La Historia y los Desafíos del Empresario de la Plaza de Toros de Huelva
La ciudad de Huelva posee una enorme tradición taurina. Prueba de ello es que a finales del siglo XIX ya contaba con una plaza en el mismo lugar que el actual. Se hallaba en las laderas del Cabezo de Conquero, a la salida de la ciudad. Por allí avanzan los peregrinos del Camino de Santiago del Sur hacia Aracena y Mérida, para continuar después por la Vía de la Plata.
Esta ruta alcanza otros grandes lugares taurinos, como Salamanca con la Glorieta o Béjar y su Ancianita. La plaza contaba con una capacidad de unos 6.000 espectadores, dos plantas y un ruedo de 45 metros. Se mantuvo hasta el año 1898. Durante esos años la figura más destacada fue el Litri. En 1901 se inició el proyecto de la plaza, inspirada principalmente en la de Madrid, la predecesora de Las Ventas.
La antigua plaza de toros de Huelva tenía el mismo emplazamiento que la actual. Por tanto, está en el extremo de la calle Gravina. Para alcanzarla hay que tomar la carretera que conduce a Gibraleón. Su amplio aforo se distribuía en una construcción que abarcaba 45 metros de perímetro.
Al finales del XIX, la aparición del matador de toros onubense Miguel Báez Quintero "Litri" elevó sobremanera la afición a los toros. En febrero de 1902 se empezó la construcción del nuevo coso. Se inauguró el 5 de septiembre del mismo año, con una corrida de toros de la ganadería de Marqués de Saltillo. Los lidiaron "Litri" y "Machaquito". Su capacidad era aproximadamente similar a la del anterior coso. Sin embargo, el tiempo hizo mella. Finalmente solo quedó en pie su estructura. Durante largo tiempo estuvo en total abandono.
Pero la Vega Larga de Merced seguía sintiendo nostalgia de ese sabor típicamente onubense de tantas tardes de glorias. Fue entonces cuando, conservando su primitiva estructura centenaria, se volvió a reconstruir de la mano del hasta hace poco su empresario, José Luis Pereda, que hizo volver el esplendor de tantas tardes. El 29 de julio de 1.984 se procedió a la reinauguración de la plaza de La Merced, con un cartel formado por los espadas Miguel Báez Espuny 'Litri' -que reaparecía esporádicamente para la ocasión- Curro Romero y Pepe Luis Vázquez.
La plaza de toros de la Merced ha sido testigo de una auténtica gloria en la Fiesta de los toros, y por las que han desfilado las figuras de todas las épocas. Formando parte de una vieja historia del sentir de un pueblo que ha dado a la fiesta grandes figuras conocidas por todos los aficionados. Desde ese año 1984, la Vega Larga de La Merced ha vuelto a vestirse de luz y color en las tardes de toros onubenses. Esta antigua nueva plaza de toros, con el pasar de los años, siempre ha tenido un espectador perenne, el Cabezo del Conquero, tan identificado en una ciudad abierta a todos sus visitantes, como ese mar que abrió al mundo un nuevo continente.
La plaza de la Merced calienta motores para una nueva feria de Colombinas que tiene algunas connotaciones muy especiales: se conmemora el 40 aniversario de la rehabilitación del histórico coso de la Vega Larga por parte del empresario José Luis Pereda, fallecido en enero de 2022 y padre del actual gestor del recinto. Desde entonces, con ésta, se habrán celebrado 41 ferias ininterrumpidas, sorteando hasta los rigores del covid cuando abrir una plaza de toros se consideraba una quimera.
A finales del siglo XIX ya existía una placita a la sombra del monte Conquero, justo en el mismo lugar en el que hoy se eleva el coso de la Merced. Era un recinto casi improvisado, construido en madera que ya estaba amortizado en 1898. En esa tesitura se alentó la construcción del coso de la Merced, entonces llamado de Las Colonias, contando con el apoyo de las fuerzas vivas de la época. El primer ladrillo se colocó en la primavera de 1902. El 5 de septiembre de ese mismo año estaba lista para ser inaugurada por El Litri y Machaquito, que despacharon un encierro de Saltillo con más expectación que éxito.
Pero hubo un segundo Litri, de nombre Manuel. Nieto del Mequi; hijo del primer Litri. Y consiguió llevar a la afición onubense a una nueva época dorada hasta su trágica y prematura muerte en 1926, después de ser cogido de forma brutal en Málaga por un toro de Guadalest en presencia de los reyes de España. Se trató de salvarle la vida amputándole la pierna herida pero el final fue irremediable.
La muerte de Manolito Litri también marcó el inicio de cierta decadencia taurina en la ciudad que sólo despertaría a finales de los 40 con la fulgurante irrupción de su hermano Miguel, que también toreraría en el viejo coso de Las Colonias. El No-Do conserva unas curiosas imágenes de la plaza, con su antigua fisonomía interior, el mismo día que se impuso a Miguel Báez Litri la gran Cruz de Beneficencia. Fue en el transcurso de un festival benéfico celebrado en 1965 que acabaría resultando aciago para el ídolo choquero: sufrió una fractura vertebral.
La historia taurina, social y económica de la ciudad de Huelva había cambiado radicalmente con el paso de los años. Al abandono de la Merced le siguió el impulso de un moderno recinto taurino, hijo de su época, que se levantó a finales de los 60 en el antiguo recinto colombino, junto a la ría. Bautizada como Monumental, se inauguró el 2 de agosto de 1968 con una terna de auténticas campanillas. El nombre de los Litri volvía a estar ligado al estreno de una plaza de toros en Huelva. Miguel Báez alternó con Manuel Benítez El Cordobés -en la cresta de su volcánica fama- y el madrileño Ángel Teruel para estrenar la plaza.
La historia de esa monumental fue breve, brevísima… apenas catorce temporadas en las que la cercanía de las aguas salitrosas fueron un cáncer fulminante para el hormigón con el que estaba construido un edificio que también sufrió severos daños estructurales derivados de la naturaleza inestable del suelo sobre el que se había construido, en plena marisma. El terreno, literalmente, no soportaba el peso del edificio. El 5 de agosto de 1981, un humilde espectáculo cómico taurino -El Empastre- ponía fin a la historia taurina de ese efímero recinto que iba a resistir en pie hasta 1997, cuando fue derribado.
En aquellos años se habló de planes para rehabilitar la maltrecha plaza que quedaron en nada. Se llegó a poner sobre la mesa un proyecto de remodelación que, por su envergadura y dificultades, no tardó en entrar en vía muerta. De hecho, la historia taurina de Huelva estuvo a punto de zozobrar en aquellos primeros ochenta. Los festejos taurinos de 1982 se celebraron en una portátil instalada junto a la plaza recién clausurada.
Pero Huelva seguía teniendo dos plazas de toros… Una, la Monumental, clausurada y sin futuro. La otra era la vieja Merced que, a pesar de mantener su antigua fachada, se encontraba completamente desmantelada. El empresario José Luis Pereda, decidido a recuperar un hilo que estaba a punto de romperse, no tardó en ponerse manos a la obra y propuso al ayuntamiento adquirir lo que quedaba de la antigua plaza, más de tres lustros después de acoger su último festejo. El empeño estaba plagado de dificultades pero acabó llegando a buen puerto. Las obras -recuerda Vicente Parra- se hicieron en un tiempo record.
El proyecto, que respetó la fachada original ampliando el aforo del recinto, se encargó al arquitecto Luis Marquínez. Pereda, que había sido el decidido promotor del empeño, también se iba a convertir en el nuevo empresario. Litri, que había participado en la inauguración de la Monumental en 1968, reapareció expresamente para el reestreno de La Merced. Fue el 29 de julio de 1984. Le acompañaban en el cartel Curro Romero y Pepe Luis Vázquez, que lidiaron una corrida de Jandilla.
Ayer mismo, este sábado, fue su 39 aniversario. El próximo año celebrará 40 de su reapertura, de una reinauguración que todavía es recordada en Huelva por los aficionados taurinos pero también por los onubenses que vieron cómo por una vez no se echó a perder un bien patrimonial de la ciudad. Pereda se había embarcado en esta ambiciosa empresa espoleado por el cierre de la Monumental en 1982.
El imponente coso que se había inaugurado en 1968 en la feria estival onubense había tenido que cerrar apenas 14 años después por deficiencias en su construcción que desaconsejaban su utilización en espectáculos públicos. La de La Merced seguía en pie, en estado semiruinoso pero aún con opciones de poder ser recuperada, ya que la piqueta aún no había acabado con ella.
No pocos dudaron de la viabilidad de ese proyecto que se marcó como objetivo llegar con la primera fase ejecutada para las Colombinas de 1984. “¡Ya hemos cumplido con nuestro compromiso...!”, aseguraban a toda página desde la empresa Hispano-Alemana de Construcciones, encargada de los trabajos de ejecución del proyecto de Marquínez. La constructora no dudó en lanzar su mensaje con orgullo en una página entera de publicidad ese día de reinauguración en Huelva Información, reconociendo la intervención de 32 “industriales y empresas subsidiarias” en esa primera fase que ahora se entregaba al público onubense.
La Merced reabría ese verano de 1984 con una feria que componían 7 festejos. Decía Litri en una entrevista a este periódico esa semana que sería la última vez que lo haría, hecha la excepción por el acontecimiento que era para la ciudad. “¿Y si tu hijo tomara la alternativa?”, le preguntaba un compañero en el mismo encuentro. “Cuando llegue ese momento ya estaré muy viejo y no será posible”. Sólo 3 años después, el 26 de septiembre de 1987, en la plaza de Nimes, en el sur de Francia, Miguel Báez Spínola tomó la alternativa de manos de su padre, que no se vio “demasiado viejo” con 57 años.
Un especial de 16 páginas fue el complemento perfecto para la edición de ese domingo 29 de julio para la historia, en la que compartió protagonismo en portada con la inauguración de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 84.
Plaza Monumental: Inaugurada el 2 de agosto de 1968 por Miguel Báez Espuny Litri, Manuel Benítez El Cordobés y Ángel Teruel, que lidiaron reses de Cuadri, el primero fue “Pistola”. Aforo de 15.00 espectadores. El último festejo tuvo lugar el 5 de Agosto de 1981, un espectáculo cómico-taurino denominado “El Empastre” con el que tradicionalmente se ponía fin al cartel de Las Fiestas Colombinas. El progresivo deterioro del edificio del Recinto Colombino, muy próximo a la Ría de Huelva, provocó su cierre en el año 1982. Este año los toros se vieron en una plaza portátil ubicada junto a La Monumental. En 1983 se instaló una nueva estructura portátil en la barriada de La Hispanidad y en 1984 se reinauguró la antigua plaza de toros de La Merced. Finalmente fue demolida el 1 de Junio de 1997.
El empresario taurino y ganadero José Luis Pereda, propietario de la plaza de toros de La Merced, de Huelva, y de las ganaderías que se lidian a su nombre así como la de La Dehesilla, ha fallecido este jueves a los 75 años tras una larga lucha contra la enfermedad. Pereda, natural de la localidad onubense de Zalamea la Real (Huelva), se convirtió durante su vida en uno de los referentes del mundo taurino dentro y fuera de Huelva, provincia en la que fue el impulsor y alma mater de la construcción de la Plaza de Toros de la Merced en 1984.
Desde entonces estuvo al frente de ella hasta que el año pasado su hijo, José Luis Pereda López, tomara el relevo; se le recordará en esta faceta de empresario taurino como impulsor de la Feria de Colombinas, que se celebran anualmente en agosto, con carteles protagonizados por primeras figuras del toreo. Como ganadero fue en la década de los 70, siendo ya un empresario industrial de éxito en Huelva, cuando decidió adentrarse en el mundo del ganado bravo y a cimentar su historia en la finca La Dehesilla, en la localidad onubense de Rosal de la Frontera, la misma finca que hasta día de hoy sigue siendo el corazón de su ganadería.
El flamante empresario tiene planes; “Huelva no es una plaza de toros cualquiera. Es un sueño que mi padre nos ha transmitido a todos los que ha tenido al lado. El pensó en una plaza para Huelva, no para él y ese es el abc en mi casa. Yo le he visto sufrir, disfrutar, enorgullecerse de ser empresario en su ciudad y ese es el reto que yo he aceptado gustoso pensando que debo estar a la altura de todo lo bueno que ha ocurrido en esta plaza.
La visual de este Pereda siempre ha sido la figura de un joven ganadero que maneja el campo con soltura. No desdeño sacarle un compromiso de feria, pero se me escabulle un poco con eso tan manejable del “que vengan las figuras. Que tengan ganas de venir a esta plaza y que den lo mejor porque no es a mí a quien dejan en buen lugar. A quien dejan en todo lo alto es a nuestros aficionados y a esta ciudad.
“Yo tengo un concepto claro y es que la feria de Huelva debe tener tres o cuatro festejos. Incluso este año. Si vas a hacer una feria con pasión no mires la cartera. Mira que es tu primera feria, que el aficionado salga contento y orgulloso de lo que ocurra en su plaza. El argumento Covid mediatiza en cuanto a la seguridad, pero hay que mentalizarse de que Huelva necesita una feria rematada, con sus tres o cuatro días de toros, con su aficionado de verdad, sus máximas figuras, los toreros de la tierra que se hayan ganado ese derecho a que se les atienda. Una feria tiene que tener cuerpo de feria y eso no se lo dan una corrida para ganar dinero. Ni dos. ¿Viable económicamente? En un hijo se invierte para que tenga un proyecto de vida. Esta plaza es eso: un hijo más, un hermano más y sé que con eso hago lo que debo hacer y quizás no lo que me convenga personalmente hacer, si miro solo a lo económico.
“He visto a todo el mundo sensible con venir a esta plaza. Es innegable que hay un buen trabajo hecho estos años atrás. Yo no escondo eso porque es una verdad. Si después de lidiar con éxito hace apenas quince días en la primera de la temporada en Zafra, y soportar con el estoicismo con el que han aguantado los ganaderos el aguacero que el bicho ha traído al campo, alguien le hubiese dicho a este José Luis Pereda que en 2021 debutaría como empresario del coso que hace treinta y siete años rescató del vertedero su padre, posiblemente se hubiese reído para los adentros y poco más. Hoy José Luis Pereda será el tipo más buscado entre los medios para confirmar esta noticia que da un vuelco grande al panorama taurino de la capital.
Un Análisis Multifacético
La gestión de una plaza de toros, especialmente en una ciudad con la rica tradición taurina de Huelva, presenta una compleja red de factores que determinan el éxito o el fracaso de un empresario. Este análisis profundiza en los retos y oportunidades que enfrenta un empresario en la Plaza de Toros de Huelva, examinando el tema desde perspectivas diversas, abarcando desde los detalles operativos hasta las implicaciones socioeconómicas a gran escala.
La Plaza de Toros de Huelva, con su historia y su ubicación estratégica, ofrece un punto de partida único. Su capacidad, su estado de conservación, su ubicación geográfica en relación con otras plazas andaluzas, y la propia idiosincrasia del público onubense, son factores determinantes. Un análisis exhaustivo de la infraestructura, incluyendo la capacidad de aforo, las instalaciones para el público y para los profesionales, la accesibilidad, y el estado de las dependencias, es fundamental para cualquier plan de negocio. Incluso aspectos aparentemente menores, como la calidad del sistema de sonido o la eficiencia de los servicios de restauración, pueden influir significativamente en la experiencia del público y, por ende, en la rentabilidad.
Analicemos un ejemplo concreto: una corrida de toros en Huelva. ¿Cómo se gestiona la compra de los toros? ¿Qué criterios se utilizan para seleccionar las ganaderías? ¿Cómo se negocian los contratos con los toreros y sus cuadrillas? ¿Qué estrategias de marketing se emplean para atraer al público, considerando la competencia de otras plazas y eventos? Cada decisión, desde la selección del cartel hasta la gestión de los precios de las entradas, tiene un impacto directo en el resultado final.
La Importancia de la Programación y el Marketing
La programación de la temporada taurina es crucial. Se debe lograr un equilibrio entre las figuras consagradas que atraen a un público más amplio y los valores emergentes que pueden generar interés y fidelizar a un sector más joven. Un análisis profundo del mercado, incluyendo estudios de mercado y encuestas de opinión, permite definir el perfil del público objetivo y ajustar la programación a sus preferencias. La estrategia de marketing debe ser integral, utilizando canales tradicionales (cartelería, publicidad en prensa) y digitales (redes sociales, página web) para maximizar la difusión y la venta de entradas.
La venta anticipada de entradas, la gestión de las relaciones con los patrocinadores, y la colaboración con empresas turísticas locales son aspectos clave para asegurar la sostenibilidad económica de la plaza. También es fundamental la gestión de la imagen de la plaza, proyectando una imagen moderna y atractiva que conecte con el público de hoy en día, sin renunciar a la tradición y la historia del toreo onubense.
Aspectos Económicos y Financieros
La gestión económica de una plaza de toros es compleja. Los ingresos proceden de la venta de entradas, de los patrocinios, de los derechos de televisión y de otros servicios complementarios. Los gastos incluyen los costes de la contratación de los toreros, las cuadrillas, los ganaderos, la seguridad, el mantenimiento de las instalaciones, y los gastos administrativos. Un análisis detallado de los flujos de caja, la elaboración de un presupuesto realista y la gestión eficiente de los recursos son fundamentales para la viabilidad del negocio.
La búsqueda de financiación, la gestión de riesgos, y el control de costes son elementos críticos. Un empresario exitoso debe ser capaz de gestionar los imprevistos, como las bajas de toreros o las inclemencias meteorológicas, minimizando su impacto en la rentabilidad. La diversificación de las fuentes de ingresos, explorando nuevas posibilidades como eventos culturales complementarios, puede ser una estrategia clave para aumentar la resiliencia del negocio.
El Factor Social y Cultural
La plaza de toros no es solo un negocio, es un espacio social y cultural con un profundo arraigo en la sociedad onubense. La gestión de la plaza debe tener en cuenta las implicaciones sociales y culturales de la actividad taurina, buscando un equilibrio entre la tradición y la modernidad. La participación en iniciativas culturales locales, la colaboración con instituciones educativas y la promoción de valores éticos y responsables son elementos que pueden contribuir a la imagen y la reputación de la plaza.
El debate en torno al toreo es complejo y multifacético. Un empresario debe ser consciente de las diferentes posturas y opiniones, gestionando las posibles críticas y controversias de manera responsable y constructiva. La transparencia y la comunicación efectiva con la sociedad son elementos cruciales para mantener la viabilidad a largo plazo de la empresa.
Perspectivas Futuras y Desafíos a Largo Plazo
El futuro de la plaza de toros de Huelva, como el de otras plazas en España, depende de la capacidad de adaptación a los cambios sociales y económicos. La innovación, la diversificación de actividades y la búsqueda de nuevas formas de atraer al público son esenciales para asegurar su sostenibilidad. La formación de personal cualificado, la inversión en tecnología y la colaboración con otras empresas del sector pueden contribuir a la modernización y la mejora de la gestión de la plaza. La digitalización de procesos, la implementación de sistemas de gestión eficientes y la optimización de los recursos son claves para optimizar la rentabilidad y la eficiencia. La consideración de las nuevas tendencias en el consumo cultural, la sostenibilidad ambiental y la responsabilidad social corporativa son aspectos cruciales a tener en cuenta para el futuro de la plaza de toros de Huelva.
Antigua plaza de toros de Huelva
En conclusión, el éxito de un empresario en la Plaza de Toros de Huelva depende de una combinación de factores que van desde la gestión eficiente de los recursos hasta la capacidad de adaptación a los cambios sociales y culturales.
Controversias Recientes
La plaza de toros de Huelva va de mal en peor. Una caída libre constante y sin retorno. Igual que los payasos de la tele estaban formados por 3 personas, Gaby, Fofo y Miliki. La empresa de la plaza de toros de Huelva está capitaneada también por 3 personajes, sin gracia, y muy oscuros. Óscar Polo, Carlos Pereda y Santiago Arroyo son los tres yernos de Don José Luis Pereda, «unos piezas» que han preferido usurpar lo que no es suyo; en vez de luchar por conseguir algo por su cuenta y riesgo.
Cuando alguien te lo da todo, para que esforzarte, ¿verdad?. Eso mismo han debido pensar nuestros protagonistas. Pero sin la inestimable ayuda de Don José Luis, a saber cómo habrían acabado. Aunque, para ser sinceros, de vez en cuando el trío «empresarial» de Huelva nos hace reír, incluso tanto, tanto… como los añorados payasos de la tele. Si recapitulamos, y analizamos un poquito lo que han hecho esta temporada… lo entenderán mejor. Evidentemente si analizáramos su vida, y como han actuado desde hace unos años… entenderían el «porque». Siempre han vivido de los méritos de otros; de los logros de personas mejores y siempre abogando por el interés.
Lo primero que querían hacer esta temporada, es un festival solidario a favor de la Fundación Laberinto. Por cierto, la Fundación Laberinto fue creada por Pilar Pereda -Hija de Don José Luis Pereda- mujer de Oscar Polo. El festival estaba previsto para el 28 de marzo, fue anulado por la maldita pandemia. Cuando la nueva normalidad llegó a nuestras vidas, los empresarios de la plaza de la Merced tardaron más de un mes en presentar cuentas, es decir, hace apenas unos días. Algo lamentable para un acto solidario y benéfico, que necesita de transparencia. La suma de lo recaudado sin celebrarse el festival asciende a 17mil euros.
Esa suma ha sido íntegramente cobrada por la fundación Laberinto, es decir, por Oscar Polo y Pilar Pereda. Recapitulando, para que ustedes comprendan mejor. Los mismos empresarios de la Plaza de Huelva, hacen un festival para entregárselo a una organización “sin ánimo de lucro” que también está a su nombre. Tardan, 4 meses en presentar cuentas… y no dan explicaciones. A usted le parece normal… pues a mí tampoco. Tiene pinta de “merienda de negros”. Yo me lo guiso y yo me lo como.
Pues con tanto inepto en la plaza de toros de Huelva, así van las cosas. Ahora, en la nueva normalidad… en pleno mes agosto se les antojó hacer una feria taurina en La Merced. Excelente y necesario. Evidentemente, al confeccionar los carteles, no se acuerdan del triunfador de la temporada pasada, la ganadería de Celestino Cuadri, tampoco se acuerdan de ninguna ganadería de Huelva. Una lástima que tenga tan poca memoria.
Por los rincones de Huelva se comenta que Miguel Ángel Perera, es el consentido de la empresa… y tal vez de alguien más. Anuncian una corrida monstruo que no pinta nada en Huelva, ni por calor, ni por fechas, ni por tradición, ni mucho menos por afición. 8 toros en una aburrida corrida, con Andrés Romero, Ponce, Castella y De Miranda. Solamente por dar un hueco a su rejoneador. 4 horas de espectáculo a 40 grados. No se cansan de hacer el ridículo. Suman y siguen.
Si tuvieran honor o pundonor, honradez o ética, devolverían la plaza a su legítimo dueño. Señores, son el «hazme reír» de la tauromaquia. No valen, y lo peor que no quieren aprender. Si hubiera justicia en el mundo, los usurpadores de la plaza de La Merced saldrían muy pronto, para no volver. Viven de las rentas, del gran trabajo que hizo su legítimo dueño de la plaza, desde 1984 hasta que los 3 personajes aprovecharon para “quitarle” del medio, con malas artes. Yo sería incapaz de coger algo que no me pertenece, simplemente por valores y moral.
