Coaching Empresarial: ¿Un Proceso Estratégico Voluntario u Obligatorio?
El Coaching Empresarial está cada vez más presente en el mundo de los negocios al ser considerado como un proceso estratégico. Esta metodología busca aumentar las ventajas conseguidas por la empresa a través, sobre todo, del incremento del rendimiento personal de los trabajadores. Por ello, los servicios de Coaching Empresarial son cada vez más demandados.
El Business Coaching o Coaching Empresarial es un proceso de acompañamiento profesional que tiene como objetivo principal encontrar soluciones a los aspectos más importantes del negocio mediante la toma de conciencia y el aprendizaje. Se basa en la capacidad de asistir al individuo o a los equipos para que logren sus compromisos y lo hagan mucho más allá de lo que parecía previamente posible. La intención del coaching es similar a la de otras profesiones de ayuda: facilitar que la persona cambie del modo que ella desea y apoyarla para que sea lo mejor que puede ser.
Beneficios Clave del Coaching Empresarial
El Coaching Empresarial ha demostrado ser una de las herramientas de desarrollo más efectivas con las que hoy en día puede contar cualquier empresa. Un empresario entiende la diferencia entre coste e inversión, y mantener un equipo desmotivado o ineficiente supone un coste para la empresa.
El Coaching Empresarial genera una mayor cohesión y unidad entre los miembros de la empresa y de los equipos, a la vez que mejora la comunicación, la confianza, el liderazgo y las competencias directivas. Algunas de las áreas en las que incide son la asertividad, habilidades sociales, comunicación, trabajo en equipo, metas, creatividad, reuniones eficaces y organización y gestión del tiempo.
Todas estas mejoras repercuten en beneficios directos para la empresa, ya que cualquier minuto gastado en solucionar problemas entre los compañeros o en el desarrollo de actividades poco fructíferas supone un minuto menos en la vida efectiva de la compañía. Los trabajadores consideran esencial que la empresa les ayude a crecer laboralmente, siendo esta una forma de retener el talento dentro de las organizaciones. El coaching proporciona a cada persona las herramientas necesarias para enfrentarse a cualquier situación.
El Retorno de la Inversión (ROI) del Coaching
Aunque en un primer momento la contratación de un coach supone un desembolso, el retorno sobre la inversión (ROI) es alto. Un estudio llevado a cabo por MetrixGlobal y basado en las empresas de la lista Fortune 500, expone que existe un gran retorno de la inversión del coaching.
| Fuente del Estudio | Empresas Analizadas | ROI del Coaching |
|---|---|---|
| Estudio a 100 ejecutivos (Fortune 1000) | Empresas que invierten en coaching para directivos | Casi seis veces mayor (5,7%) |
| MetrixGlobal (Fortune 500) | Empresas que aplican coaching empresarial | Gran retorno de la inversión |
El informe ‘Felicidad y Trabajo’, realizado por la consultora Crecimiento Sustentante, expone que los empleados felices mejoran los resultados de su trabajo hasta en un 88%.
La Metodología y Objetivos del Coaching Empresarial
Los procesos de Coaching Empresarial suelen comenzar con una Evaluación 360º orientada a la definición de los objetivos personalizados del directivo y de cada miembro del equipo. Lo más habitual son procesos que van desde los tres meses hasta los seis meses. En caso de proyectos más estratégicos y globales, se puede prolongar hasta el año o dos años. La media de un proceso de Coaching Empresarial suele estar entre 8 y 20 sesiones de 60 minutos cada una (las sesiones tienen una duración aproximada de 60 minutos las individuales y 120 minutos las de coaching de equipos).
El coaching se desarrolla a través de una metodología basada en preguntas. El coach expondrá preguntas muy concretas para que el empleado ofrezca respuestas muy detalladas. El objetivo es que los coach ofrezcan una serie de alternativas de actuación a los empleados para que ellos elijan la que mejor se puede adaptar a su desarrollo de crecimiento.
Entre los objetivos básicos del coaching empresarial aparece la intención de dotar a los empleados con aptitudes positivas y proactivas hacia su puesto de trabajo. Los coach pasan tiempo con cada empleado para saber sus puntos fuertes, sus debilidades y en qué aspectos pueden destacar dentro de la empresa. A través de una serie de preguntas, hacen que el sujeto también conozca todos estos aspectos de sí mismo. Una vez determinados los ámbitos sobre los que actuar y con una meta concreta fijada, empezará el trabajo de campo con los empleados.
Tipos de Coaching Empresarial
El Coaching Empresarial se dirige a individuos o grupos inmersos en una actividad empresarial. Hay veces en las que está justificado que el coaching empresarial se dirija a todos los miembros del equipo de una compañía. Sin embargo, en ocasiones es mejor centrarse en cada uno de los diferentes departamentos para lograr la mejora pretendida.
- Coaching para Altos Cargos: Este tipo de entrenamiento se dirige a los altos cargos de la compañía para que mejoren su capacidad de liderazgo y sepan motivar a sus respectivos equipos en la consecución de sus tareas.
- Coaching para Ventas: El coach se centra en hacer que los empleados estén más preparados a la hora de vender el producto o servicio de la empresa, mejorando sus capacidades de escucha activa y de comunicación.
- Coaching de Equipo: Busca que los empleados creen una vinculación casi afectiva con la empresa para la que trabajan. Consolida la visión organizacional de la compañía entre los valores de la plantilla para que se sientan más identificados con ella y pongan en marcha toda su productividad para mejorarla.
El mercado laboral ha evolucionado hasta dar con el escenario actual en el que dos de los aspectos más importantes son el ambiente en el trabajo y la realización de cada uno de los empleados. En este contexto, la figura del líder es esencial dentro de las compañías puesto que son los encargados de hacer que la oficina sea un lugar agradable para desempeñar la actividad profesional.
¿Es Obligatorio Asistir al Coaching de la Empresa?
La formación profesional en el trabajo es un derecho, pero también puede convertirse en una obligación. La clave está en si el curso está vinculado al puesto y en cuándo se imparte. No todos los cursos que ofrece una empresa son obligatorios para sus empleados.
Si la formación está directamente relacionada con el puesto -por ejemplo, una nueva herramienta que el trabajador tendrá que usar, o un cambio de normativa que afecta a su labor diaria-, la asistencia sí es obligatoria. El motivo es simple: el trabajador no está haciendo algo ajeno a su empleo, sino cumpliendo con él. Eso sí, debe hacerse dentro del horario laboral. Si se organiza fuera, la empresa debe pagar o compensar ese tiempo. La ley dice claramente que no puede tener ningún coste para el trabajador.
DERECHOS y OBLIGACIONES de los TRABAJADORES | Economía de la empresa 161#
Hay cursos que la empresa ofrece porque considera que pueden ser útiles -por ejemplo, idiomas, gestión del tiempo o liderazgo-, pero que no son esenciales para el trabajo. En ese caso, el trabajador puede decidir si va o no. Nadie puede ser obligado a ir a un curso en su día libre o durante las vacaciones, el descanso no se toca.
Si la formación es obligatoria y la empresa ha cumplido con todo (aviso, justificación y horario razonable), la negativa puede tener consecuencias. Ahora bien, conviene actuar con cabeza. A veces la negativa viene de una mala comunicación o de problemas personales. La formación es una buena herramienta, pero hay que gestionarla con equilibrio. No todo curso puede imponerse, ni todo debe ser voluntario. La experiencia demuestra que cuando se explican bien las cosas, la gente responde con sentido común.
La Voluntariedad del Coaching y la Resistencia
El coaching es siempre voluntario y el cliente puede darlo por terminado en cualquier momento. ¡Nadie puede ser obligado a acudir a coaching! Son posiciones que tanto el Código Ético Global como el Código Ético de la ICF subrayan.
No se puede obligar a alguien a recibir coaching, pero se puede hacer que la alternativa sea tan incómoda que los clientes acepten a regañadientes. Algunos ejemplos incluyen:
- Reflexionar sobre la retroalimentación de 360 grados o correr el riesgo de ser considerado alguien que no quiere desarrollarse.
- Participar en un proceso de coaching de desempeño o correr el riesgo de ser despedido.
- Acudir a un coach de TDAH o perder el matrimonio.
- Recibir coaching sobre el desempeño en la escuela o perder el dinero de bolsillo.
Por lo tanto, si bien el coaching es voluntario, a veces es el menor de dos males. Cuando los clientes acuden a coaching, pero realmente no quieren estar allí, el coach profesional puede:
- Reconocer la situación: Invitar al cliente a ser abierto sobre la situación y comunicar que comprende que no es fácil.
- Garantizar la confidencialidad: Asegurar al cliente que nada de lo que comente llegará a oídos de nadie más, como parte de la ética del coaching.
- Hacer hincapié en que el coaching es voluntario: Destacar que el coaching siempre es voluntario y que el coach está del lado del cliente, quien tiene el control sobre los temas y objetivos.
- Preguntar qué necesitan ver los patrocinadores: Si el cliente está muy descontento, preguntar qué cree que debe suceder para que ya no tenga que acudir a la sesión de coaching.
- Controlar periódicamente y ofrecer la finalización: Preguntar al cliente después de cada sesión qué fue útil y si se siente escuchado y apreciado, verificando si se está trabajando en lo que desea, y respetando su derecho a finalizar las sesiones.
La reticencia a acudir a un profesional del coaching o la orientación puede llegar a tener motivos similares a la asistencia a un psicólogo, lo que se denomina resistencia. Esta resistencia subjetiva puede deberse a ideas que nos creamos para impedir la acción de acudir al orientador, por no salir de la zona de confort o por desconfianza. Sin embargo, en el contexto actual, la orientación ayuda a ser más competitivo y a tener más oportunidades.
El Coach Profesional de Negocios
El Coach Profesional de Negocios tiene una formación profunda en el proceso de coaching y un entendimiento claro de cómo funcionan los negocios, así como técnicas suficientes que le permitan afrontar procesos específicos. Es fundamental que el profesional que quiera dedicarse al coaching cuente, por una parte, con suficiente "bagaje" o experiencia profesional y, por otra, con un considerable equilibrio personal y emocional.
Un coach profesional conoce el mercado laboral, su situación actual, la oferta formativa, los procesos de selección, las salidas laborales por profesión en un lugar y momento dado, las herramientas de búsqueda de empleo y las técnicas y habilidades demandadas, aplicándolas en cada caso personal para aumentar la ocupabilidad.
Formación y Certificación de un Coach
A día de hoy el coaching no está regulado, por lo que, por desgracia, cualquiera puede llamarse coach sin ningún tipo de formación previa. Entre las habilidades que debe poseer un coach están la escucha activa, hacer preguntas de una manera determinada y no juzgar. Es muy difícil escuchar a alguien sin que las propias creencias o juicios afecten y sin dar consejos, manteniéndose neutro.
Al elegir una formación en coaching, es importante que:
- Den algún título al acabar.
- Ofrezca muchas prácticas, para poder ser coach de otros alumnos o voluntarios y recibir coaching.
- Los profesores sean coaches.
- El contenido del curso sea completo y, aunque no sean imprescindibles, se valora que ofrezcan contenido adicional como formación en PNL u otras especialidades.
- Se defina el tipo de coaching que se desea practicar (vida, ejecutivo, etc.).
Existen dos tipos principales de certificación:
- Ser coach certificado por la escuela donde se estudia.
- Ser coach certificado por la ICF (International Coach Federation). Existe controversia entre quienes consideran esta la única forma de comprobar la profesionalidad y quienes creen que es una forma de generar ingresos.
