La Sombra de ETA: Secuestros y Extorsión a Empresarios Vascos
De las muchas formas de actuación salvaje e inhumana que fue aplicando ETA durante su historia para causar el mayor dolor posible, hubo una que tuvo un impacto directo no solo sobre los derechos humanos, la sociedad y la dignidad de las personas, sino también sobre la economía. Hablamos de la extorsión y los secuestros a empresarios vascos. Algo que no solo atravesó de dolor y miedo a miles de familias, sino que envió un mensaje claro: como generes algo de riqueza y de empleo en Euskadi, prepárate para las amenazas, para el chantaje, para las cartas diciéndote "sabemos a qué colegio van tus hijos, paga o atente a las consecuencias".
Andrés Gutiérrez Blanco: 46 Días de Cautiverio
El empresario Andrés Gutiérrez Blanco, que fue secuestrado por ETA en 1987, falleció el pasado lunes, día 8, a los 90 años de edad, en la localidad vizcaína de Getxo donde residía. Andrés Gutiérrez fue secuestrado por un comando de ETA el 19 de mayo de 1987, cuando tenía 65 años, y permaneció en cautividad durante 46 días, al cabo de los cuales fue puesto en libertad. Se estima que el rescate obtenido por los terroristas fue de unos 200 millones de pesetas. Andrés Gutiérrez, natural de Basauri, fue emigrante en Argentina y al regresar al País Vasco invirtió en una empresa de laminaciones situada en Arrigorriaga. Cuando fue secuestrado estaba construyendo una nueva empresa en Mungia.
El secuestro se produjo a primera hora de la tarde del 19 de mayo de 1987, en el domicilio de la víctima, situado en la calle José María Iparraguirre, de Neguri. Tres miembros de ETA accedieron a la vivienda, amordazaron a los porteros y obligaron al empresario a tomarse unas pastillas sedantes antes de llevárselo. Tras ser liberado, el industrial dijo que había permanecido en "una especie de zulo que podía estar en un garaje", una habitación de dos o tres metros cuadrados.
Jesús Guibert: Un Secuestro Relatado en 'La Caverna'
A esos miles de empresarios que sufrieron la extorsión de ETA y, en concreto, al medio centenar que fueron secuestrados por la banda terrorista, algunos de ellos asesinados incluso, homenajea José María Guibert, ex rector de la Universidad de Deusto, con el libro que acaba de publicar relatando el secuestro de su padre, el empresario vasco Jesús Guibert. El libro se titula 'La caverna. Diario del secuestro de un empresario vasco'.
Al padre de José María Guibert lo secuestró uno de los grupos de la órbita de ETA, los llamados Comandos Autónomos Anticapitalistas. Lo secuestraron el 21 de marzo de 1983. Hay una frase tremenda, que se la dicen a él los secuestradores, que fue: "ya nos ha costado cogerte, cabrón". Lo habían intentado antes al menos dos veces y lo consiguieron aquel día en el garaje, cuando iba camino de la empresa. Así lo explicaba su hijo: "Él, como todos los días, iba de San Sebastián a Azpeitia, que está como a 50 kilómetros de San Sebastián. La fábrica estaba en Azpeitia. Sale a las ocho u ocho y algo, como todos los días, y a las nueve o nueve y algo llega a Azpeitia. Llega al garaje de la casa familiar, que estaba allí donde la fábrica, abre el portón con su llave, entra, levanta la puerta, mete el coche y, ya dentro, vienen dos tíos con una escopeta o recortadas y le dicen: 'nos ha costado cogerte'. Le meten atrás en el coche y salen con su coche."
¿Quién era el empresario Jesús Guibert? "Se metió en muchos temas, en muchas iniciativas. La empresa era potente, creo que la tercera en exportaciones de Gipuzkoa. Mi padre recibió cartas de ETA desde el comienzo, en el setenta y tantos, hasta la última remesa en el 2010-2011, cuando ETA lo dejó. 35 años ha tenido mi padre presión de ETA. Era un hombre tranquilo, capaz, inteligente, mantenía cierta serenidad y le tocó vivir en un momento en el que había esta mafia que era ETA", cuenta José María.
El Mal Llamado "Impuesto Revolucionario" y el Término "Zulo"
¿En qué momento dimos por bueno el término 'impuesto revolucionario' para nombrar esa extorsión económica a la que ETA sometía a los empresarios vascos para financiarse como banda terrorista? "No sé, yo siempre lo he puesto con comillas. No se puede llamar a eso impuesto, es un chantaje. En la guerra siempre, el que vence quiere usar el lenguaje, el relato lo quiere dominar, lo quiere manipular. Hay términos como cárcel del pueblo, impuesto, enemigo del pueblo, refugiados... que no son así. Así que se le llama impuesto, pero ciertamente es una aberración llamarlo así", reflexiona Guibert.
La dinámica secuestradora de los etarras hizo que el castellano adoptara el término vasco 'zulo'. José María Guibert cuenta en su libro que siente vergüenza por esta aportación tan triste a la lengua castellana: "'Zulo' está en la Real Academia y el origen de la palabra es donde se guardan armas o personas por parte de los terroristas. Es uno de las lamentables aportaciones al castellano. También pongo en el libro otras cosas buenas que hemos hecho los vascos, pero esa palabra está en el castellano por ese motivo tan triste".
La Negociación y el Dilema del Perdón
Una figura que se hizo tristemente habitual en los años de plomo en Euskadi, y de la que se habla poco, fue la del intermediario entre la banda y las familias: "Había gente que se presentaba, que decía que tenía contactos y, claro, estás en sus manos. ETA mató a algunos de ellos que eran tramposos, engañaban a unos y a otros. Entonces, sí, había intermediarios que parece que manipulaban. Les decían a las familias: oye, estos han pedido cien millones, pero ETA había pedido 50. Haces lo que sea, pagas y el intermediario se quedaba con ese porcentaje. Había una situación de mucha impotencia por estar en manos de gente así", explica Guibert.
Los Comandos pidieron a la familia por el rescate de Jesús Guibert 1.000 millones de pesetas. Eran inhumanos hasta el punto de decir: o pagas 1.000 millones por él vivo o pagarás 500 por el cadáver. "Eso fue muy duro. Fue una crisis muy gorda en la familia". En el libro se cuenta que al final fueron 200 millones la cantidad que se pactó. En su momento, fue la cantidad más alta que se pagó por un secuestrado, nos dice José María.
Es un debate ético interno brutal, no solo con los secuestros, sino frente al impuesto revolucionario, el de pagar o no lo que piden por evitar la muerte o el secuestro, pero saber que estás financiando a una banda terrorista: "Es un tema ético: ¿pagas o no pagas? ¿puedes pagar a una mafia? Pero incluso cuando la Guardia Civil liberaba a un secuestrado por ETA, la familia después terminaba pagando. Siempre se ha tenido que pagar. En ética hay dos categorías: lo obligatorio y lo deseable. El no pagar es algo deseable, no obligatorio. Como perdonar: ¿hay que perdonar a los terroristas? ¿hay que perdonar en la vida a los que te hacen daño? Éticamente es deseable, pero no obligatorio. Perdonar es deseable, pero no es exigible. No es antiético si no perdonas", reflexiona el hijo del empresario Jesús Guibert.
¿Perdonó Jesús Guibert a sus secuestradores? "Yo creo que sí", cuenta su hijo. "Hay una frase al final del libro en el que la despedida de mi padre con ellos es que les da la mano y les dice: oye, dejad esto y nos vemos si queréis en una sidrería, pero dejando esto, por otro camino. Esa frase la dijo él. Entonces, ser capaz de decir eso me hizo pensar mucho todos estos años, quizás por eso he escrito el libro. En mitad de tanta confrontación, alguien que sea capaz de dar la mano y dar ese mensaje. Quizás por su experiencia religiosa. José María reconoce que no sabe si los secuestradores se han arrepentido: "Ha habido gente que se ha arrepentido. Diálogos restaurativos en los que un terrorista ha hecho el esfuerzo por pedir perdón a la cara al hijo de un asesinado. Alguien, humanamente, no para que te quiten pena, sino simplemente para decir a la cara lo siento. Eso es bueno. En nuestro caso, si pudiéramos hacerlo, pues se podría plantear. Hay gente que por eso se siente mejor, pero en nuestro caso no hemos dado esos pasos".
Cuando se acaba el secuestro, los terroristas dejan a Jesús Guibert en una carretera y pasa un grupo de jóvenes con un coche, lo recogen y lo llevan a San Sebastián: "Mi padre entró en casa con su llave. Lo dejaron dos calles más allá de casa. Se fue a pie hasta el portal, en el que había dos policías que ni se dieron cuenta. Mi padre entró tranquilamente al quinto piso, tocó el timbre y se fue a la ducha. En aquellos años nosotros teníamos una especie de código de timbre: dos cortos y uno largo, para saber que era de casa el quien tocaba. Entonces empezaron a tocar el timbre, nosotros estábamos casi para dormirnos y nos preguntamos qué estaba pasando. Y era él. Entró en casa y se duchó.
José María Aldaya: 341 Días de Cautiverio y Movilización Social
El empresario guipuzcoano José María Aldaya, secuestrado por ETA el 8 de mayo de 1995 y liberado el 14 de abril de 1996, ha fallecido este martes a los 79 años en su domicilio familiar de Hondarribia, a consecuencia de una enfermedad, han informado fuentes cercanas a la familia. "En nombre de toda la Diputación quiero trasladar mi más sentido pésame a los familiares y amigos de José María Aldaya. Sin duda fue uno de los exponentes más duros del sufrimiento provocado por ETA a nuestro Pueblo. Goian bego", ha señalado el diputado general de Gipuzkoa, Markel Olano, en las redes sociales.
El secuestro de Aldaya estuvo marcado por el amplio respaldo de la sociedad vasca y española que reclamaron a ETA su puesta en libertad en multitudinarias manifestaciones y concentraciones, algunas de las cuales se saldaron con enfrentamientos provocados por grupos radicales, como los ocurridos el 22 de junio de 1995 en la Paloma de la Paz de San Sebastián, que dejaron una docena de heridos, entre ellos una mujer, Rosa Zarra, que murió días después.
Aldaya fue secuestrado entre las nueve y las diez de la noche del 8 de mayo de 1995 cuando se dirigía en coche desde su empresa de paquetería 'Alditrans' de Oiartzun a su domicilio en la urbanización 'Jaizkibel' de Hondarribia. Sus familiares denunciaron la desaparición poco después de que el coche del empresario fuese encontrado, abierto y sin señales de haber sido forzado, sobre las 22:00 horas en Irún, a unos dos kilómetros de la zona donde residía. El 25 de mayo, ETA se responsabilizó del secuestro de Aldaya a través de un comunicado en el diario 'Egin'. La banda señalaba que secuestró al empresario por "negarse a efectuar la aportación económica requerida para sacar adelante la lucha por la liberación de Euskal Herria", el denominado "impuesto revolucionario" que los terroristas exigían a empresarios e industriales del País Vasco. El empresario fue liberado en las proximidades del puerto de Azkarate de la localidad guipuzcoana de Elgoibar, tras 341 días en poder de la banda terrorista ETA, recluido en un zulo que medía 1,90 metros de alto por tres metros de largo y un metro de ancho, en el que, según desveló él mismo, solo podía dar cuatro pasos.
El secuestro del empresario, durante el que los colectivos pacifistas recuperaron el símbolo del lazo azul ya utilizado durante el rapto de Julio Iglesias Zamora, fue condenado por todas las formaciones políticas (salvo HB), que llegaron a suspender sus respectivas campañas electorales en apoyo al industrial. Durante el cautiverio de Aldaya se sucedieron numerosas movilizaciones sociales para exigir su liberación, iniciadas al poco de ser raptado por iniciativa de los trabajadores de su empresa, quienes cada lunes se concentraron ante las puertas de la compañía durante cinco minutos para reclamar a ETA la liberación de su jefe. Los actos de protesta por este secuestro, durante el que también se produjo el rapto de José Antonio Ortega Lara, se multiplicaron en distintos puntos de España y de Euskadi, donde se celebraron desde cadenas humanas hasta conciertos en solidaridad con Alday. Sus hijos Óscar e Idoia realizaron un ayuno y un encierro de 48 horas para exigir la liberación del industrial, quien durante su cautiverio fue abuelo de una niña, Mireia, hija de su primogénito Txetxo. Frente a ellos, el despertar social de la respuesta ciudadana y la dignidad de una sociedad harta de ETA.
ETA libera al Empresario José María Aldaya - DiFilm (1996)
Un Recorrido por los Secuestros de ETA a Empresarios
A lo largo de su historia, ETA ha secuestrado a 77 personas, método utilizado como vía de financiación y medida de presión y chantaje frente al Gobierno. Algunas fueron liberadas tras el pago de los rescates o gracias a la intervención de la Fuerzas de Seguridad. Otras corrieron peor suerte y fueron asesinadas por los terroristas. La banda empezó a utilizar esta técnica el 1 de diciembre de 1970, con el secuestro del cónsul alemán Eugenio Behil, que duró 25 días. El secuestro más largo de ETA ha sido el del funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, liberado el 1 de julio de 1997 por la Guardia Civil tras 532 días de cautiverio. Ese mismo día, la banda terrorista había puesto en libertad a Cosme Delclaux. Pocos días después, ETA recurría una vez más al secuestro para demostrar su fuerza e intentar chantajear al Gobierno. El 12 de julio, Miguel Ángel Blanco, diputado del PP en la localidad vizcaína de Ermua, apareció maniatado y gravemente herido en una zona rural de Lasarte, una vez cumplido el ultimátum de 48 horas dado por la banda terrorista al Gobierno para que cediera en su política de dispersión de presos y trasladara al País Vasco a los etarras repartidos en prisiones de todo el país.
El primer secuestro de la banda terrorista fue el de Eugenio Beihl, cónsul honorario de la República Federal Alemana en San Sebastián, en protesta por el proceso de Burgos. El empresario que abrió la lista de industriales secuestrados fue Lorenzo Zabala Suinaga, en enero de 1972. Fue liberado a los tres días. Un año después del secuestro de Zabala, fue raptado Felipe Huarte, miembro de una familia poderosa en el mundo de la industria y las finanzas.
En 1988, secuestró a Emiliano Revilla, cuya familia pagó, presuntamente, más de 1.000 millones de pesetas. El eibarrés Lorenzo Zabala Suinaga, primer empresario secuestrado por ETA el 19 de enero 1972, ha fallecido a los 93 años en Eibar. Zabala Suinaga, un industrial hecho a sí mismo, con gran iniciativa empresarial y muy arraigado en la ciudad armera, era padre de cinco hijos y estaba casado con Lorea Lasa, fallecida a los 90 años el pasado 3 de noviembre.
Zabala tenía 45 años el día en que cuatro terroristas le abordaron en el barrio Matiena en Abadiño cuando se dirigía a su empresa Motobic, de la que era director gerente. Se agarró al volante y no dejó de sonar el claxon. Un encargado fue testigo y los miembros de ETA efectuaron varios disparos para intimidarlo. Tras aplicarle un somnífero, introdujeron a Lorenzo Zabala en un Seat 124 y lo trasladaron al municipio vizcaíno de Mungia. ETA anunció unas horas más tarde el que acababa de ser su primer secuestro económico. En un comunicado, la banda terrorista amenazaba con matar al empresario si en el plazo de cinco días no se cumplían las reivindicaciones de los trabajadores en huelga de Preincontrol, empresa de la que también Zabala era consejero. El secuestro tuvo una gran repercusión social. La esposa de Lorenzo Zabala Suinaga aseguró a los periodistas que su marido no había recibido ninguna amenaza. La mujer e reunió al día siguiente al secuestro con representantes de trabajadores y de la empresa Preincontrol. Finalmente alcanzaron un acuerdo que puso fin a la huelga. Tres días más tarde Lorenzo Zabala Suinaga fue liberado entre Otxandio y Urkiola, cerca de un pinar de la carretera que une Bilbao y Vitoria. Un camionero lo recogió y lo llevó a Durango. Presentaba un fuerte golpe en la cabeza causado en el momento en el que fue secuestrado. Desveló que había permanecido todo el cautiverio con los ojos vendados. La policía achacó el secuestro al «frente militar de la V Asamblea» de ETA.
Secuestros Emblemáticos de ETA a Empresarios
La siguiente tabla resume algunos de los secuestros más conocidos de empresarios por parte de ETA, mostrando la duración de su cautiverio y las cantidades de rescate demandadas o pagadas cuando se tiene constancia.
| Nombre del Secuestrado | Días de Cautiverio | Rescate (Pesetas) | Año del Secuestro | Desenlace |
|---|---|---|---|---|
| Eugenio Beihl | 25 | Desconocido | 1970 | Liberado |
| Lorenzo Zabala Suinaga | 3 | Desconocido | 1972 | Liberado |
| Ángel Berazadi | Desconocido | 200 millones | 1976 | Asesinado |
| Javier Ibarra y Berge | Desconocido | 1.000 millones | 1977 | Asesinado |
| Alfredo Ramos Vázquez | Desconocido | Desconocido | 1980 | Asesinado |
| José Lipperheide | 30 | 150 millones | 1982 | Liberado |
| Jesús Guibert | Desconocido | 200 millones (pactado) | 1983 | Liberado |
| Diego Prado y Colón de Carvajal | 73 | 1.200 millones (exigidos) | 1983 | Liberado |
| Andrés Gutiérrez Blanco | 46 | 200 millones | 1987 | Liberado |
| Emiliano Revilla | 249 | Más de 1.000 millones (presunto) | 1988 | Liberado |
| José María Aldaya | 342 | Más de 100 millones (presunto) | 1995 | Liberado |
| Cosme Delclaux | 233 | Desconocido | 1996 | Liberado |
| José Antonio Ortega Lara | 532 | Desconocido | 1996 | Liberado por la Guardia Civil |
| Miguel Ángel Blanco | 2 (ultimátum) | N/A | 1997 | Asesinado |
