Emprender en España: Más que una moda, un estilo de vida entre desafíos y oportunidades
Vivimos en la época de los emprendedores, está de moda, está bien visto y favorecido por todos los estamentos de la sociedad. ¡Enhorabuena! Porque hace solo unos años el mantra era ser funcionario o trabajar por siempre jamás en una gran empresa. Sin embargo, en el mundo de los negocios, el orden de los factores sí afecta al resultado. Emprender es mucho más que abrir un negocio o lanzar un proyecto. Es lanzarse, hacer que las ideas sucedan, apostar, ilusionarse, temer el fracaso, crecer, avanzar, no quedarse quieto, caerse, levantarse, tener incertidumbre, desear que los días tuvieran 35 horas, saborear los logros y capear las dificultades.
Es importante diferenciar que no todas las actividades que se autodenominan "emprendimiento" lo son realmente. Una peluquería, una panadería, el fontanero, etc., son autónomos o pequeños empresarios, pero no emprendedores. Ser un pequeño empresario o autónomo tiene mucho mérito y se merece el mayor de los respetos de todos. Sé que a la política le resulta más "cool" hablar de emprendedores que de autónomos o pequeños empresarios, pero es fundamental reconocer el valor de cada rol.
La cruda realidad del emprendimiento: Esfuerzo no siempre es sinónimo de éxito
La gran realidad a la hora de montar una nueva empresa (o, perdón, una "start-up") es que efectivamente requiere mucho esfuerzo, pero también en la gran mayoría de los casos algo acaba fallando o simplemente no ocurre. Y a la realidad le da igual que te hayas dejado la piel en el camino. ¿Alguien asesora al chico/a de las implicaciones legales que supone ser empresario, administrador o consejero de una sociedad? Emprender no es un deporte, ni un juego y no debe tratarse como tal. Es un estilo de vida, afecta a tu vida personal y requiere un esfuerzo y una determinación que no todo el mundo está dispuesto a asumir.
Personalmente, participé en mi primera empresa con 23 años, cuando no sabía ni que existía la palabra emprendedor. He pasado por todas las fases del proyecto: desde la ilusión inicial, el abismo de no tener ingresos y no llegar a final de mes, el momento del cambio de negocio porque no nos comíamos un colín (perdón, ¡pivotar!), el crecimiento por estar encima de la ola, el sufrimiento de remar, remar y remar para no tener ningún resultado y el vértigo que supone enfrentarse a la responsabilidad de tener que parar un proyecto en el que has dedicado 15 años de tu vida, o tener que despedir a buenos trabajadores y amigos a la calle (momentos duros). Esto es lo que realmente se debería contar a un potencial emprendedor antes de empezar. Si después de todo esto aún sigue teniendo ganas de emprender, bienvenido, porque es una forma de vida apasionante, llena de cambios, llena de subidones al cielo y de bajones hasta el infierno, y por eso digo que es un estilo de vida y no de un trabajo.
Si quieres tener un negocio EXITOSO evita este error
Emprender en España: Un camino cuesta arriba
España no se encuentra entre los países con mayores tasas de emprendimiento y parece que en los últimos años las cifras han bajado. Sin embargo, los emprendedores reunidos en un acto afirmaron que esto se podía ver como “una oportunidad para crecer”. El entorno fiscal y educativo del país también influye a la hora de crear una tradición emprendedora. La universidad en España tiene que evolucionar mucho y promover más el contacto con casos de éxito del emprendimiento para que los alumnos tengan referentes y se genere ese gen del emprendimiento.
Mi mayor pena en torno a todo esto es que la mayoría de nuestros políticos, lejos de estar poniendo el “grito en el cielo” y elaborando programas urgentes de apoyo al emprendedor que intenten paliar el desastre de las estadísticas de fracaso de emprender en España, se dedican a dar discursos para animar a nuestros jóvenes a emprender, incentivándolos y motivándolos como si el entorno y ecosistema al que van es un vergel lleno de ricos frutos y plácidas flores. Así que el emprendedor, no de revista sino del barrio, el emprendedor más habitual en España, hablo de una persona de renta media o baja, que normalmente no tiene estudios superiores o no los tiene relacionados con el mundo de la empresa, que no tiene un duro y que para desarrollar su proyecto se está jugando lo poco que le queda, va con todo su corazón y decisión directo al matadero.
Obstáculos comunes en el camino del emprendedor
- Falta de visión empresarial: Uno de los errores más comunes al iniciar un emprendimiento es hacerlo sin un conocimiento sólido sobre el sector, el mercado o el funcionamiento interno del negocio. Para minimizar los riesgos, es fundamental informarse, investigar y desarrollar una estrategia clara antes de dar el primer paso.
- Miedo al fracaso: El miedo al error puede ser un gran obstáculo en el proceso emprendedor. Es normal que surjan dudas e inseguridades, pero lo importante es no dejar que estas emociones te paralicen. En lugar de ver los fracasos como derrotas, considéralos oportunidades de aprendizaje.
- Conformismo: El mundo de los negocios está en constante cambio, y quienes emprenden deben mantenerse en evolución para no quedarse atrás. No basta con tener una idea innovadora o un buen producto; la mejora continua es clave para destacar.
- Falta de disciplina: Sin una buena gestión del tiempo y de las tareas, incluso la mejor idea puede quedarse en el camino. La organización y la constancia son esenciales para alcanzar los objetivos de un emprendimiento.
- Trabajar en aislamiento: Aunque puede parecer tentador intentar hacerlo todo en solitario, el éxito rara vez se logra sin apoyo. Construir una red de contacto con otras personas emprendedoras, buscar mentorías y fomentar relaciones de colaboración puede marcar una gran diferencia.
Superar estos obstáculos requiere determinación, aprendizaje constante y una mentalidad abierta al cambio. Emprender es un desafío, pero con preparación, confianza y una comunidad de apoyo, el camino se vuelve mucho más llevadero y gratificante.
¿El emprendedor nace o se hace? Liderazgo y visión estratégica
Ser emprendedor es la suma de muchas características internas más que externas. Lo de la vieja pregunta de si nace o se hace es por aquello de que se creía que solo nacían en cuna de oro, y así era, por lo general, se atribuía a la Realeza y a la Aristocracia. En tiempos modernos, aún si no facturaras millones, salieras en Forbes o fueras de sangre azul, eres emprendedor si encuentras que muchas de las siguientes características hacen parte de tu inventario personal más desde el liderazgo que de la habilidad gerencial, en que el primero se enfoca no solo en construir una organización (gerencia) sino además en perseverar por una idea (visión y estrategia). Pareciera ser entonces más cuestión de actitud, hábitos y comportamientos.
Características esenciales de un verdadero emprendedor
- Perseverancia y resiliencia: Tal vez estos dos factores podrían llevar a superar los más increíbles obstáculos y de alguna manera, compensar las posibles debilidades que haya. Se requiere sacrificio personal, tiempo y lealtad con uno mismo. El único que no tendría derecho a abandonar el barco es el propio emprendedor.
- Coraje y pasión: Hay que tener coraje o "pantalones" se dice comúnmente para referirse a quien con valor, decisión y pasión afronta situaciones que tal vez otros (la mayoría) no harían.
- Principios y fuerza moral: Como el carácter, la integridad y el poder de discernir entre lo que está bien o mal y por lo tanto actuar y comprometerse con ello.
- Ser un experimentador nato: El que definitivamente rechaza el status quo y lo mueve la pasión por innovar, crear, inventar y mejorar.
- Falta de miedo a fallar en el intento: Sin dejar de ser razonable y realista, no hay miedo a fallar.
- Capacidad de influencia y resolución de problemas: Un emprendedor exitoso parte de la base de su experiencia y experticia, pero sin duda, es su capacidad de influir en otros lo que lo distingue de la simple gerencia. Son muy buenos solucionando problemas y contribuyen al desarrollo de los equipos de trabajo. Los motiva el logro de esas metas comunes y por lo tanto, se rodea de los mejores sin temor a nada. Recuerde, es líder, no jefe. No compite, empodera. Sabe que hay mejores pero él tiene la chispa.
- Visión de oportunidad: Los emprendedores más reconocidos siempre están pensando en qué hacer de nuevo. No dejan títere sin cabeza, es decir, a oportunidad vista, allá están. Y no tanto por el dinero o las apariencias. El credo pareciera ser «Piensa en oportunidad primero y en el dinero después». Realmente les apasiona estar en la jugada y si pueden, están dispuestos a aventurarse con nuevos negocios como oportunidades que por ingresos.
- Gestión del riesgo calculado: Sin ser los típicos apostadores, saben tomar riesgos calculados. Los emprendedores saben maximizar los resultados del «alto desempeño» (trabajo bajo presión con altos índices de estrés) y minimizar las emociones negativas de la frustración o el agotamiento, por ejemplo. La satisfacción por el logro y el estrés son un buen balance para controlar la incertidumbre y calcular el riesgo.
- Adaptabilidad y flexibilidad: Para nadie es un secreto la rapidez con la que evolucionan los mercados, la tecnología y en general, la vida. Enfrentar el cambio es el pan de cada día para estos personajes. Saben que adaptarse y ser flexibles es clave para responder con rapidez y efectividad a lo que venga siempre que se mantenga la meta a la vista. No tener miedo al fracaso y su confianza en ellos mismos les da para ser recursivos y creativos, de la crisis sacan lo mejor… de ellos y del equipo.
- Ambición sana y competitividad: No cabe duda que hay algo de poder y ambición en el fondo, pero sana. Los mueve internamente el deseo de competir y asumir retos siendo conscientes de sus debilidades y fortalezas y las de otros y sus competidores.
- Inteligencia emocional: Esto no viene innato, como muchas de las anteriores, pero sí requiere de trabajo, una mente en conexión con el alma. No se nace siendo inteligente emocionalmente; solo las experiencias y circunstancias de vida pulen al emprendedor que se sabe comunicar, relacionar, emocionar, empatizar, etc. Sabe concentrar su energía y cuidar su salud.
Con altas dosis de perseverancia, disciplina, resiliencia, aprendizaje y amor, los verdaderos emprendedores se forman. No son perfectos ni esperan serlo, no quieren saberlo todo, solo rodearse de los mejores, no necesariamente persiguen empresas, persiguen oportunidades, son visionarios y estratégicos. No son de otro mundo pero sí piensan diferente y son los que hacen historia…la suya propia.
El sector del turismo: Un mar de oportunidades
El sector del turismo ofrece multitud de oportunidades empresariales y está abierto a seguir evolucionando con nuevas ideas de negocio. El emprendimiento en este sector es clave y conocer esta salida profesional es importante para los alumnos de esta área académica. Por ejemplo, Rubén Sánchez explicó que decidió seguir el camino del emprendimiento porque siempre ha tenido “el propósito de transformar el mundo”. Para Jesús Alonso “emprender no es solo montar una empresa y tener éxito, es tener un sueño y trascender, pero también es contribuir a crear empleo y oportunidades para otras personas. Pero el camino del emprendimiento no es fácil y todos los invitados recomendaron rodearse de buenos socios, “gente buena que también tenga el gusanillo de emprender para poner ideas sobre la mesa todo el rato”, aseguró Víctor Fernández. “Hay que tener ambición y un propósito, seguir el camino sin perder de vista el objetivo inicial”, añadió Rubén Sánchez.
Finalmente, todo es válido cuando cada quien está buscando y actuando bajo su propio concepto de éxito, felicidad, realización y un lugar en su mundo. Emprender es un camino complejo, pero lleno de posibilidades para quienes estén dispuestos a asumirlo con inteligencia, preparación y pasión.
