El Cuento de la Lechera: Una Fábula para Emprendedores del Siglo XXI
El cuento de la lechera es una fábula que ha tenido muchas versiones a lo largo de los tiempos. Se piensa que la primera fue obra del griego Esopo. Es una historia aleccionadora que nos invita a reflexionar sobre la planificación, la ambición y la realidad del camino emprendedor. Pero, ¿qué podemos aprender realmente de esta clásica historia en el contexto actual del emprendimiento?
La fábula tradicionalmente narra la historia de una joven que, con un cántaro de leche en la cabeza, iba alegre camino del mercado. Con paso vivo, sencilla y graciosa, sostenía sobre su cabeza un cántaro lleno de leche. Ese día se sentía realmente feliz y, a medida que se iba acercando al pueblo, su dicha aumentaba. En su imaginación, comenzó a construir un plan de negocio ambicioso:
«Sí -pensaba-. Ahora llegaré al mercado y encontraré en seguida comprador para esta riquísima leche. En cuanto consiga el dinero, allí mismo compraré un canasto de huevos. Lo llevaré a mi cabaña y de ese montón de huevos, lograré sacar, ya hacia el verano, cien pollos por lo menos. ¡Ah, qué feliz me siento de pensarlo solamente! Una vez que tenga mis cien pollos, volveré al mercado. Sí, un cerdo, no muy grande, un lechoncito rosado. ¡Ya me encargaré yo de cebarlo! Crecerá y se pondrá gordo, porque estará bien alimentado con bellotas y castañas. Será un cerdo enorme, con una barriga que ha de arrastrarse por el suelo. Siguió la lechera su camino, sonriendo ante la idea de ser dueña de tan robusto animal. ¿Qué haría? Lo pensó un instante. Claro está. Ya sé lo que me conviene. Ese cerdo magnífico bien valdrá un buen dinero. ¡Con él me compraré una vaca! ¡Una vaca y... un ternero! Ya se imaginó la lechera correteando junto al ternerito. Y al pensarlo, rio alegremente a tiempo que daba un salto. ¡Hay cuánta desdicha siguió a su alegría!»
Tan absorta andaba la lechera en sus propios pensamientos que no se percató de una rama que atravesaba el camino. La pobre lechera tuvo la mala fortuna de tropezar y al hacerlo el cántaro de leche se le escapó de las manos vertiendo todo su contenido en la tierra. La pobre lechera miró desolada cómo la tierra tragaba el blanco líquido. Ya no había leche, ni habría pollos, ni cerdo, ni vaca, ni ternero.
La conclusión más extendida (aunque no la única) del cuento de la lechera es que no hay que ser ambicioso. Es mejor tener los pies en la tierra y ser realistas, porque si no puede pasarte como a la protagonista y quedarte con las manos vacías. Sin embargo, esta interpretación, aunque válida en parte, puede mermar la capacidad emprendedora de una sociedad.
La Moraleja Tradicional y su Impacto en el Emprendimiento
La fábula nos advierte en contra los peligros de la avaricia y de la codicia, prácticas negativas. En la fábula del cuento de la lechera nos deja una moraleja que nos dice que a veces la ambición nos hace olvidar que lo importante es vivir y disfrutar el presente.
Es bien conocido que en España tenemos un grave problema para crear empresarios. Uno de los motivos por los que la mayoría de los mortales jamás abandonan la condición de dóciles asalariados es porque se han creído a pies juntillas el cuento de la lechera, con el que Esopo y sus secuaces se empeñaron en convencernos de que soñar y tener aspiraciones no conduce a ninguna parte.
La fábula nos pinta a la lechera como una despistada que, mientras elaboraba mentalmente su plan de empresa, rompió descuidadamente el cántaro y se quedó sin la materia prima. ¿No os resulta esto familiar dentro del ámbito empresarial y dentro del ámbito del emprendedor? Eso sí, luego llega la realidad y vuelca el cántaro de leche, porque el mundo es mucho más que nuestros sueños y tiene sus propios planes.
Una Perspectiva Emprendedora del Cuento de la Lechera
Desde una perspectiva emprendedora, la lechera básicamente lo que hace es construir un plan de negocio: "Voy a hacer A de esta forma y con los beneficios creceré hasta B, luego C y al final D". Es un plan de negocio simple, pero un plan de negocio al fin y al cabo.
En primer lugar, es bueno construir planes de futuro, pensar qué vamos a hacer, las razones que tenemos para invertir y planificar proyectos para conseguirlo. Sin embargo, en esa mirada hacia delante tenemos que ser realistas. No podemos dar por hecho que cada paso previsto será enormemente sencillo. La enseñanza es que hay que prestar mucha atención al presente. Cada paso que damos en nuestros proyectos se apoya sobre el anterior.
Claves para una Planificación Emprendedora Realista
- Continuidad y Ganancia Mínima: Lo importante no es cuánto voy a ganar, lo importante es cuánto necesito ganar para garantizar una continuidad. En este sentido es una buena herramienta para marcar mínimos.
- Planes de Monetización Alternativos: Todo plan tiene que tener un plan B, un plan C, … de monetización. Es muy habitual imaginarse un negocio y luego el mercado orientarte hacia otra cosa. Hay que ser flexible y no tener miedo en cambiar el rumbo si las lecturas nos indican que es más fácil monetizar de otra forma.
- Establecer un Rumbo Claro: Tiene que existir un rumbo.
- Planes de Contingencia: Planes de contingencias bien definidos y estudiados. Un imprevisto no puede en ningún caso comprometer nuestra viabilidad y nuestra continuidad empresarial. Hay que tener en cuenta que volcar el cántaro de leche es realmente muy fácil.
El Derecho a la Segunda Oportunidad
La fábula del cuento de la lechera la protagonista es una trabajadora que sueña hasta que tropieza con una piedra y el cántaro se rompe, derramando la leche y todas sus expectativas de desarrollo empresarial. Veo en la capacidad de soñar de la lechera su empoderamiento. La piedra en el camino fue un obstáculo del mundo real. Ordeñar de nuevo la vaca e intentar de nuevo el camino, empoderada por los sueños, hubiera sido otra posible continuidad de la historia.
Reivindico el derecho al emprendimiento, al error y a la segunda oportunidad por el trabajo. "El cuento de la lechera" siempre nos ha sugerido algo negativo, ilusorio, desaconsejable.
Una Nueva Versión del Cuento de la Lechera
Aceptemos que en un primer momento tuvo que sentarle fatal ver la leche derramada por el sendero. Démosle cinco minutos para patalear y dejarse llevar por la auto-compasión. Pasado ese tiempo, respira hondo y se dice a sí misma: “Bien, parece que mis planes se van a demorar un día.”
Al día siguiente, nuestra heroína había sustituido el cántaro roto por un contenedor cerrado e irrompible que, además, conservaba todas las propiedades nutricionales de la leche. Es cierto que tuvo que realizar un pequeño desembolso para adquirirlo, pero comprobó que su inversión había valido la pena en cuanto se corrió la voz de que su leche era la única que no tenía insectos flotando (inevitables cuando recorres el sendero con un cántaro abierto en la cabeza).
Además, su moderno recipiente la diferenciaba con claridad del resto de las lecheras del mercado, que continuaban con sus pintorescos, pero anticuados, cántaros de loza. Y así fue cómo la imaginativa lechera puso la primera piedra de su emporio, aunque decidió abandonar el sector lácteo porque consideró que había poco margen en comerciar con materias primas.
Esta versión nos muestra que la lechera no se rindió. Tras pensar en lo que le había pasado se le ocurrió ponerle un tapón al cántaro y volver a intentar cumplir sus sueños la próxima vez que tuviera la oportunidad, esforzándose al máximo para que esta vez llegaran a buen puerto.
La Hormiga y su FRACASO 😔 [Motivación Emprendimiento]
Tabla comparativa de interpretaciones de la moraleja
| Interpretación | Descripción | Relevancia para el emprendimiento |
|---|---|---|
| Tradicional | No ser ambicioso, tener los pies en la tierra y ser realista para evitar el fracaso. | Puede generar miedo al riesgo y frenar la iniciativa emprendedora. |
| Emprendedora (positiva) | La importancia de la planificación, la flexibilidad, los planes de contingencia y la resiliencia ante los obstáculos. | Fomenta la innovación, la adaptación y la perseverancia. |
Reflexiones Finales para Emprendedores
Cualquiera que entienda el emprendimiento como un proceso de crecimiento sabe que se trata de levantarse de nuevo y volver a la acción, de confiar en las propias posibilidades. En el cuento, la lechera pierde la confianza en sí mismo; tal vez en el cuento debería terminar demostrando la confianza de la lechera en el negocio que quiere emprender y que sabe el valor de sus capacidades.
La vida no consiste en esperar a que pase la tormenta, sino en aprender a bailar bajo la lluvia. Si no nos damos por vencidos, si analizamos por qué no hemos conseguido nuestros objetivos y hacemos las modificaciones oportunas estaremos mucho más preparados con todo lo aprendido, para triunfar en nuestro proyecto y alcanzar la forma de vida que anhelemos.
El trabajo puede ser causa de sufrimiento, generando trastornos del sueño, ansiedad, dolores del cuerpo y del “alma”. El trabajo es tan importante que su impacto se siente en todos los aspectos de la vida. No existe un interruptor encendido/apagado de la vida psíquica. Es imposible dejar la identidad “tocada” en el trabajo para llegar a casa. Pero si, en el camino, encontramos una pasión y la transformamos en un proyecto, estaremos construyendo algo más allá de la mera subsistencia.
En el mundo anglosajón, muchas personas ni siquiera conocen el cuento de la lechera. Y los que lo hacen, sacan otras conclusiones más positivas, como que hay que tener un ojo en el camino y el otro en el destino, o que no hay que ser codicioso (importante diferenciar la codicia de la ambición).
