Empresarios Chinos Buscan Inversiones en Latinoamérica
En el inicio del siglo XXI, la República Popular China (R.P.Ch) lleva a cabo una activa política en América Latina y el Caribe (ALC), consistente, entre otras medidas, en un programa de visitas diplomáticas por parte de líderes políticos de primera línea en la conducción del Gobierno y Partido. Tiempo atrás, eran los Jefes de Gobiernos y Grupos de Empresarios latinoamericanos los que buscaban fortalecer las conexiones con China, pero ahora los papeles se han invertido y es la superpotencia la que ha salido a conquistar nuevos mercados en la región.
La avanzada y posterior profundización de los vínculos con la región encuentran su explicación en la apertura diplomática china en los años 70, las consecuencias del aislamiento internacional al que fue sometido Beijing luego de los acontecimientos de Tiananmen (1989), el interés por acceder a nuevos mercados y las crecientes actividades del gobierno taiwanés ( R.O.C) en Latinoamérica.
Actualmente, mientras la política norteamericana centra su atención en Oriente, China se encuentra estableciendo verdaderos nexos con los principales países de la región (Méjico, Argentina, Chile, Brasil, Venezuela) a través del desembolso de inversiones en montos superiores a los 70.000 millones de US$.
El Enfoque Neomercantilista de China
Hoy, el enfoque de la RPC es avanzar en la posición de sus compañías, tanto en su país como en los mercados globales, como las principales herramientas para generar riqueza para el pueblo chino y poder para el estado chino. El enfoque de la RPC es fundamentalmente neomercantilista. Esto incluye, en América Latina y en otros lugares, controlar las operaciones agrícolas que alimentan al pueblo chino y el petróleo y los minerales que alimentan la máquina comercial de la RPC.
En América Latina, la herramienta principal de la RPC en este avance ha sido sus enormes recursos financieros, que ha aprovechado para comprar activos y operaciones comerciales en la región, en lugar de invertir en los existentes que controla allí. Dominar las tecnologías líderes y ser competitivo en otros, como se describe en Made in China 2025, es un facilitador necesario para lograr los objetivos estratégicos chinos.
La realidad demuestra que el Partido Comunista Chino (PCCh), por razones políticas y comerciales, privilegia su enlace con América del Sur: la clave de esta coyuntura es el vínculo con Brasil y la forma en que el MERCOSUR juega un papel relevante como bloque. A su vez, Beijing aspira a reforzar su sociedad con la región de la misma forma en que Washington y la Unión Europea (UE) lo hacen con Asia. Tal vez no sea coincidencia que la R.P.Ch haya desarrollado el mayor centro de estudios del mundo sobre América Latina.
Intereses Energéticos Chinos en Latinoamérica
Un aspecto importante a desarrollar, es como se vinculan las necesidades energéticas chinas en el contexto latinoamericano, tratando de determinar cómo este enlace moldea la competencia estratégica entre la R.P.Ch y EE.UU. en el Tercer Mundo. China ha aplicado una política multilateral y de cooperación energética regional, la cual genera expectativas.
Para el año 2010, Asia será el mayor consumidor de energía primaria del mundo y China no es ajena a ello; para el 2003 el gigante asiático se transformó en el segundo importador mundial de petróleo, desplazando al Japón. En este sentido, el eje de evaluación china demanda que el país diversifique sus fuentes de recursos energéticos ante posibles crisis de algunos de sus proveedores en Asia Central y Oriente Medio, poniendo su atención en los yacimientos latinoamericanos.
Latinoamérica es un exportador neto de recursos energéticos de tipo primario (Petróleo, Carbón), es por ello que China busca, ante la necesidad de adquirir una mayor prosperidad económica, un mejor diálogo político con la región; alcanzando consensos sobre cooperación económica, inversión tecnologías para proyectos conjuntos. Así se evidencian las inversiones chinas en los campos petroleros venezolanos de Caracoles y Norte de Intercampo por 358 Millones de US$, y en Perú, por parte de la China National Petroleum, la cual accedió a ciertos sectores del campo petrolero de Talara en montos superiores a los 63 millones de US$.
Por otro lado, Beijing apunta a la explotación de recursos en la faja del Orinoco, las cuales contienen cuantiosas reservas de bitúmnes naturales. Los intereses de petróleo y gas de Washington en la región se ven amenazados por las agitaciones políticas en Venezuela y otras naciones andinas ricas en recursos energéticos, permitiendo una mayor injerencia china.
A través de sus inversiones en recursos energéticos, el gigante asiático busca mayor presencia en las estructuras de producción y generación energética de ALC, permitiendo asimismo, consolidar mecanismos de diálogo con las economías productoras de hidrocarburos, como con los bloques regionales: MERCOSUR, y CAN. En síntesis, China busca estabilidad política para no ver afectadas sus necesidades energéticas futuras.
El Factor Chino en la Nueva Coyuntura Regional
ALC en la actualidad y específicamente Sudamérica, se presentan como un frente común anti-norteamericano, producto del giro ideológico de la región en los últimos años. La menor presencia de EE.UU. en Latinoamerica genera espacios geográficos “disponibles”, los cuales se tornan atractivos para la diplomacia china.
Beijing es consciente que la región está bajo el predominio directo norteamericano, con lo cual debe continuar trabajando en la ampliación de su libertad política ““diplomática por medio de la cooperación en distintos campos. Los países latinoamericanos mantienen visiones compartidas sobre el nuevo rol de Beijing en el concierto internacional, dada la imagen “positiva” del capitalismo con características chinas en los sectores intelectuales de la región.
La R.P.Ch busca transformarse en un Polo de cooperación alternativo a Washington, ya que necesita del apoyo de los principales Estados (Argentina, Méjico, Brasil, Chile, Venezuela) para consolidar su ascenso al Status de Potencia Global. Beijing asume esta responsabilidad de maniobrar en un frente geográfico distante de sus fronteras, habrá que observar hasta donde EE.UU. lo permite.
Ante la situación imperante, el gigante asiático busca acuerdos que no confronten con los intereses norteamericanos en materia de seguridad. Si preocupa a la Casa Blanca el impacto que pueda llegar a tener en las instituciones democráticas latinoamericanas, con una historia cargada de golpes de estados, una mayor presencia ideológica china en el sub.-Continente: Nada hace prever que esto ocurra.
El Nuevo Soft Power Chino: Los Chinos de Ultramar
Las comunidades de origen chino en Latinoamérica se han destacado por crear redes de contactos con las comunidades autóctonas, animando una mayor interacción cultural y económica. La etnia china en ALC se ha transformado en una de las colonias orientales más numerosas e influyentes en el subcontinente, estimada en una población de 300.000 personas.
La relevancia de los chinos de ultramar radica en su desarrollo económico, la magnitud de su control en la interdependencia comercial/financiera, sumado a la red de contactos que posen (networks) y al grado de control ejercido sobre algunos sectores productivos: aún siendo minoritarios sobre el total de población local.
A sido relevante además, la red de egresados universitarios de origen chino que se han formado en Universidades de América Latina y EE.UU. Esta capa de elite de profesionales desarrolló actividades económicas (Joint venture) que involucran a empresas de capitales mixtos en países como: Perú, Brasil, Argentina y Bolivia.
Inversiones Recientes y Acuerdos Estratégicos
Xi Jinping sacó músculo diplomático al recibir en su corte a líderes latinoamericanos y altos funcionarios de una región en la que Pekín lleva años extendiendo su influencia con un gran despliegue de inversiones. Los líderes de las tres mayores economías de América Latina viajaron a Pekín para participar el martes en una cumbre con el gigante asiático.
Entre los anuncios más importantes que hizo Xi está el compromiso de proporcionar 66.000 millones de yuanes (alrededor de 8.000 millones de euros) en fondos de crédito a la región. En el año 2000, el mercado chino representaba menos del 2% de las exportaciones de América Latina. Ahora, China es el principal socio comercial de Sudamérica y el segundo más importante de América Latina en su conjunto, después de Estados Unidos.
El país asiático tiene acuerdos de libre comercio con cinco naciones y más de una veintena de proyectos en marcha bajo el paraguas del ambicioso plan de infraestructuras de Pekín, la nueva Ruta de la Seda, a la que se han unido una veintena de naciones de la región. Xi apadrinó en persona a finales del año pasado un mega puerto en la ciudad peruana de Chancay, construido gracias a la inversión china.
La conexión por tren entre Brasil y el puerto chino de Perú fue uno de los acuerdos que Xi discutió el martes con el brasileño Lula da Silvia, con quien se reunió a puerta cerrada al terminar la cumbre para firmar varios acuerdos bilaterales de cooperación en sectores clave como la inteligencia artificial o la exploración espacial.
Los préstamos de empresas chinas -respaldadas por el Estado- han sido otra una las grandes bazas de Pekín para amarrar amistades en Brasil, También en aliados de EEUU como Ecuador o la Argentina de Javier Milei, quien ha terminado por dar un giro pragmático también hacia el régimen chino.
Sectores Clave de Inversión China
Las empresas chinas han entrado en Argentina en busca de tierras raras para explotar los minerales tan necesarios para su industria de alta tecnología, se hinchan a comprar petróleo crudo en Venezuela y soja en Brasil, donde compañías de energías renovables de la potencia asiática ya controlan gran parte de las centrales hidroeléctricas de este país, así como varios parques eólicos. En Chile, el gigante chino de los vehículos eléctricos BYD ganó un contrato para producir 80.000 toneladas métricas de litio durante 20 años, mientras que las constructoras chinas participan en grandes obras en los metros de Bogotá y Ciudad de México.
Dos entidades financieras chinas, el Banco de Desarrollo y el Banco de Exportación e Importación se encuentran entre los principales prestamistas de la región: desde 2005, han prestado más de 120.000 millones de dólares a los gobiernos latinoamericanos -muchas veces a cambio de petróleo- para financiar proyectos de infraestructura, con Venezuela como el principal destino de esas inversiones.
Un análisis del Consejo de Relaciones Exteriores, think tank con sede en Nueva York, resalta los riesgos que están contrayendo muchos países latinoamericanos ante la enorme masa de deuda que acumulan con China, que se está haciendo con infraestructura crítica, como puertos y redes eléctricas, lo que debería plantear preocupaciones de riesgos seguridad nacional.
La Estrategia de China en la Región
La influencia de China en América Latina no ha parado de crecer en los últimos años. Tras la entrada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, Pekín ha utilizado el comercio como su principal herramienta de influencia. Más allá de haberse convertido en el mayor exportador de manufacturas del mundo, ha establecido una serie de proyectos con el fin de ganar más peso político y económico en el sistema internacional.
En este contexto, una región que tradicionalmente estaba bajo la esfera de influencia estadounidense y que posee recursos clave en la producción de bienes tecnológicos, como el litio o el cobre, es América Latina. El país que mejor representa el acercamiento de China con Latinoamérica es Brasil. Ambos países forman parte de los BRICS, organización de economías emergentes, que tiene el objetivo de competir con la hegemonía del G7 y promover los vínculos económicos entre los Estados miembro.
El hecho de estar en la misma organización permite que establezcan unas relaciones bilaterales más estrechas, siendo el gigante asiático el principal socio comercial de la potencia sudamericana. Con la vuelta al poder de Lula da Silva las relaciones con Pekín han mejorado, por lo menos en el aspecto diplomático.
Inversiones Chinas en Países Específicos
Argentina, al igual que Brasil, será parte de los BRICS a partir del 1 de enero de 2024, aunque habrá que esperar a qué decisión adopta el presidente electo Javier Milei. Hasta la fecha la tendencia de comercio entre ambos países parece ir en aumento. En 2022 China ya fue el segundo mayor socio comercial de Argentina.
Según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, el incremento de las exportaciones a China comparando con 2021 fue de un 21.41%, lo que se traduce en 17.516 millones de dólares, el segundo destino al que Argentina exportó más por detrás de Brasil. Asimismo, en junio de 2023 el ministro de Economía de Argentina, Sergio Massa, anunció un nuevo acuerdo con China para aumentar las reservas de yuanes de Buenos Aires.
La base de datos para los préstamos chinos a Latinoamérica y el Caribe muestra cómo Argentina es el cuarto país de la región que más dinero en préstamos recibió por parte de los bancos estatales chinos. En total fueron 13 por un valor de 124.000 millones de yuanes, unos 17.000 millones de dólares. La mayor parte de estos préstamos fueron dedicados al sector energético y a la inversión en infraestructura.
Otro sector de la industria que está siendo objeto de las inversiones chinas es el de la minería, más concretamente en la extracción del “nuevo oro blanco”, el litio. Este mineral se ha vuelto clave en la producción de baterías y las grandes potencias se encuentran en una pugna por conseguir el mayor control posible. En este caso, Argentina se trata del segundo país del mundo con las mayores reservas naturales de litio, con una estimación de 20 millones de toneladas.
Argentina, Bolivia y Chile forman el llamado “triángulo del litio”, territorio que abarca cerca del 75% de la producción mundial de litio. El 29 de junio de 2023, la empresa estatal Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) anunció la firma de dos acuerdos, uno con Rusia y otro con China, para la construcción de dos complejos industriales de extracción de litio.
Si hablamos de litio, también hay que analizar el caso de Chile. Se trata del tercer país con las mayores reservas del mundo -con aproximadamente 11 millones de toneladas- y el segundo mayor productor de esta materia prima, tan solo por detrás de Australia. Entre 2021 y 2022 las exportaciones de litio aumentaron en un 581%, pasando de 535.2 millones a 3.647 millones de dólares. Otro mineral que juega un papel importante en la producción y exportación de la industria minera chilena es el cobre.
En 2006 entró en vigor un tratado de libre comercio entre China y Chile, centrado principalmente en el comercio de bienes y servicios. Un buen ejemplo de esta relación comercial es el tráfico de cobre. En este caso, como hemos mencionado, Chile lleva la iniciativa mundial de las exportaciones de cobre crudo.
El informe técnico sobre el comercio exterior peruano muestra el balance de exportaciones e importaciones del país en agosto de 2023. En primer lugar, señala cómo China es el principal socio comercial de Perú, principalmente por sus exportaciones. Si bien también lidera las importaciones, con un 27.6%, el dato de las exportaciones es aún más “drástico”. En agosto de 2023, las ventas peruanas al gigante asiático fueron valoradas en 1.653 millones de dólares, es decir, el 41.9% de las exportaciones totales del país.
Otro aspecto clave de las relaciones entre Perú y China es la inversión en infraestructura clave peruana. En abril de 2023 la empresa eléctrica italiana Enel anunció un acuerdo con el grupo China Southern Power Grid Co. para la venta de activos por más de 3.000 millones de dólares. Por último, otro proyecto de inversión china en infraestructura peruana es el puerto de Chancay.
Ecuador también cuenta con un tratado de libre comercio con China. Desde su firma, el 11 de mayo de 2023, al igual que en otros casos regionales, ambos países establecieron un exención de aranceles a la gran mayoría de los intercambios comerciales. Un hecho que hay que remarcar es que China ya era el mayor socio comercial de Ecuador desde antes de la firma del acuerdo.
Otro aspecto a destacar sobre la relación bilateral es la deuda. Según los datos recopilados por el Centro de Diálogo Interamericano (CLLAC), Ecuador es el tercer mayor deudor con China de toda la región, con una deuda de 182.000 millones de dólares en 2022. La mayor parte de esta deuda consistió en inversiones de bancos estatales chinos en proyectos de infraestructura y energía, al igual que con otros actores vecinos.
Deuda y Reconocimiento Diplomático
En poco más de dos años y medio, desde junio de 2010 hasta enero de 2013, los chinos han invertido en cinco proyectos de energía hidroeléctrica en el país, sobre todo en presas. En el caso de América Latina los préstamos chinos también se han generalizado, pero por el momento sin que ningún Estado llegue al default. En la lista de los principales países de la región que tienen deudas con el gigante asiático se encuentran Brasil, Ecuador y Argentina, con 31.000, 18.200 y 17.000 millones de dólares de deuda respectivamente.
Con 60.000 millones de dólares, Venezuela se ha convertido en el mayor deudor de los bancos estatales chinos, doblando al segundo en la lista, Brasil. Considerando el hecho de que China es el mayor importador de petróleo del mundo y que Venezuela tiene las mayores reservas, Caracas encontró en el crudo una llave para poder pagar su deuda.
Elegir un bando en la disputa de reconocimientos entre China y Taiwán se ha convertido en asunto clave en las relaciones de Pekín en el continente americano. En la actualidad solo quedan 12 Estados que siguen manteniendo relaciones diplomáticas oficiales con Taipéi, siendo seis de ellos pertenecientes a Latinoamérica.
El otro país de América Latina es Paraguay. Asunción lleva más de seis décadas desarrollando vínculos bilaterales oficiales con Taiwán, desde 1957, cuando el dictador Alfredo Stroessner estaba en el poder. Por otro lado, algunos ejemplos recientes del cambio de reconocimiento en favor de China son Panamá, que adoptó la decisión en 2017, El Salvador en 2018, Nicaragua en 2021 y más recientemente Honduras, el 25 de abril de 2023.
| País | Deuda (millones de dólares) |
|---|---|
| Venezuela | 60,000 |
| Brasil | 31,000 |
| Ecuador | 18,200 |
| Argentina | 17,000 |
