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Comunicación

Emprender en España: Un Camino de Riesgos Extremos y Percepciones Desafiantes

by Admin on 24/05/2026

En España, decir que eres empresario es como anunciar en una boda que eres inspector de Hacienda: de repente, todos se ponen nerviosos y cambian de tema. Al otro lado del Atlántico, en cambio, la misma frase provoca sonrisas, palmaditas en la espalda y hasta la inevitable historia de “yo también tengo una idea para un negocio”. No siempre fue así… bueno, en realidad, casi siempre lo fue.

Durante décadas, la figura del empresario estaba asociada al patrón con despacho de madera oscura, teléfono fijo con cable en espiral y una colección de contactos políticos capaces de abrir cualquier puerta (y cerrar cualquier competencia). En este país, hablar de dinero sigue siendo más incómodo que discutir de política en la cena de Navidad. Si a un empresario le va bien, el comentario habitual no es “qué mérito tiene”, sino “algo malo habrá hecho”.

Mientras tanto, hemos elevado al funcionario a la categoría de superhéroe nacional. No por vocación de servicio, sino por el “superpoder” de la estabilidad: sueldo puntual, horario fijo y riesgo cero. En otros países, los jóvenes sueñan con crear su propia start-up; aquí, con aprobar una oposición. La escuela tampoco ayuda, pues nos educan para sacar buenas notas y no cometer errores, no para asumir riesgos ni vender una idea.

Los Desafíos del Emprendimiento en el Contexto Español

Por si fuera poco, emprender aquí es un deporte de riesgo extremo. Los trámites son infinitos, las normativas son cambiantes y la fiscalidad parece diseñada para recordarte que quizá no fue tan buena idea dejar ese trabajo estable y jugarte tu patrimonio. Lanzarte a emprender es un reto en sí mismo, y llevar tu negocio a otro nivel es un desafío que muchos se atreven a asumir.

En este escenario, hacerse autónomo es igual: si fracasas en el primer intento y no tienes pasta no hay un segundo intento. Muchos se preguntan qué se necesita para abrir un negocio y qué hay que hacer para mantenerlo un mes, una tarea que puede ser insostenible para quienes no cuentan con un respaldo financiero. Como se ha debatido, el chavalote del barrio Salamanca solo tiene que pedir pasta a sus papis para hacer todos los intentos que le salga del nabo, mientras que otros se arruinan en el mismo esfuerzo, evidenciando una profunda desigualdad de oportunidades. Es evidente que, aunque un chaval de barrio tenga oportunidades, no siempre son las mismas.

Tabla: Percepción del Emprendimiento en España vs. Otros Países

Aspecto Percepción en España Percepción en Otros Países (idealizado)
Figura del Empresario Sospechosa, asociada a contactos políticos. Si le va bien, "algo malo habrá hecho". Positiva, motivo de orgullo, de "tener una idea para un negocio".
Hablar de Dinero Incómodo, tabú. Más abierto, parte natural del negocio.
Rol del Funcionario Superhéroe nacional por estabilidad: sueldo puntual, horario fijo, riesgo cero. (Implícitamente menos idealizado que el emprendedor).
Aspiración Juvenil Aprobar una oposición. Crear su propia start-up.
Educación Enfocada en notas y evitar errores. Fomenta asumir riesgos y vender ideas.
Burocracia/Fiscalidad Trámites infinitos, normativas cambiantes, diseñada para dificultar. Generalmente más favorable o con menos obstáculos.

LA CRUDA REALIDAD DE EMPRENDER EN ESPAÑA

El Mito de la Meritocracia y la Estratificación Social

La discusión sobre el emprendimiento en España a menudo se entrelaza con el concepto de meritocracia, que algunos describen como una ciencia. Sin embargo, muchos argumentan que la "meritocracia" no paga tu alquiler, y que un sistema supuestamente meritocrático es, en realidad, una falacia. Si no hay unas normas claras para premiar el esfuerzo, se es como un becario, pudiendo trabajar más y hacer horas extras sin ver un aumento de sueldo.

La única meritocracia que merecería llamarse así, según algunas voces, sería abolir las herencias y establecer un sistema educativo idéntico y común para todos. Se ha demostrado ampliamente que las universidades privadas, por ejemplo, dan ventaja a quienes ya parten con ella. Los techos de cristal son inherentes a la estratificación social, y el privilegio heredado no busca ser colectivista.

Si trabajando y esforzándose, no se consigue subir un poco, entonces tenemos un problema. Cuando la plusvalía se la queda el jefe, trabajar duro solo es un beneficio para este. Trabajar por encima de lo que se va a cobrar no garantiza nada. Es más útil trabajar en otra cosa fuera de ese trabajo precario, que aspirar a mejorar las condiciones por "meritocracia", un término que no está legislado ni es un derecho. En este contexto, trabajar más no da ninguna posibilidad de vivir mejor, y esto ocurre a todos los niveles.

La Sombra del Desempleo y el Impacto de la Inteligencia Artificial

La realidad del mercado laboral y las nuevas tecnologías añaden otra capa de complejidad a la idea de emprender en España. La precariedad no se combate con esfuerzo, en el trabajo precario el esfuerzo no se paga ni abre las puertas al ascenso a un puesto con mejores condiciones. Muchos trabajadores nunca van a ascender en la empresa porque solo son "útiles", pero no se valora su trabajo por mucho esfuerzo que hagan. Se ve claramente con gente trabajando en negro, haciendo sustituciones o en precario, que cuando hay posibilidades de ascender cogen a otro al que valoran más.

La inteligencia artificial (IA) es un factor creciente de preocupación, ya que va a cargarse muchos empleos, algo que era de sentido común desde hace tiempo. Si la IA sustituye a los trabajadores, estos no ganan dinero, sin dinero no hay consumo, sin consumo no hay economía, sin economía no hay producción, sin producción la IA se queda sin tarea y se vuelve innecesaria, llevando a todos al paro. Pasa igual que cuando empezó todo el tema de los robots: la empresa y/o los trabajadores que no se adapten acabarán quedando obsoletos y su trabajo no tendrá el mismo valor.

La situación personal de muchos es un reflejo de esta realidad. Tal como relata una experiencia, la vergüenza de tener que recurrir a la ayuda por la independencia que se valora tanto, es como asumir una derrota. Muchas personas eran "normales, con su trabajo, su sueldo, sus problemas del día a día", hasta que un día perdieron su empleo. Lo que empieza como un bache, puede convertirse en un socavón de importantes dimensiones, llegando al punto de no tener nada, ni siquiera para pagar una factura mínima.

Recortar gastos, volver a vivir con los padres (una situación que genera una inmensa vergüenza para muchos a una edad cercana a los 30), y la falta de una fuente de ingresos, aunque sea mínima, crea no solo problemas económicos sino también un gran desgaste moral. La desesperación surge al ver ofertas de empleo que parecen perfectas, pero ni siquiera se recibe una llamada. Este no era el plan de vida para muchos, sintiéndose inútiles al no poder valerse por sí mismos a esa edad.

La situación es tan abrumadora que se convierte en una espiral de la que no se sale fácilmente. Muchos solo desean trabajar y ganarse cada céntimo, pero las cosas no avanzan ni mejoran. La experiencia de un ingeniero de software que perdió su empleo la semana pasada es un ejemplo palpable de cómo la IA ha impactado el sector, perdiendo varios clientes. La realidad muestra que, si bien la cultura del esfuerzo es importante, no siempre garantiza el éxito, y en un contexto tan desafiante, la pregunta de si emprender es bueno, adquiere un matiz aún más complejo y urgente.

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