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Comunicación

Herpes Zóster: Síntomas, Causas y Opciones de Tratamiento

by Admin on 22/05/2026

El herpes zóster, comúnmente conocido como "culebrilla", es una infección viral que se manifiesta con una erupción dolorosa en la piel. Esta afección se produce por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que causa la varicela. Entender los síntomas del herpes zóster, especialmente en su fase inicial, es fundamental para buscar atención médica a tiempo y prevenir complicaciones.

El virus varicela-zóster, después de causar la varicela, permanece inactivo en los ganglios nerviosos del cuerpo. Años o incluso décadas después, puede volver a activarse y manifestarse como herpes zóster, especialmente cuando el sistema inmunitario está debilitado.

Síntomas del Herpes Zóster

Los síntomas del herpes zóster suelen aparecer de forma gradual y pueden variar en intensidad. La erupción cutánea característica es el síntoma más evidente, pero a menudo va precedida de otros signos tempranos.

Síntomas Tempranos

  • Dolor, ardor u hormigueo en una zona específica del cuerpo: Este suele ser el primer síntoma del herpes zóster y puede aparecer días o incluso semanas antes de la erupción. Puede ser un dolor punzante, ardor o picazón. En general, se presenta a un lado del cuerpo o la cara.
  • Fiebre y malestar general: En algunos casos, se pueden experimentar estos síntomas antes de la erupción.
  • Fatiga y dolores musculares: También son posibles, especialmente en niños.

Erupción Cutánea Característica

La erupción cutánea suele ser el síntoma más característico de esta infección viral. Suele aparecer unos días después de la aparición de los primeros síntomas. Comienza como grupos de granitos en un lado del cuerpo o de la cara del paciente, a menudo en forma de una franja o cinturón. Se localiza en una franja que se extiende desde la espalda hasta la parte anterior del tórax, o en un solo lado del cuerpo (derecho o izquierdo), sin atravesar nunca hacia el otro lado.

Los granos se convierten en ampollas llenas de pus que se abren y forman costras al cabo de 7 a 10 días. Las lesiones suelen ir apareciendo a lo largo de varios días y pueden acompañarse de picor local o de dolor, sobre todo si afecta a personas mayores. Tras aproximadamente una semana, las lesiones se transforman en costras y posteriormente desaparecen sin secuelas. La mayoría de los casos de herpes zóster se curan solos, con o sin tratamiento, y no desencadenan ningún otro problema.

Ubicaciones Comunes de la Erupción

Si bien la erupción del herpes zóster puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, algunas zonas son más comunes que otras:

  • Herpes zóster en el costado derecho o izquierdo del cuerpo: La erupción puede presentarse en una sola banda alrededor del lado izquierdo o derecho del cuerpo.
  • Herpes zóster en la cara: Cuando el virus afecta al nervio trigémino, la erupción puede aparecer en la cara, cerca del ojo, la frente o la nariz. En otros casos, la erupción aparece en un solo lado de la cara.
  • Herpes zóster interno: En algunos casos, el herpes zóster puede afectar a órganos internos, como los pulmones, el hígado o el cerebro, aunque es menos frecuente.

Herpes Zóster ¡todo lo que debes saber!

Causas y Factores de Riesgo

El herpes zóster es causado por la reactivación del virus varicela-zóster (VVZ), el mismo virus que causa la varicela. Después de tener varicela, el virus permanece en su cuerpo, inactivo en los ganglios nerviosos. En mucha gente, el virus nunca se reactiva. Pero en otras, el virus se reactiva y causa un herpes zóster.

Factores que Aumentan el Riesgo

Cualquier persona que haya tenido varicela corre el riesgo de padecer culebrilla. Pero este riesgo aumenta a medida que envejece. Las personas con sistemas inmunitarios débiles tienen un mayor riesgo de tener culebrilla. Su sistema inmunitario puede estar debilitado cuando tiene una infección o está estresado.

Aunque el herpes zóster se asocia con mayor frecuencia a personas mayores de 50 años, también puede aparecer en adultos jóvenes, especialmente en situaciones de estrés físico o emocional. El estrés, el agotamiento prolongado y un sistema inmunitario sobrecargado son algunas de las condiciones que permiten que el virus resurja.

Factores que aumentan el riesgo:

  • Haber tenido varicela previamente (el 95% de los adultos han pasado la varicela).
  • Edad avanzada (mayores de 50 años, el riesgo aumenta a partir de los 50-60 años).
  • Estrés prolongado o intenso.
  • Sueño insuficiente o fatiga extrema.
  • Inmunosupresión por enfermedades (como VIH) o tratamientos médicos (como trasplantes o tratamientos inmunosupresores).

Complicaciones del Herpes Zóster

El herpes zóster es una enfermedad que puede causar complicaciones significativas si no se trata a tiempo. Reconocer los primeros síntomas es crucial para actuar con rapidez y evitar complicaciones que pueden llegar a ser graves.

  • Neuralgia posherpética: Esta es la complicación más común del herpes zóster, afectando al 30% de los casos en mayores de 50 años. Se trata de un dolor crónico e intenso en la zona donde apareció la erupción, que puede persistir durante días, meses e incluso años después de que las lesiones cutáneas hayan sanado. El dolor puede ser muy invalidante, descrito como un latigazo, una descarga eléctrica o una quemazón, y responde mal a los analgésicos habituales. Puede acompañarse de menor o mayor sensibilidad en dicha zona.
  • Herpes oftálmico (Herpes Zóster oftálmico): Si la culebrilla afecta sus ojos, puede tener pérdida de la visión. Se trata de la afectación del ojo.
  • Síndrome de Ramsay-Hunt: Son posibles problemas de audición o equilibrio si tiene culebrilla dentro o cerca de su oído. También puede tener debilidad de los músculos en ese lado de la cara.
  • Herpes diseminado: Se produce en algunas personas con defensas bajas, sobre todo con cáncer o que hayan sido trasplantados. Las lesiones de herpes se diseminan por todo el cuerpo, semejando una varicela.
  • Sobreinfección bacteriana: Mantener la zona afectada limpia y seca puede ayudar a prevenir infecciones secundarias.
  • Afectación cerebral (Meningoencefalitis): Un porcentaje pequeño de pacientes puede desarrollar una meningoencefalitis en el contexto de un herpes zóster, caracterizada por fiebre, dolor de cabeza, vómitos y signos de meningitis. Esto es más frecuente en personas con defensas bajas.

Diagnóstico del Herpes Zóster

En general, su proveedor de atención médica puede diagnosticar la culebrilla viendo su historia clínica y observando la erupción. El diagnóstico del herpes zóster se basa principalmente en la evaluación clínica de los síntomas. El médico identifica la erupción característica: una franja de ampollas o vesículas dolorosas localizadas en un solo lado del cuerpo o del rostro.

El dolor suele aparecer antes de la erupción, lo que puede dificultar el diagnóstico precoz. En casos atípicos o cuando la erupción aún no ha aparecido, se pueden realizar pruebas como análisis de sangre, PCR o cultivos virales para confirmar la presencia del virus varicela-zóster.

Tratamiento del Herpes Zóster

No existe una cura para la culebrilla, pero el tratamiento debe comenzar cuanto antes para reducir la duración y la intensidad de los síntomas. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden marcar la diferencia en su recuperación.

Opciones Terapéuticas

  • Tratamiento antiviral: Los medicamentos antivirales, como aciclovir, valaciclovir y famciclovir, pueden ayudar a que el brote sea más corto y menos severo. Ayudan a frenar la replicación del virus. También pueden ayudar a prevenir la neuralgia postherpética. Los medicamentos son más efectivos si puede tomarlos dentro de los tres días posteriores a la aparición de la erupción (preferiblemente en las primeras 24-48 horas). En pacientes con defensas bajas, se debe siempre recibir tratamiento con antivirales (por ejemplo, aciclovir intravenoso).
  • Analgésicos: Los analgésicos de venta libre, como el paracetamol o el ibuprofeno, pueden ayudar a aliviar el dolor. En casos de dolor más severo o neuralgia posherpética, el médico puede recetar analgésicos más potentes, antidepresivos o medicinas activas frente al dolor neuropático.
  • Corticoides: En algunos casos, se pueden usar corticoides para reducir la inflamación y el dolor.
  • Cuidados de la piel: Mantener la zona afectada limpia y seca puede ayudar a prevenir infecciones secundarias. Se recomienda lavar con agua y un jabón suave, y aplicar compresas frías y húmedas sobre las ampollas varias veces al día para aliviar el dolor y la comezón. Se puede recomendar la aplicación de un líquido (sulfato de cobre diluido) que seca antes las lesiones. Es importante evitar rascarse y usar ropa suelta.

Además, es importante descansar adecuadamente, mantener una buena hidratación y reducir el estrés durante la recuperación.

Prevención del Herpes Zóster: La Vacuna

Aunque aún no existe una cura definitiva para el herpes zóster, existen medidas que puedes tomar para prevenir la enfermedad y aliviar sus síntomas.

Vacunación

Actualmente existe una vacuna eficaz contra el herpes zóster. La vacuna contra la varicela reduce significativamente el riesgo de desarrollar varicela y, en consecuencia, también el riesgo de herpes zóster. El pronóstico del herpes zóster es en general bueno, con curación completa sin secuelas.

La vacuna Shingrix está aprobada y se recomienda para personas de 50 años o más, incluso para quienes ya hayan tenido herpes zóster. También se recomienda para personas de 19 años o más que tengan el sistema inmunitario debilitado debido a alguna afección médica o medicamento. Shingrix es una vacuna inactivada elaborada a partir de un componente del virus. Se administra en dos dosis, con un lapso de entre 2 y 6 meses entre dosis.

Recomendaciones para la Vacuna Shingrix

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan 2 dosis de la vacuna recombinante contra el herpes zóster (RZV, Shingrix) para prevenir la culebrilla (herpes zóster) y las complicaciones relacionadas en los adultos de 50 años o más. Su profesional de la salud también podría recomendarle la vacuna si tiene más de 19 años y tiene un sistema inmunitario debilitado.

Efectos Secundarios y Eficacia

Los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna contra el herpes zóster son enrojecimiento, dolor e hinchazón en el sitio de la inyección. Algunas personas también presentan fatiga, dolor de cabeza y otros efectos secundarios.

La vacuna contra el herpes zóster no garantiza que no tendrás la afección. Sin embargo, es probable que sí reduzca la evolución y la intensidad de la enfermedad. Es probable que disminuya el riesgo de neuralgia posherpética. La vacuna contra el herpes zóster se usa solamente como método de prevención de la enfermedad.

Recomendaciones de Vacunación contra el Herpes Zóster (Shingrix)
Grupo de Edad Condición Dosis Notas
50 años o más Adultos sanos 2 dosis (2-6 meses entre dosis) Recomendado incluso si ya se tuvo herpes zóster o varicela.
19 años o más Sistema inmunitario debilitado 2 dosis (2-6 meses entre dosis) Debido a afección médica o medicamento.
Cualquier edad Ya ha recibido Zostavax 2 dosis de Shingrix Zostavax ya no se vende en EE. UU., pero puede usarse en otros países.

Es importante destacar que el herpes zóster no se contagia como la varicela. Sin embargo, una persona con herpes zóster puede transmitir el virus varicela-zóster a alguien que nunca ha tenido varicela o que no ha sido vacunado. El riesgo de propagar el virus es bajo si la erupción de la culebrilla se mantiene cubierta. Las personas con culebrilla no pueden propagar el virus antes de que aparezcan las ampollas del sarpullido o después de que se formen costras.

Este artículo tiene un fin divulgativo y no sustituye la consulta médica. Si has tenido varicela y notas dolor o erupción en una zona localizada de tu cuerpo, consulta con un médico cuanto antes. Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado pueden marcar la diferencia en tu recuperación.

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