena hasta a los titulados universitarios.
El proyecto, puesto en marcha desde la plataforma Nittúa, no busca aportar soluciones, sino facilitar que sea la gente la que las encuentre. Este caso se destaca por su punto de innovación social, y porque, aunque es una escuela presencial, es una idea que puede sin duda ser replicada en cualquier otro lugar. Que nadie espere conseguir aquí la solución para sus problemas presentes o futuros. Ciudadanos empoderados, con más conocimiento que no solo usan sino que comparten.
En España, las clases se imparten en Valencia, en concreto en Benimaclet.
Un participante comenta: “Me hablaron de Okonomia, y me animaron a apuntarme al curso, me asomé a la web, y el temario en principio me frenó, me dije “yo de todo esto ya sé”, o al menos tengo nociones para entender de qué va. Yo pensaba… que sabía sobre el temario del curso, me di cuenta enseguida, de que no era así. Pues Okonomía es como esa pastilla ROJA, con la mayor sencillez que te puedas imaginar, te pone en las manos herramientas para que pienses por ti mismo, para que sepas valorar otras cosas, otras posibilidades de entender la economía que nos rodea y nos domina. Entrando en detalles, puedo decir, que después del curso, ya tengo abierta una cuenta en un banco virtual de moneda social, donde me ingresaban en L’s, el mismo importe que pagaba por las clases. Las sensaciones en clase son gratísimas, los facilitadores situándose al nivel de los alumnos, consiguiendo siempre el debate y la aportación de ideas. Me gustaría que Okonomia, siguiera extendiéndose, perfeccionándose en cada réplica.”
El Agua del Suelo: Un valor social y medioambiental con retorno económico
Otro de los proyectos impulsados es "El agua del suelo", cuyo objetivo es trasladar del no mercado al mercado la captación de agua que se realiza desde siempre mediante el cuidado de los suelos en el medio rural. El proyecto busca crear un retorno económico-financiero sobre un valor social y medioambiental que hasta la fecha no lo ha tenido.
Impacto Generado
La iniciativa ha logrado un impacto significativo, como se detalla en la siguiente tabla:
| Tipo de Impacto | Cantidad |
|---|---|
| Organizaciones colaboradoras | 5 |
| Localizaciones implicadas | 40 |
| Personas beneficiadas | [Dato no especificado en el borrador, se recomienda añadirlo] |
Todos los proyectos que lanzamos están compartidos y nacen desde el medio rural, sus gentes. Somos una herramienta que facilita procesos que el medio rural desarrolla. Raúl Contreras es un Talento Rural porque todos sus proyectos se gestan y desarrollan en este entorno.
Hay palabras que fueron más que palabras. Fueron, y deberían seguir siendo, banderas, causas, faros que guiaban la acción. Nombres que muchas y muchos hemos defendido, vivido y amado, como si fueran parte inseparable de nuestro proyecto vital: Emprendimiento social, cambio sistémico, impacto, banca ética, sostenibilidad.
Somos la mayoría. Aquellos que, desde el suelo, desde lo micro, desde la calle que late, intentamos cada día torcer el rumbo de un modelo económico que marcha con anteojeras. Hay un territorio previo al cálculo donde solemos fallar con sorprendente frecuencia: el espacio del propósito. Para hacernos entender, no basta con hablar el idioma del interlocutor; debemos situar el discurso en el terreno donde el otro se siente cómodo y posee el control.
