El Liderazgo Ético en las Organizaciones Educativas: Un Imperativo en la Sociedad Venezolana
En la actualidad, Venezuela vive una profunda crisis espiritual, causa y raíz de los otros males que a diario se mencionan y que no son sino secuelas y síntomas de la verdadera enfermedad: la ausencia de ética. Si algún concepto caracteriza y tipifica en forma clara el momento y el problema, es lo que se puede denominar la crisis de valores.
Este proceso de cambio y convulsiones que vive la sociedad venezolana tiene implicaciones de profundo alcance para las organizaciones educativas, sobre todo en el área de educación universitaria. De acuerdo con Pérez (2002, p. 74), estos cambios están marcados por la crisis en la educación, en cuyo ámbito se tiene que decidir cómo cambiar los paradigmas de formación del profesional docente, toda vez que el sistema universitario venezolano se mantiene enfocado en la transmisión de conocimientos inertes, sin relación con la vida concreta.
No obstante, los procesos educativos, como formas culturales y estructurales de las sociedades, han sido tocados por la globalización. Esta realidad implica para la cultura universitaria alinearse a los constantes movimientos que se van generando por la dinámica social de cada país. En el caso de Venezuela, un país que, de acuerdo con un estudio presentado por Transparencia Internacional (TI, 2015), enfrenta desafíos significativos en materia de transparencia y valores.
La Formación del Ethos Profesional y el Rol Docente
La formación ética de los universitarios es, sin duda, una tarea compleja. Hoy en día se trata de educar al ciudadano que vive en una sociedad incierta, convulsionada por cambios e innovaciones que caracterizan a la sociedad contemporánea del siglo XXI. Esto plantea serias exigencias desde la educación universitaria, como señala Coviello (2006), al mencionar que "la sociedad de hoy precisa sustentarse en valores éticos-morales, que den marco a una dinámica más humanizante y más comprometida con la equidad, la justicia y la pertinencia social" (p. 23).
Con respecto a lo antes mencionado, López (2013) señala que la importancia de la acción docente en el proceso de formación de ethos profesional, entendido como el aprendizaje de saberes especializados y actitudes tendientes a la configuración de la profesionalidad moral, radica en su contribución al cambio en la estructura disposicional, más allá de un beneficio individualista. A tal efecto, Cadavid (2015, p. 84) señala que para ser eficaz como líder ético se debe dejar de lado el individualismo recurriendo a la conducta moral, rigiéndose por medio de valores inspiradores que resalten la genuina vocación de servicio; manteniendo una congruencia que se traduzca en la confianza necesaria para generar cambios a través de la participación ciudadana.
En consecuencia, el ethos profesional se puede definir como la naturaleza moral de una persona, las normas, creencias e ideales que caracterizan el perfil que se necesita para poder resolver los problemas referentes al campo de la profesión que el sujeto ejerce. En este orden de ideas, cabe destacar lo planteado por Cortina (2000), en el sentido de que toda profesión adquiere legitimidad por varias vías, ya que se logra no solo con el dominio de competencias para el buen desempeño en la dimensión técnica, sino mediante la construcción de legitimación social, con lo cual el profesional compensa a la sociedad por el bien recibido al haberse formado como tal en una institución educativa que debe responder al bien de los individuos y de la comunidad.
La siguiente tabla resume algunos aspectos clave de la ética y los valores en la formación profesional:
| Concepto | Descripción | Implicación en la Formación |
|---|---|---|
| Valores | Principios que orientan el comportamiento, proporcionan pautas para formular metas y propósitos. | Necesidad humana de convivir en sociedad de respeto, igualdad y justicia. |
| Ética | Teoría, investigación o explicación de la experiencia humana, forma de comportamiento moral. | Define el modo en que una persona se comportará en su entorno desde la moral. |
| Ethos Profesional | Naturaleza moral, normas, creencias e ideales que caracterizan el perfil necesario para resolver problemas profesionales. | Construcción de legitimación social y compensación a la sociedad por la formación recibida. |
La Ética en el Contexto Venezolano
El progresivo deterioro que durante finales del siglo XX y comienzos del siglo XXI ha sufrido la esencia moral y ética de los venezolanos es motivo de preocupación y rechazo, pero también ha empezado a cohabitar entre nosotros una extraña e impactante resignación ante el mal que rodea al ser humano. Así, las noticias de crímenes y los grandes escándalos de hoy se someten al relativismo de la cotidianidad y la principal víctima ha sido la misma sociedad venezolana.
En el mismo orden de ideas, Peña (2015) plantea que la educación universitaria venezolana tiene el desafío de formar jóvenes ante un mundo altamente inequitativo. Así lo confirman estudios del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDAS, 2016). De allí que los factores de género, ingreso, origen social y de escolaridad se han constituido en focos analíticos para dar cuenta de los rasgos de Venezuela como país de la inequidad. Esta realidad es fundamental en el momento en que los docentes universitarios se convierten en los líderes del trayecto formativo de sus estudiantes, marcando la importancia de la ética docente.
Representación esquemática de la crisis de valores en Venezuela.
Sobre este aspecto Morín (2001), en los siete saberes necesarios para la educación del futuro, postula también la necesidad imperiosa de enseñar la comprensión, enseñar la condición humana y enseñar la ética planetaria, así como los saberes éticos por naturaleza. De manera que si la formación ética de los universitarios y la construcción de su ethos profesional tiene que adecuarse a los tiempos y a la cultura actual, es necesario preguntarse ¿qué trato comparten los universitarios de la actualidad con esta visión individualista?
Desde esta perspectiva, se trata entonces de poner en juego los saberes profesionales propios de cada campo formativo con las realidades sociales, económicas y culturales que le dan contexto y sentido humano a cada profesión. De allí que el planteamiento de educar al universitario que vive en la sociedad globalizada, plural e incierta del siglo XXI que plantea Lonergan (1998), o la sociedad inequitativa de Peña (2015).
Definiciones de Liderazgo y su Aplicación en el Ámbito Educativo
Cuando se habla de liderazgo, necesariamente se habla de un binomio integrado por el líder y sus seguidores, no se puede hablar de un líder sin seguidores y viceversa. En correspondencia con lo señalado anteriormente, Lussier y Achua (2002) definen el liderazgo como "un proceso en el cual influyen líderes sobre seguidores y viceversa, para lograr los objetivos de una organización a través del cambio" (p. 6).
Componentes del liderazgo ético en la educación.
Desde otra perspectiva, Koontz, Weihrich y Cannice (2012) conciben el liderazgo como "el arte o proceso de influir en las personas para que se esfuercen voluntaria y entusiastamente en el cumplimiento de las metas grupales y organizativas" (p. 238). Granell, Garaway y Malpica (1997) precisan el concepto de liderazgo en los siguientes términos "el liderazgo es un modo de mover una organización" (p. 5), esto se interpreta como el cambio continuo de estrategias que debe aplicar el líder con sus seguidores, con el fin de lograr los objetivos organizacionales.
En este sentido, Ibarra (2015) señala además que se deben concebir como premisas fundamentales en la formación universitaria los principios de responsabilidad social y beneficencia como los epicentros éticos de las tareas que la sociedad le ha asignado a la universidad, pues hacer el bien a través de las políticas y acciones contenidas en la legislación, el discurso institucional y su currículo es la razón de ser de la universidad como entidad académica y social. En esta misma línea, Hortal (2002) expresa en pocas palabras: "Un profesional ético es aquel que hace el bien en su profesión. No hay nada más moralizador que cada cual haga bien lo que tiene que hacer" (p. 50).
En otras palabras, la sociedad venezolana necesita egresados universitarios con verdaderos valores, porque el valor ético, señala Hodelin (2014), perfecciona al hombre en cuanto a ser hombre y lo prepara para vivir en colectivo. Por otra parte, el gran reto del docente universitario como líder nato, además de mediar y direccionar los procesos cognitivos de sus estudiantes, es ser modelador y formador de comportamientos éticos, donde prevalezcan los valores e ideales de una cultura de paz, de emprender la transformación y la renovación cultural para que la sociedad pueda trascender las consideraciones meramente económicas y asumir dimensiones de moralidad y espiritualidad más arraigada.
En este orden de ideas, es importante señalar lo destacado por Remolina (2015, p. 91), quien plantea que el docente del nuevo milenio debe manifestar actividades del liderazgo basado en una cultura humanizante de desarrollo integral. Al respecto, Toro (2014, p. 27) señala que el nuevo liderazgo del docente se debe caracterizar por formar para el amor y el respeto a la vida, eje y centro del crecimiento espiritual y físico; solidaridad con los semejantes, identidad, confianza en sí mismo y en los demás, alegría de dar y compartir en contraposición al acumular, explotar y manipular a los otros.
🟦 🟪La Ética Es la Fortaleza del Líder | LIDERAZGO Y ÉTICA ✅ Laura Carvajal
En síntesis, es momento de revisar el papel que la universidad del siglo XXI debe tener en la formación de buenos profesionales; una enseñanza de calidad supone también el desarrollo de valores. ...es un buen momento para revisar la cuestión de los propósitos públicos de la educación universitaria. Desde esta perspectiva, es pertinente repensar el rol del docente universitario superando las relaciones de poder por relaciones en que se establezca un liderazgo que no solo promueva su compromiso con el estudiantado, sino con el sistema educativo y la sociedad en general. Para ello se necesita en primer término, tomar conciencia de la problemática para luego reflexionar acerca de los roles y obligaciones respecto a estas y plantearse hasta qué punto se está siendo líder dentro de las aulas, partiendo por un autoanálisis como personas, considerando el liderazgo que se ejerce, primero en sí mismo, para luego revisar el grado de satisfacción e insatisfacción ante lo que se es, y la manera en cómo se está viviendo.
