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Comunicación

Misteriosas muertes de empresarios rusos: ¿Coincidencia o conspiración?

by Admin on 16/09/2025

En lo que va de año, una serie de anómalos decesos han afectado a altos directivos y grandes empresarios rusos, dejando en herencia fortunas millonarias e investigaciones policiales en varios países. Al menos 11 grandes empresarios han perdido la vida en extrañas circunstancias dentro y fuera del país. Estos sucesos han generado una gran incógnita: ¿se trata de una extraña epidemia de sucesos aislados o de casos interconectados?

Más allá de las dificultades para mover su dinero y de la incautación de sus activos en occidente, la guerra en Ucrania parece estar teniendo nefastas consecuencias para los oligarcas rusos. Accidentes de alpinismo, acuáticos, ahogamientos en yates, intoxicación con veneno de sapo, caídas por precipicios… Las misteriosas muertes de oligarcas rusos, la mayoría relacionados con el sector gasista, no dejan de suceder desde el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania. Ya se han contabilizado 12 fallecimientos de empresarios ultra ricos que han tenido lugar en extrañas circunstancias.

Vladimir Putin, presidente de Rusia.

Estos hechos han comenzado a levantar dudas sobre si se han vuelto demasiado comunes para ser completamente coincidentes. Y es que, además de su inmensa fortuna, los fallecidos tienen en común varios factores: su relación con la industria del gas, su vinculación con el Kremlin y su oposición a la guerra. Por ello es que cada vez son más los investigadores internacionales que comienzan a defender la teoría de que estos fallecimientos sean en realidad suicidios simulados o asesinatos.

En este sentido, el periodista Argemino Barro señala que una de las hipótesis preponderantes sobre estos suicidios-homicidios espeluznantes es que «hay una guerra interna en el estratégico sector energético ruso, un poco al estilo de las guerras por el control de activos de los años 90, en la que Putin, como de costumbre, se limita a hacer de árbitro». Así, hace hincapié en que no podemos olvidar el discurso de Vladímir Putin a mediados de marzo, en el que decía que Rusia sabría «distinguir a los patriotas de los bastardos y los traidores», y hablaba, literalmente, de «purificación». «Podría tratarse de una purga de personas que ya no gozan de total confianza», apunta el experto.

Las líneas divisorias entre las facciones de la élite económica rusa son cada vez más marcadas. Tal y como publica The Washington Post, las amplias sanciones impuestas por Occidente han derribado una nueva cortina de hierro sobre la economía rusa, congelando decenas de miles de millones de dólares de muchos de activos de magnates y, estos, especialmente aquellos que hicieron fortuna antes de que Putin llegaron al poder, han comenzado tentativamente a hablar, no sin consecuencias.

Cronología de las muertes

Todo comenzó en San Petersburgo en el período previo a la guerra. El 30 de enero, Leonid Shulman (60), alto ejecutivo de la compañía de gas Gazprom, fue hallado muerto en su casa de campo. Con cortes en las muñecas, fue encontrado desangrado en el baño de la casa. Una nota de suicidio junto al cuerpo relataba su sufrimiento después de una lesión en la pierna. Se encontraba deprimido, divorciado, con lesiones graves en la pierna y su departamento estaba investigado por irregularidades contables. Sin embargo, la nota de suicidio alegaba problemas económicos para pagar la medicación. Una justificación que choca con su tren de vida.

A la muerte de Shulman sucedieron cuatro más vinculadas al gigante energético estatal ruso: Alexander Tyulakov, Vladislav Avayev, Andrei Krukovsky y Yuri Voronov.

  • Alexander Tyulakov (61), directivo en Gazprom, fue encontrado por sus vecinos en el garaje anexo a su mansión en la misma urbanización en la que murió Shulman días antes. Fue considerado un suicidio y se encontró una nota. Sin embargo, "hombres fornidos en tres jeeps, que se identificaron como seguridad de Gazprom", fueron los primeros en llegar y acordonar la escena. La policía permaneció en el exterior hasta la llegada de los forenses.
  • Vladislav Avayev, Vicepresindete de Gazprombank y antiguo cargo de confianza del Kremlin. El modus operandi de asesinato y suicidio en el caso de Vladislav Avayev es casi calcado del de Melikov: los agentes irrumpieron en su apartamento moscovita y encontraron su cuerpo sin vida (así como el de su esposa y el de su hija de 13 años) junto a una pistola que se habría empleado para realizar los disparos. Sin embargo, un antiguo compañero suyo en Gazprom, el ucraniano, Igor Volobuev, cuestiona la investigación oficial. "Creo que está orquestado. ¿Por qué? Es difícil de decir. Tal vez sabía algo y representaba un peligro".
  • Andrei Krukovsky (37), era el CEO de una estación de esquí que compartía propiedad con Gazprom, y supuestamente falleció en un accidente en la montaña.
  • Yuri Voronov, CEO de una filial de Gazprom, Voronov (61), falleció de un disparo a quemarropa en la cabeza junto a la piscina de su mansión en San Petersburgo. Cerca del cuerpo se encontraron una pistola y varios casquillos en el fondo de la piscina. La muerte catalogada de suicidio pero, según su viuda, se encontró precedida de una fuerte discusión con sus socios por cuestiones de dinero.

En marzo, los cuerpos del multimillonario ruso Vasily Melnikov, su esposa de 41 años y sus dos hijos pequeños, de 10 y 4 años, fueron hallados en su apartamento de lujo en Nizhny Novgorod, una ciudad en el oeste de Rusia, con varias puñaladas. La supuesta arma homicida fue encontrada en la escena del crimen y el diario ruso Kommersant dijo que el oligarca, que había hecho su fortuna trabajando para una de las empresas médicas afectadas por las sanciones occidentales, había matado a su familia antes de suicidarse. Sin embargo, varios amigos de la familina no tardaron en salir a defender la teoría del «suicidio fingido».

Desde el inicio del conflicto ruso-ucraniano, al menos cuatro oligarcas que triunfaron en la era más liberal del predecesor de Putin, el presidente Boris Yeltsin, han abandonado Rusia, según The Washington Post. Una de las tres muertes que se han producido en el extranjero es la de Mikhail Watford, que vivía con su familia en Reino Unido.

El 28 de febrero, el magnate del petróleo y el gas de 66 años nacido en Ucrania, que también construyó un imperio inmobiliario en Londres, fue encontrado muerto en su casa en Surrey. El cuerpo sin vida de Mikhail Watford (66) fue encontrado en el garaje de su mansión de 18 millones en Surrey. Un deceso "en circunstantes no sospechosas sin identificar", según Scotland Yard. Watford debía su fortuna al crudo.

Estas escandalosas y trágicas muertes han llegado hasta España. El segundo fallecimiento fuera de fronteras rusas tuvo lugar en Lloret de Mar (Girona). El 22 de marzo, Serguéi Protosenya, de 55 años y uno de los máximos responsables de la importante empresa petrolera y de gas Novatek, apareció ahorcado en el jardín de la casa. Su mujer Natalya y su hija María fueron apuñaladas.

Protosenya, que poseía una fortuna cercana a los 500 millones de dólares, no dejó una nota de suicidio, ni se encontraron huellas dactilares en las armas (un hacha y un cuchillo) utilizadas para el crimen. Tampoco había manchas de sangre en su cuerpo. No obstante, ni la compañía en la que trabajó el difunto ni su entorno dan credibilidad al relato de las autoridades.

Al fallecimiento de Protosenya, sucedieron los de Alexander Subbotin, Dan Rapoport y Ravil Maganov.

  • Alexander Subbotin, la muerte del directivo de Lukoil es una de las más extrañas. La versión oficial apunta que fue con su mujer a los arrabales de Moscú "en un severo estado de intoxicación etílica y narcótica" para realizar "rituales de vudú jamaicanos" en un sótano. Subbotin era un habitual del local y fue sometido a una ceremonia que consiste en verter veneno de sapo sobre una herida abierta con una finalidad de aliviar la resaca. Tras el rito sintió dolor en el torso. Su esposa y el curandero le dieron un tranquilizante y optaron por dejarle dormir. Falleció durante el sueño.
  • Dan Rapoport (52) venía siendo una voz discordante con el Kremlin desde hace una década. Fue dueño del club nocturno más chic de Moscú y vendió una de sus casas a Ivanka Trump. Según la policía de EEUU, Rapoport saltó desde la ventana de su lujoso apartamento en Washington y no halló indicios de criminalidad. Una versión disputada por la viuda y que se ha producido en unas circunstancias idénticas a la que siete años atrás experimentó su socio en los negocios de ocio nocturno en Moscú.
  • Ravil Maganov, el presidente de Lukoil, Ravil Maganov (67) se encontraba hospitalizado en el Clínico de Moscú tras padecer una depresión y un ataque cardiaco. El comunicado oficial sostenía que había muerto "tras una enfermedad grave". Sin embargo, distintas agencias de noticias informaron que Maganov falleció a causa de las heridas provocadas tras arrojarse desde la ventana del sexto piso del hospital. El deceso se encuentra catalogado como suicidio.
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Ravil Maganov, ex presidente de Lukoil.

El último tan solo hace dos semanas: Ivan Pechorín, de 39 años y director ejecutivo de la Corporación rusa para el Desarrollo del Lejano Oriente y el Ártico. Según el comunicado oficial de su compañía, Pechorin falleció tras caer por la borda de un barco en el que navegaba por el mar de Japón, cerca de la isla Russki.

Dos empresarios rusos de 62 años fueron encontrados muertos en un chalé de Dénia a causa de una intoxicación accidental por inhalar monóxido de carbono debido presumiblemente al mal funcionamiento de una caldera de gas de la vivienda. La muerte de los empresarios debió producirse durante el pasado fin de semana mientras dormían, cada uno en una habitación del chalet.

Es Román Starovoit el último nombre de una larga lista de muertes extrañas. Desde que empezó la invasión rusa a Ucrania en 2022, han muerto al menos 22 empresarios, políticos y hasta bailarines. Siempre suicidios, asesinatos sin culpable o caídas desde las alturas como la del presidente de la pretolera Lukoil.

Y es que Ravil Magánov pasó de darle mano a Putin en el mismísimo Kremlin a caerse de una ventana en un hospital de Moscú. También se precipitó por la ventana el vicepresidente de Transneft, el mayor productor de oleoductos de Rusia, aunque medios rusos aseguran que Andrei Badalov se suicidó.

Estas muertes no solo ocurren en Rusia, sino también en el extranjero. Por ejemplo, en 2022 la policía española encontró los cuerpos sin vida de una familia rusa en una vivienda en la localidad costera española de Lloret del Mar. El padre resultó ser un directivo de otra petrolera rusa. También en España, en Villajoyosa, murió tiroteado dos años después un piloto ruso tras filtrar datos a la inteligencia ucraniana.

A Putin no le gustan los traidores ni tampoco los críticos como fue Alexéi Navalni. Respecto a él, las autoridades rusas informaron que sufrió una muerte súbita en una cárcel de Siberia, mientras que su familia no duda en culpar al Kremlin. Hay más, como el jefe de los mercenarios rusos, Yevgeny Prigozhin, también contra el presidente ruso, quien terminó estrellándose en un avión. En definitiva, todas extrañas muertes con un denominador común: Vladimir Putin.

La muerte de Prigozhin, el líder del grupo de mercenarios Wagner, vuelve a poner el foco en Vladimir Putin y el Kremlin. No es la primera vez que se cuestiona la implicación de Putin en un crimen político. A lo largo de los mandatos del presidente ruso se han producido numerosas muertes en circunstancias extrañas. La lista incluye a políticos, periodistas, empresarios e incluso antiguos agentes del KGB. Pero tenían una cosa en común.

Entre los casos más mediáticos está el asesinato de Boris Nemtsov en 2015. Fue una figura política destacada entre los 'jóvenes reformistas' de la Rusia postsoviética, llegando a ser viceprimer ministro. Sin embargo, con la llegada de Putin al poder, Nemtsov fue apartado a un segundo plano de la vida política rusa.

Homenaje a Boris Nemtsov en el puente cerca del Kremlin.

En febrero de 2015, apeló a la ciudadanía para sumarse a una gran marcha contra la participación militar de Rusia en Ucrania. Horas después, unos atacantes desconocidos tirotearon a Nemtsov cuatro veces por la espalda a escasos 200 metros del Kremlin.

El ascenso de Putin al poder fue fruto de la contribución de varios personajes públicos rusos. Uno de ellos fue Boris Berezovsky, autoproclamado magnate que pertenecía al círculo cercano a Borís Yeltsin. Sin embargo, bajo el mandato del nuevo presidente, Berezovsky no pudo obtener la influencia que esperaba.

En 2013 Berezovsky fue encontrado muerto en el baño de su casa, con una cuerda alrededor de su cuello, por lo que inicialmente se consideró un suicidio. Sin embargo, la investigación no pudo determinar la causa exacta de su muerte.

El magnate ruso también había acusado al Kremlin de estar detrás del asesinato de Alexander Litvinenko, un ex agente del KGB. Litvinenko falleció tres semanas después de tomar una taza de té en un hotel de Londres en 2006. Estaba envenenada con polonio-210, una sustancia letal. Una táctica muy parecida a la que se intentó usar con Alekséi Navalny en 2021.

Alexei Navalny durante un mitin en apoyo de los presos políticos en Moscú, en septiembre de 2019.

Aunque esta lista no solamente se detiene en políticos y grandes empresarios. Como Stanislav Markelov, un abogado de derechos humanos conocido por representar a la población civil chechena en casos contra el ejército ruso por violaciones de los derechos humanos.

Markelov fue asesinado a tiros en 2009 por un hombre armado enmascarado cerca del Kremlin. Anna Politkovskaya, periodista de la Novaya Gazeta, fue asesinada en 2006. Otra periodista de Novaya Gazeta, Anastasia Baburova, también murió mientras intentaba ayudar a Markelov.

A pesar del reciente conflicto de Ucrania, la tensión entre ambos países se remonta a hace muchos años. En 2006, el antiguo presidente ucraniano, Víctor Yúschenko, fue envenenado con dioxina de alta síntesis.

Algunas muertes han sido más recientes. Es el caso del ex presidente de la petrolera rusa Lukoil, Ravil Maganov. Tras posicionarse públicamente en contra de la invasión a Ucrania y pedir el cese inmediato de la ofensiva, murió al caerse por una ventana del hospital de Moscú donde se recuperaba de un paro cardíaco.

El ex presidente de la petrolera rusa Lukoil, Ravil Maganov.

Aunque Maganov no fue el único en morir en circunstancias extrañas. En abril de 2022, en Moscú, encontraron muertos al vicepresidente de Gazprombank, Vladislav Avaev, junto a su esposa y su hija. Todos tiroteados.

Al día siguiente, encontraron los cadáveres de Sergey Protosenya, antiguo jefe de contabilidad de la compañía Novatek, su esposa y su hija en su residencia en España. Se barajó la posibilidad de que Protosenya hubiera apuñalado a ambas mientras dormían y luego se hubiera suicidado. Sin embargo, la policía local también considera la opción de que fueran víctimas de un homicidio.

De momento, ni Vladimir Putin ni el Kremlin han ofrecido declaraciones acerca de la muerte de Prigozhin. Los detalles del accidente aún no están del todo claros. Tras el motín fallido que acaudilló en junio, el presidente ruso recibió al líder de Wagner en el Kremlin.

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tags: #empresarios #rusos #muertos #causas

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