Elisa Pomar: La Joyera que Renueva la Tradición Ibicenca y Conquista el Mundo
La joyería tradicional ibicenca es un arte milenario con orígenes que se remontan al periodo fenicio (siglo VII a.C.). En el corazón de esta rica herencia se encuentra la emprendada, un conjunto de joyas que adorna el traje regional ibicenco. Elisa Pomar, joyera de la cuarta generación de una estirpe centenaria de artesanos, ha logrado actualizar esta tradición sin faltar a su esencia, cautivando a iconos de la moda como Dolce & Gabbana y a celebridades internacionales.
La familia Pomar trabaja con joyería tradicional ibicenca desde 1850, cuando el bisabuelo de Elisa, de nombre Joaquim y conocido como "el joyero del rey", Alfonso XIII, frecuentaba el pequeño taller familiar fundado en La Marina. Ahora, a Elisa (Ibiza, 20 de septiembre de 1962) la conocen como "la joyera de Dolce y Gabbana". Cada verano, aprovechando sus vacaciones, Domenico y Stefano visitan a Elisa y le compran piezas que después incorporan a sus desfiles y campañas, haciendo que sus diseños den la vuelta al mundo.
La Emprendada: Un Tesoro Cultural Ibicenco
La emprendada es un símbolo de la cultura y tradición ibicenca.
La emprendada es pura cultura ibicenca, llena de historia, y representa la fusión de todos los pueblos que han formado parte de Ibiza y han dejado una huella artística muy profunda. Es un conjunto de alhajas que adornan el traje típico. "Cuando las niñas cumplen siete años las apuntan a los grupos de bailes regionales que se llaman collas y que actúan en las fiestas populares con el atuendo tradicional", explica Pomar. "La emprendada se hereda de las abuelas y madres o es adquirida por los padres poco a poco, como un ajuar".
Composición y Simbolismo de la Emprendada Tradicional
La emprendada tradicional, de inspiración cristiana, se ha visto enriquecida con elementos de la imaginería propia de los diversos pueblos que han habitado la isla: fenicios, árabes, púnicos, cartagineses. Elisa describe su composición:
- Un colgante que ocupa todo el pecho, del que pende una cruz gigante con una corona.
- Un medallón con una estampa de una virgen (la joia), también enorme.
- Tres collares de rombos y 3,20 metros de cordoncillo.
- 24 sortijas y 24 botones en los puños.
Todo de oro de 18 quilates, hecho a mano, el conjunto ronda los 30.000 euros. La "joia" es la parte imprescindible de la emprendada, que consiste en una cruz muy grande que forma parte de tres piezas: ave, cruz y corona, acompañadas de tres collares de rombos y de collares de ocho vueltas.
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Evolución Histórica de la Emprendada
Tradicionalmente, la emprendada era de plata y coral porque Ibiza era una isla pobre. Con la llegada de los corsarios comenzaron a introducir el oro que conseguían a través de trueques. La plata salía de las minas de S’Argentera, en Sant Carles, y el coral se pescaba en el Mediterráneo. Existían dos tipos de emprendada:
- La más antigua: Consistía en un conjunto de rosarios, con cuentas de plata y coral, entrelazados y cerrados con una malla de plata, de la cual colgaba un crucifijo. Generalmente, se añadían otros dos elementos accesorios: “sa joia”, un medallón de plata con imágenes religiosas y “s’agustinada”, un conjunto de pequeños collares de coral o nácar, abrochados sobre los hombros.
- El segundo tipo: Era de oro, aunque alguna de las piezas podía llevar engarzados cabujones de vidrio y de forma excepcional rubíes o diamantes. Llevaba un gran crucifijo central (sa creu), decorado con detalles de filigrana y numerosos colgantes, bajo el cual se disponía un medallón (sa joia) con imágenes religiosas, en ambas caras, protegidas por un cristal. Los motivos decorativos son similares a los de los crucifijos, aunque destaca la filigrana que rodea la imagen central. Ambas piezas se colgaban del cuello, sobrepasando la cintura, y se complementaban con un conjunto de cadenas o cordoncillo, situadas a la altura de los hombros mediante broches, y un conjunto de collares o collarets confeccionados a partir de cuentas de forma bitroncocónica, abrochados sobre los hombros.
S’edrec fue el último elemento utilizado, de forma excepcional, para completar la emprendada. Se entregaban a las mujeres como parte del pago de sus legítimas, evitando así la fragmentación de la finca familiar, que pasaba a manos del primer hijo varón. Una emprendada completa no se hacía en menos de dos o tres meses, trabajando todos sin parar.
La Anellada y la Joyería Masculina
Las joyas se heredaban de madres a hijas, excepto el conjunto de anillos o anellada, que se cedían al hijo mayor una vez se hubiese comprometido en matrimonio. Existía la costumbre de que una vez finalizado el cortejo, que podía durar varios años, el novio hiciese entrega de los anillos que pertenecían a su madre. El número podía llegar hasta veinticuatro, luciéndose tres en cada dedo excepto en el pulgar. Se hacían de diferentes modelos, los de mayor tamaño eran los de segell o de sello, que en la parte superior podían tener grabados con dibujos geométricos o con las iniciales de la joven o de la familia.
Los hombres también lucían ocasionalmente piezas de joyería. Podían llevar rosarios, de plata y coral o azabache, a modo de collar, aunque el complemento más vistoso eran los botones de filigrana (y antiguamente también los de pie de martell) o embotonada, hechos de plata. Los botones se solían llevar en los laterales de los chalecos y, aunque su número podía variar, el conjunto completo estaba formado por veinticuatro botones.
En nuestros días, sin embargo, aunque las circunstancias de las mujeres han cambiado mucho, se hacen más emprendadas que nunca. "Hay más dinero que antes", afirma Elisa. "Se compra poco a poco, con algunas piezas para las niñas, por la comunión, y luego se va siguiendo hasta completarla. Antiguamente también se podía hacer así".
El Legado de Elisa Pomar: Modernizando la Tradición
Elisa pasó todas las tardes de su infancia en el taller de joyería familiar, gestionado entonces por su padre. Jugando, adquirió los rudimentos del oficio, que perfeccionó estudiando Gemología en la universidad, en la Península. "Cuando realmente sentí la necesidad de crear fue en uno de los momentos más duros de mi vida: la muerte repentina de mi padre". Aquello hizo que algo dentro de Elisa cambiara: "tuve un sentimiento muy fuerte de transformar toda la tristeza que había dentro de mí en algo muy bonito".
Decidió convertir su duelo en un homenaje a su maestro, modernizando la joyería ibicenca, dando forma, de paso, a un proyecto al que daba vueltas hacía tiempo. "Tradición innovada" es el concepto que más brilla entre las vitrinas de su renovada tienda, que desde hace 35 años permanece en el barrio de La Marina, en Ibiza.
Elisa Pomar, heredera de una tradición joyera centenaria, en su taller de La Marina.
Una Visión Cosmopolita y Asequible
Elisa recuerda que de niña siempre le sorprendía ver que su madre y su abuela "teniendo joyas preciosísimas, nunca llevaban nada, solo las lucían con ocasión de las fiestas. Del mismo modo veía que las chicas jóvenes tampoco se animaban a lucirlas porque consideraban que eran antiguas, como de señora, pasadas de moda". Así que se propuso revolucionar la emprendada desde el más profundo respeto por la tradición, y crear una joyería cosmopolita, moderna, ponible, que se pudiera lucir en cualquier ocasión y más asequible. Y así surgió, en 2008, Elisa Pomar Joyas de Ibiza.
Anillos, sellos, colgantes, pendientes... piezas únicas, de gran tamaño, numeradas y con denominación de origen, como la moda Adlib. En el proceso creativo combina la tradición con la vanguardia. "Mis joyas son el espejo de mi personalidad tradicional y vanguardista a la vez y, como pieza, la emprendada me hipnotiza total y absolutamente".
El "Efecto Dolce & Gabbana"
Hace diez años que Domenico Dolce y Stefano Gabbana, los creadores de la firma Dolce & Gabbana, aparecieron en la joyería de Elisa Pomar. "Se llevaron media tienda. Yo le dije a mi padre que ya podíamos cerrar", sonríe Elisa. Hubo tanto feeling entre ellos que cada año regresan a Ibiza a por joyas para sus desfiles. Sus joyas han dado la vuelta al mundo después de que Dolce & Gabbana las eligieran para protagonizar sus campañas publicitarias y desfiles. "Lo primero que compraron fueron unos pendientes en los que, en vez de la estampa de una virgen, puse un camafeo italiano con filigrana: son los que lleva Scarlett Johansson en la publicidad del perfume The One."
Esta no es la primera vez que los creadores italianos escogen diseños de la joyera ibicenca para sus momentos más importantes. En este caso las modelos han lucido unos diseños inspirados concretamente en la “joia” que es la pieza principal de esta joya tan tradicional en Ibiza que incluye una estampa diferente ya que, tradicionalmente, se luce a una virgen.
La colección Otoño-Invierno 2019 de Dolce & Gabbana, presentada en la escalinata del Metropolitan Opera de Nueva York, lució pendientes de oro inspirados en la emprendada ibicenca, que ya se han convertido en una de las creaciones más internacionales de la diseñadora Elisa Pomar. Además de Dolce & Gabbana, son muchas las celebrities que han optado por diseños de Elisa Pomar para darle el toque glamuroso a sus estilismos, como Elle Macpherson o Naomi Campbell.
El "efecto Dolce & Gabbana" se ha notado significativamente, atrayendo a una clientela internacional. Sin embargo, Elisa valora enormemente el apoyo de la clientela de Ibiza: "Siempre daré las gracias a la gente de aquí porque son los que nos animan a seguir adelante".
Piezas Icónicas y Novedades de Elisa Pomar
Si hay alguna pieza por la que siente especial orgullo Elisa Pomar son sus pendientes XXL, concretamente les tiene un cariño especial a los pendientes inspirados en la cruz ibicenca: "me parece la joya más bonita del mundo". No concibe salir a la calle sin unos pendientes ["yo los uso XL o XXL, depende de cómo vaya vestida"] y mínimo con 10 sortijas.
Pendientes XXL con la cruz con corona típica de la emprendada, una de las creaciones más emblemáticas de Elisa Pomar.
Elisa Pomar sigue confeccionando la emprendada tradicional para las payesas y ha versionado los 24 anillos que incluye la emprendada. "Hay sellos muy chulos con dibujos cartagineses".
Precios de Algunas Piezas Destacadas
| Pieza | Material | Precio (aprox.) |
|---|---|---|
| Pendientes con la cruz con corona típica de la emprendada (12 cm largo) | Plata chapada en oro de 24 quilates | 1.290 euros |
| Pendientes con la cruz con corona típica de la emprendada (12 cm largo) | Oro | 3.300 euros |
| Pendientes con forma de cruz adornada con flores (6 cm largo, 3,5 cm ancho) | Plata chapada en oro de 24 quilates | 350 euros |
| Anillo | Plata chapada en oro de 24 quilates y esmalte | 149 euros |
| Emprendada completa | Oro de 18 quilates | 30.000 - 40.000 euros |
Proyectos y Colaboraciones
Elisa Pomar ha logrado que piezas que habían quedado relegadas a las actuaciones de las collas de baile payés, vuelvan a lucirse con orgullo en cualquier momento y en todo tipo de evento social. Su tienda, Elisa Pomar Joyas de Ibiza, está ubicada en Castelar, 1, Ibiza. Ha inaugurado "Argenteria", un segundo espacio dedicado exclusivamente a la plata en la emblemática plaza de Vara de Rey.
Su último encargo fue rehacer la Corona de la Virgen de Santa Eulària, elaborándola con ayuda de los ibicencos que donaron piezas de oro de sus difuntos para fundir. "Tuve a la Virgen dos meses aquí en el taller y eso me marcó tanto que cuando se la llevaron tuve que comprarme una".
Desde 2010 y con el lanzamiento de sus sucesivas colecciones, Elisa Pomar ha conseguido que estas piezas vuelvan a lucirse con orgullo en cualquier momento. Sigue las tendencias actuales que indican nuevos rumbos hacia una estética Neobarroca, con piezas soberbias y formatos XXL. "Ahora estoy centrada en grandes pendientes y de hecho, una de las últimas piezas que diseñé, unos espectaculares pendientes de flores, los compró Stefano Gabbana para complementar su última colección".
