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Comunicación

El Darwinismo Social y el Emprendimiento: Una Lucha por la Supervivencia en la Sociedad Moderna

by Admin on 14/05/2026

La idea de la "supervivencia del más apto", a menudo atribuida a Charles Darwin, ha sido malinterpretada y aplicada al contexto social bajo el nombre de "darwinismo social". Esta concepción, arraigada en el ideario de Herbert Spencer, propone que la sociedad funciona bajo la misma lógica de la selva, donde los más fuertes y adaptables son los que deben prevalecer. Esta perspectiva tiene profundas implicaciones en la forma en que entendemos el emprendimiento, la desigualdad económica y la evolución de los perfiles profesionales.

Los Orígenes del Darwinismo Social y Sus Precedentes Históricos

El darwinismo social, aunque asociado erróneamente con Charles Darwin, fue legado principalmente por Herbert Spencer. Según esta concepción, los ricos, los opulentos, los bienhabientes, no debían albergar la menor mala conciencia por su existencia social materialmente privilegiada; era consecuencia de su propia excelencia natural. Cualquier intento de mitigar el sufrimiento de la población trabajadora y pobre tendría consecuencias nefastas para el conjunto de la sociedad.

Existen precedentes históricos que ilustran la aplicación de esta ideología. En los años 30 del siglo pasado, en Estados Unidos, se discutía la conveniencia del subsidio de desempleo. Hubo grandes debates entre políticos, economistas, intelectuales, periodistas y la población en general. Declaraciones de la época advertían que el subsidio de desempleo sería "la dominación definitiva del socialismo sobre la vida y la industria" y que "destruirá la iniciativa, desalentando el ahorro y ahogando la responsabilidad individual".

Un Defensor Controversial: Thomas Nixon Carver

Un personaje notable de esa época fue Thomas Nixon Carver, catedrático de política económica en la Universidad de Harvard y presidente de la American Economic Association. Thomas Nixon Carver defendió en numerosas ocasiones la propuesta de combatir el paro y la pobreza mediante la esterilización de los “palmariamente ineptos”.

Por “palmariamente ineptos” se refería a todas aquellas personas que no lograban alcanzar un ingreso anual de 1.800 dólares. En los años 30, ese criterio abarcaba aproximadamente al 50% de la población de los EEUU, es decir, a unos 60 millones de personas. Con esta medida, el economista de Harvard defendía que este grupo de “ineptos” no perpetuaría su estirpe.

Este tipo de ideas no son exclusivas del pasado. Un amigo me envía una nota periodística sobre las declaraciones de un diputado conservador del Reino Unido en las que propone esterilizar a los desempleados para que dejen de cobrar ayudas por hijos. El tipo, un tal Ben Bradley, asegura que “Hay cientos de familias en el Reino Unido que ganan más de 60.000 libras en beneficios sin mover un dedo porque tienen tantos hijos (¡y para el resto de nosotros ese es un salario de más de 90.000 libras antes de impuestos!)”.

La Desigualdad Económica y el Rentismo Parasitario

El darwinismo social, en sus múltiples variantes, se ha mostrado extremadamente eficaz, habida cuenta de su persistente y dilatada influencia. Pero, ¿qué motiva la realidad de las grandes desigualdades? Hay muchos factores, pero si alguno tiene especial importancia y prevalece sobre los demás es el diseño político y jurídico de los mercados.

George Monbiot utilizó una forma contundente de decirlo: “Las listas de ricos están repletas de gente que o bien heredó su fortuna o la hizo gracias a actividades rentistas: por otros medios que no fueron innovación y esfuerzo productivo. Son un catálogo de especuladores, barones inmobiliarios, duques, monopolistas de tecnología de la información, usureros, jefes de la banca, jeques del petróleo, magnates mineros, oligarcas y ejecutivos jefe remunerados de forma absolutamente desproporcionada respecto a cualquier valor que generen.” Y concluye: “hace un siglo, los emprendedores trataban de pasar ellos mismos por parásitos: adoptaban el estilo y las formas de la clase rentista con título. Hoy pretenden los parásitos que son emprendedores.”

Sin embargo, Linda McQuaig y Neil Brooks documentan que “los emprendedores constituyen una parte muy pequeña del grupo de mayores ingresos, menos de un 4 por ciento según algunas estimaciones. La actual élite de los súper ricos está compuesta en su mayoría por ejecutivos de la empresa y las finanzas, que representan alrededor del 60 por ciento del 0,1 por ciento de los que más ganan (abogados y promotores inmobiliarios representan otro 10 por ciento)”.

Esta colosal riqueza se debe, más que a la innovación o a las aportaciones a la sociedad, a la “búsqueda de rentas” o, más exactamente, a lo que en economía se conoce como rentismo parasitario. La “búsqueda de rentas” no produce riqueza añadida y es un mecanismo por el cual la renta cambia de manos. Se puede realizar el cambio de manos de las rentas mediante leyes, facilidades concedidas por los gobiernos, etc.

Los ricos han captado muchas rentas de la mayoría de la población gracias a las legislaciones que han logrado imponer mediante, aunque no de forma única, los muchísimos cabilderos que actúan cerca de los legisladores para ese fin. Que la banca dedique alrededor de 1.200 millones al año y unas 1.700 personas a presionar en las oficinas de la Unión Europea en Bruselas por sus intereses no debería hacer dudar a nadie de que supone una maquinaria muy potente para presionar para que los mercados se regulen en su beneficio.

En el debate público sobre el seguro de desempleo en EEUU en la década de los 30, hubo muchas personas que se refirieron a la conocida cantinela: “Con el seguro de desempleo no trabajará nadie”. Algo que el más despistado reconocerá como gemelo de lo que se acostumbra a proclamar en determinados ámbitos políticos de derecha y de alguna izquierda ignara cuando se debate la propuesta de la renta básica.

La Lógica de la Selva y la Cultura de la Violencia

Charles Darwin acuñó el término de la supervivencia de los más fuertes y comparó el comportamiento humano al animal, donde estaríamos en una guerra que los más grandes y fuertes o los que saben esconderse mejor o van en grupos de defensa son los que sobreviven y transmiten sus genes a futuras generaciones. De ahí aparece el término darwinismo social, que viene a decir que la lógica de la selva es la lógica más natural para entender el funcionamiento ideal de la sociedad. Esa lógica de la selva es la de la biología, la cual naturalizaría las diferencias normales o excesivas entre unos y otros y legitimaría la agresividad.

En ese darwinismo social, creamos estereotipos y formas de ver el mundo en donde el pobre es vago y hay que alejarse u odiarlo, mientras que el rico es emprendedor e inteligente, y hay que acercarse o amarlo. También se genera una ingeniería mediática en donde se realiza un adoctrinamiento emocional para que amemos a determinados cuerpos, soportemos determinadas doctrinas, defendamos determinados países y odiemos a otros. Así, la guerra es ahora contra el mismo individuo.

Para facilitar que no se vea demasiado el montaje, conviene crear enemigos externos o enaltecer egos colectivos. En el extranjero creamos terroristas o incluso una cultura que se ve competición como progreso que defiende etnias o mesías concretos. Freud mismo acepta ese conflicto interno de fuerzas: eros y thanatos. En esta visión clínica del ser humano el objeto central del estudio no es la sociedad, sino que el responsable último de su propio dolor y patologías es el propio individuo.

Amplia financiación pública ha sido aprobada para financiar estudios con esos paradigmas biológicos y conductistas. De hecho, cumple un doble objetivo. Por un lado, desresponsabiliza a la sociedad, y por otro lado, responsabiliza al individuo. Así, nuevos gurús de la ciencia natural justifican la naturaleza competitiva de la sociedad donde se justifica el hambre, la enfermedad.

En esa línea, la cultura juega un rol importante. Los estereotipos, por un lado, dan modelos mentales de quién es bueno y quién no. Por otro lado, tenemos los juegos violentos, películas violentas, las informaciones violentas que nos describen una realidad guerrera donde las guerras permiten a los buenos liberar a los malos y nos van adoctrinando para que el placer se conecte con el enaltecimiento emocional y la desconexión. Igualmente, la democracia se utiliza adhoc con dobles estándares.

La cultura de la violencia no es fruto de la casualidad. La demanda de violencia en los juegos y actitudes no son meras peticiones espontáneas del mercado. Hay multitud de medios que promueven esa cultura, sobre todo en la cultura de la pantalla. Tener una sociedad controlada por sus impulsos de violencia no solo vende, sino que es estratégico y favorece mejor la manipulación emocional. Igualmente, conviene que los miembros de la sociedad se muevan por emociones agresivas y descontroladas cuando interesa, pues si lo hacen guiados por los medios de comunicación acabarán defendiendo valores favorables a los más fuertes.

En esa cultura de la violencia la única manera de lidiar con el enemigo (pobre, griego, trabajador o terrorista, etc.) es que se adapte, que se asimile, pero sobre todo que no negocie en mis términos, pues eso sería perder mis privilegios y mi imagen de dominio.

DARWINISMO SOCIAL: cuando la CIENCIA justificó el RACISMO y el PODER

La Adaptación Darwiniana en el Entorno Empresarial

Al igual que en la naturaleza, en el entorno empresarial es el más fuerte el que sobrevive. La compañía más fuerte es la que logra sobrevivir y seguir creciendo en un contexto increíblemente competitivo y combativo. Igual que en el caso de los seres vivos, en el contexto empresarial son las organizaciones capaces de “mutar” para adaptarse a los cambios, las únicas que logran sobrevivir. Esta capacidad de adaptación al cambio tiene que ver con el desarrollo del negocio, los medios, las técnicas… pero sobre todo atañe a las personas, a los profesionales que integran la compañía.

Desde hace unos años, una de las mejores salidas no solo para mantenerse a flote, sino también para crecer, es la adaptabilidad al mercado exterior. Y, sin duda, el mejor idioma para operar en el mercado internacional, es el inglés.

El alto índice de paro, sumado a la incertidumbre de los efectos de la pandemia, hacen que el Estado, ya de por sí debilitado, haya perdido su impronta o carácter de bienestar, tras los recortes sufridos. El contexto internacional de cambio de paradigma económico, guerra comercial entre las grandes potencias, sumado al nacional de transformación social y laboral, está provocando el cataclismo propio de la extinción de las especies por una grave alteración de la naturaleza, que trae consigo el aumento de la demanda de empleo y la reducción de la oferta de trabajo.

La nueva configuración del orbe social, fruto de una sociedad que ha implosionado, está constituida por un modelo definitivamente en quiebra, caracterizado por una economía improductiva, generadora de gasto público, próxima a la deuda perpetua y sostenida artificialmente, que conlleva la inevitable aparición de perdedores, ganadores y excluidos absolutamente del sistema.

Especies en Peligro de Extinción en la Oficina

Algunas de las tribus que habitaban las empresas se encuentran ahora en peligro de extinción. Noelia de Lucas, directora comercial de Hays España, asegura que estamos en la era de los profesionales válidos. "En estos momentos, en los que se está midiendo al milímetro la productividad dentro de las empresas, las compañías buscan perfiles orientados a resultados". De ahí que De Lucas considere que los llamados pasilleros, aquellos que se dedican a pasearse por la oficina aparentemente muy ocupados pero sin mucho que hacer, estén en peligro de extinción.

Paco Muro, presidente ejecutivo de Otto Walter, recuerda que en los tiempos de bonanza había de todo: "Los que empujaban el carro, los que les ayudaban, los palmeros y una larga lista de tribus". Hoy, sin embargo, "quienes ya no tienen sitio son los pelotas. El problema es que esta criba no está afectando sólo a las especies tóxicas. El presidente de Otto Walter reconoce que una figura que parece escondida es el motivado: "Con tanto recorte, ajustes, malos resultados, peores noticias, disminución del volumen de negocio y crisis por todos lados, la motivación está bloqueada. El desánimo es muy contagioso y multiplica con mensajes negativos que no aportan nada".

El Profesional 3.0: Nuevos Perfiles y Habilidades

Los centros de trabajo también están cambiando. El auge de los emprendedores está impulsando las oficinas compartidas. José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, asegura que esta tendencia se enmarca dentro de la importancia que están adquiriendo los freelance.

Otro de los personajes que están ganando relevancia es el que se hace notar a través del mundo online. De Lucas cree que las redes sociales han propiciado la aparición de esta figura que busca notoriedad a través de estas plataformas, porque en las oficinas ya no dispone de ese foro en el que alardear de sus logros. Muro también contempla la importancia de este colectivo que domina estas nuevas fórmulas para conectar con la gente y cree que "si quieres estar en la onda hay que tener un friki en la oficina. Es como los informáticos en la década de 1980 o los desarrolladores en la de 1990".

Además, el presidente de Otto Walter observa que ahora también destacan los llamados vendedores profesionales: "Tras varios años de extrema bonanza en los que las ventas crecían casi solas y muchas redes comerciales apenas se dedicaban a atender los pedidos que llegaban, toca pelear cada venta con esfuerzo y valor añadido. Y ahora resulta que faltan vendedores de verdad". Muro también cree que es el momento de los directivos y mandos con capacidad de que las cosas ocurran, "que saben activar al equipo para que profesionales con capacidad y bien dirigidos logren resultados extraordinarios".

Lealtad en Tiempos de Crisis

La crisis y las reducciones de plantilla no han acabado con los personajes tóxicos en las oficinas. Cierto es que muchos de ellos están perdiendo sus buenas costumbres, como los escaqueadores que, según De Lucas, ya no se exceden en sus faltas. Para muestra las cifras, que demuestran que las bajas médicas se están reduciendo, pero no han desaparecido. La mayoría sólo está aguardando a que pase la tormenta.

Además, en muchos casos, estos ajustes se han llevado a cabo "a granel". Muro denuncia que a menudo empresas que realizan recortes necesarios los han hecho sin cuidar los detalles y han dejado un triste mensaje: "Cuando las cosas se pongan feas, ya sabes lo que podrás esperar de la compañía, independientemente de lo que hayas hecho por la organización". Esta situación ha terminado de golpe con una de las especies más valiosas: la de la gente leal y comprometida.

Aún así, la empresa siempre tendría la oportunidad de identificar a los tóxicos y demostrar si los valores que predica son de verdad. Muro cree que "la actuación de la dirección con los personajes dañinos mostrará si allí sólo permanecen los que se lo merecen, o vale todo".

Tipos de Empleados en la Oficina:

  • El trepa.
  • El pelota.
  • El medallista.
  • El que nunca tiene la culpa.
  • El agobiado.
  • El feliz.

La evolución del entorno laboral nos obliga a reflexionar sobre qué tipo de profesional queremos ser y cómo nos adaptamos a los desafíos de un mercado cada vez más exigente.

tags: #emprendedores #darwinismo #social

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