El Emprendimiento como Falacia Neoliberal: Desmontando el Mito con Datos
En este artículo nos ocuparemos de desmontar una parte de esa ideología: lo que llamamos el «mito del emprendedor». Y lo haremos de forma empírica, a partir de datos y bases de datos suministradas por los propios organismos internacionales encargados de promocionar el llamado emprendimiento o enterpreneurship.
El Neoliberalismo y la Construcción del Mito del Emprendedor
El neoliberalismo como práctica es el intento (parcialmente exitoso) de aumentar la tasa de ganancia del capital y mejorar su valorización a través de distintos métodos: privatización, apertura externa y de mercados, y desregulación y desreglamentación financiera y del mercado laboral. Por su parte, la ideología neoliberal trata de legitimar tales cambios radicales, y uno de sus instrumentos es el mito del enterpreneur.
Mientras la ideología neoliberal dominante devalúa socialmente la función central de los trabajadores y sus condiciones laborales, en contrapartida realza como elemento imprescindible en la generación de riqueza el papel del llamado enterpreneur o empresario. Término al que se recurre ahora bajo el eufemismo del «emprendedor». Es decir, del voluntarioso generador de ideas, sin el que, se dice, los trabajadores no tendrían ni siquiera trabajo, y no podrían reivindicar esos «trasnochados» derechos laborales, que apenas conservan de forma precaria.
Dice Paulo Freire en Pedagogía del oprimido que es peligroso cuando “Hablan como ellos, actúan como ellos, piensan como ellos, desean lo mismo que sus opresores”. Es así que en el discurso de la economía dominante se esté promoviendo la idea del ‘emprendedurismo’ como solución para aquella fuerza de trabajo que no es absorbida dentro del proceso de acumulación del capital, es decir, para el ejército laboral de reserva, o la población desempleada. Bajo este discurso, se les motiva a que inicien con un negocio y que poco a poco irán escalando hasta convertirse en grandes empresarios.
La ideología neoliberal emprendedurista es funcional para seguir reproduciendo el sistema, materialmente y culturalmente. Materialmente porque, por un lado, por la misma lógica del capitalismo monopólico, estos ‘emprendimientos’ terminan siendo expoliados por el gran capital ya sea industrial, comercial o financiero. Y, además, en el plano de la consciencia, porque se reproduce una ‘falsa conciencia’ del sujeto, de querer ser como el opresor.
La base del proyecto neoliberal se vuelve entonces un proyecto de la individualización de todo. “Una economía hecha de trabajadores que se comportan como unidades-empresa, y no como grupos de asalariados, conlleva la generalización de la forma empresa. (…) una sociedad integrada bajo el principio rector de la forma empresa, que se infiltra en todas las relaciones sociales. También en la familia o en el Estado.” (Santos Ortega 2014; p.37).
La ideología emprendedurista impone la idea de que el pobre es pobre porque no quiere ser un emprendedor, “sino emprendes, siempre serás un derrotado”. Incita a la competencia permanente, a ser un “triunfador”. Resalta como valores emprendedores, el talento, la innovación, el carisma, etc. Quien fracasa es porque no dispone de signos de éxito. Esconde que en realidad quien ‘fracasa’ es por el resultado directo de las relaciones de expoliación del capitalismo monopólico. Y se ocultan los procesos sociales que han posibilitado el “talento” del emprendedor.
Es decir, el rico no es rico por sus cualidades de “talento” individual, sino porque su riqueza ha sido creada por las relaciones de explotación de la fuerza de trabajo dentro del proceso de trabajo, la cual crea un plusvalor que no es reconocido ni pagado; además por la invisibilización del aporte del trabajo no remunerado y del cuidado que realizan, en su mayoría, las mujeres, para reproducir la fuerza de trabajo y mantener la vida. El burgués posee riqueza porque niega, oprime y explota. No hay tal talento, lo que hay es explotación y dominación en las relaciones sociales de producción.
Entonces con la ideología emprendedurista, el sujeto pasa de asalariado que vende su fuerza de trabajo en el mercado laboral, a considerarse un trabajador como “empresario para sí” (Foucault 2007). Esa es la trampa, es decir, no hay un reconocimiento de su lugar de enunciación como sujeto oprimido, hay un ocultamiento. Una falsa consciencia.
Desde hace unos años se ha iniciado una exaltación por el emprendimiento en España y otros países, en especial, por la importancia de los negocios online. Afirman incluso, que el emprendimiento es la única salida de la crisis económica. Defienden el emprendimiento como una forma de autoempleo, comentando la reducción de la tasa de desempleo gracias a esto, ya que muchos empiezan nuevos negocios como autónomos gracias a la tarifa plana de seguridad social de 50€. Destacan el dato que en España se crearon 94.152 empresas, el mejor dato en 6 años.
“El emprendimiento tecnológico no es la solución al desempleo. De ninguna de las maneras. No lo es porque crea un tipo de empresas que son extraordinariamente eficientes. Algo menos de los que tiene por ejemplo Mercadona (74.000) y bastantes menos de los que tiene El Corte Inglés (93.000). Las empresas tecnológicas de internet crean una enorme cantidad de riqueza y, por tanto, son muy deseables para la sociedad.”
“Por tanto, creo que hay una cierta irresponsabilidad por parte de todos aquellos, sobre todo políticos, pero también medios de comunicación y demás agentes sociales, que, por manipulación o ignorancia, por interés o inercia, interponen la cortina de humo, esta especie de juego de espejos e ilusiones que es el emprendimiento, para tapar un drama tan brutal como el paro.”
Desmontaje Empírico del Mito del Emprendedor
Desmontemos el mito del emprendedor con datos y estadísticas. Todos los datos utilizados proceden del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), que proporciona la base de datos internacional la más amplia y homogénea por países sobre enterpreneurship.
Primera Falacia: La Baja Tasa de Emprendimiento Explica las Crisis Económicas
La primera falacia sugiere que una baja tasa de emprendimiento en España explica, al menos en parte, la profundidad y duración de la crisis, el desempleo o la crisis fiscal de las administraciones. Sin embargo, la realidad es otra: la tasa de emprendimiento en España es más alta que en las principales economías de la OCDE, como Alemania, Francia, Italia o Reino Unido.
La medida estándar de emprendimiento (o ratio de emprendimiento) no sólo no es menor en España respecto a otros países, sino que en algunos años es incluso superior. Si no se cumple la premisa de la falacia (la tasa de emprendimiento en España es baja) no se sigue que el origen de la crisis esté en la falta de emprendimiento, y que el apoyo a éste diera un resultado diferencialmente positivo para la salida de la crisis.
Comparativa de la Tasa de Emprendimiento (Ejemplo de Datos)
| País | Tasa de Emprendimiento (%) |
|---|---|
| España | 6.5 |
| Alemania | 4.8 |
| Francia | 5.1 |
| Italia | 4.2 |
| Reino Unido | 6.0 |
Nota: Los datos de la tabla son ilustrativos, basados en la tendencia descrita en el texto.
Segunda Falacia: Escaso Espíritu Emprendedor en Países Latinos
La segunda falacia argumenta que en España y los países latinos hay poco espíritu emprendedor, lo que implica escaso apoyo a los emprendedores y que su fracaso sea más probable. Sin embargo, los datos de la valoración de la población en edad de trabajar sobre el emprendimiento como carrera profesional deseable demuestran que esta percepción es infundada, mostrando un interés significativo en el emprendimiento.
Tercera Falacia: El Emprendimiento Genera Renta y Empleo, Impulsando la Prosperidad Nacional
Esta falacia afirma que el emprendimiento genera renta y empleo, y mejora la productividad, por lo que las naciones más prósperas serán las que tendrán más emprendedores. El desmontaje de esta falacia nos parece que asesta un golpe definitivo al mito del emprendedor.
Si un mayor emprendimiento generara un mayor desarrollo económico, renta, o riqueza, se tendría que apreciar una relación creciente por países entre renta per cápita y tasa de emprendimiento, a mayor emprendimiento mayor renta, y viceversa. Sin embargo, esto es falso.
Los datos del GEM para países europeos y el conjunto de 88 países no pueden ser más decepcionantes para los creyentes en el mito del emprendedor. El resultado es absolutamente opuesto a lo que la ideología neoliberal del emprendedor trata de inculcarnos: una mayor tasa de emprendimiento implica una menor renta per cápita. Es decir, los países en desarrollo o con menor renta per cápita tienen una mayor ratio de emprendimiento que las economías desarrolladas.
Relación entre Renta per Cápita y Tasa de Emprendimiento
Representación conceptual de la relación inversa entre renta per cápita y tasa de emprendimiento a nivel global.
¿Por Qué Es Tan Exitosa la Falacia del Neoliberalismo? – Parte 1 | El Engaño que Conquistó al Mundo
Evidentemente la historia del emprendedor como gran generador de renta y bienestar es pura ideología, en el sentido que su único efecto práctico es la legitimación de las políticas neoliberales (fundamentalmente de la desregulación y precarización laboral), pero carece efectos materiales sobre las causas, desarrollo y consecuencias de las políticas neoliberales. En términos coloquiales, tener más o menos emprendedores o espíritu emprendedor no mejora ni está relacionado con la renta per cápita y/o el bienestar.
Ni España es un país que carezca de emprendedores o espíritu emprendedor, según esto es medido por los propios organismos públicos y privados encargados promocionar esta ideología; ni el grado de emprendimiento tiene relación alguna con la crisis económica y financiera actual, y mucho menos con su resolución. Esta es la gran falacia del capitalismo neoliberal.
La Cruda Realidad del Emprendimiento
Barreras de Acceso y Discriminación Laboral
La edad es una traba inmensa cuando uno, por la razón que sea, pierde el trabajo. En España hay más de 900.000 personas con formación y experiencia suficientes que quieren trabajar y no pueden hacerlo. Yo mismo soy un ejemplo: con un currículum que considero ambicioso -años de formación técnica y experiencia clínica- no he conseguido un puesto estable en áreas de programación o de desarrollo tecnológico. No lo digo con resignación, sino con claridad: quien afirma que no encuentra trabajo por edad tiene toda la razón. Existe un sesgo, y es profundo. Hay un corte automático que muchos empleadores aplican sin admitirlo. Quizás sea más fácil formar que escuchar. El Estado te dice que te jubiles a los 67 años, pero muchísima gente se queda sin empleo a los 52. En el mejor momento de su vida, probablemente: con madurez intelectual, serenidad emocional y, en muchos casos, en excelente forma física. Pero el mercado les cierra las puertas.
El Falso Discurso de la Generación de Empleo e Innovación
Los supuestos en los que se basa la política de Estado que promueve el emprendimiento son cuestionables. En primer lugar, se cree que con el emprendimiento se generan nuevos empleos. Segundo, no está demostrado que la competencia haya generado mejores servicios al cliente; basta con observar los grandes escándalos ocurridos con cadenas de tiendas comerciales y con las farmacias, entre otras corporaciones. Tercero, la competencia comercial no es gatilladora de innovación, por el contrario, ha aumentado el monopolio y los acuerdos estratégicos entre los dueños del capital y sus aliados. Cuarto, la empresa nacional constriñe su acción productiva hasta desaparecer ante la avalancha de consorcios internacionales que copan el mercado con sus productos, los cuales tienen menores costos que los producidos en el territorio. Quinto, en ningún caso, las pequeñas y medianas empresas han sido capaces de absorber el capital humano y los talentos que trabajaban para empresas inviables.
Altas Tasas de Fracaso y Desamparo
Este fenómeno no sólo opera en nuestras fronteras, sino también en todo el continente donde el cincuenta por ciento de las nuevas empresas fracasan en los primeros cinco años de existencia por falta de capitales, trabas burocráticas, falta de asistencia técnica, escasa planificación, ausencia de diferenciación de la competencia y nula existencia de estrategias comerciales.
Debemos reconocer que quienes desean emprender negocios lo hacen preferentemente para ganar dinero, ser sus propios jefes y tener un control de sus vidas. Como podemos apreciar la mayoría de los emprendedores los mueven razones económicas y personales, a veces muy alejados de principios y valores éticos y morales.
Incluso con mi nivel tecnológico, habiendo desarrollado cosas y empresas durante más de 30 años, puedo decir que emprender tiene solo dos variables: trabajar y tener suerte. Y a veces, la suerte no sale.
El Engaño de la "Actitud Positiva" y la Estigmatización del Fracaso
¿Cómo se construye la imagen del emprendedor en nuestro país? Casi siempre se habla que el empresario exitoso desde niño tuvo iniciativa para tener un pequeño negocio y que después de tanto luchar logró lo anhelado. Parece un cuento de hadas en el que todos pueden llegar a la cima y ser millonarios y, automáticamente, ser felices. ¡Qué falacia más grande! Si los niños emprenden a cierta edad es porque piensan en algo entretenido y para ganarse algunos pesos para aliviar los bolsillos de los padres, pero jamás en ser empresario. Recordemos que estamos hablando de niños. Pueden apasionarse en alguna actividad hasta que llega el día que se aburren y la dejan. Nada más.
Otros “expertos” señalan que para llegar a ser un empresario exitoso sólo basta tener una actitud positiva. Otra gran engaño. Claro que es bonito hablar de la predisposición positiva y del optimismo. Y que todos pueden enfrentarse a las vicisitudes de la vida con buen ánimo y entusiasmo.
Me pregunto: ¿puede hablar de actitud positiva una persona que lo ha perdido todo? ¿Podemos aliviar las aflicciones y los problemas de las personas que han sido despedidas? ¿Pueden los trabajadores que llevan meses de paro mantener una actitud positiva? ¿Puede un cesante permanecer con la moral alta cuando no tiene para alimentarse? Por supuesto que no. En nuestro entorno no opera el lema que dice “si yo puedo tú también puedes”, cuando se tiene un dolor abdominal que corroe las carnes y los huesos.
Hay que estar ciego y sordo para no darnos cuenta que en esta sociedad llena de desigualdades e inequidades no todos pueden aspirar a ser emprendedores y más aún exitosos. Lamentablemente como esta vida se construye con apariencias y mentiras, pocos se atreven a revelar sus problemas; a veces por vergüenza se calla para no demostrar el dolor.
Ahora bien, es imposible que un emprendedor mantenga las mismas ganas de luchar por su proyecto cuando éste naufragó. Además, el sistema los deja marcados, los castiga sin poder postular a nuevos fondos. Así no se puede emprender, ya que se debe pagar durante años por los errores que se cometió por falta de apoyo, asesoría y conocimientos. ¿Acaso los errores no son parte del aprendizaje y del proceso de crear un proyecto?
Generalmente en Chile un emprendedor que no tiene éxito es un fracasado y, por ende, es estigmatizado en el ámbito comercial; aunque muchas veces el descalabro se deba a las pocas alternativas de financiamiento que tiene. Es evidente que a los grandes empresarios no les agrada la competencia y no están dispuestos a favorecerlas, aunque políticamente defiendan el sistema imperante.
Obstáculos Financieros y Burocráticos
Al final, los emprendedores terminan como proveedores de los grandes empresarios y endeudados con la banca, donde el Estado, en el mejor de lo casos, sólo sirve como garante del préstamo, pero en ningún caso como deudor del mismo. Sin ninguna duda, el crecimiento económico que se vanaglorian los paladines del sistema y los políticos que los sustentan, no se traduce en mayores riquezas para la inmensa mayoría de los ciudadanos. Siguen enriqueciéndose unos pocos a costa del empobrecimiento de la mayoría. Los grandes beneficios de las empresas se contraponen con los cierres de pequeñas empresas y la contención salarial de los trabajadores. Los grandes empresarios y los ejecutivos que le sirven siguen aumentando sus caudales financieros, mientras que los demás ciudadanos pierden su poder adquisitivo.
La verdad que en nuestro país ser emprendedor es toda una hazaña, pues no solamente se tiene que lidiar con el sistema bancario que lo primero que hace es pedirle a cualquier persona que pide un crédito sus tres primeros balances auditados y las ventas de último período. Además de las liquidaciones de sueldos a sus trabajadores y los impuestos pagados. Con estas reglas es casi imposible emprender para una persona que se inicia en este campo.
Sumemos a ello que muchas pequeñas y medianas empresas que trabajan con entidades públicas y también privadas deben recibir los pagos de sus servicios y productos entre treinta y noventa días.
Por otro lado, nos encontramos con el tema fiscal. Como hemos comentado antes, muchos empiezan como autónomos, debido a la tarifa plana de 50€ (que verdaderamente son 53,59€ y lo sé por experiencia), que cada seis meses va ascendiendo. Hablan de emprendedor, pero siguen defendiendo en sus políticas a las grandes corporaciones frente a las startups, para que no tengan competidores, frenando el desarrollo tecnológico.
“Hace poco, mientras formalizaba una desinversión muy rentable en una notaría, me dio vergüenza comprobar que el emprendedor tenía que pagar un 57 por ciento de impuestos, el business angel un 27 por ciento y yo, en esa ocasión como capital-riesgo, un cero por ciento.”
Por otra parte, para que un negocio funcione se necesita una pequeña inversión, siguiendo con el informe de Spain Startup, el 77% con recursos del propio emprendedor, el 27% de familiares y amigos y el 7% con créditos bancarios.
“Hay emprendedores españoles, franceses o alemanes que han tenido mucho éxito en Estados Unidos. Por ejemplo, el fundador de eBay es francés. Nada impide a un europeo emprender; lo que ocurre es que el tejido institucional es más favorable en algunos países que en otros.”
La gran mayoría de los emprendedores son autónomos, con lo que ello supone: inseguridad, ingresos variables cada mes, altos impuestos, sin horario de trabajo fijo (llegando a trabajar fines de semana), clientes que te aprietan hasta el último céntimo, etc.
La Ineficacia del Apoyo Gubernamental
Los últimos gobiernos de turno en nuestro país en un lenguaje muy parecido, salvo moderados matices ideológicos, han creado una estructura burocrática supuestamente para ayudar a los emprendedores que comienzan a dar sus primeros pasos y también para aquellos que ya tienen un negocio establecido. Para este fin, han recurrido al repetido y manoseado sistema de Fondos Concursables, aportando montos exiguos y hasta indignos para que los emprendedores solventen sus amplios gastos.
Sin embargo, hemos sido testigo en Iquique que los llamados concursos realizados por Sercotec no han sido prolijos ni menos objetivos. Generalmente esta entidad se ha hecho asesorar por servicios externos, consultoras y “expertos” que no siempre cuentan con la rigurosidad profesional, con parámetros científicos para evaluar ni menos para dar respuestas satisfactorias a quienes no han sido beneficiados en los concursos. En otra ocasión se cobró una suma de dinero a los mismos emprendedores por una Góndola de Servicio que teóricamente iba a asesorarlos en el proceso de información nutricional para la elaboración de alimentos, entidad que se descubrió que no existía oficialmente y cuyo servicio, además, lo podía hacer de manera gratuita el Servicio de Salud. Sin mencionar, la ausencia de seguimiento, resultados e impactos de los proyectos.
Simplemente, hasta el momento, el accionar de este organismo se ha centrado básicamente en administrar fondos e impulsar eventos de capacitación para favorecer algunas Otec y entidades privadas. Amén de unas cuantas ferias públicas, sin relevancia regional ni nacional.
Penosamente, vemos a muchos emprendedores que deben cerrar sus locales, terminar sus giros comerciales y seguir pagando sus deudas con las entidades privadas y públicas, aunque para la estadística oficial aparezcan con actividad productiva.
Hacia un Emprendimiento Solidario
En el sentido de la deconstrucción y resignificación de las palabras, si queremos darle un nuevo significado al concepto de emprender, diremos que emprender sí pero no en competencia, sino en solidaridad. Como por ejemplo lo entiende la “Asociación Solidaria de Comunidades Emprendedoras en Red” (ASCER) en San Sebastián y San Lorenzo, San Vicente, ellos y ellas lo asimilan y resignifican con otra lógica, con otra mirada, con valores de solidaridad y empatía, de ir propiciando una nueva consciencia.
Su misión es la de “Fomentar un cambio de actitud de los productores y productoras por medio de acciones colectivas justas y solidarias que generen una dinamización económica y productiva local en nuestros municipios”.
Estas nuevas relaciones de producción, van creando una nueva consciencia del sujeto, una consciencia solidaria. La cual va entendiendo que es necesario disminuir poco a poco las relaciones de vinculación con las empresas capitalistas, y de potenciar, por el contrario, la articulación intra e inter sectorial del sector de la economía solidaria. De esta manera se va creando otra relación con la realidad, se va creando una nueva consciencia del sujeto, ya no individualista y competitiva, sino una consciencia colectiva y solidaria.
Los ciudadanos comunes y corrientes esperamos cambios. No queremos más falacias ni maquillajes a este sistema que lo único que ha logrado es abrir aún más la brecha de desigualdades sociales y económicas entre los chilenos. La solución no está en crear más riquezas ni que todos sean empresarios, sino más bien en saber distribuir adecuadamente las riquezas. Que el fruto del trabajo de todos sea disfrutado por todos de la forma más igualitaria posible.
