La fiebre del emprendimiento relojero: Startups españolas desafían el mercado
En los últimos años, España ha sido testigo de un "bombardeo" de iniciativas para fomentar el emprendimiento. El Gobierno implementó medidas como la tarifa plana de 50 euros de cuota mensual para autónomos, y los foros de emprendedores se multiplicaron, predicando sobre business angels e incubadoras de proyectos. Sin embargo, una década después, las estadísticas oficiales revelan una realidad más compleja: el número de emprendedores sigue por debajo de los niveles previos a la crisis, y la mayoría se concentra en hostelería o comercio. El Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) cuenta con 3.209.919 profesionales por cuenta propia, cifra inferior a los 3.384.516 registrados en 2008, a pesar de que 1,3 millones de personas se han acogido a la tarifa plana y cientos de miles de parados han capitalizado su prestación para invertir en negocios.
Eduardo Abad, secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA), ofrece una explicación: "Vemos un crecimiento ínfimo pese a la burbuja que entre todos hemos creado". Abad señala que, si bien 1,3 millones de personas entraron al sistema gracias a la tarifa plana, muchos lo abandonan una vez que esta finaliza. "Donde había un bar, abre otro bar, y la tienda de zapatos se sustituye por una de carcasas de móvil, y mañana, otra cosa", comenta, describiendo los "negocios guadiana" que florecen y se esfuman rápidamente. Esta dinámica es un cambio respecto a la naturaleza anticíclica del régimen de autónomos, que solía crecer durante las pérdidas de empleo. La disminución actual se atribuye a la reducción del poder adquisitivo, la caída de los salarios y el desplome del consumo interno.
Historias reales de emprendedores: entre la ilusión y la desilusión
Begoña, con 30 años en 2007, decidió emprender al adquirir el centro de nutrición donde trabajaba en Madrid. "Logré un traspaso aceptable, busqué financiación, créditos a la mujer menor de 35 años, ayudas para la informatización de los negocios...", relata. Capitalizó su paro para cubrir gastos y cuotas de autónomo. Sin embargo, cuatro años y medio después, problemas con los dueños del local la obligaron a cerrar. "Como no habían pasado cinco años desde el inicio de actividad tuve que devolver el dinero del paro con intereses. Para colmo, las notificaciones me las mandaba la Seguridad Social a la dirección del negocio y tardé en recibirlas un año, con lo que tuve que pagar cargos de demora", cuenta. Perdió el derecho a prestaciones de su trabajo anterior y a su propio paro como autónoma. Ahora, trabajando por cuenta ajena, se ríe de los carteles que animan a emprender: "No es cierto el mensaje que se vende de que el emprendimiento es fácil. Todo es muy complicado, los pagos, los impuestos..."
Pedro Raña también vivió de cerca "la tormenta perfecta" en 2010. Como comercial en una agencia de touroperadores, vio cómo su empresa se tambaleaba tras la quiebra de Viajes Marsans. A los 47 años, se hizo autónomo y trabajó para varias empresas, incluso franquiciándose con una agencia de viajes online y organizando excursiones para peregrinos. "Perdí dinero porque no quería ganar mala fama cancelando las rutas cuando no lograba llenar las reservas y esos autobuses semivacíos eran ruinosos", recuerda. Tras unos años, encontró un nuevo empleo. Su consejo para quienes consideran emprender es claro: "Es muy difícil. Que hay un porcentaje de éxito muy bajo en el emprendimiento, que a la mayoría nos salió mal."
La "Burbuja Emprendedora" y la visión de los expertos
El economista Javier García Álvarez, coautor del libro "La Burbuja Emprendedora", ha analizado innumerables planes de negocio. "En este tiempo no he visto muchos proyectos de negocios que contemplen pérdidas. La gente llega con su excel siempre en verde, nunca hay números rojos", explica. Señala que durante el Gobierno de Zapatero hubo mucha liquidez, lo que llevó a gente sin experiencia en un sector a invertir. Cuando el crédito se frenó, esa liquidez se convirtió en deudas. "Y hubo palos importantes y víctimas, sobre todo de algunas franquicias que prácticamente te prometían dártelo todo hecho. He visto pasar todo tipo de cadáveres", afirma García. No obstante, también ha visto proyectos exitosos, impulsados por emprendedores con "foco en el mercado, que invierten a cuentagotas y no abandonan su otro empleo".
El atractivo de la tecnología y los peligros de la euforia
Ningún sector como el de la tecnología ha alimentado tantas expectativas. Con tipos de interés a cero y la Bolsa en horas bajas, surgió el "sueño de inventar algo y que viniese Google a comprarlo". García advierte: "Ese era el plan de negocio, tener muchos usuarios. O la tecnología, como si la tecnología fuese un medio y no un fin". Ha presenciado cómo industriales invertían 150.000 euros en un videojuego para la app de unos jóvenes con muchos usuarios. "Pero eso es como ver pasear a mucha gente por El Corte Inglés. Si no vendes, no hay negocio. Y los usuarios en Internet o en las apps no son un negocio. Todo el mundo creía que su powerpoint valía un millón de euros", enfatiza.
Startups relojeras: Innovación en un mercado tradicional
A pesar de las dificultades generales, algunas startups están logrando abrirse camino en nichos específicos. El mercado de la venta online de relojes, muy competitivo, ha visto el surgimiento de al menos cuatro emprendimientos españoles que están "saliendo adelante": Button Watch, Chronoexpert, C21BeBrave y Capitola. Incluso, dos de ellas han captado la atención del capital riesgo:
- Chronoexpert: En diciembre, consiguió 800.000 euros del fondo K Fund y business angels.
- Button Watch: En mayo, cerró una ronda de 500.000 euros con la participación del futbolista Álvaro Morata.
Estas startups compiten en un mercado que, según un estudio de Ayserco, crecerá un 10% este año, alcanzando los 55 millones de euros, con casi el 56% de las ventas realizadas en tiendas online.
Modelos de negocio innovadores:
C21BeBrave: La marca cristiana que despegó en Instagram
Rafa Muñoz y Raúl Hita, inspirados por un discurso del papa Francisco, crearon C21BeBrave con fines altruistas, donando el 5% de sus ingresos a niños en Togo. Sus relojes, de diseño simple (esfera blanca, negra o dorada con un pez como símbolo), se distinguen por sus correas intercambiables de diferentes materiales. La marca ha sido muy activa en redes sociales, logrando 200.000 seguidores en Instagram en menos de 24 horas gracias a un concurso viral. En 2018, facturaron 1,2 millones de euros y han expandido sus ventas a México.
Button Watch: Esferas y correas de tela intercambiables
Button Watch busca destacar en un "mercado saturado" ofreciendo múltiples combinaciones de esferas y correas intercambiables. Su innovación radica en las correas de tela, que se cierran con un botón, imitando el puño de una camisa. Este modelo de venta recurrente, donde cada cliente compra de media cuatro correas por reloj, ayuda a reducir los costos de captación. Lanzada en 2017, la marca vendía inicialmente solo online, pero el año pasado entró en 250 tiendas, y casi el 90% de sus ventas provienen del exterior.
Chronoexpert: Piezas de lujo certificadas por expertos
Chronoexpert es un marketplace de relojes de lujo, nuevos o usados, dirigido a usuarios con un poder adquisitivo medio. La seguridad y autenticidad son primordiales para este tipo de bienes. Por ello, la plataforma, con sede en Bilbao, cuenta con un equipo de expertos que verifica cada pieza y ofrece una garantía de un año, además de un plazo de 15 días para devoluciones.
El desafío de la preparación y la persistencia
Rebeca Minguela, con un currículum que incluye Ingeniería de Telecomunicaciones, un máster en Tecnologías de la Información y un MBA con honores de Harvard, y tras vender exitosamente su startup Blink a Groupon, insiste en la confusión que existe en España al referirse al emprendimiento. "A veces no se entienden bien las diferencias entre una empresa que nace con la intención de ser una PYME en el largo plazo, y una startup de alto riesgo y alto potencial de crecimiento", señala. Critica que la mayoría de las ayudas para startups en España y Europa se llamen "ayudas para PYMES", lo que "daña tanto a unos como a otros, porque no se cubren las necesidades de ninguno de una forma eficiente".
Minguela aconseja "dejar de ver la realidad a través de filtros de Instagram". "No hay pócimas mágicas, pero sí factores que ayudan como la persistencia, el trabajo duro y la preparación. A veces se subestima la preparación", afirma. Si bien se mencionan casos como Mark Zuckerberg, que no terminaron la universidad, Minguela insta a mirar las estadísticas, no las excepciones: "85% de los 400 emprendedores más ricos según Forbes acabaron estudios superiores y tenían alta preparación".
El futuro del emprendimiento en España
A pesar de la "fiebre" de las startups, la realidad del emprendimiento en España enfrenta retos colosales. Según datos de la Seguridad Social, existen 50.000 autónomos mayores de 56 años. En 15 o 20 años, la generación que levantó sus negocios a finales de los 60 y contribuyó al baby boom deberá jubilarse, y el relevo generacional no está garantizado. La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) demanda políticas activas para asegurar que ese empleo no se pierda.
