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Comunicación

El Emocionante Viaje de Emprender: Inteligencia Emocional, Propósito y Resiliencia

by Admin on 22/05/2026

Cada día, son más las personas que se acercan con el deseo de emprender un nuevo proyecto o negocio o de crecer en sus proyectos actuales, pero no se atreven a lanzarse. Saben que, si lo logran, sentirán una gran satisfacción al aportar positivamente con su conocimiento y reconocen los beneficios profesionales y económicos que podrían obtener al tomar acción. Por experiencia, la probabilidad de que la contestación sea sí es muy alta, y muchos han asistido a seminarios motivacionales o programas de coaching empresarial en busca de herramientas que les ayuden a dar el paso para atreverse a emprender.

Muchos de estos programas son muy buenos, sin embargo, muy pocos profundizan en la raíz del problema. Como estudiosa del tema, se realizó un sondeo en el que se preguntó a más de 100 profesionales y empresarios sobre los pensamientos que interferían para emprender su proyecto. Es evidente que emprender implica una gran carga emocional y un complejo entramado de procesos cerebrales.

La Inteligencia Emocional como Pilar del Emprendimiento

La inteligencia emocional para emprendedores es tan necesaria como el agua que bebemos. Cuando hablamos de inteligencia emocional estamos hablando de reconocer las emociones en diversos ámbitos de nuestra vida. En primer lugar, para ser capaces de guiar nuestra conducta de forma efectiva. Pero también para administrar emociones de forma adecuada y así lograr nuestros objetivos.

Reconocer las emociones propias, cómo estamos en cada momento, y también las emociones de los demás, es una característica de la inteligencia emocional. Identificar los diferentes sentimientos que nos rodean constantemente es el primer paso para poderlos gestionar adecuadamente.

En segundo lugar, la inteligencia emocional debe permitirnos guiar nuestro pensamiento y nuestra conducta. Por eso la inteligencia emocional para emprendedores es tan importante, ya que permite alinear el pensamiento y la conducta de una persona para perseguir sus objetivos. Algo imprescindible para cualquier proyecto, ya que nuestra salud emocional posibilita una mejor alineación con nuestros objetivos.

Así llegamos a la administración de emociones, un apartado crucial en la aplicación de la inteligencia emocional para emprendedores. Poder adaptarse al entorno en función de nuestras emociones y las de los stakeholders de un proyecto es muy importante. Tener una elevada inteligencia emocional al lanzar un proyecto es un activo muy importante para poder calibrar nuestra energía y también adaptarnos a las situaciones que se vivan en el proyecto lanzado.

Inteligencia Emocional a Nivel Interno

Conocerse a uno mismo es sinónimo de estar más preparado para los retos de la vida. Esto, por supuesto, incluye a los emprendedores o personas de empresa que lanzan proyectos. La inteligencia emocional a nivel interno se centra en saber leer nuestras propias emociones para así guiar mejor nuestros actos y cuidar nuestra salud. Cualquier pensamiento viene motivado desde la emoción, es un hecho. Puede ser que emprendamos por pasión o por dinero, pero igualmente lo haremos guiados por una emoción.

  • Armonizar emoción y pensamiento nos hará más efectivos.
  • También más resistentes ante las situaciones de fatiga y los problemas.
  • Si conocemos lo que sentimos, podremos anticipar lo que pensaremos.

Inteligencia Emocional a Nivel Externo

Comprender lo que siente el otro, relacionarnos mejor con el entorno y generar empatía puede ser crucial para colaborar en un proyecto. No podremos hacer todo solos, y la inteligencia emocional para emprendedores nos ayudará a colaborar mejor. Pensar en lo que sienten los demás nos hace salir de nuestra burbuja. Un paso fundamental es intentar sentir lo que sienten, o, como mínimo, saber ponerse en el lugar de la otra persona. Con la empatía podremos reaccionar mejor ante las situaciones generadas por nuestros colaboradores, socios, colegas o clientes.

Y es que conocer al otro es básico para el marketing y los negocios en general. De hecho, en el fundamento del marketing está el conocer a nuestro consumidor potencial. Cómo se comporta y por qué puede llegar a querer lo que estamos ofreciendo como emprendedores. La inteligencia emocional para emprendedores también ayuda a leer mejor un mercado.

La siguiente tabla resume las claves de la inteligencia emocional para emprendedores:

Aspecto Beneficios para el Emprendedor
Identificación de Sentimientos (Interna) Guía la conducta, cuida la salud, anticipa pensamientos, motiva la implicación.
Armonía Emoción-Pensamiento Mayor efectividad, resistencia a la tensión y problemas, mejor toma de decisiones.
Empatía (Externa) Mejora relaciones con colaboradores y clientes, anticipa reacciones, optimiza marketing.
Administración de Emociones Adaptación al entorno, gestión de crisis, resiliencia ante subidas y bajadas.

El Miedo a Emprender y su Gestión

El cerebro percibe la incertidumbre como un peligro, de la misma manera que una persona percibe el peligro de estar cerca de un león. Ante esa situación de incertidumbre, el cerebro reacciona de la mejor manera posible para protegernos físicamente y por eso aparecen emociones como la rabia, el miedo, el estrés. Si lo vemos desde ese punto de vista, son emociones positivas porque su intención es protegernos. Ese miedo, que es una emoción adecuada, es bueno porque nos prepara para afrontar los desafíos que tenemos. Sin embargo, la causa de ese miedo, de esa incertidumbre, puede estar en la falta de formación y/o experiencia por parte del emprendedor a la hora de emprender. El miedo lo genera lo desconocido.

Además, ese miedo, que podría ser controlado, se acentúa aún más si anticipas las consecuencias negativas de que eso pueda ocurrir. Ante una misma situación, dos personas con el mismo conocimiento y la misma experiencia pueden sentir un miedo diferente. Cuando arrancas y dejas todo lo que tenías antes para dedicarte por completo a un nuevo proyecto, da un vértigo enorme. Surgen dudas como "¿qué seguridad tengo yo de que esto vaya a salir adelante?" y si no sale adelante, te ves sin nada. Y ante eso, es normal que surjan dudas, miedos, inseguridades. Objetivamente, da miedo.

Por otro lado, en muchas ocasiones, te metes en negocios donde a lo mejor no dominas al cien por cien la materia y eso hace que tengas más estrés de lo normal. Lo ideal es saber rodearte de un equipo que esté especializado en las áreas que no dominas. No obstante, este miedo es lo que te puede dar un empujoncito, que te hace estar bien alerta, muy permeable, y si eres una persona consciente y rápida te darás cuenta de que te tendrás que formar, de que tendrás que esforzarte.

Inteligencia Emocional: La psicología detrás del éxito empresarial | Karen Carvajalino

Gestionando la Montaña Rusa Emocional del Emprendedor

Los emprendedores nos enfrentamos a una gran cantidad de cambios emocionales, que un día te llevan a creerte el rey del mambo y, al siguiente, estás en el suelo y quieres dejarlo todo. Emprender es una aventura llena de experiencias de todo tipo, un viaje emocional donde se pasa de la seguridad a la inseguridad, de la ilusión a los miedos y dudas de una manera muy rápida.

Cuando se emprende, la principal regla para gestionar esa montaña rusa de emociones es ponerse límites. Cuando haces un proyecto sobre el papel tiene un aspecto y cuando empiezas a ponerlo en pie y te enfrentas al mercado, a los clientes, a los competidores, te encuentras con un escenario completamente diferente. Ahí es cuando debes tener un plan para protegerte, evitando, entre otras cosas, trabajar muchas horas, porque aunque creas que estás poniendo mucha energía, lo que ocurrirá con el tiempo es que acabarás agotada, quemada.

Es recomendable marcarse unas líneas rojas. Estas no tienen que ser solo económicas; pueden ser familiares, psicológicas, de tiempo libre, las que uno considere. Y si las cruzas, lo tienes que dejar. El problema está cuando un emprendedor enamorado de su proyecto cree ciegamente en él y empieza a cruzar líneas rojas de relación personal, de relación familiar, económicas. Es entonces cuando surgen los problemas. Apoyo incondicional hay que tener, pero es mejor saber gestionar esas líneas rojas. Y tienes que saber que tu círculo familiar te quiere, pero cuando te ve sufrir, también lo pasa mal.

El Propósito como Brújula

El primer paso es saber para qué estás montando tu proyecto y dónde quieres llegar. Hay que tener clara la diferencia entre la visión, que es lo que queremos ser como empresa, y el propósito, que es el para qué queremos serlo. El propósito es la historia que habita en tu interior y que necesita ser contada. No hay que confundirla con la pasión, que es una palabra que procede del latín passio y significa sufrimiento.

¿Y cómo sabes si vas a disfrutar de y con tu propósito? Simplemente, si te despiertas motivado. Tu propósito debe provocar en ti que los lunes te despiertes motivado. Es como encontrar una fuente de energía, que te da foco, claridad, que te ayuda a tomar decisiones; es como tu estrella polar. Cuando te marcas tu propósito, la gestión emocional es mucho más sencilla, porque sabes que cualquier situación va a pasar, es temporal, y que tienes un propósito marcado y es hacia dónde tienes que ir. Y eso está por encima de cualquier situación temporal.

La herramienta más poderosa para transmitir y contar historias es el storytelling. La gente se suele acercar a una empresa por la historia que cuenta esa compañía, por el impacto y la huella que quiere dejar en el mundo. La forma de transmitir ese propósito es la base, el pilar de la cultura, que debe estar construida sobre el propósito. Y la forma de que eso vaya impregnando la organización es crear un storytelling.

Herramientas Prácticas para la Gestión Emocional

La propia gestión emocional es clave; es decir, "como sabes que vas vivir en una montaña rusa de sensaciones, debes aprender a gestionar emocionalmente lo que conlleva todo eso". El primer paso es darte cuenta que estás sintiendo esa emoción. El segundo paso es utilizar una estrategia para frenar esa emoción negativa. Y una estrategia puede ser llevar tu mente a otro sitio diferente al problema al que no paras de darle vueltas.

La herramienta más poderosa para la gestión emocional es el mindfulness. Es el poder observar la emoción desde fuera. Y esa capacidad es entrenable por todo el mundo. Consiste en conseguir disociarte de la emoción, en el sentido de "yo no soy la emoción". Cuando observas las emociones desde fuera y te das cuenta que no eres ‘tus emociones’ es cuando las puedes gestionar. El objetivo del mindfulness es atraer tu atención al presente, "porque el pasado y el futuro son los que generan el estrés".

Otra metodología para gestionar las emociones es Kaizen, "que consiste en dar pequeños pasos de manera constante para afrontar grandes desafíos". No olvides que esto de emprender va, entre otras cosas, en ir superando retos, unos más ambiciosos que otros.

Además, es recomendable contar con un mentor y/o un coach como herramienta para gestionar las emociones. Cuando hay esa cantidad de emociones tan disparadas hace falta alguien que ponga un poco de mesura, de experiencia, de contenido, etc. para que le dé peso al proyecto. Es importante tener una conversación real de crecimiento con una persona de confianza, en la que reconozcas cuáles son tus miedos, qué es lo que te pasa, cuáles son tus debilidades, cuáles son tus objetivos, tus ilusiones. Esa conversación ayuda a generar un espacio de equilibrio.

La Ambición: Un Ingrediente Necesario

La ambición, que significa el deseo intenso y vehemente de conseguir una cosa difícil de lograr, muchas veces, está asociada a poder, y no tiene por qué ser necesariamente así. La ambición sana es cuando lo que tú quieres es lograr algo que beneficie a muchas personas. Un emprendedor debe ser ambicioso por naturaleza. Ahora bien, esa ambición debe ser como el estrés sano, que te permita estar alerta, pero si se convierte en una obsesión, probablemente, acabe cegándote de otros ámbitos.

Pensar en grande es fundamental, porque si no piensas en grande no harás nada en este mundo. Ser ambicioso es querer mejores cosas. Ambición bien colocada es motivación. Un objetivo tiene que ser desafiante, es decir, te reta, pero, al mismo tiempo, tiene que ser realista. Esa es la ambición sana. Nuestros objetivos tienen que ser ambiciosos, en el sentido de que te tienen que desafiar a salir de tu zona de confort.

Neurociencia y el Modo Emprendedor

Cuando pensamos en una persona emprendedora, es habitual imaginar a alguien audaz, creativo, con iniciativa; alguien que parece tener un "don natural" para identificar oportunidades y asumir riesgos. La neurociencia empieza a dar respuestas fascinantes a esta pregunta. Lejos de ser un simple impulso instintivo, la decisión de emprender está fuertemente influida por nuestras emociones, percepciones y creencias sobre nuestras propias capacidades.

Para conseguir activar el "modo emprendedor", debemos poner en marcha actividades realmente significativas y motivadoras. Entender cómo funciona el "modo emprendedor" a nivel neuronal puede transformar la forma en que educamos, lideramos e innovamos. Las emociones positivas, como la alegría, el interés o la esperanza, aumentan la percepción de control sobre la acción emprendedora. Es decir, si una persona se siente bien durante una actividad formativa, tiene más probabilidades de creer que es capaz de emprender.

La clave está en cómo se integra la información emocional y cognitiva en nuestro cerebro. Según la teoría psicológica del comportamiento planificado, para que una persona tome una decisión deben alinearse tres factores: su actitud personal hacia esa conducta, la influencia del entorno (normas sociales) y, sobre todo, la percepción de que puede hacerlo. En contextos educativos, si las actividades están diseñadas para ser emocionalmente significativas -motivadoras, participativas, creativas-, el impacto va mucho más allá del conocimiento. Fomentamos conexiones neuronales que refuerzan la confianza, la motivación y la toma de decisiones en entornos inciertos.

Una de las grandes aportaciones de la neurociencia al estudio del emprendimiento es la comprensión de la neuroplasticidad: el cerebro cambia, se adapta y aprende. Si queremos fomentar el espíritu emprendedor entre los jóvenes, debemos dejar de pensar solo en habilidades técnicas o conocimientos, y enfocarnos en las emociones que se despiertan, se procesan y se asocian con decisiones futuras.

tags: #emprender #emocionante

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