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Comunicación

Opiniones de Empresarios Catalanes No Independentistas sobre el Proceso Soberanista

by Admin on 22/10/2025

El proceso independentista en Cataluña ha generado un intenso debate en todos los sectores de la sociedad, y el empresarial no es una excepción. Los empresarios catalanes se encuentran divididos ante esta cuestión, con opiniones que oscilan entre el apoyo a la independencia y la defensa de la permanencia en España. Este artículo analiza las opiniones de aquellos empresarios que se oponen a la independencia, sus razones y el impacto que este proceso tiene en sus negocios.

Temores y Desasosiego en el Sector Empresarial

Los principales empresarios catalanes temen que la violencia desatada por el *procés* arruine décadas de esfuerzo de toda una sociedad para situarse en la vanguardia. Los empresarios catalanes se mueven entre la esperanza, el desasosiego y el activismo. Desasosiego porque el soberanismo, ha iniciado un camino de no retorno que conduce hacia el precipicio y el suicidio colectivo de Cataluña. Esperanza en que la violencia desatada en Cataluña tras la sentencia del *procés*, e impulsada desde el propio Govern de la Generalitat, empiece a remitir en algún momento y se abra algún cauce para recuperar una cierta normalidad.

Las principales patronales critican abiertamente la dinámica que impulsa el separatismo encabezado por el Govern y el president Torra, mientras la empresa local y clientelar se pliega al mensaje nacionalista por intereses cortoplacistas y miedo al fundamentalismo que se está apoderando de las calles de Cataluña.

El Coste Económico de la Independencia

Cataluña tiene alrededor de 18.000 empresas exportadoras que venden unos 65.000 millones en mercados exteriores. Y de esos, más de 40.000 millones en la Unión Europea. La independencia de España provocaría la pérdida del mercado europeo, lo que obligaría a muchas empresas, fundamentalmente las más grandes, a deslocalizarse para no quedar fuera de juego. Ya no se trataría sólo de traslado de sedes sino de centros productivos, con lo que eso supone en términos de empleo.

Pero es que, además, el principal mercado de las empresas catalanas es el resto de España, donde venden alrededor de otros 40.000 millones de euros. Una vez más, una gran parte del tejido industrial y de servicios de Cataluña quedaría seriamente dañado y sin capacidad de respuesta. En ambos casos, la deriva independentista tiene un coste social para Cataluña de gran magnitud. De ahí que las grandes patronales como CEOE, el Instituto de la Empresa Familiar, Fomento del Trabajo o Empresaris de Catalunya hayan sido tan críticos con la deriva independentista y el desafío del *procés*.

La fuga de empresas de Cataluña -más de 5.000 empresas han trasladado su sede- ante la fallida declaración de independencia fue un fallo estratégico de los impulsores del *procés* y sus instrumentos, la ANC y Omniúm Cultural, que ahora intentan corregir.

En la línea de los mensajes enviados por el Gobierno de España durante los últimos años, el ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, recordó las consecuencias negativas para la economía de Cataluña que tendría la independencia. De Guindos recordó que las ventas fuera de su territorio representan el 75% del PIB de la región. Estas ventas, explicó, quedarían sujetas en la Unión Europea a unos aranceles que en el sector del automóvil, por ejemplo, se situarían en 10% y en la industria textil alcanzarían 15%, según recoge la agencia EFE. En la actualidad, el resto de España es el destino del 40% de las ventas de las empresas catalanas.

Figuras Destacadas y sus Posturas

Algunas grandes firmas han tomado partido de forma abierta en un sentido o en otro. El presidente de la farmacéutica Almirall, Jorge Gallardo, advirtió que una declaración unilateral de independencia supondría la salida de Cataluña de la Unión Europea. El entonces presidente de Pronovias, Alberto Palatchi, se dirigió a los trabajadores de la firma en términos similares. El presidente de Freixenet, José Luis Bonet, ocupa un lugar destacado entre los empresarios que se han opuesto de forma abierta a la independencia.

Dos farmacéuticas, Almirall y Grifols, representan la cara y la cruz de las grandes compañías catalanas ante el reto independentista. Víctor Grifols, fundador y expresidente de la farmacéutica Grifols, lleva apoyando de forma abierta el reto secesionista desde 2014.

Las dos grandes entidades financieras con sede en Cataluña, CaixaBank y Banco Sabadell, ocupan un lugar destacado entre las empresas que han alertado sobre las consecuencias negativas de la independencia. Esas mismas entidades, añadía el texto, “consideran que, en todo momento, debe preservarse el orden constitucional y la pertenencia a la zona euro del conjunto de España. El comunicado finalizaba con un pie de página donde se señalaba el nombre de los seis grandes bancos afiliados a AEB y CECA. Dos de ellos son los catalanes CaixaBank y Sabadell.

El Mantra del Diálogo y la Equidistancia

Muchos empresarios catalanes, contrarios en privado a la deriva separatista que impulsa la Generalitat, han optado sin embargo por mantener un discurso más moderado, parapetándose detrás del mantra del "diálogo", una calle sin salida dada la vehemencia con la que el nacionalismo ha emprendido el camino de no retorno.

La mayor parte suscribe en silencio las propuestas de Fomento del Trabajo y del Círculo de Economía, pero evitan cualquier posicionamiento público, al tiempo que consideran que la solución al problema que tiene ahora Cataluña tiene que articularse dentro de Cataluña y no como pretende Torra de una negociación de Cataluña con España. Es entre este empresariado, que apuesta peligrosamente por mantener una cierta equidistancia, donde está intentando colocarse Miquel Iceta, con un PSC que quiere recuperar protagonismo con un discurso de centralidad.

La Propuesta de Foment del Trabajo

El presidente de Foment, la principal patronal empresarial de Cataluña, Joaquim Gay de Montellà, plantea una solución para mantener la comunidad autónoma dentro de España con una ambiciosa hoja de ruta. Su propuesta para la clase política consiste en un nuevo Estatut que sería votado en referéndum -esta vez legal- en 2019 y que recoja cuatro grandes concesiones del Estado: reconocimiento de identidad, pacto fiscal, más inversiones del Estado y vía libre a que Cataluña tenga representación propia en organismos internacionales y competiciones deportivas.

"Esa propuesta con esos cuatro bloques en nuestra opinión es válida y sería bueno que el Gobierno y el Govern recuperen el diálogo, porque si no, es fácil que se vaya a una confrontación», afirma Gay de Montellà, referente el poder económico catalán y vicepresidente de CEOE. "Si sólo queremos decir que no hay diálogo que recuperar, sera difícil recuperar Cataluña. Hay que recuperar Cataluña, España necesita ese motor enorme que representa".

Joaquim Gay de Montellà, presidente de Foment del Treball

La Fractura Empresarial y el Temor a Expresarse

Como el resto de la sociedad catalana, el ámbito empresarial está fracturado por el reto independentista lanzado por el Gobierno autonómico y sus aliados. Los responsables de muchas compañías prefieren guardar silencio, sobre todo si son contrarios a la ruptura con España. Esto se debe a la capacidad de presión de la Generalitat de Cataluña, de la que dependen jugosos contratos públicos y la redacción de numerosos reglamentos y otras normas legales.

Según fuentes conocedoras del entramado empresarial catalán: “En el ambiente que hay en Cataluña, donde tienes que negociar un reglamento o la renovación de una concesión, donde el peso de la economía pública es atosigante, mantener posiciones abiertamente contrarias a un gobierno separatista te puede perjudicar. Según estas mismas fuentes, la situación para los no separatistas es especialmente dura fuera de Barcelona y sus alrededores: “Existe un ambiente de temor. Fuera de la zona metropolitana el relato y el paisaje son absolutamente separatistas.

La Evolución de las Posturas y el Desapego al Proceso

Respecto al independentismo, en Barcelona hay tres tipos de grandes empresarios: los independentistas, los contrarios a la independencia y los tibios. Entre los primeros, se reconoce de forma abierta la derrota política del 27-O del año pasado, algo que no aceptan ni en la Generalitat ni en Waterloo, y hay prisa entre dichos empresarios por pasar página y seguir haciendo dinero, dando la espalda a la estrategia de un nuevo choque con el Estado por la que abogan Carles Puigdemont y Quim Torra.

En el seno del gran empresariado catalán se acepta la derrota, algo que se niega en JxCAT, pero no la responsabilidad. Ellos no tuvieron nada que ver, Como si Artur Mas y David Madí no hubiesen participado en las reuniones del "sanedrín" que asesoraba a Carles Puigdemont y a Oriol Junqueras antes de la debacle del 27-O.

El discurso implícito entre el empresariado más soberanista es que ellos no hicieron nada. Si la intentona de octubre de 2017 salió mal fue culpa de los políticos al frente, según su nuevo discurso. Y ponen tierra por medio con Puigdemont, la Generalitat y los presos y encausados, a los que ahora abandonan a su suerte.

Mientras la burguesía soberanista en Barcelona ve con inquietud el nuevo choque que se prepara para el 21-D a cuenta del Consejo de Ministros en Barcelona y sus consecuencias políticas posteriores, en comarcas no es así. Fuera de Barcelona, empresarios que facturan más de 50 millones siguen tan comprometidos como siempre con la causa, muchas veces ignorando que en la capital las cosas han cambiado.

El Dilema del Bolsillo y la Identidad

“Soy independentista, pero mi bolsillo me pide que sea español”. Entenderán entonces el porqué las grandes fortunas callan sobre un asunto en el que debieran salir ‘todos a una como en Fuenteovejuna’. ¿Pueden permitirse el lujo de romper con España? ¿De enfrentarse a la Unión Europea? ¿De poner en riesgo su negocio? La respuesta es no.

Sin embargo, hay quien sí se ha atrevido a sacar la patita y dar el salto. De apoyarse en la deriva de la independencia. Bien por convicción, bien porque durante este tiempo el bolsillo se ha llenado. No deja de ser un negocio. En FemCat, hay empresarios de todo tipo y colores. Entre ellos, por ejemplo, Mireia Tomás, presidenta del consejo familiar de Agrolimen, la empresa de Gallina Blanca o Biocentury, controlada por la familia Carulla.

Nuevos Actores y Plataformas

Empresarios, políticos y activistas diversos se están desligando de los partidos independentistas tradicionales y buscan amparo en la nueva plataforma Dempeus per la Independència (DxI), formada hace escasos días como organismo crítico a los protagonistas del *procés*. Carles Puigdemont, en otro tiempo líder y guía del movimiento soberanista, está en caída libre y los apoyos en estos círculos son cada vez menos.

El empresario Carles Fité, del Centre Català de Negocis (CCN) y vocal de la Cámara de Comercio de Girona, es otro de los que apuestan también por la nueva plataforma soberanista, que nace como reacción a los partidos que han dirigido el *procés* y contra la perpetuación de una “casta” dentro de las instituciones separatistas, como la ANC.

De Guindos alerta del impacto económico de la sececión catalana

Conclusión

El empresariado catalán no independentista se enfrenta a un panorama complejo, marcado por la incertidumbre política y la presión social. Sus opiniones y acciones son cruciales para el futuro económico y social de Cataluña, y su voz debe ser escuchada en el debate sobre el futuro de la región.

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