El Auge de las Franquicias de Panaderías: Opiniones y Claves del Éxito
Encontrar locales auténticos, sean bares, restaurantes, cafeterías o panaderías, es cada vez más difícil. Los negocios tradicionales de toda la vida viven bajo la amenaza constante de cierre. Sea por el coste desorbitado de la materia prima o por la guerra sucia que les hacen las grandes superficies, los locales centenarios lo pasan intentando sobrevivir.
La Evolución del Sector de Panaderías
En los últimos años las franquicias de panaderías se han convertido en una opción segura y popular para aquellos que se plantean abrir una franquicia. La cuota de mercado de las panaderías es muy alta. La mayoría de la población hace consumo de pan y productos de panadería, que también están situados en la base de la pirámide nutricional.
Las franquicias de panaderías se han ido adaptando a las nuevas modas y los nuevos estilos de vida de la sociedad. Se ha roto con el modelo tradicional de panadería. Es por ello que la calidad es uno de los factores más importante para poder diferenciarnos en este sector.
Las panaderías, por lo general, son accesibles a cualquier interesado. Puede que la mayor ventaja sea el sector en sí. Las panaderías no pasan de moda, se adaptan, cambian, mejoran la oferta, etc; pero es un producto que siempre se necesita, es básico y esencial y del que siempre hay una alta demanda.
Uno de los grandes inconvenientes en este tipo de empresas son los suministradores. En cambio, al obrar bajo el nombre de una gran enseña esta situación es una ventaja. Además de su gran número de clientes potenciales, debemos recordar las ventajas que acabamos de desarrollar en el apartado anterior al pertenecer a una franquicia referencia dentro del sector.
Ir a tomar un café en una cafetería de toda la vida se ha convertido en misión imposible. Encontrar una terraza, un local o un rincón donde disfrutar de una pasta y un buen café, en un sitio que no sea un 365, un Vivari o un Granier, es como buscar una aguja en un pajar. Las pastelerías - cafetería cada vez están más de moda. Híbridos entre dos modelos de negocio - vender pan y servir café - que compiten de manera desleal con los obradores reales de barrio que se dejan la piel para sacar adelante su negocio.
Pero no solo hunden cafeterías históricas, sino que también se llevan clientela de los hornos de pan tradicionales. Son armas de doble filo que golpean sin escrúpulos el sector de la restauración del país. Imperios de la comida barata, abanderados de una falsa política de calidad y proximidad, que los últimos años han crecido de manera descontrolada para inundar la ciudad de locales impersonales.
Una concentración de locales desmesurada, que en este caso solo ilustra los de la cadena 365. Pero también hay Vivaris, Graniers, Santaglorias y Fornets en cada esquina de la ciudad. Tal como apunta al periodista Josep Catà en un artículo en El País, "en la esquina de las calles Girona y Consell de Cent, hay, en un radio de tres islas de casas, un 365, dos Fornet, un Vivari y un Espan's, este último, puerta con puerta con la antigua panadería". Cinco cafeterías franquicias en tres calles.
"Oh, es que en el Vivari un café con leche y un cruasán me cuestan 3,50 €, y en la panadería del barrio por el mismo precio solo me puedo comprar el cruasán". Sí, pero qué trozo de cruasán. La bollería de calidad no es ningún lujo, es el resultado de levantarse cada día a las 4 h de la mañana para tener el pan recién hecho cuando te levantes a primera hora. Tener un obrador centralizado que reparte comida prefabricada no es hacer un producto de calidad y proximidad; un modelo de que algunas de estas cafeterías hacen bandera.
"Es que no me puedo permitir comprar un cruasán a este precio cada día". Es igual de dónde sea el cruasán. Lo que es insostenible es comprar uno cada día. Por lo tanto, si lo haces, mejor que sea en un obrador de calidad. Lo que para ti son unos céntimos más, un jueves para merendar, para la pastelería de tu barrio supone tener que cerrar el negocio familiar de toda la vida. Decidir dónde compramos tiene un impacto gigante en el desarrollo sostenible, o no, del modelo de ciudad que queremos. Un modelo que tiene, indiscutiblemente, la gastronomía como base de todo. Bares, restaurantes, cafeterías, fruterías, panaderías, charcuterías y mercados de barrio.
"Un buen desayuno alegra el día a cualquiera", así define Carmen Bustillo, encargada del establecimiento Panaria, en la calle Constantino, en Triana, el éxito del que disfrutan en la actualidad decenas de panaderías de la Isla. Ante el asfixia que presenta la crisis económica han crecido como la espuma, consolidándose como negocios punteros en desayunos y meriendas.
"Era un sector muy tradicional y estático que está cambiando", asegura Carlos Quevedo, propietario de El Rincón del Pan, en la calle León y Castillo. "La sociedad actual se mueve muy rápido y quiere cosas nuevas, panes especiales, saludables", sostiene Quevedo, ya que el cliente "quiere comprar el pan hoy y que mañana esté perfecto, que lo pueda aprovechar".
En menos de dos años, en enclaves estratégicos han proliferado establecimientos de este tipo donde asoman vitrinas repletas de pan diverso y repostería de tentación. La comida rápida llega al desayuno porque "el pan de toda la vida es muy costoso", tal como apunta Mario Hernández Bueno, crítico gastronómico. En su opinión, "se está perdiendo la tradición porque las nuevas generaciones no están acostumbradas a este producto artesano, no tiene tanta demanda".
Estas franquicias y negocios han encontrado en esta renovación del producto tradicional, su particular mina de oro. "Es un pan asequible, barato y de buena calidad, que unido a un marketing adecuado, ha encontrado el éxito", explica Hernández Bueno. Todo ello redunda en una rentabilidad económica que oscila entre los 70.000 y 80.000 euros anuales.
Al estilo de las panaderías centroeuropeas, el modelo de local se ha hecho cargo de una demanda cada vez más creciente. "Han creado una clientela, un estilo y una necesidad, el pan que se consumía hace unos años era tan malo que esta variedad, la presentación y un establecimiento acogedor ha triunfado".
Un ir y venir de empresarios, vecinos y trabajadores de la zona, llenan las mesas cada mañana con tazas de cafés en todas sus variantes. Como acompañante, un económico tentempié de media jornada. "¿Cuándo te salen los fartons?", pregunta una clienta en Granier, franquicia de nueva adquisición en la calle Triana. Estas ensaimadas son el producto estrella del Granier. "Sacamos bandejas enormes y en cuestión de minutos se agotan", apunta Carlos Gutiérrez, encargado del establecimiento, que oferta "precios anticrisis con buena calidad, ese es el secreto".
Los paladares han quedado prendidos del azúcar glass y las pulguitas saladas, y la proliferación de estos comercios lo demuestra. "El consumidor es más exigente", máxima que maneja El Rincón del Pan: "el secreto del éxito es darle al cliente lo que busca, máxima calidad y a buen precio".
Más de diez establecimientos han caído rendidos al embrujo del desayuno y la merienda. Una fiebre por el pan que en menos de un año ha sembrado este modelo de negocio. Con ellos también cambian los hábitos. Según Carlos Gutiérrez, "desayuna fuera muchísima gente, vienen en descansos de la oficina y después de una tarde de tiendas a tomar algo de merienda".
Las franquicias del pan han apostado por la renovación de un producto tradicional porque "siempre hay dos o tres euros para tomarse un café y un dulce", manifiesta Carmen Bustillo. El perfil del cliente de Panaria "es el de una persona que le gusta y sabe disfrutar comiendo pan". Y es que en épocas de crisis, esta actividad es valor casi seguro. El crítico Mario Hernández Bueno subraya que "está comprobado que a mayor bonanza económica menos consumo de pan, ahora con la crisis ha crecido el interés, además, de un producto bien hecho y atractivo".
Este nuevo concepto revolucionario se basa en la rapidez, el trato y los precios económicos, la fórmula perfecta para dar esquinazo a la crisis. "Es un no parar, el local siempre está lleno", dice Carmen Bustillo, donde lo más que se despacha es el flautín ibérico.
Esta nueva concepción del pan tiene mucha más miga. La familia Di Nardi Ferreras acaba de lanzarse al horno hace una semana. La panadería Di Nardi apuesta por un servicio diferente, por la combinación calidad precio y el trato personal y familiar que se respira nada más atravesar la puerta.
"El cliente es el centro, nuestra familia se hará cargo de que cualquiera que se acerque se sienta como en casa y como un Di Nardi más", declara Norma Ferreras, propietaria y gerente del negocio. "Apostamos por un producto tradicional y por recuperar esa tradición y contamos con panaderos locales para un producto de calidad y tartas 100% artesanales".
Esta familia de Mendoza, Argentina, no se asusta ante la competencia ni ante la crisis. "El mundo está hecho para los valientes y no hemos recibido ninguna subvención, ha sido una inversión familiar donde hemos puesto todo nuestro cariño, ilusión, empeño y más de diez años de experiencia". Mientras habla se emociona, y también su hija: "hemos puesto nuestros ahorros en un negocio muy nuestro, nos diferenciamos de las franquicias en que no somos despachos de pan, ofreceremos un producto rico, una calidad asegurada y un espacio para tomar el mejor café". Los alfajores de maizena son la especialidad de Di Nardi.
Como dice el refrán, las penas con pan son buenas, y en plena crisis el boom del pan es un refugio para la cartera humilde. "En sí mismo y con moderación, el pan no engorda tanto, el problema es lo que le ponemos dentro", recuerda Mario Hernández Bueno.
Si hay un lugar que se ha ganado a pulso la lealtad de sus clientes, ese es El Rincón del Pan. Desde el momento en que cruzas la puerta, el aroma a pan recién horneado te envuelve por completo. No es un olor cualquiera, es la fragancia de una panadería de verdad, donde las cosas se hacen con mimo y con ingredientes de primera.
Sus panes, en todas sus variedades, son simplemente espectaculares. Con una corteza crujiente y una miga suave y esponjosa, son la base perfecta para cualquier desayuno o comida. Pero el pan es solo el comienzo. Sus bizcochos, bollos y pasteles, elaborados artesanalmente, son una tentación irresistible. Un clásico, por ejemplo, son sus empanadas, con un relleno jugoso y una masa que se deshace en la boca.
Además de la calidad de sus productos, lo que verdaderamente distingue a El Rincón del Pan es su equipo. El servicio es siempre amable, atento y rápido, lo que hace que cada visita sea una experiencia agradable. En definitiva, si estás buscando pan de verdad, repostería casera y un trato de los de siempre, El Rincón del Pan es una parada obligatoria. Una franquicia de panadería. Tienen buen pan y bollería.
Ejemplos de Franquicias de Panadería
A continuación, se presentan algunos ejemplos de franquicias de panadería, junto con sus características clave:
| Franquicia | Inversión Inicial (Aprox.) | Royalty | Amortización (Aprox.) |
|---|---|---|---|
| VIA DOLCE | Desde 180.000 € | 4% | N/A |
| American Roller | Desde 80.000 € | 5% | N/A |
| Liaopastel | Desde 200.000 € | 5% sobre facturación mensual | N/A |
| El Horno de Babette | Desde 80.000 € | 2,5% | N/A |
| MadRolls Cinnamon Rolls | Desde 50.000€ | 5% | N/A |
| Corteza & Miga | Desde 65.000€ | 3% | N/A |
| Bertiz | Desde 150.000€ a 250.000€ | N/A | N/A |
| Panishop | 250.000 € | 4.5 % | 5 años |
| La Victoriana | 90.000€ | No hay | 10 años |
| PdePÀ | A partir de 90.000€ | 5% | 2 años |
| Dulce Consentido | Desde 90.000 euros | 4,5 % | 2,5 años |
| El Desván Bakery | desde 65.000€ | 9% | No llega a 2 años |
| El Obrador de Goya | Desde 40.000€ | No hay | N/A |
| Pannus | 60.000 € | No hay | 2 años |
| Cassani | 90.000 € | 4% | Inferior a 30 meses |
| El Molí Vell | 135.000€ | 200€/mes | N/A |
| Empanapan | Desde 65.000€ | 3% | 12-15 meses |
Claves del Éxito en las Franquicias de Panadería
El éxito de una franquicia de panadería se basa en varios factores clave:
- Calidad del producto: Utilizar materias primas de alta calidad y procesos de fermentación adecuados.
- Variedad de la oferta: Ofrecer una amplia gama de productos, desde panes tradicionales hasta opciones más innovadoras.
- Atención al cliente: Brindar un servicio amable y atento.
- Ubicación estratégica: Elegir locales en zonas con alta afluencia de público.
- Marketing efectivo: Promocionar la marca y los productos a través de diferentes canales.
- Adaptación a las nuevas tendencias: Ofrecer productos saludables y opciones para diferentes estilos de vida.
El negocio se basa en un estilo de decoración sencillo, en el que los colores ocupan un segundo lugar, dejando al producto el protagonismo desde todos los rincones del negocio, creando un espacio cómodo y visualmente atractivo para el cliente.
Es por ello que la calidad es uno de los factores más importante para poder diferenciarnos en este sector. Además de su gran número de clientes potenciales, debemos recordar las ventajas que acabamos de desarrollar en el apartado anterior al pertenecer a una franquicia referencia dentro del sector.
¿Cómo Elegir tu Franquicia de Panaderías y Pastelerías?
Esta es la gran cuestión. ¿Cómo acertar al seleccionar una marca franquiciadora?
Consideraciones adicionales:
- Investigar la reputación de la franquicia.
- Analizar el retorno de la inversión.
- Evaluar el soporte ofrecido por la franquiciadora.
- Visitar otras franquicias de la marca y hablar con los franquiciados.
Comprar tres barras por 1 € suena más atractivo que comprar una a 1,40 €, pero si la gente supiera el trabajo que hay detrás del pan que compra, seguramente tomaría mucha más conciencia de la importancia de sus acciones.
En el centro de Granollers, entre la plaza de la Iglesia y la Porxada, hay una panadería y pastelería que hace casi 200 años que está en funcionamiento. Al frente del negocio, Roser y Úrsula Quesada son la segunda generación de panaderas de la familia que lidera el negocio desde el año 1977. En total han sido cuatro familias las encargadas de llevar el Racó durante sus dos siglos de historia.
Hemos hablado con Roser Quesada sobre el presente y el futuro de la tienda, un establecimiento centenario que ahora navega en un mar de incertidumbre rodeado de cafeterías de grandes superficies. La jornada laboral en el Racó empieza por la noche. A las 23:00 h, los panaderos empiezan el trabajo para preparar todas las masas de pan que servirán al día siguiente en la tienda. "Trabajamos solo con masa madre y de larga fermentación" afirma Roser Quesada.
A primera hora de la mañana, entre las 5:00 h y las 6:00 h, empiezan el trabajo los pasteleros, encargados de poner a punto bombones y pasteles para todo el día. A las 7:00 h llegan las dependientas, que montan el escaparate y lo ponen todo a punto para abrir la tienda al público a las 8:30 h puntuales. Cuando abre la tienda, en el Racó hace más de 9 h que trabaja gente.
A pesar de ser un negocio pequeño, en la tienda tienen un surtido muy variado de productos; "en total tenemos más de 30 variedades de pan que después se venden en diferentes formatos -de cuarto y de medio, por ejemplo-." Además, el producto que ofrecen en la tienda es de una calidad excepcional. No porque hagan nada especial, sino porque el objetivo de la casa es "que la gente encuentre un producto que solo esté aquí", diferenciarse del resto con un producto auténtico, con sabor a pan, a magdalena, a cruasán o al producto que sea, pero de verdad.
"Intentamos utilizar siempre materia prima de proximidad", una filosofía muy fácil de decir, pero que cada vez es más difícil de poner en práctica; "ahora es más difícil encontrar harinas buenas, no es lo que era antes. Las cafeterías franquicia son empresas con centenares de locales repartidos por el territorio, que ofrecen servicio de cafetería y venta de pan con un producto barato y de poca calidad. Una alternativa muy popular que condena las pastelerías y las panaderías de toda la vida a quedarse sin clientela.
"Si todo el mundo fuera a comprar a las panaderías y a las pastelerías tradicionales, no tendríamos que cerrar. Nosotros nos vemos muy sólidos porque, por desgracia, cada vez quedamos menos", una frase dura que sintetiza la realidad de la gran mayoría de negocios tradicionales. La clave del éxito del Racó no es otra que el trabajo, el esfuerzo y la constancia de todas las personas que hay detrás. Un equipo que se ha sabido ganar la confianza de la clientela, desde la más joven hasta la de toda la vida, a través de innovar y no bajar nunca la calidad de los productos que venden.
Algunas opiniones de clientes sobre franquicias de panadería:
- "Gracias Nayjara por un café ☕ espectacular!!! Se nota cuando son buenos profesionales."
- "Tienen buen pan y bollería."
- "Me encanta este restaurante. El servicio siempre es bueno y la comida deliciosa y no decepcionó esta vez."
- "Buen ambiente, buena comida y un mejor servicio! Nos gusta mucho la comida aquí. La paella es muy buena y grande."
